Feeds:
Entrades
Comentaris

Archive for the ‘Bibliografia’ Category

“ L’any 1906 fou publicat, en un volum de setanta-dues planes, el Primer llibre d’ex-libris d’En Triadó.

En aquesta mateixa data Santiago Rosal ( avui degà dels col·leccionistes espanyols) dibuixà el seu propi ex-libris, i, poc després, el d’un seu germà.

En l’Exposició Internacional de Barcelona de 1906 figurà una important representació d’ex-libris. I en la de Primavera del mateix any, que tingué lloc a Madrid, Alexandre de Riquer presentà vint gravats de la seva realització, entre ells els ex-libris de Víctor Oliva, el d’Alfons XIII, A. Gallardo, Mary F. Luchiger, compte de Casa Dávolos ( que és el seu propi) i l’ex-musicis del mestre F. Lliurat. És del cas fer notar que en aquell temps no existia secció de Gravat, i per tant no hi havia recompenses determinades per als artistes gravadors, i un premi en gravat era triomfar plenament, ja que restava de la secció de Pintura; doncs bé,: les obres d’Alexandre de Riquer obtingueren la primera medalla, que venia a confirmar la primera aconseguida a Xicago i l’altra, també primera, obtinguda en l’Exposicio Universal de Barcelona de 1888.

L’any següent, 1907, la casa Oliva de Vilanova, publicà de manera esplèndida Els ex-libris Renart, amb un pròleg del francès Raisin. El Cercla Artístic de Barcelona organitzà amb gran èxit una exposició d’ex-libris estrangers i espanyols. Pau Font i de Rubinat, el bibliòfil i ex-librista reusenc, no volgué ésser menys, i, amb un pròleg d’Artur Masriera, donà a conèixer aquest mateix any, Los cent primers ex-libris escullits de R. Casals i Vernis.

El 1910, editat per Víctor Oliva, publicà Alexandre de Riquer el llibre Robert Anning Bell, on donà a conèixer a Espanya aquest formidable artista anglès – junts ambdós, un a Anglaterra i l’altre a Espanya, foren els precursors de la innovació mundial dels ex-libris -. El llibre conté ex-libris i tota la diversitat artística de R. A. Bell.

També l’any 1910, quan només comptava divuit anys d’edat, un altre deixeble d’Alexandre de Riquer, Enric Motà, ens sorprèn amb uns ex-libris que, per a la seva curta edat, eren una veritable revelació, plena de grans esperances, que no pogué realitzar per haver mort tràgicament, als vint-i-cinc anys, en una sala del Reial Cercle Artístic barceloní.

Entretant, les revistes i publicacions barcelonines d’art prestaren atenció als ex-libris, remarcant el valor artístic dels nostres i dels forasters. Així, Revista Gráfica, de l’Escola Professional de l’Institut Català de les Arts del Llibre (1901-1902); Joventut, revista d’avançada – com ho foren els diaris Renaixença i El Poble Català -, la qual dirigí artísticament i en fou crític d’art Alexandre de Riquer; Pluma y Lápiz (1902), Hojas Selectas (1903); Miniatura, dirigida per Jiménez i Moya; Pel i Ploma i Forma ( 1906 a 1912) que dirigí Miquel Utrillo; Bibliofilia (1911 a 1914), dirigida i editada per Miquel i Planas; Revista Nova ( 1914), dirigida per Feliu Elias, conegut pels

pseudònims “Apa” ( com a dibuixant) i “Joan Sacs” ( com a escriptor); la revista d’art i lletres Mediterrània (1915), que dirigí l’autor d’aquest llibre, a l’edat de divuit anys; més endavant La Gazeta de les Arts, de Sitges; D’Ací i d’Allà”, en la seva segona època, que dirigí Carles Soldevila; Art, dirigida per Merli, i el Butlletí dels Museus. Àdhuc la revista hotelera ( d’aquest gremi) Sabor y Aroma trobà manera de publicar articles sobre ex-libris, escrits per Llorenç Brunet i Bartomeu Sigalés.

Mercès a l’assídua relació d’Alexandre de Riquer amb els artistes anglesos, la importantíssima revista londinenca The Studio, que molt sovint publicà ex-libris espanyols, va dedicar a Espanya un número sencer.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum segon. (cont.)

XQ     XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

Enquadernació Maioli

Arte perenne, imperecedero.

 El espíritu que dio vida al noble arte de la encuademación no ha muerto. Sigue ardiendo el fuego sagrado que aviva la fe. Aquella fe lejana que nació en la soledad de los claustros bajo el signo de la Cruz o en las páginas del Corán «en nombre de Dios clemente y misericordioso». Junto a los claustros se incrementó el estilo gótico que dio especial carácter a las encuademaciones monásticas en las que, aparte los sobrios rasgos de ornamentación, se reprodujo a presión, sobre el cuero, escenas de la vida de Jesús y de los Santos. Con la mente fija en las palabras del Profeta el estilo arábigo se convierte en estilo «mudéjar» o hispanoárabe. La decoración de estas encuademaciones se concreta en magníficas tracerías gofradas a flor de piel, sin oro que les diera brillo. Su dibujo refleja la belleza melancólica del arte musulmán: ni el más ligero perfil de seres animados, ni rasgos estatuarios alientan en su complicada ornamentación, que el fanatismo y la ciencia geométrica inspiró. Ciencia geométrica o fórmula ornamental de amplia base e infinitas derivaciones que desarrollaron con sobriedad y singular sensibilidad artística Thomas Maioli y Jean Grolier, nombres que, grabados en la historia del arte de la encuademación, después de la invención de la imprenta, simbolizan la plenitud del renacimiento. Los brillantes estilos de la encuadernación que irán registrándose después de los que se identifican con el Renacimiento, conocidos por estilo “Maioli” y estilo “GroIier“, tendrán acento francés: Clovis-Eve, Le Gascón, Florimond Badier, Duseuil, Padeloup, Le Monnier, Deóme, etcétera. A finales del siglo pasado la encuademación consigue despertar en París igual interés que las artes puras. No pocos artífices de los demás países demostraron sentir la misma inquietud por la encuademación a través de no pocas tentativas y realizaciones.

Enquadernació Grolier

Encuadernadores de España contemporáneos.

 Por lo que hace referencia a nuestro país, esta inquietud tuvo hondas raíces. Nuestro pequeño mundo de la bibliofilia conoce sobradamente la campaña sostenida por el prestigioso industrial barcelonés don Hermenegildo Miralles y la fructífera labor de don Ramón Miquel y Planas, quien consiguió elevar la encuademación de arte en Barcelona sin recurrir a colaboraciones extranjeras. En Madrid se destacó don César Pomard, verdadero artista, conocedor de todos los secretos del arte. En la actualidad sobresale con extraordinario fulgor Antolín Palomino, ya mencionado, quien lleva a cabo con singular destreza y apasionamiento los más variados estilos de la encuademación. Destaca seguidamente de manera muy singular José Panadero, de Albacete, quien ha adquirido gran renombre con sus encuademaciones de pergamino, decoradas a punta de pincel y José Galván de Cádiz, quien ha realizado bellas encuademaciones decoradas a pequeños hierros, con notable habilidad y refinado gusto artístico.

Aportación francesa.

 Destacada la aportación nada despreciable de nuestro país a este arte universalmente venerado; hay que reconocer, sin embargo, una vez más, que la preponderancia en el arte de la encuademación sigue correspondiendo a París desde que en el siglo XVI apareció en el firmamento de la bibliofilia la gigantesca figura de Jean Grolier. Hoy más que nunca, los artistas encuadernadores de la cosmopolita ciudad del arte siguen defendiendo su preeminencia a brazo partido sumergidos en las agitadas aguas del arte ultramoderno. «A veces vale tanto o más (la encuademación) que el objeto que tiene la misión de realzar», escribió el ilustre letrado Mr. Maurice Garcon de la Academia Francesa. Es evidente que, desde 1930 hasta nuestros días, una numerosa pléyade de artistas encuadernadores ha alcanzado fama internacional en el mundo de los libros por el arrojo y perfección de sus realizaciones. Desde hace varios años existe una organización denominada «Société de La Reliure Originale». Cada artista de los que componen dicha asociación así como otros muchos que se mantienen independientes, tienen una personalidad artística bien definida. Cada una de sus encuademaciones una viva significación.

