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Posts Tagged ‘Bibliofília’

               “ En qualsevol imprenta decenteta hi ha, en lloch ben visible, al costat del Diccionari de l’Academia, un tractat de tipografía, en llengua estrangera casi sempre, tractats qu’apreten poch per volguerho abastar tot. S’hi estudia desde la manera d’agafar el componedor, fins á la correcta disposició de les planes en una forma; s’hi donen indicacions sobre les caixes de grech y d’alarb; s’esplica el tracte dels  papers, llurs clases y fabricació; la conducció de les máquines y llurs averíes,… demanin ¡ Totes les pretensions d’un trivi y un cuadrivi.

                   ¿Com es, donchs, qu’ab instruments de saber tan preciosos, siguin les imprentes series, up-to-date, aus tan rares com el pájaro azul o l’hipogrif?…. Y contin que ja no demanem imprentes d’art, establiments-temples, qu’aquéstos sols se donen, en circunstancies molt escepcionals, en una Vilanova llunyana com Castell de somni.

            L’única raó es la de que no hi ha manuals ni tractats qu’ensenyin l’Amor.

            Y sols l’Amor es lo que dona a la freda materia el calor de la bellesa, sols l’Amor eleva el travall a art, sols l’amor sublima les vulgaritats de la técnica, les rutines y les pesadeces de la feyna, fins a ferne poesía”.

            Article: “ Reflexions sobre l’art de fer llibres” de R. Miquel y Planas en el Anuari Oliva, Vilanova i la Geltrú, 1907, pp. 90.

                                                    ——————–

                “ Claro que hay diversos grados de pobreza, como existen libros antiguos, raros o curiosos para todos los bolsillos: el bibliófilo pobre tendría que hacer de la necesidad virtud y especializarse en lo que cueste poco dinero, porque coleccione lo que aún no se haya puesto de moda, porque se conforme con ejemplares defectuosos. No tendría más remedio que ser ‘rebuscador’, ‘ratonero’ o ‘ganguero’.

            Pero existe algo peor que la pobreza para el bibliófilo, y es – paradójicamente – la juventud. Aparte de que suele ir unida a la escasez de recursos, su mayor desventaja será la falta de formación y la inexperiencia – como en todos los órdenes de la vida – , la cual le costará muchos disgustos y dinero. El bibliófilo maduro o francamente anciano sufrirá viendo que la inflación ha disparado los precios, pero, como perro viejo que es, cometerá menos errores y desaprovechará pocas oportunidades”.

 

            MENDOZA DÍAZ-MAROTO,  Francisco: El mercado del libro antiguo antiguo en España visto por un bibliófilo, Arco/Libros, Madrid, 009; col. Instrumenta Bibliológica. Pp. 28.

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             En un article: “El bibliògraf i bibliotecari Bartolomé José Gallardo”, de Nora Vela i parlant d’en Gallardo, surt el tema de si agafava llibres sense permís en alguns llocs, i de molta gent que li tenia mania, com en Serafín Estebánez Calderón que era un altre col.leccionista del mateix estil i van pledejar per injùries, d’on va sortir que Estebánez va haver de rectificar les dures opinions que tenia d’en Gallardo i que va deixar molt clares en dos sonets satírics, que son els segúents::

 

                               “Caco, cuco, faquín, biblio-pirata,

                                tenaza de los libros, chuzo, púa;

                               de papeles aparte lo ganzúa,

                               hurón, carcoma, polilleja, rata.

 

                               Uñilargo, garduño, garrapata,

                               para sacar los libros cabría, grúa,

                               argel de bibliotecas, gran falúa

                               armada en corso, haciendo cala y cata.

 

                               Empapas un archivo en la bragueta,

                               un Simancas te cabe en el bolsillo,

                               te pones por corbata una maleta.

 

                               Juegas del dos, del cinco y por tresillo;

                               y al fin te beberás como una sopa,

                               llenas de libros, África y Europa”.

 

                                                                   *   *   *

 

                               “Traga-infolios, engulle-librerías,

                               desvalija-papeles, mariscante,

                               pescador, ratonzuelo, mareante,

                               Barbarroja y Dagut de nuestros días.

 

                               Más vejete que el viejo Matatías,

                               murcia-murciando va el mundo adelante;

                               de bibliotecas es el coco andante,

                               capeador, incansable en correrías.