Homenaje al libro              

 Nunca se olvida en esta lid que el libro es una obra de arte de singular trascendencia. Una obra de arte de esta naturaleza no reconoce límite alguno. Se concibe con amplitud, se desarrolla con pasión y se termina persiguiendo un ideal, rara vez logrado, que palpita en el corazón del artista. El anhelo artístico de una encuademación no se halla en la sobriedad ni en la belleza formularia o efímera. Esto es otra cuestión. El arte tiene más entidad. Es la belleza  misma perfilada por varios procedimien juntos y su singularidad no debe tildarse ligeramente de rebuscada o henchida, de abstracta o concreta, sino simplemente de buena o mala, si se es capaz de juzgar al artista y los lances de la creación. El presente y el pasado de la encuademación de arte no se ha disgregado. Si bien la presencia de hoy ha roto los tensos lazos de unos preceptos decorativos de eficacia retrospectiva, siguen incólumes, igual que ayer, la obsesión especulativa y los inquietos afanes que pretenden realizar en pequeño aquello que la mente concibió grande en febril exaltación. Después de tanto pelear para salir victoriosos de su ideal empresa ¿qué es lo que ambicionan los artistas encuadernadores de este o aquel país en el momento actual? Exactamente lo mismo que ambicionaron los artistas del tiempo que pasó: Rendir homenaje al libro. Y como postrer galardón concedido a sí mismos, hacer suya tácitamente la divisa ; que el famoso bibliófilo Jean Grolier ‘ estampó en latín al dorso de alguna de sus encuadernaciones: “Portio mea, Domine sit in viventium”, o sea: Que algo de mi, ¡Señor!, quede en la tierra de los vivos.

Emilio BRUGALLA.  La Vanguardia, 21 abril 1963, página 23.

Enquadernació Galván

Read Full Post »

Biblioactívat ( Biblioactíva-t): programa d’activitats per al foment de la lectura. Organitzat per l’Ajuntament de Granadilla de Abona ( Santa Cruz de Tenerife), a través de la Regidoria de Cultura i Festes.

Bibliobjetivos: “Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Biblioteca”. Organitzat per la Red de Bibliotecas Públicas Municipales de Salamanca.

Biblioboletín: revista informativa del Centro Colombo Americano ( Colombia).

Bibliocuida’t: Un programa de salut de la Biblioteca Central de Terrassa amb Mútua Terrassa i el CAP Rambla.

BibliODS: Club de lectura infantil a la Biblioteca de Castropol ( Asturies).

Bibliofest: Des del Sistema de Biblioteques ( Universidad de los Andes – Colombia) conviden  a passar una estona divertida, d’esplai i recàrrega d’energies.

BIBLIOFEST (2): Festival híbrid ( conferències, tallers, contacontes, llançaments de llibres,…) de la Biblioteca de Santiago ( Chile).

Biblio-Huerta comunitaria Altos del Pino ( Cazucá – Colombia). Per dissenyar i construir una Biblio-Huerta amb la participació de diversos grups generacionals de la comunitat, per a aportar a la restauració paisatgística i ambiental del barri a través de la producció d’aliments i/o plantes ornamentals enfortint les relacions socials entre veïns a partir d’un projecte comú. L’objectiu general d’aquesta activitat acadèmica se centra en acompanyar als habitants del barri Altos del Pino en processos de millorament de l’hàbitat a partir d’estratègies ambientals i físic espacials.

Bibliologia(4): ( Elementa ad librorum studia pertinentia) publicació seriada editada per Brepols, Turnhout ( Bèlgica), des de l’any 1983. Utilitzant  el terme “bibliologia” per referir-se a la suma de disciplines que s’ocupen dels llibres, ja siguin manuscrits o impresos: la història dels llibres, la història de les biblioteques antigues, la bibliofília, (les llibreries – els llibreters), el concepte francès de “bibliothéconomie” i la bibliografia.

Bibliomurals: Exposició intermunicipal de la Mostra Bibliomurals El Meu Poble 2022 de les Biblioteques Públiques Municipals de la línia 3 del metre-comarca l’Horta Nort ( País Valencià).

Biblionadons (2): Tallers familiars: “Expressió corporal, música i dansa” a càrrec de Cristina Noguer de Creixent amb art . Per a nens i nenes de  0 a 3 anys.

Biblio-Net (6): un espai virtu@l de lectura, expressió, diversió i aprenentatge.

BiblioRural:  per a realitzar activitats en la naturalesa que tenen múltiples beneficis per a la salut. A Sella a la Marina Baixa d’Alacant. Organitzat per Senderismo en Alicante

.

BiblioTrueque (3): organitzat per la Red Municipal de Bibliotecas de Sevilla . Campanya per canviar llet per llibre.

Read Full Post »

“ El 1902 la Biblioteca-Museu Balaguer, a Vilanova i la Geltrú, efectúa l’exposició d’uns cent cinquanta ex-libris antics. Els de la seva col·lecció, més uns mil cinc-cents que formaven la del “Doctor Thebussem”, que els cedí per col·laborar en aquella exposició especialitzada, la primera d’ex-libris realitzada a Espanya, i dels quals en féu després donació a la biblioteca vilanovina.

Fou també el 1902 quan sorgí la “Asociación de Exlibristas Ibéricos”, de la qual fou iniciador Ramon Miquel i Planas.

Aquesta associació, nascuda a Catalunya, va estar des de la seva fundació en contacte constant amb les altres associacions ex-libristes mundials més importants, com l’”Association Belge de Collectioneurs et Dessinateurs d’Ex-libris”, de Brusel·les; “Ex-libris Verein”, de Berlín; “Oesterreichische Ex-libris Gesellschaft”, de Viena; “Societé Française de Collectioneurs d’Ex-libris”, de París; “Ex-libris Society”, de Londres; “Ex-libris Society”, de Washington.

L’any 1903 foren exposats a la típica Sala Parès, en el més barceloní carrer de Barcelona, el de Petritxol, quaranta ex-libris originals del dibuixant Josep Triadó, exposició ben aviat seguida per una altra d’ex-libris originals del dibuixant humorístic Gaieta Cornet, formidable caricaturista que, entre altres de primera volada, com foren Junceda, Llaverias i “Apa”, féu les delícies dels llegidors del desaparegut Cu-cut! Junceda i Llaverias arribaren també a dibuixar alguns ex-libris, humorístics i seriosos. Però tant ells com el pulcríssim dibuixant Apel·les Mestres – que, quan li plaïa, del dibuix més perfecte sabia treure tot l’humor possible -, el qual en dibuixà també algun, no s’hi dedicaren, dissortadament, amb plenitud. Avui és Romà Bonet, conegut pel seu pseudònim “Bon”, qui, com vulgarment es diu, “talla el bacallà” en aquest aspecte ex-librístic.

Aquest mateix any, ordenats i prologats per Miquel Utrillo i amb una dedicatòria en francès del compte de Leiningen-Westerburg, foren publicats per l’editorial Seguí, amb procediments tècnics dirigits pel propi autor, Ex-libris d’A. De Riquer, obra donada a conèixer a Europa – i que va constituir un triomf de la causa, donant fama al dibuixant i gravador – pel llibreter de Leipzig Karl W. Hiesermann, amb dotze planes de text i seixanta-tres reproduccions.

I també en aquest mateix any (1903) és quan es produí un esdeveniment remarcable en el moviment ex-librista editorial: l’aparició de la insuperable Revista Ibérica de Ex libris ( 1903-1906), editada per l’Oliva de Vilanova, i dirigida en el seu primer període per Ramon Miquel i Planas i després per Josep Triadó. També fou el 1903 quan Marc Jesús Bertran presentà, al Cercle Artístic de Barcelona, nombrosos ex-libris de la seva col·lecció.

El 1904 Joaquim Renart publicà, en el número 1 de la revista Catalunya Artística, un treball, il·lustrat, referent a ex-libris, força interessant.

Fou llavors que sorgí el primer tractadista espanyol d’ex-libris. Aquest no podia ésser altre sinó l’internacionalment conegut bibliògraf i bibliòfil barceloní Ramon Miquel i Planas, el qual, l’any 1905, publicà a Barcelona Los ex libris y su actual florecimiento en España, volum de trenta-dues planes i amb setanta-quatre reproduccions en negre i color.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum segon. (cont.)

XQ     XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

Daurats, gofrats i mosaics, enquadernat per Cambras

“Reconocido el paulatino y evidente perfeccionamiento del arte de la encuademación durante su proceso técnico, tenemos que declarar con estricta imparcialidad que éste fue muy lento y que hasta finales del primer tercio del siglo pasado la encuademación no hace gala en ningún país de aquel primor de ejecución que tanto distinguió otros oficios artísticos y otras labores manuales. Sin ser experto puédense observar deformidades en los extremos del lomo y nervaduras; dobleces de la piel imperfectos; dorados y gofrados toscos y sin precisión, y otros muchos defectos que hoy se considerarían imperdonables. Apresurémonos, después de esta brusca afirmación, a formular otra afirmación de mayor alcance; el crecido número de imperfecciones de oficio que pueden señalarse con el dedo en las encuadernaciones antiguas, no niegan en modo alguno su alto valor, ni menguan el aprecio que merecen en su aspecto artístico y arqueológico. ¡Brillante paradoja! Estos defectos, que acusamos sin reticencias, son precisamente los que acrecientan a nuestros ojos el mérito intrínseco de la realización; lo que aureola la obra de los bravos artífices que en otras fechas cultivaban un arte de

Daurat, gofrats i mosaic, enquadernat per Cambras

grandes posibilidades ornamentales con procedimientos empíricos y provistos únicamente de utensilios rudimentarios; que obstinadamente complicaban el ligado de los pliegos para asegurar su solidez pegando, para mayor seguridad, refuerzos de pergamino en el lomo antes de cubrir el libro con el cuero que debía protegerlo; que se debatían después denodadamente entre su inquietud y su limitada habilidad para realizar las complicadas decoraciones que artistas y mecenas les exigían fiados, más que en su destreza, aguzada en cada nuevo intento, en su inquebrantable voluntad que no cedía ante las mayores dificultades y tropiezos. Si nos fijamos sin malicia en la ingenua tosquedad de esas labores, llevadas a cabo por manos ejercitadas sin método, observaremos, admirados, con qué sentimiento tomaron realidad y cuánta dignidad conservan. Es preciso conocer prácticamente la resistencia tenaz de tantos escollos para apreciar en todo su valor el pertinaz intento de vencerlos. Esa lucha continua, esa pericia frustrada en una y otra tentativa, se patentizan por sus efectos en las encuademaciones antiguas dándoles una característica especial, unos rasgos distintivos que sería imposible imitar aunque se intentara con empeño: pues resulta más difícil reproducir defectos manuales de tan imponderable origen que conseguir la maestría y agilidad del artífice virtuoso o adiestrado.

Émulos y herederos a pesar de todo del espíritu de los artífices del Renacimiento, nuestros antecesores surcaban el cordobán que cubría el libro con herramientas más o menos adecuadas, con la misma fruición e iguales amarguras con que manejaban el buril o repujaban el metal los célebres plateros venecianos o florentinos. Igual que ellos levantaban la cabeza en alto y el deseo vehemente de alcanzar la gloria no les abandonó jamás.

Emilio BRUGALLALa Vanguardia, 21 abril 1963, página 23.

Read Full Post »

“ Ara s’escau de dir aquí que Alexandre de Riquer als quaranta anys (1896), era perit del Museu de Boston i intervingué en l’exposició efectuada l’any 1898 en aquella ciutat, on s’exhibiren uns ex-libris estampats, japonesos i xinesos, cronologats en la desena centúria, dels quals hem parlat abans.

Seguint cronològicament el procés evolutiu de l’ex.librisme espanyol, trobem que Alexandre de Riquer, l’any 1888, realitzà un ex-libris per al seu amic l’artista anglès Robert Anning Bell.

Ex-libris de Jane Patterson fet per Robert Snning Bell

L’any 1889 el destacadíssim bibliòfil Pau Font i de Rubinat, arribat de poc de París d’un viatge d’estudi artístic intel·lectual, encarregà al seu compatrici reusenc Ramon Casals i Vernis la realització del seu primer ex-libris, el primer també que havia de dibuixar aquest artista, que n’arribà a realitzar prop de dos centenars, mercès a la iniciativa de l’il·lustre bibliòfil reusenc. I el propi Pau Font i de Rubinat, excel·lent ex-librista, dibuixà, de manera didàctica i admirable, alguns ex-libris per a les seves amistats. Fou el primer bibliòfil espanyol que en la nova època de l’ex-librisme es féu realitzar ex-libris per a la seva importantíssima biblioteca. I fou també ell qui, corprès per la innovació, inicià la divulgació de l’ex-librisme a Espanya, que culminà presentant un conjunt d’ex-libris propis i aliens, en l’Exposició Nacional de Belles Arts que tingué lloc a Madrid en la primavera de l’any 1901. Poc temps després fundà la societat reusenca d’Amics del Llibre i dels Ex-libris.

El va seguir un altre destacadíssim bibliòfil, Ramon Miquel i Planas, a qui els ex-libristes espanyols tantes coses devem, i el qual inicià llavors la seva ininterrompuda actuació ex-librística.

L’any 1892 un deixeble predilecte d’Alexandre de Riquer, Josep Maria Sert, que comptava divuit anys d’edat i que amb el temps havia de convertir-se en decorador de fama mundial, realitzà l’ex-libris per a la biblioteca de M. Bultó i, més endavant entre altres, el del compte de Sert i el del marquès de Lamadrid, i, a París, on fixà residència, el del secretari de Jaume de Borbó, en l’exili.

Fa poc més de mig segle ( 1898) que aparegué, enmig del rovellat art academicista que imperava a les darreries del segle XIX, un periòdic ultra-modernista titulat Luz, de format llargarut com el d’un dietari, amb l’Administració i Redacció al carrer de la Boqueria, número 20 ( dalt el terrat). N’era director artístic Josep Maria Roviralta, i director literari, Francesc d’A. Soler i Planas, junt amb Antoni Robert, i l’administrador era Santiago Rosal. Entre altres, hi dibuixaren Santiago Rusiñol, Alexandre de Riquer, J. Pahissa, Ramon Casas i l’Opisso. Fou aleshores, i en aquesta publicació, que Josep Maria Roviralta, industrial i escriptor, autor de Boires baixes, es donà a conèixer com a realitzador d’ex-libris. El modernisme a Catalunya prengué una gran volada i es manifestà en totes les Belles Arts. Alguns edificis resten encara en peu d’aquella època, com un mal record, i corren encara alguns ex-libris esguerrats d’aquell temps. Amb tot, el modernisme fou un moviment renovador que deixà produccions ben reeixides, sobretot en l’art tipogràfic.

El 1900 comencen d’aparèixer a Espanya els primers ex-libris dibuixats per Josep Triadó, que ha estat el més assidu propagandista del modern ex-librisme espanyol. Foren publicats, per donar-los a conèixer, en la Revista de Bibliografia Catalana, que dirigia, a Barcelona, el conegut escriptor Massó i Torrents. El mateix any surten els excel·lents ex-libris realitzats a la ploma i litografia pel pintor decorador barceloní Adrià Gual, la personalitat artística del qual havia de quedar superada per la d’autor dramàtic. Al mateix temps, el dibuixant i pintor decorador barceloní Joaquim Renart, que aleshores comptava vint-i-un anys, es dedicà de ple, amb gran entusiasme, als ex-libris. En l’Exposició Nacional de Belles Arts, de Primavera, efectuada a Madrid l’any 1901, Josep Triadó presentà una selecció dels ex-libris realitzats per ell. Si Alexandre de Riquer fou l’iniciador de la renaixença ex-librística a Espanya i Josep Triadó el divulgador, Joaquim Renart s’ha de considerar l’incrementador, junt amb J. Diéguez, i avui, traspassats tots els altres, és el degà dels realitzadors espanyols d’ex-libris, junt amb el barceloní Francesc Esteve i Botey, que resideix a Madrid, i Ramon Borrell.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum segon. (cont.)

XQ     XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

“ Tras una pequeña búsqueda ha llegado a mis manos el volumen de María Gregorio, Imago Libri. Musei del libro in Europa, que publicó el pasado año Edizioni Sylvestre Bonnard con la Fondazione Arnoldo e Alberto Mondadori. Cerca de treinta espacios expositivos europeos aparecen en esta obra que abarca enfoques muy diferentes, del Museo de la Imprenta de Lyon al Institut mémoires de l´édition contemporaine de Caen, del Literaturmuseum der Moderne de Marbach al Museo Gutenberg de Maguncia. Es decir: el libro desde la historia, desde la aproximación archivística, desde la perspectiva de las artes, o en su proyección de futuro digital. Ningún centro español aparece en esta interesante panorámica de los museos del libro europeos.