 

                               Harto de hormiguear a troche y moche

                               y de hundir lo que birla desde mozo

                               en su cueva, insondable cual abismo,

 

                               en sueños se levanta a media noche,

                               coge sus libros y los echa al pozo,

                               y por garfiar, garfiña hasta a sí mismo”.

 

Article: “ El bibliògraf i bibliotecari Bartolomé José Gallardo”, de Nora Vela, a Métodos de Información, vol.6-nº 28, de gener de 1999.

 

 

 

                         

            

“ El bibliómano tiene mucho de bibliófilo, aunque el bibliófilo desprecia la bibliomanía y hasta experimenta horror de serlo o aparentarlo.

 

               El bibliómano es víctima, pues, de los tormentos que la bibliofilia engendra; pero las fuentes de su placer son, por el contrario, más numerosas. El bibliómano ama todos los libros. Prefiere poseerlos perfectos; pero a falta de un ejemplar sin tara no se privará de poseer un ejemplar malo, así como se quiere a un hijo desgraciado. El bibliófilo sin corazón encierra sus tesoros en una biblioteca con llave; y todavía, para que el sol no ofusque los dorados tejuelos y palidezca los marroquines, los oculta bajo cortinas y en una habitación sin día.

 

                El bibliómano es un padre en medio de su prole. Quiere los libros al alcance de su mano, bajo sus miradas. No se desprende de los ejemplares repetidos; en cuanto le falta espacio, eso si, los relega a un segundo término. Poseerá quince ejemplares de La bruyère, si los quince difieren entre sí tanto en la impresión, como en la encuadernación o las notas del texto. Quiere la primera edición, porque es rara y porque le habla del tiempo pasado, cuando el propio autor quizá contempló y hojeó el ejemplar en lo del editor. Quiere la segunda, porque le ofrece un texto corregido; la última, en fin, si el autor la ha revisado. Necesita, además, la edición del mismo libro que tal comendador ha procurado, aquella en la cual figura determinada viñeta. Tal romántico, lo tiene en rústica; lo que hace que en él vea el mismo texto, pero no el mismo libro; y, si lo encuentra encuadernado, no hay duda que lo adquirirá”.

 

                 Article  : El Bibliófilo y el Bibliómano”, de Emilio Henriot, traduït per Eduardo Mario, a Caras y Caretas, del 16 de juliol de 1927, n. 1502, p. 162.

 

                           

 

 

 

 

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                             Bíblia del rei Wenceslau, edició moderna

                   “ La bibliofilia, que fa riure molta gent que no sap què significa la passió pels llibres, és una de les manies més belles que un ésser humà pugui arribar a tenir per oferir-se una alegría permanent. Un bibliòfil ‘singularitza’ un llibre en la mesura que el treu d’un context indistint, i atorga a cada llibre una perdurabilitat i un amor tan llargs com la seva existència. N’hi ha que es fan enterrar amb dues o tres joies per fer-los compañía a l’altre món; però sap greu colgar, posem per cas, una Bíblia de Gutenberg de 1455. Serà difícilque aparegui un dia un nou exemplar d’aquesta Bíblia – jo, la veritat, m’estimaria més tenir la manuscrita i il.luminada ‘del rei Wenceslau’, però es troba a Viena guardada sota molts panys…”.

               Extret del article de Jordi Llovet: “Coses de bibliòfils”, escrit a El País-Extra Sant Jordi 2010, pp.3.

                                       

               “ La edad de oro de la bibliofilia coincide con el notable auge que alcanza el libro francés bajo el reinado de Luis XV. En este siglo pasa el libro a participar, en efecto, de una atmósfera de erotismo frívolo y banal, rodeada de los galanteos y del deslumbrante lujo que floreció en la corte, en la que el pequeño y alado Eros, dios del amor, con sus carnes murillescas de factura algodonada, juguetea picarescamente entre las graciosas guirnaldas de rosas y camelias en flor, que contornan las páginas o ilustran las portadas de los libros y cuyos símbolos legendarios, la venda, el carcaj o las peligrosas flechas, se entrelazan entre la yedra y pululan por cabeceros, iniciales y viñetas: en que la vida pastoril se erige en tema predilecto de la corte en sus más sublimadas expresiones líricas; en que las escenas de un amor tocado de cierto paganismo sensual inspiran con preferencia los pinceles, buriles y canivetes y se convierten, en fin, en el ‘leit-motiv’ de la obra de arte, infiltrándose hasta en los más altos niveles de la política, donde las intrigas de las amantes reales otorgan inexorablemente el favor o producen inevitablemente la caída de los hombres de Estado.

                             

               En primer término, se ponen de moda los libros de viñetas, y su demanda apasionante ofrece trabajo agobiador a los grabadores, que no dan abasto a la demanda. Junto a la afición creciente por esta clase de libros se desarrolla la referente a los de un género frívolo, ligero, por no llamarlo escabroso. El editor Cazim, por ejemplo, se enriqueció, sin duda alguna, a juzgar por el número considerable de obras que editó, ilustradas con imágenes no siempre respetuosas con la decencia, aunque sea de licencia reconocer que están dotadas de un relevante valor artístico. También cunde y se dilata la afición por las obras descriptivas, de viajes, que ofrecen anchas ocasiones para enriquecerlas con magníficas láminas y decoraciones en talla dulce, como el Voyage pittoresque en France, en 12 volúmenes, o el Voyage Pittoresque a Naples et Sicile, para el que el talento de un pintor de talla como Fragonard no se excusó en ofrecer el primor de los pinceles, dotándolo de viñetas, iniciales y pie de lámparas, llenos de vida, emociones y sentimientos”.

            LASSO DE LA VEGA, Javier: Bibliofilia y comercio del libro antiguo; El Bibliófilo, M, 1947; pp. 13-14.

 

 

 

 

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       “ Taxar, col.loquialment, és posar preu a alguna cosa. És evident que, quan l’operació de taxar és efectuada pel propietari d’un objecte, estableix una relació entre un conjunt de factors objectius i subjectius i una quantitat económica. Quan aquesta activitat és feta per un tercer cal justificar aquests factors basant-se en els de carácter objectiu a la vegada que s’ha de reduir al màxim el pes dels subjectius. Es tretén trovar un equilibri entre aquest conjunt de factors ( que se suposen objectius) i una quantitat de diners determinada. La teoría es veu contradita, però, pels professionals quan es planteja l’objectivitat d’aquells que són, a més, part en el negoci.8

            En qualsevol cas, la taxació del llibre, com a activitat profesional, per un expert sobre llibres antics ( pèrit), entra dins del que es pot denominar actuacions pericials. El pèrit afegeix, al seu saber i entendre Fidel, una nova información ( preu, tot i que no només això) sobre un objecte ( llibre) per a algú altre o altres ( comitents) que encarreguen aquesta tasca, ja sigui pel seu propi coneixement, per a la divisió d’una herencia, per petició d’un jutje o una de les parts en un litigi. Però, encara que s’apreciï la influencia determinant de factors propis o relatius al llibre antic en la taxació, aquesta es continua veient com una funció economicocomercial. Cal, per tant, intentar examinar el procés de taxació amb l’objectiu d’albirar si es tracta, en efecte, d’una activitat exclusivament comercial o d’establir la transcendencia del component tècnic, si hi és”.

           8.- CFR. Carlos Clavería, “ Criterios objetivos y subjetivos de tasación”. En: manuel José Pedraza Gracia (ed.), Tasación, valoración y comercio del libro antiguo ( textos y materiales): jaca, 2-6 de septiembre de 2002 ( Zaragoza, P.U.Z., 2002), p. 167-179; p. 179: “ por eso creo que a la hora de comerciar con libros y documentos antiguos no hay tasaciones objetivas o subjetivas: hay gustos, modas, estados de conservación, bellas o lamentables encuadernaciones, libros rarísimos o comunes, autores fundamentales o prescindibles, pero todo parte de la premisa de que uno ha de saber con quién se juega los cuartos. Todas las variables son aleatorias, pero se pueden explicar”.

Art. “Comerç i taxació del llibre antic” de Manuel José Pedraza Gracia,a Item, n. 51, jul-des 2009, p. 122-123.

 

 

 

 

 

               “ También en España, país clásico donde el arte de imprimir, con todos sus adyacentes, ha producido verdaderas joyas, vuelve a renacer, aunque con penosa lentitud, la devoción por las ediciones preciosas. Entre tantos editores que explotan la mercancía del libro y sólo les interesa la cifra de venta y coste, hay algunos, pocos, que cultivan el arte del libro, por lo que tiene de joya, de relicario, de filigrana, en cuanto ha de ser estuche y arca santa del pensamiento y de la emoción, encerrados, como aves temblorosas, en la maravilla de las palabras.