Museu Impremta Lyon

Y sin embargo Barcelona tuvo el suyo: un pequeño museo del libro derivado de la sección de grabado popular del Museu Etnològic, que regía Joan Amades. Se ubicó en el Poble Espanyol, y bajo la dirección de Pilar Vélez abrió unos talleres para escuelas que tuvieron excelente acogida. Inactivo desde los años 90, sus contenidos esperan destino en dependencias municipales. En los planes del Institut de Cultura de Barcelona figura la creación próxima de sendos centros consagrados al Diseño y al Circo. Iniciativas de gran interés, pero hay que decir que el libro es un signo de identidad barcelonés mucho más antiguo y documentado, y más significativo económicamente. Y aunque la ciudad ha hecho un enorme y provechoso esfuerzo en bibliotecas, los distintos procesos del libro siguen siendo bastante desconocidos para el ciudadano de a pie. Cualquier niño puede hacerse una mínima cultura científica en una tarde visitando Cosmocaixa, pero ¿en qué espacio ciudadano puede visitarse hoy de forma estable una exposición pedagógica sobre temas literarios?

A Barcelona, como capital literaria y capital editorial, le iría bien no ya reabrir su museo del libro, categoría que mira al pasado, sino crear un centro puntero abierto también al futuro. Un Centro del Libro y la Lectura que acogiera, por una parte, la reflexión sobre los procesos que marcan la producción, difusión y recepción actuales del libro (historia y funcionamiento editorial; libro electrónico; bibliofilia; biblioteconomía; artes del libro; promoción de la lectura; biografía, periodismo y rutas literarias), y que contara también con un programa de exposiciones en una doble vía: una didáctica dirigida a las escuelas, que aprovechara el material histórico de la ciudad, y otra de exposiciones literarias y editoriales, ese tipo de iniciativas que en Barcelona se presentan de tanto en tanto en centros como el Palau Moja o el CCCB (o la Biblioteca de Catalunya) pero que no cuentan con un espacio propio regularizado. El libro sigue siendo un imprescindible difusor de conocimiento, además de un creador de industria cultural. En un momento de transformación de hábitos lectores, la reflexión sobre el libro plantea muchas derivaciones que suelen plantearse por separado. Falta una plataforma de síntesis, que Barcelona podría brindar.

Article: “El centro que falta”, de Sergio Vila-Sanjuán, en el suplement Cultura de La Vanguardia del dia 12 de desembre de 2007, p.7.

Read Full Post »

“ …, en el darrer quart del segle XIX sorgí el primer ex-libris espanyol de l’època que cal anomenar moderna, realitzat l’any 1878 per Alexandre de Riquer, i que el primer article en pro de la renovació ex-librística l’escriví Marian Pardo i de Figueroa ( “Dr. Thebussem”) i fou publicat a la Ilustración Española y Americana l’any 1875, no essent recollida la seva crida pels artistes espanyols.

 En aqueixa època el jove artisya Alexandre de Riquer – que comptava només vint-i-tres anys d’edat, i havia estudiat a Roma i a Burdeos, de retorn de Londres, on també estudià – va portar a Espanya aquell impuls renovador que tant el caracteritzà sempre i que era idiosincràsia en les seves creacions artístiques, i, amb aquest, els seus afanys ex-libristes. Les magnífiques relacions i amistats que va contraure a Londres amb els més destacats artistes, sobretot amb els creadors d’ex-libris, li permeteren de realitzar la labor de renovació de l’ex-libris que s’havia proposat, de tots coneguda i reconeguda. L’any 1878, en ple renaixement artístic i literari català, Alexandre de Riquer realitzà el seu primer ex-libris, un seu propi ex-libris, ben concebut i determinat, que havia d’ésser i fou el primer de la innovació ex-librista a Espanya. El mateix any realitzà el del doctor Rubió i Lluch, historiador i literat, i el de Joaquim Maria Bartrina, el conegut poeta i pensador. Aquest ex-libris fou realitzat tot justament dos anys abans del traspàs del poeta; en això Bartrina tingué més sort que Joan Maragall, l’ex-libris del qual, obra també d’Alexandre de Riquer – tal com diem al lloc corresponent – no estava encara del tot llest en morir Maragall. La planxa del aiguafort, un cop enllestida, la utilitzà Bartomeu Sigalés, el qual s’hi féu posar el seu nom, i avui, també traspassat aquest, té la planxa el doctor Joan Catasús, el qual, respectant el nom d’en Sigalés, en fa tiratges per als seus intercanvis. L’any 1879 dibuixà, a la ploma, per a la senyoreta Joaquima Santamaria i Ventura ( “Anna de Valldaura”), poetessa i folklorista, autora de Fullaraca, un super-libris, transformat en ex-libris l’any 1906, per obra i gràcia de Santiago Rosal, que el féu editar en fulls solts; amb tipus de caixa d’impremta imprimiren, a la part superior, el mot “Ex-libris”, i a la inferior, el nom i cognom: Anna de Valldaura. El mateix cas succeí al super-libris, dibuixat també per Alexandre de Riquer, el 1884, per a Antoni Maria Fàbregas i Rosal, escriptor, autor de En dolça pau, el qual, aproximadament en aquella data, maridà amb Anna de Valldaura. El super-libris d’aquesta té un lema: “Quan l’esperit vola el cor es consola”, i en maridar-se, el del seu marit diu:” Consolat el cor hi fa niu l’amor”. Àdhuc, i a partir de 1906, aquests super-libris s’han convertit en dos ex-libris en rèplica. Fou també el 1879 quan Riquer dibuixà l’ex-libris de Narcís Oller el primer novel·lista català per ordre cronològic i pel seu mèrit, el més fecund i el que ha viscut més anys que cap altre, per ara.

Com hem dit, a Catalunya s’operava llavors la seva renaixença cultural i artística. No és d’estranyar que els catalans, amb el seu noble afany de ressorgir i de posar-se al nivell del progrés artístic imperant, produïssin ex-libris amb la nova concepció, que s’afanyaren a encomanar-los escriptors, poetes, literats, polítics i altres figures destacades de la renaixença artística i literària catalana.

I fou el resultat d’aquest moviment renaixentista el que donà als nostres artistes la merescuda fama internacional que gaudeixen entre els esperits sensibles a les belleses de l’ex-librisme. Avui és molt de lamentar que, aquest indiscutible fet històric, alguns no el vegin encara prou clar en el nostre propi país i es mantinguin equivocadament en un concepte anacrònic dels ex-libris, i d’això resulta que els magnífics fruits que donà el renaixement ex-librista espanyol siguin saborejats en altres llocs, i més ben saborejats que en el nostre país, que els cultivà. Espanya es situà amb això, a través de Catalunya, a la capdavantera de l’evolució artística mundial de l’ex-librisme.

Fins aleshores, tant a Espanya com gairebé arreu del món, l’ex-libris no era altra cosa que la marca heràldica o apologètica que filiava els llibres llegats per les velles cases senyorials. I amb tot i que Alexandre de Riquer era noble de la més rància i preclara noblesa espanyola, són comptadíssims, i potser no arriben a mitja dotzena – entre els quals hi ha el del rei Alfons XIII, que és d’un modernisme molt remarcat – els ex-libris heràldics realitzats per aquest artista que s’especialitzà en l’ex-libris i en produí potser més de dos-cents.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum segon. (cont.)

XQ XQ XQ XQ XQ XQ XQ

“ La Edad Media es el escenario de infinitos combates teológicos sobre los misterios de la fe, interpretaciones heréticas y conflictos religiosos, con su cuota de intolerancia, fanatismo y cremacion de personas y obras. Lolardos, valdenses, albigenses, cátaros… fueron cayendo unos tras otros. Cometer un “error” teológico, tomar excesivo partido por el rey o el papa te podían acarrear una acusación de herejía. Investigar en ámbitos científicos como matemáticas, astronomía o medicina se consideraba nigromancia. Un libro de geometría euclidiana que contuviera figuras geométricas se tachaba de magia y terminaba en la hoguera. La Inquisición europea sistematizó la persecución elaborando el Index generalis con los títulos prohibidos. En 1204 los cruzados occidentales cometieron uno de los mayores crímenes de la historia saqueando Constantinopla hasta cansarse de robar, violar y destruir, teminando con la mayoría de clásicos griegos restantes. Los musulmanes entregaron también con ahínco al fuego todo texto sospechoso de contradecir el Corán. Por contra, miles de ejemplares de este libro ardieron en Andalucía a principios del siglo XVI. Savonarola es la figura por excelencia en los albores del Renacimiento.