       

           E.C. Ricart per La vida es sueño de Calderón a G. Gili, col. La Cometa

                  Séame permitido citar, entre éstos, a Gustavo Gili. El gran editor de Barcelona, después de haber dedicado muchos afanes a la difusión de lo que llamaríamos el libro útil, consagra ahora su aliento y su entusiasmo a la edición de unos libros exquisitos, deliciosamente ‘inútiles’, como ‘ inútil’ es todo lo bello en el sentido práctico, mercantilista de la palabra, con los cuales pretende reanudar la continuidad de nuestra bibliofilia y acreditar la perfección técnica, la pulcritud y la gracia de que pueden ser capaces los tórculos españoles. Bajo el gentil y sugestivo emblema de ‘La Cometa’ inicia una serie de ediciones pulquérrimas, que son una delicia para la vista y el tacto. Con ellas levanta el rango de nuestra bibliofilia a una perfección desusada. Para mí fue una verdadera sorpresa poder contemplar esas dos joyas de nuestra literatura, que son ‘La Vida es Sueño’, de Calderón, y ‘Semana Santa’, de Gabriel Miró, editadas con un atuendo tipográfico, una nobleza de caracteres y un arte tan consumado en la ilustración como no podía soñarse por ahora entre nosotros, pues parecía sólo reservado a la técnica francesa. Sólo impulsado por una romántica pasión al libro se podía intentar la aventura de editar esos libros espléndidos y de despertar luego – aventura más difícil aún – la atención y el gusto de unos cuantos espíritus selectos y refinados. Sin embargo, si la fe obra prodigios, éste sería uno de ellos, pues no podían haber salido en circunstancias económicas más graves estas lujosas ediciones, y era difícil augurarlas el éxito y la resonancia que han logrado, siempre como es lógico, dentro de este reducido mundo de ‘amateurs’ del libro artístico”.

            Article parlant de les edicions de “ La Cometa” de G. Gili per P. Félix García, a Acción Española del 16 de març de 1934, p. 105-106.

         

                El entierro del Conde de Orgaz – Picasso  Ed. G. Gili, col. La Cometa.

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               “ En qué consisteix qu’una impressió d’En Aldus o d’En Plantin sigui avuy tan buscada, tan disputada, tan ben pagada? El mérit de cuan era actual es ben fácil d’entendre; la majoria d’aquelles edicions son les prínceps de clássichs grechs y romans qu’el renaixement ressucitava, y el ser aleshores el llatí la llengua universal de la civilisació, els donava una importancia y una difusió grandioses. Peró aquella llengua clásica, per excés d’inadaptació, ha mort completament pera la ciencia; y ab tot, aquells llibres, que ningú llegeix, viuen en l’estimació de la gent de gust.

                              

 

             Y es que tenen quelcom més qu’el llur valor literari, es que tenen alló qu’el vell regent d’impremta d’En Maupassant buscab. Es inútil tractar de donar cos doctrinaria an alló  Alló es l’armonía ¡. Cuan en un llibre hi ha verdaderes proporcions entre la llargaria y l’amplada, el volum y el pes, la mida del paper y son gruix, el pa de composició de les planes y’ls blanchs que’l volten, el tamany de la lletra y l’interliniat, y totes aquestes relacions s’equilibren en una armonía total, el llibre dura y arriba a ser estimat dels bibliófils, si s’hi afegeix la correcció necessaria del tiratge”.

 

            Article: “ Reflexions sobre l’art de fer llibres” de R. Miquel y Planas en el Anuari Oliva, Vilanova i la Geltrú, 1907, pp. 89-90.

                             

 

               “ La época de la galantería fue también en Francia la época de la bibliofilia. La pasión por el Arte del libro llegó a tal extremo, que muchos señores, el rey mismo. Resolvieron aprender el arte tipográfico. Ya en 1718, Luis XV, todavía niño, habíase divertido imprimiendo un ‘ Cours des principaux fleuves de l’Europe’, y la delfina, madre de luis XVI, tenía en Versalles una imprenta, de la cual salió alguna obra que llevaba la indicación: ‘ Imprimé de la main de Madame la Dauphine’; y una tipografía tuvieron, la    duquesa de Borbón, hija natural de Luis XV, el duque de Borgoña, hermano mayor de Luis XVI, y este mismo rey, en 1766, compuso la impresión de las ‘Maximes morales et politiques tirées de Télémaque’. Último resto de este cariño por la imprenta, fua la tipografía que el duque de Luynes, escapado al terror, tuvo en el castillo de Lampierre, a fines de 1810, época en la que un decreto imperial prohibió la tipografía privada”.

 

            Article:”El Arte del libro en el siglo de la galantería”, a la revista de Madrid Alrededor del Mundo, del 29 de noviembre de 1920, pp. 4.

                                

 

 

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                Més aforismes ( últims) del llibre Els Cent Aforismes del Bibliòfil de Ramon Miquel y Planas.

VIII     DE BIBLIOFILS Y AFICIONATS 

87

Llibres: la fam de llegirvos

fa venir set de tenirvos.

88

Del cor retrempa les fibres

quan se’s vell, l’amor als llibres. 

89

De bibliòfil, lo mateix

 que de poeta, se’n neix.

  90

Dels llibres la ostentació

no es bibliofilia, axò no¡ 

91

Pel gust de fer biblioteca

no’s deu oblidar la fleca.

92

De bibliòmans poch n’hi ha tants

com suposen els profans. 

93

¿Pecat de bibliolatría?

Pius Onzè’ns n’absoldría’

94

La historia d’un llibre trenca

qui’l vell exlibris li arrenca.

95

Marques d’antichs possessors:

penyores de vells amors¡ 

96

L’exlibris en va es crearlo

sens llibres hont aplicarlo. 

97

L’exlibris massa historiat

es mostra de vanitat. 

98

Qui’s dóna a la bibliofilia

no fa ultratge a sa familia. 

99

A bibliòfil consumat

Sols hi arriba’l molt lletrat.

100

Bibliòfils: a Déu llohem,

y de sa gracia esperèm

qu’en la mort se’ns obri pia

la celestial Llibrería.

Axí sia.

 

                    

               Las paradas de los Encantes, ( que entonces se celebraban en la calle del Consulado, frente a los arcos del mismo nombre), abundaban en libros viejos y raros y era costumbre revolverlos con los pies en los montones que en el suelo de la calle levantaban los vendedores. Allí había incunables preciosos, ediciones aldinas y plantinas, primeras ediciones de nuestras crónicas y ejemplares ad usum Delphini, que se ofrecían a peseta, y a veces a un real la pieza, sin que nadie se fijase en ellos. 

               Muchas noches, al retirar la mercancía, los mejores libros eran llevados al molino papelero para ser triturados y hacer pasta para papel de estraza. Los mismos puestos de libros de los Encantes se establecían después en las ferias de San Juan, San Cristóbal, San Jaime o Santa Ana. El negociante de libros viejos más famoso de aquella época, fue Baldomero Gual ( el Mero), establecido en el Arco de San Miguel de la Platería, primero, y en la Tapinería, después, hasta que Juan Batlle, al morir Gual, adquirió sus existencias y fundó su popular centro de librería L’Arxiu.                                               

                              

                              

               El Mero nada sabía de literaturas ni bibliología, y sabía valorar el libro, o por el papel  que contenía, o por lo que en el mercado era solicitado. La materia y la demanda eran sus orientaciones únicas. Sólo acudía a la feria de Santa Lucía, en diciembre, y allí ponía todas sus existencias de manifiesto. Vendíalas a cualquier precio al transeúnte, y, al anochecer, cedía todo el resto a un colega cualquiera por un precio irrisorio. Y así pasaron por sus manos tesoros y más tesoros, que hoy son joyas de vitrina en bibliotecas extranjeras”.

            Article de Arturo Masriera: “Baldomero Gual” a La Vanguardia del dia 19 de juny de 1923, pp. 14.