Saqueig de Constantinopla

El choque de civilizaciones que supuso la conquista americana conlleva un nuevo episodio de biblioclastia. En el año 1530, Fray Juan de Zumárraga celebró un auto de fe en Tezcoco con todos los documentos precolombinos que pudo encontrar. Diego de Landa continuó la labor con los códices mayas juzgándolos brujería. El espectáculo debió provocar consternación entre los indígenas, pero no sorpresa: el azteca Izcóatl ( 1427-1440) ya había ordenado borrar el pasado con la consiguiente quema de códices, lo que apuntala la universalidad de estas actividades.

El advenimiento del Estado moderno añadió un actor más en la represión, ya que las burocracias absolutistas se dedicaron a censurar, secuestrar y eliminar libros considerados subversivos. Ni la Ilustración ni la Revolución Industrial lograron alterar demasiado el panorama. Las revoluciones liberales y las independencias americanas aportaron su cuota. La época victoriana fue especialmente fructífera en su celo por mantener la moralidad burguesa. Baste citar algunos títulos chamuscados durante esa época hasta bien entrado el siglo pasado: Cartas filosóficas, de Voltaire, El espíritu de las leyes, el Emilio, El origen de las especies, el Satyricon, Dublineses, El amante de Lady Chatterley, Las uvas de la ira, Matadero 5, La ciudad y los perros… la lista es interminable hasta llegar a Salman Rushdie y sus Versos satánicos.

El siglo XX verá la transformación de las destrucciones literarias en procesos industriales: los totalitarismos surgidos a derecha e izquierda se afanarán en eliminar cualquier título que pueda insinuar alguna crítica al régimen. Los nazis se emplearon a fondo con la cultura judía o eslava, popularizando su modelo destructor. Los soviéticos, con cualquier rastro de ideología pequeñoburguesa. La España franquista impuso una censura brutal con índices de prohibidos, requisas y destrucciones. Con el conflicto bélico los números alcanzan proporciones épicas: se calculan cien millones de libros perdidos solo en la URSS. Bombardeos aéreos, combates y saqueos de todo tipo provocaron pérdidas irreparables a pesar de los esfuerzos de bibliotecarios y libreros por salvar los más preciados ejemplares.

Si alguien piensa que hemos aprendido algo de aquel desastre, anda bastante equivocado. La reciente guerra de los Balcanes es un ejemplo de la vigencia del principio de aniquilación cultural: la biblioteca Vijécnica de Sarajevo se convirtió en el blanco de la artillería serbia en 1992. Por orden de Ratko Mladic, se lanzaron obuses incendiarios durante tres días para devastarla deliberadamente. De nada sirvieron las banderas azules que la marcaban como patrimonio cultural. En el comflicto desaparecieron millones de libros en el intento de asolar la memoria bosnia.

Este apocalipsis bibliófilo da la medida de la inmensidad de la amnesia forzada de la humanidad relativizando nuestro legado cultural, limitado a lo poco que el azar ha preservado de tantas generaciones de guardianes de la verdad y la moral. Aunque, mirándolo desde otro ángulo más quijotesco… ¿ cuántas obras de las que se ofertan hoy merecerían salvarse de la hoguera? En cualquier caso, mejor sería dejarle esta decisión al paso del tiempo”.

Article: “ O que callen para siempre. De la destrucción de la palabra escrita” escrit per Alejandro García a la revista Jot Down, nº 22 de març del 2018, p. 188.

El Satyricon, Petronio, ca.60

Read Full Post »

“ No existeix cap raó, però el cert és que els europeus no hem posat mai prou atenció en totes les coses de l’antic Continent asiàtic, d’on precisament ens han provingut moltes d’interessants i d’on ens en poden venir d’altres encara. Desconeixem en absolut l’exlibrisme dels països orientals i asiàtics, i el més lògic és que aquell país d’antiquíssima i secular història, que es distingí per la filosofia, la ciència, les arts, i que fou bressol del gènere humà, palesant aquest desig humaníssim de marcar les coses de la nostra propietat, i havent conegut abans que ningú l’estampació i el paper, per haver-ho inventat ells, fossin els primers a tenir llibres i ex-libris o marques de propietat dels llibres.

Hem de carregar a la nostra negligència general i inexplicable desatenció per les coses orientals la culpa del fet que els ex-libristes europeus desconeixem l’ex-librisme oriental i asiàtic. Alguna nació europea, però, com Anglaterra, no s’ha desentès tant com sembla dels països extrem-orientals, i no fóra estrany que algun col·leccionista anglès posseís alguns ex-libris japonesos o xinesos, com n’hi ha algun també a Espanya, tot justament en les col·leccions de Pau Font i de Rubinat i d’Alexandre de Riquer. Els americans tampoc no se n’han desentès del tot, i els mateixos xinesos i els japonesos han donat proves força clares, des de temps molt llunyans, de no desplaue’ls Amèrica del Nord. S’ha escrit que es coneix un ex-libris japonès de la desena centúria: aquest serà, doncs, el més antic del món, i sens dubte degué figurar en l’exposició americana d’ex-libris efectuada a Boston l’any 1898, on els ex-libris japonesos i xinesos feren un lluït paper.

Els llibres japonesos i xinesos són una veritable meravella artística, tant de dibuix com d’estampació. Impresos sobre un paper que diríeu que és purament de seda, molt fi, però tan fort que costa de rebregar i de trencar; com que és molt transparent, cal doblegar cada full, i així són els llibres japonesos, amb els fulls doblegats per aprofitar les dues pàgines. La relligadura és una cinta enfilada en una obertura adient i nuada amb llaçada al final. Les coloraines jugades amb sorprenent mestria, és quelcom que crida l’atenció. Les editorials europees, entre elles les espanyoles, s’han servit amb gran encert del fons literari xinès i japonès per a editar algunes obres, que han obtingut l’èxit que mereixien. Quant al fons artístic japonès i xinès, de fa molt de temps que les editorials d’arreu del món se’n serveixen.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. V.I.

XQ     XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

“ Hay diversos motivos por los que se puede querer aniquilar la memoria escrita, desde los más mundanos hasta aquellos cargados de grandes ideologías omísticas religiosas. Entre los primeros podríamos encontrar la autoconfianza o la vanidad: Descartes, no precisamente un iletrado, estaba tan convencido de la validez de su método que pidió a sus lectores quemar los libros antiguos. Hay quien los quema para demostrar que no los necesita más. Y después tenemos personajes como Eróstrato, que no tuvo mejor ocurrencia que quemar una de las bibliotecas más conocidas de la Grecia clásica, el templo de Artemisa de Éfeso, solo para pasar a la posteridad. Cuestión nada banal para los antiguos griegos que nos privó de las obras de Heráclito.

Temple de Cnido

En otras ocasiones, la memoria puede resultar molesta o comprometedora para según quien, por lo que hacerla desaparecer se convierte en una solución aceptable. ¿ Quién no se ha arrepentido de algún tuit escrito en un calentón? O de alguna composición ingenua de su juventud, un cambio llamativo de ideología o quizá – mucho más delicado – un plagio. Este apartado está sorprendentemente repleto de nombres ilustres. Al parecer, aparte de fundar la Academia en Atenas, Platón era bastante aficionado a quemar libros selectivamente. En concreto, intentó acabar con los de Demócrito, que representaban llamativas coincidencias doctrinales con los suyos. Llevado por su aversión a los poetas, a los que echó de su República, ejerció la piromanía con este tipo de composiciones; parece ser que no tenía un aprecio especial a la letra escrita como Aristóteles. Hipócrates, sobre quien juran aún hoy los médicos, tampoco tuvo mayor problema en incendiar el Templo de la Salud de Cnido por motivos poco claros. Se supone que relacionados con una angustia existencial, pero otra versión más prosaica apunta a impedir futuras acusaciones de plagio. El sabio Juan de Sepúlveda tuvo la ocurrencia de exponer por escrito la mala traducción de Aristóteles que había efectuado un tal Pedro Alcionio. Este, en un ataque de ira, compró y redujo a cenizas todas las copias del erudito que encontró en las librerías. Sir Isaac Newton no tuvo bastante con hacer de menos al astrónomo real John Flamsteed, sino que tomó prestadas algunas ideas suyas sobre los cuerpos celestes. El astrónomo logró reunir trescientos ejemplares del trabajo plagiado de Newton y los quemó públicamente. Sir Isaac hizo lo posible por silenciar la obra de Flamsteed y eliminar cualquier referencia científica a él. Paradójicamente, un accidente casero con un perro y una vela encendida acabó con algunos de los manuscritos originales de Newton. La lista de autores que se autocensuran destruyendo su propia producción – o intentándolo – es larguísima: Adam Smith, James Fenimore Cooper, Edgar Allan Poe o Franz Kafka, por citar algunos.