               

 

 

 

 

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  “ El comerç dels llibres no se centra en les edicions, sinó en els exemplars. Només es omercia amb exemplars que, com a tals, posseeixen característiques especifiques que contribueixen a transformar un llibre ( objecte documental) en un llibre pel comerç ( objecte únic). No obstanht això, s’ha de tenir en compte que el punt de partida d’una taxació és agafar com a referència els preus que han assolit en el comerç altres exemplars de la mateixa edició o, si això no és possible, d’exemplars semblants per la raresa, l’antiguitat, la conservació, l’enquadernació i altres característiques ja mencionades. Segons això, és el mercat el que estableix els preus. Incideix aquí el concepte de raresa. Els exemplars en perfecte estat són més rars que els exemplars amb alguna deficiència. També incideix el concepte de demanda. Els exemplars perfectes són més buscats pels col.leccionistes que els exemplars amd deficiències, per molt petites que aquestes siguin, tot i que en un moment determinat, quan el preu incideix de manera determinant en el descens de la demanda, tendeix a equiparar-se. En moltes col.leccions ( ja que actua com a principi general) preval el criteri de qualitat ( dels exemplars) sobre el criteri de quantitat. Tanmateix, la taxació és essencialment un procés comparatiu que es basa en información amb què comparar els resultats de les anàlisi fetes sobre l’objecte base.

            El penúltim dels passos és establir el preu. També en aquest punt calen un conjunt d’eines de suport, uns instruments d’ajut. Especialment valuoses són les taxacions d’altres professionals i els preus de venda que ajuden a conèixer de manera aproximada el preu en què s’ha valorat un exemplar d’una edició determinada. També ajuden a valorar la resta de les característiques que influeixen en el preu definitiu amb què es taxa un exemplar determinat. En qualsevol cas, el preu que un exemplar específic adquireix ho fa en un moment concret que no es pot obviar ni separar de la información  merament crematística. L’objecte val “x” en el momento “y”, i només en el moment “y”. En un altre moment el preu anterior serà només una referència. No obstant això, s’ha de tenir en compte que és tracta d’instruments de caràcter bibliogràfic i documental. Per aquesta causa, aquest pas, la definició del preu de l’exemplar, tampoc pot considerar-se com una cosa completament aliena a les ciències de la documentació.

            El darrer pas en el procés de taxació és l’emissió de l’informe de taxació. No existeix cap norma en l’ordenament jurídic que determini com ha de fer-se i quins elements ha de contenir. Per tant, quan n’hi hagi, hauran de regir-se per les normes de caràcter professional que vulguin donar els qui pretenguin oferir aquest tipus de serveis. Algunes qüestions, però, s’han de tenir en compte. L’informe ha de ser raonat i ha d’incloure les dades contemplades per fer la taxació. També ha de contenir el nom del comitent i la causa que origina la taxació, així com totes aquelles circumstàncies que es considerin oportunes i que puguin incidir en el resultat de l’informe. L’informe de taxació permet al comitent ( que encarrega la taxació), generalment el propietari del llibre, conèixer tres factors del document, segons l’opinió de l’expert, que en cap cas certifica aquests detalls: la identificació de l’edició, la determinació de les característiques de l’exemplar i el preu”.

            Art. “Comerç i taxació del llibre antic” de Manuel José Pedraza Gracia,a Item, n. 51, jul-des 2009, p. 123.-124.

 

 

“ Los enamorados de los libros – principalmente de los ajenos – han llegado a constituir una especie de hombres muy rica en variedades. Unos son bibliófilos, otros bibliómanos, los hay bibliólatras y a veces bibliófagos y bibliocleptos. Sobre esta última gran familia podría escribirse un abultado libro, describiendo sus caracteres, resortes y procedimientos. El bibliófilo, o sea el amante de los libros, padece una leve y garta fiebrecilla que espolvorea de moztaza su vida para hacerla más sabrosa. Cuando la fiebre sube, el bibliófilo se trueca en bibliómano; si la bibliofilia imprime al pulso ritmo más celero, la bibliomanía – es ya una enfermedad. Que toca a su ápice en el bibliólatra, para quien vivir es acumular libros; hasta degenerar en bibliófago, quien los encierra y sepulta donde nadie sepa que está oculto su tesoro. Pero el gran malhechor, del que debemos guardarnos, es el biblioclepto, el ladrón de libros, su pasión es más feroz que la pasión por el oro; nos lo pedirá para engañarnos y quedarse con él; o nos lo escamoteará en un descuido. No le enseñemos jamás un libro anotado como raro; pasará a sus manos por mucha que sea nuestra vigilancia; las rejas y cerrojos de “El celoso extremeño” serían insuficientes para preservarnos de las mañas del amigo tocado de bibliocleptomanía”.