Sin embargo, la censura más eficaz es sin duda articulada a través de instituciones, que suele contar con el apoyo de grupos de poder y sectores amplios de la población. A lo largo de la historia hasta ayer por la tarde se ha perseguido a autores por publicar obras polémicas o que atentan contra las creencias de ciertos colectivos. Ya sea censura política, religiosa o moral, el modus operandi es el mismo: una autoridad de tipo dogmático que se aferra a una idea revelada y monolítica rechaza de plano toda aquella opinión que no corrobora la postura propia. El siguiente paso consiste en decretar la eliminación de cualquier discrepancia. Cualquier usuario habitual de redes sociales sabe lo fácil que resulta acccionar este mecanismo totalitario, en el que destacan los fanáticos “virtuosos”, autoinvestidos de pureza moral, y especialmente los fans de un solo libro sagrado. El registro histórico de este fenómeno es para estremecerse”.

Article: “ O que callen para siempre. De la destrucción de la palabra escrita” escrit per Alejandro García a la revista Jot Down, nº 22 de març del 2018, p. 186-187.

Uns dels documents que Kafka volia cremar

Read Full Post »

Ex-libris alemany de 1480

“ En l’ordre cronològic de l’expansió ex-librista per segles i nacions, segons les dades trobades fins avui, pertany el primer lloc al segle X, i és a l’Extrem Orient; al segle XV correspon el segon lloc, i és a Alemanya – quan la ideosincràsia racial d’aquesta nació féu que s’apoderés de l’invent asiàtic de l’estampació modificant-lo i millorant-lo fins a obtenir la impremta; en el segle XVI segueixen per ordre cronològic: Suïssa, Àustria, França, Itàlia, Espanya, Portugal, Anglaterra i Holanda; en el segle XVII, els Estats Units d’Amèrica i Rússia, i en el segle XVIII, Amèrica del Sud. La Història té una filosofia, i aquesta una psicologia i lògica; per això en tractar de l’historial ex-librístic ho fem de forma raonada; és la millor manera d’entendren’s clarament, i fer la tasca eficient, sobretot en una obra estimulant. Per a formar-nos un judici exacte de l’ex-librisme és precís considerar que, ultra aquest desig humà de marcar les coses de la nostra propietat, del qual hem parlat en començar, també trobarem en la història de la civilització dels pobles que no és pas menys aferrissat que aquell desig aquest altre instintiu, egòlatra, humà de superioritat, dominació i predomini – el feudalisme n’ha estat un exemple a bastament eficient . Fem aquesta remarca per tractar del fet, tan curiós com interessantíssim, que quan les marques de propietat del llibre i de les biblioteques es decidiren a optar per un nom propi que les definís, aquest va recaure precisament en el vocable llatí Ex-libris, que ha estat adoptat universalment.

Les més rudimentàries marques de propietat del llibre, amb les seves grolleres variants, ens les llegaren l’Orient i les terres germàniques, per tractar-se de les més primitives; però no hi ha cap dubte que els veritables ex-libris pròpiament dits no poden pas tenir altre origen sinó en terres llatines, que aixó el denominaren “ex-libris” en el dialecte de l’antic Latium, el qual s’imposà per la colonització de la major part del món occidental. Molt bé que el llatí es parlés sis-cents anys abans de la naixença de Jesucrist, i que fins i tot es mantingués com a llengua diplomàtica i cancelleresca fins el segle XVIII i com a llengua científica fins bastant entrat el segle XIX; però en el cas que ens ocupa no cal pas suposar que, ni diplomàticament, es doblegués l’orgull de raça tan ben pelasat en les terres orientals i en les germàniques, i cap d’elles no empraria per primera vegada un vocable en altre idioma que no fos el vernacle. Ara bé; en imposar-se el mot universalment, els germànics, també per ben reconeguda disciplina, no varen tenir cap inconvenient en l’acord tàcit mundial. I tot justament ara es dóna el cas que la jove i impulsiva Amèrica del Nord ha demostrat no acceptar de bon grat aquesta disciplina – ¿ perquè és tàcita o perquè la psicologia d’aquella nació no és apropiada per a acceptar disciplines? -, i, encara que sigui una minoria que tendeix a desaparèixer, hi ha qui es resisteix a emprar el mot “ex-libris” i usa les fórmules “Book-plates” i “From the book of…”, tan fora de lloc de la renovació ex.librística que s’ha operat i del veritable significat dels ex-libris com a manifestació espiritual i, ensems, de marca de llibre.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum primer.

XQ     XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

Biblioteca Central de Lovaina

“ No es necesario ser un amante empedernido de los libros para disfrutar paseando por las salas de estudio de la Biblioteca Central de Lovaina. La combinación entre la acogedora calidez de la madera en la que están enteramente construidas y el placer de hojear las páginas de los ejemplares allí guardados provocan un curioso efecto de bienestar; no es extraño detectar sonrisas plácidas entre turistas y visitas ocasionales. Sin embrgo, tampoco resulta difícil caer en la cuenta de la extrema fragilidad de ambos materiales, especialmente teniendo en cuenta la historia del recinto.

Sus muros de piedra nos informan profusamente sobre este riesgo hoy tan lejano: la fachada exterior es todo un canto simbólico a la victoria aliada en la Primera Guerra Mundial, momento en que fue destruida adrede por los alemanes. En las paredes interiores están esculpidoslos nombres de infinidad de instituciones estadounidenses que colaboraron en su reconstrucción tras la pérdida de más de trescientos mil volúmenes. En el centro de un patio interior, abandonadas a su suerte, se pueden encontrar unas enormes letras talladas en piedra.

Biblioteca de Lovaina (bombardejada els anys 1914 i 1940 )

Aluden al furor teutonicus, cita que no se consideró oportuno instalar en el frontal por no ofender la sensibilidad germana. A pesar de que volvieron a bombardear las instalaciones en 1940, perdiéndose un millón de libros más.

Pero no es cuestión tampoco de cebarse, pues habría que buscar mucho para encontrar a alguien autorizado para tirar la primera piedra en lo que fue a destruir escritos se refiere. La bibliofobia, o más concretamente la biblioclastia, es una antiquísima pràctica que surge casi en el mismo instante en que aparece la escritura. Hay muchas causas por las que un libro puede resultar arruinado: empezando por la mala calidad de sus materiales, pasando por innumerables bacterias de exóticos nombres o desastrrosos accidentes meteorológicos, hasta los incendios fortuitos. Pero la eliminación por la mano del hombre es la única que responde a una premeditación y, por ello, la más controvertida.

Peixet de plata ( Lepisma Saccharina )

¿Qué es lo que lleva a los seres humanos a destruir los libros? A simple vista, parece un acto de barbarie propio de personas ignorantes. Pero antes de seguir esa senda, hagamos un pequeño ejercicio. Imaginémonos en nuestra librería favorita, contemplando una estantería repleta del título que más rabia nos dé, ya sea la biografía de Belén Esteban, lo último de Paulo Coelho o el Mein Kampf. Pueden escoger el que quieran a condición de odiarlo a conciencia… ¿ De verdad no les apetecería enviarlo derechito a la hoguera o a la recicladora de papel? No hay más preguntas, señoría.

Descartada la opción de la incultura, parece más interesante centrarse en lo que la escritura representa, una verdadera revolución en la breve historia del Homo sapiens. Esta innovación tecnológica permitía conservar la memoria ancestral de una cultura mucho más allá de su propia existencia. Esto es, en definitiva, un libro: voz más allá de la muerte.. Perdurar en el tiempo. Una extensión de la persona. Destruir escritos es por tanto una damnatio memoriae, el acto de destuir la memoria, el borrado de lo antiguo para dar paso a una época nueva. Lo encontramos por igual tanto en los estudiantes que queman sus apuntes al graduarse como en los líderes que ordenan la eliminación del saber de un país sometido. El atávico ritual de quemar lo viejo para saludar lo nuevo, como en las hogueras de San Juan. Estaría así relacionado con creencias apocalípticas en las que la única forma de que advenga un mundo nuevo y mejor es el colapso del anterior.”

Article: “ O que callen para siempre. De la destrucción de la palabra escrita” escrit per Alejandro García a la revista Jot Down, nº 22 de març del 2018, p.183-184.

Detall d’ una il·luminació que mostra  la destrucció de llibres durant un acte de fe celebrat a França en el s. XVI. Imatge: Cordon Press. Imatge extreta de l’article.

Read Full Post »

Ex-libris d’H. L. Urban fet per Franz Bayros (1924)

“ Hi ha els ex-libris anomenats eròtics, els quals han estat blasmats per algú, injustament, car també poden ésser obra d’art i reflectir perfectament una personalitat. Atenció, però: cal discriminar l’eròtic del pornogràfic. L’erotisme no és res més que una forta passió amorosa, i si bé les passions són debilitats de l’ànima, en el fons de l’erotisme juguen els imponderables del desig indominable i consubstancial de la psiquis amorosa. ¿ Per què ésser, doncs, tan terriblement puritans i austers intransigents amb l’erotisme ex-librístic? Cal reconèixer l’existència dels ex-libris eròtics com es reconeix que hi ha grans artistes que els realitzen, entre els quals destaca Bayros com el més pulcre i sentimental i com el mestre més famós del gènere: els seus ex-libris són col·leccionats amb cura i roden per tot el món civilitzat. Fóra curiós considerar Bayros – el qual també ha aconseguit fer escola – com a una mena de Luter de l’ex-librisme.

Hi ha, finalment, els ex-libris universals, que són aquells la temàtica dels quals és projectada i realitzada de manera que pot ésser indistintivament aplicada a diverses persones de qualsevol país. Aquests ex-libris ni poc ni gens recomanables per llur impersonalitat s’anomenen “neutres”. No són recomanables, perquè estan mancats d’ànima, perquè no tenen en absolut personalitat. Un ex-libris que pugui servir per a tothom no acompleix la seva finalitat essencial. El frau ex-librístic, tant per part del realitzador com per part del col·leccionista, és evident. Al primer li és molt còmode – i resulta molt poc escrupolós – espigollar entre les seves carpetes fins trobar el dibuixet arreconat i sense utilització que “ faria un bon ex-libris” (sic), i posar-hi tranquil·lament el mot “Ex-libris” i el nom de l’individu a qui va destinat l’aprofitat dibuixet. I per part del col·leccionista, o de qui vol presumir d’ex-libris propi sense realitzar-lo personalment o encarregant-lo a un artista creador, també li és còmode i econòmic aprofitar-se d’una làmina o d’un gravat vell, més o menys adient, posar-hi el seu nom i cognoms i fer-lo servir tranquil·lament com si es tractés d’un ex-libris autèntic. Els ex-libris neutres, per molt artístics que siguin, mai no seran res més que una marca material, sense ànima, ni espiritualitat, ni sentiment; una adulteració inadmissible d’una manisfestació que cal mantenir sempre pura si es vol que conservi la seva essència i no aigui en la banalitat.

Aixó. Doncs, com s’ha vist, la temàtica en els ex-libris moderns és infinita.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum primer.

XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ

“ Al elegir, para esta charla de sobremesa, el título de las ‘Pequeñas sorpresas del bibliófilo’, mi propósito no fué otro que discurrir sobre temas que, a todos nosotros nos son especialmente gratos, para llegar a la conclusión, mediante un simple ejemplo, de que, aun siendo cada día más raros los descubrimientos de verdaderos tesoros bibliográficos, el bibliófilo puede encontrar, con facilidad todavía, materiales que sirvan de incentivo para su pasión y que le proporcionen elementos de estudio, de reflexión y de goce, en consonancia con sus aficiones intelectuales.

Han pasado los tiempos en que era posible adquirir, a precios moderados, incunables, impresiones góticas, ediciones prínceps de nuestros clásicos, de nuestros místicos y de nuestros cronistas, y ejemplares del arte insuperable de nuestros grandes impresores del XVIII. Han soplado, además, los vientos de sucesivas guerras y revoluciones, y, en cada una de ellas, ha quedado destruida una cantidad ingente de tesoros bibliográficos. Ha aumentado la cultura; y ha aumentado asimismo el amor a los libros y el número de los que los persiguen y coleccionan con afición solícita y amorosa. En la actualidad, el que vende libros, particular o comerciante, sabe casi siempre lo que vende; y, cuando lo ignora, maneja el catálogos o requiere asesoramiento y consejo, incurriendo habitualmente en el vicio de tasar exageradamente lo que, para él, no es más que una mercancía de ventajosa negociación. Hasta tal punto que, para un espíritu superficial, los actuales bibliófilos, de no ser unos potentados, estamos condenados a no poder reunir más que colecciones insignificantes y desprovistas de todo interés, o a refugiarnos en la cómoda solución de las reimpresiones modernas y de las llamadas ‘ediciones de lujo’ cuyo precio, casi siempre, sólo guarda relación con la limitación de su tiraje y con una presentación, más o menos acertada, puesta al servicio, algunas veces, de un texto mediocre.

Es indudable que todos los que amamos a los libros y ambicionamos reunir la mejor colección posible, dentro de nuestra respectiva especialidad, no podemos menos que pensar con nostalgia en aquellos otros tiempos en que, al entrar en la tienda de un librero de ocasión, al revolver volúmenes en los barracones de los mercados de libros,o al registrar los rincones de una prendería, cabía la esperanza de encontrar y poder adquirir, por un precio asequible, alguna de las ‘piezas’ que constituyen el timbre de orgullo de una colección. Pero, aun relegada esta posibilidad a los extremos límites de lo improbable, no decae nunca el interés en las constantes búsquedas que efectúa el bibliófilo; y quien merezca tal nombre, puede siempre encontrar pasto para su afición, incluso en el hallazgo de materiales modestísimos que son susceptibles de alcanzar la categoría de las ‘pequeñas sorpresas del bibliófilo’ a que he aludido.”

Libros, Bibliófilos, Asociaciones de Bibliófilos…”, conferència del Marqués de Mura, recollida a “Pequeñas sorpresas del bibliófilo, Un caso de ‘estraperlo’ en el siglo XVII”, editat per l’autor el 1945, imprés per Joan Sallent a Sabadell, p. 41-43.

Read Full Post »

“ El mot simbòlic ho diu tot, però l’ex-libris simbòlic pot ésser tan complicat que arribi fins a revelar els problemes metafísics del seu posseïdor. Un gran exemple d’aquest cas és l’ex-libris de J. Plana i Dorca, dibuixat per ell mateix l’any 1904, i que per a la seva interpretació li calgué no menys que dedicar un opuscle sencer.

Un dels meus propis ex-libris expressa simbòlicament un cant vital: de dins del llibre de la vida surt una figura de dona nua despresa de les boires d’orto, i amb els braços estesos, banyada pel Sol, respira a ple pulmó. La llegenda que porta diu: “ Coneixement; horitzó espiritual: la substància humana junyida a la vida”. Perquè som esperit tenim coneixement i som persones, i pel fet d’existir lligats al moviment de la vida, hem de pujar enlaire sanitosos d’ànima i d’enteniment fins a atansar el Sol i… sobrepassar-lo, amunt, amunt, que l’espai és infinit, inexistent…, l’horitzó és l’esperit.

Existeixen, encara, els de motius humorístics, els frívols, els caricaturescos, els macabres, que, sobretot a Espanya, s’han interpretat, a vegades, de manera divertida, Hi ha també una temàtica col·lectiva per a entitats o estaments. Hi ha l’ex-libris religiós, propi per a biblioteques conventuals i monestarials i organismes d’aquest caràcter. Hi ha els ex-libris de temàtica femenina: són els que es fan per a dones bibliòfiles. Tots són simbòlics, així, per a una donzella, la temàtica haurà de simbolitzar la puresa; per a una mare, la tendresa. Naturalment, aitals símbols han d’acompanyar les característiques personals. Hi ha també els ex-libris infantils: aquests conjuminen alegria i perfum de primavera, innocència, tendresa i fantasia, junt amb jocs i joguines, barrejades amb representacions de l’escola: una pissarra amb les beceroles o uns nombres, etc., tot el que predisposa l’infant a la seva pròpia idiosincràsia infantívola i li estimula l’afició a l’estudi a l’ensems que l’estimació pel llibre. A Anglaterra es va establir el costum de regalar-los ex-libris especials per a llurs llibres. Amb això s’aconseguí que els infants els respectessin, que no els maculessin amb signatures i gargots, alhora que se’ls desvetllava un amor per l’art.

Cal esmentar també els que haurem de denominar conjugals. Ex-libris per a biblioteques de matrimonis que semblen viure en harmonia. En aquests la principal temàtica és l’enllaçament de dos cors, un petó amorós, una abraçada afalagadora o la conjunció de les inicials del matrimoni bibliòfil.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum primer.

XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

Acadèmia dels Desconfiats – Imatge del llibre

“ Ser bibliófilo es mucho más que todo esto. Es rendir, en primer término, culto al texto del libro; y sólo en segundo lugar, a su presentación artística; y aun esto, porque esta presentación es el vehículo más adecuado para acentuar el interés y la amabilidad del texto y para ser el complemento de la obra artística total.