            Article de Baldomero Argente: “ Bibliomanía”, a La Vanguardia de 23 de març de 1956.

                                 

 

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                “ Si té poc sentit que una obra en prosa quedi reclosa dins d’aquestes llustroses arques apergaminades que són els còdexs, antecessors dels actuals llibres, aquest daurat empresonament encara fa menys sentit en el cas de les obres de teatre, pensades per ser representades. Tot i que professo un gran respecte vers la bibliofilia i els bibliòfils, sempre he preferit l’acte revivificador de la lectura per damunt de la veneració llibresca, sense òbviament excloure-la: quin ésser insensible pot substituir el plaer del contacte táctil i visual amb un llibre per l’asèpsia d’unes pàl.lides fotocòpies?.

                Extret del vlok d’un profesor de grec, hel.lenista vocacional , Ramon Torné, que en  un article parlant de Plaute cita un altre article d’Enric Comas en un diari de Lleida: “Del teatre al circ: Plaute i l’espectacle des de l’antiga Roma al Renaixement”.

http://daidalea.blogspot.com/2007/03/plautus-redivivus-un-nou-espectacle-de.html

 

 

 

                                        

 

               “3. ¡Cómo! ¿ Quizás sabrás esto sin haberlo aprendido?¿ De dónde, por vida mía, a menos que, como aquel pastor, hayas recibido un ramo de laurel de las Musas? Pero presumo que jamás habrás oído hablar del Helicón, donde, según dicen, moran: no has permanecido en él de muchacho, ni te es lícito siquiera acordarte de estas diosas. Ellas no se desdeñaron de aparecerse a un pastor rudo y velloso, de cutis bronceado por el viento; pero a un hombre como tú ( permíteme por Venus libanitida no decirlo ahora todo) estoy seguro de que jamás se han dignado aproximarse. En vez de darte laurel, te hubieran azotado con irto o tallos de malva para que no vinieses a impurificar el manantial de Olmeo o de Hipocrene, destinado a apagar la red de rebaños y pastores de boca no manchada. Podrás ser muy atrevido e imprudente, pero nunca lo bastante para decir que has recibido instrucción, que te has cuidado de mantener relaciones con los libros o que tal ha sido tu maestro y tal tu condiscípulo.

 

              4. Esperas, sin embargo, conseguir todo esto con sólo comprar libros y libros. Pero aunque recojas todas las obras que Demóstenes dejó escritas por su propia mano, y las de Tucídides, bellamente copiadas hasta ocho veces por aquel príncipe de los oradores, y en fin, todas las que Sila envió a Italia desde Atenas, ¿ aumentarás algo tu instrucción, por más que duermas sobre tus libros y te los pegues al cuerpo y los uses como vestidura? Aunque se vista de seda, dice un refrán, la mona, mona se queda. Tienes un libro en las manos y lees continuamente, pero nada entiendes de lo que lees, y eres un asno moviendo la oreja cuando suena la lira. Si la posesión de libros hiciese instruido a su dueño, esa posesión sería de valor inestimable y sólo los ricos podríais ser sabios, pues compraríais ciencia en la plaza y nos hundiríais a los pobres.

 

            ¿Quién, por otra parte, podría competir en instrucción con los comerciantes y libreros que venden y poseen tantos volúmenes? Examínalos, sin embargo, si te place, y verás que tampoco te aventajan gran cosa en conocimientos; su lenguaje es como el tuyo, bárbaro, y su inteligencia nula, como de hombres que jamás disciernen lo bueno de lo malo. Sin embargo, tú sólo tienes quizá los dos o tres libros que les compras, y ellos andan entre libros día y noche.

 

               5. ¿ Más para qué cosa buena se los compras, como no pienses que los estantes de tu biblioteca son también unos sabios en el hecho de contener tantas antiguas copias?…”.

 

            “Contra un bibliómano ignorante” de Llucià de Samosata, traduït per Federico Baraibar y Zumárraga ( 1851-1918), ), trobat a Scribd.

 

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              Més aforismes del llibre Els Cent Aforismes del Bibliòfil de Ramon Miquel y Planas.

VII     D’EDITORS Y LLIBRETERS

79

Quasi sempre’ls editors

són dolents si no pitjors.