Creo firmemente que ninguno de los aquí presentes concibiría que nuestra Asociación se limitase a hacer ediciones maravillosas de obras de un valor intrínseco limitado o nulo; ni tampoco de obras conocidas de todo el mundo, tratando de buscar únicamente un éxito de presentación y ornamentación. No digo que no sea necesario hacerlo alguna vez, a título de excepción, o para dar realce a algún texto de mérito excepcional. Pero, si tuviera autoridad para sintetizar cual debe ser el ideal de una asociación de bibliófilos, diría que no es otro que poner en manos de sus asociados todos aquellos tesoros bibliográficos que el mercado editorial no puede razonablemente suministrar; dar a conocer, en esta forma, textos ignorados o inéditos y salvar de todo riesgo de posible desaparición, otros que son únicos o excesivamente raros; y todo ello uniendo el interés del fondo a la perfección de la forma.

Esta, y no otra, es la tendencia de nuestra Asociación. Y, por ello, después de los primeros e inevitables tanteos que son la consecuencia de toda improvisación, nuestra Junta tiene en estudio, entre otras, la impresión del códice populetano que contiene el ceremonial fúnebre de los Reyes de Aragón; la reproducción, en facsímil, del maravilloso códice conocido con el nombre de ‘Martirologio de Poblet’, uno de los más ricos y más interesantes que existen en España; y la reimpresión del ‘Tirant lo Blanc’, en castellano, sobre el ejemplar, único que se conoce, existente en la biblioteca Bonsoms de Valldemosa. Al hacerlo así, no hemos podido pretender siquiera tener el mérito de la originalidad. Porque esta misma tendencia ha sido la adoptada por la sociedad bibliófila de tanto prestigio como el ‘Roxburghe Club’ de Londres y, siguiendo la pauta marcada por éste, por la mayoría de las grandes asociaciones de bibliófilos extranjeras y nacionales. En España, gracias a ello, se ha difundido una considerable cantidad de textos antiguos prácticamente ignorados del gran público y conocidos apenas por unos pocos investigadores.”

“Libros, Bibliófilos, Asociaciones de Bibliófilos…”, conferència del Marqués de Mura, recollida a “Pequeñas sorpresas del bibliófilo, Un caso de ‘estraperlo’ en el siglo XVII”, editat per l’autor el 1945, imprés per Joan Sallent a Sabadell, p. 33-35.

Read Full Post »

“ En els ex-libris simbòlics hom es pot valer també d’atributs coneguts: la Saviesa ha estat de sempre representada per una òliba, la de la deessa Atenea – i pot anar junt amb una llumenera que il·lumina les planes d’un llibre obert; la Música, per unes flautes gregues, que manifesten emocions o sentiments lírics; la Melanconia, per un xiprer, una violeta o una sempreviva; l’Amor, per un Cupidó, una miosotis o un clavell… Cal dir, però, que s’ha abusat tan d’aquests atributs, que no és estrany que hom, en contemplar una col·lecció d’ex-libris, exclami en un moment de sinceritat: “ Ja n’hi ha prou d’òlibes, de llumeneres i de llibres oberts!”. Realment resulta irritant l’exagerada profusió ex-librística plena de tals atributs, els quals són la primera cosa que s’acut al dibuixant ex-librista incipient, que no s’atreveix o no pot fer volar encara la seva imaginació amb la volada d’àliga que es requereix.

També hi ha símbols més realistes. Aquests són els professionals. De sempre un crani ha simbolitzat la Medicina; la serp d’Esculapi, entortolligada a una copa on sembla beure, la Farmàcia; gresols i matrassos, la Química; determinats instruments, la Cirurgia; un telescopi, l’Astronomia; un globus terrae, la Geografia; la balança equilibrada d’Astrea, junt amb l’espasa de Temis, la Justícia; un àncora, la Nàutica; la carota grega, riallera o ploranera, el Teatre… Tot això és utilíssim i s’usa força, però ¿ no fóra convenient d’esprémer un xic la imaginació i crear nous atributs o significacions, sobretot per a tot allò que encara no en tingui ?

Altrament, un atribut professional pot anar acompanyat en un ex-libris, de les representacions que manifesten el caràcter o les aficions del seu titular. Per exemple: un tauler d’escacs per a l’aficionat a aquest joc, o elements representatius d’un gènera literari determinat predilecte de l’interessat, la qual cosa ha donat lloc a l’origen dels interessants ex-libris anomenats “cervantins”.

L’ex-libris purament simbòlic té altres característiques i posseeix més personalitat. Un exemple d’ex-libris simbòlic ens l’ofereix el del jove entusiasta ex-librista Agustí Arrojo, recentment editat. El dibuix d’aquest ex-libris representa una dona nua, formosa i forta com la veritat, amb una llarga i espessa cabellera que li penja i que la fa molt decorativa, recolzada en una taula damunt la qual hi ha un llibre que porta escrit: “ Ego sum”, i al seu voltant el mot “Ex-libris” i el nom i cognom del titular. Al peu del dibuix es llegeix: “ Que el llegir no et faci perdre el teu pensament propi”, expressió simbòlica de la personalitat individual, que és el do més preat que tenim els éssers humans. En aquest mateix ex-libris es fustiga irònicament Schopenhauer, el qual negà la intel·ligència a la dona i també es contesta afirmativament, dient “som”, la pregunta “ésser o no ésser?” de Shakespeare, puix cal dir que la crítica també és emprada amb força dignitat en els ex-libris. En el darrer ex-libris que s’ha fet dibuixar a la ploma la intel·ligent col·leccionista Pepeta Pallé figura enllà el Sol, llançant els seus raigs de puresa, i una musa volant cap a ell; al peu, un ninot de paller que representa un dimoni, el qual, amb la cua encesa, vol calar foc al PALLÉ. A un angle una mitja llimona deixa caure la seva llavor, una PEPETA, i la llegenda diu: “ Raig dels sentiments purs us he d’atansar! – Doncs el foc de les passions no hi pendrà”.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum primer.

XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

“Pero yo veo, además, en el libro, un proceso biológico perfecto. El libro, como el hombre, es esencialmente espíritu; pero necesita también de la materia para adquirir existencia tangible. Su espíritu es el pensamiento que lo ha concebido y le ha dado vida; su materia, su presentación, su ornamentación y su encuadernación. Como el hombre, nace al ver la luz pública. Como el hombre, tiene una vida de crecimiento, que es su difusión, de madurez, que es su aceptación general, y de decadencia, que es su paulatino olvido. Como el hombre, sufre enfermedades, espirituales unas: la crítica que se ceba en él muchas veces injustamente, los plagios que pretenden robarle su esencia, y las malas traducciones que lo desfiguran; materiales otras: su defectuosa impresión que le resta alicientes, el desvío del público y el deterioro de sus ejemplares; y espirituales y materiales a un tiempo algunas: las mutilaciones y espurgos a que puede resultar sometido. Su muerte es el olvido definitivo, la desaparición de todos sus ejemplares por guerras, revoluciones o por el transcurso de los años, y su conversión en pasta de papel, de la misma manera que a la muerte del ser humano, las células de su cuerpo retornan a la misma tierra de donde han salido.

Esta doble personalidad del libro, espiritual y material a un tiempo, es un exponente de su valor, pero puede ser también origen de desviaciones nocivas en los coleccionistas que practican su culto e incluso en las entidades calificadas de bibliófilas.

No creo que sea posible admitir la existencia de varias clases de bibliófilos. Lo único exacto es que existen bibliófilos dedicados a especialidades distintas. Porque, para mi, el coleccionista que reúne libros por su solo valor ornamental, prescindiendo de su texto que no le interesa, no puede merecer en modo alguno el nombre de bibliófilo. Como tampoco puede merecerlo el bibliómano que se orienta hacia los ejemplares de rareza deformativa, como el coleccionista de sellos cotiza en alza los errores de impresión, cuando constituyen una excepción dentro de la serie correspondiente.”

Libros, Bibliófilos, Asociaciones de Bibliófilos…”, conferència del Marqués de Mura ( Ramon de Dalmases i Villavecchia), recollida a “Pequeñas sorpresas del bibliófilo, Un caso de ‘estraperlo’ en el siglo XVII”, editat per l’autor el 1945, imprés per Joan Sallent a Sabadell, p. 31-32.

Ex-libris de l’autor

Read Full Post »

Older Posts »