80

Quan sentis cants de sirenes

serà que neix un Mecenes. 

81

Pensa en son llibre l’autor

y en guanyarhi l’editor. 

82

El llibreter diligent

es conseller del client.

83

Hi ha llibres que’l llibreter

no diu que’ls vèn: diu que’ls té. 

84

Edicions erraconades

van passant per agotades. 

85

May cap llibre de vell

no ha tingut llana al clatell. 

86

Més de dos grans bibliòpoles

són uns lladres de set sòles.

 

 

 

 

 

               “ Los artistas del dibujo y del grabado que habíanse dedicado largamente a ornamentar tarjetas, invitaciones, papeles de carta, participaciones y otras labores de parecida índole, cuando fueron llamados a decorar el libro. Lo efrectuaron con la mayor riqueza y profusión, desplegando un gusto y un poder imaginativo originales y sin precedentes. Todo el reinado de Luis XV fue para el libro el triunfo de la ornamentación; las figuras llenaron las páginas, los adornos las encuadraron, las cabeceras ornaron los principios de los capítulos y los ‘ culs-de-lampe’ los finales. Pocas obras osaron presentarse al público sin que pintores y grabadores colaboraran en ellas con su arte, a tal punto, que muchos libros impresos en aquel tiempo se salvan todavía hoy del olvido, sólo porque sabedores los bibliófilos apasionados de que contienen magníficas viñetas los buscan ávidamente. Un ‘Tratado de cálculo diferencial’ y una ‘Demostración de las propiedades de nla cieloide’, publicados en París hacia mediados del siglo XVII, son libros cuyo precio de venta es al presente bastante caro a causa de estar ilustrados con hermosas figuras de Cochin, y que demuestran cómo no se quería renunciar a la gracia del arte ni en las obras de texto necerariamenta árido”.

 

            Article:”El Arte del libro en el siglo de la galantería”, a la revista de Madrid Alrededor del Mundo, del 29 de noviembre de 1920, pp. 4.

                                         

 

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               Més aforismes del llibre Els Cent Aforismes del Bibliòfil de Ramon Miquel y Planas.

 

VI     D’IMPRESSORS Y ENQUADERNADORS 

67

Pensi l’impressor que’l fa

que’l llibre més qu’ell viurà. 

68

La impremta es un art innoble

quan vol donar gust al poble.

69

Les errades d’impressió

no tenen may més perdó.

70

El llibre ben estampat

guanya molt en claretat.

71

Posanthi de tot lo just

Se fa un llibre de bon gust.

72

Molts autors reben agravi

d’un corrector massa savi.

73

Sovint un gran frontispici

fa de tapa-bruts l’ofici.

74

En quants llibres l’ilustrarlos

ha volgut dir profanarlos¡. 

75

Sols del llibre enquadernat

se pot dir qu’està acabat 

76

Malhaja’l relligador

qu’escapça ab funest rigor¡. 

77

Més d’un llibre s’ha salvat

gracies a un bell relligat.

78

La bona enquadernació

del llibre es consagració.

 

                                           ——————————————–

 

                “¿ Y el libro de arte actual? ¿ Atraía en igual grado la atención de bibliófilos y de coleccionistas? Aun cuando la atención se haya desplazado siempre hacia lo pretérito, no quiere esto decir que el libro artístico actual no atraiga la atención de los buenos aficionados, que hacen profesión de bibliofilia. Los libros elegantes y refinados de hoy han de constituir, mañana, cuando a su perfección y originalidad de materiales se agregue el factor valorativo del tiempo, la pasión de esos providenciales conservadores y catadores de libros, que se llaman bibliófilos.

            Las ediciones lujosas, las encuadernaciones en cuero y plata repujados, las tiradas numeradas, sólo para expertos e iniciados, encuentran también hoy acogimiento fervoroso entre los amantes y gustadores del libro. En Francia y en Alemania hay editores que consagran todo su esfuerzo y su fortuna a la impresión y difusión del libro bello, en su exorno y presentación artística, que luego han de formar el precioso tesoro de bibliotecas, de estancias señoriales y de museos. Por otra parte, los amigos del libro, refinados y sensitivos, se sindican y aprestan para su protección y defensa”.

            Article parlant de les edicions de “ La Cometa” de G. Gili per P. Félix García, a Acción Española del 16 de març de 1934, p. 105.

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