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Archive for the ‘Bibliologia’ Category

 “Caganòfil”, butlletí de l’Associació d’Amics del Caganer, n.17, Barcelona, 2000.

 

“Al magnífic i pintoresc Barri Gòtic de Barcelona – testimoni de dos mil·lenaris d’història -, a l’altura de l’àbsida de la catedral, està situada  “Gràfiques El Tinell1 ( carrer Freneria, nº 1), que és [era] l’únic taller existent actualment a tota Espanya, dedicat a l’estampació de xilografies.

A les xilografies que representen els antics oficis barcelonins, pertanyents al segle XVIII, es pot admirar el senzill enginy usant el burí que es va produir al passat, ressaltant la seva coloració violenta que ens recorden les cèlebres i delicioses imatges d’Estrasburg.

Per a la seva obtenció, utilitzaran les planes de fusta antigues (originals) de boix, de la seva pròpia Col·lecció, i després, il·luminades a mà, una a una, seguint la laboriositat i tècniques de l’època.

Xilografia feta a Gràfiques El Tinell

 

La finalitat de les xilografies consistents en divulgar i donar a conèixer els oficis molt corrents en aquella època i, entre ells, podem admirar un apagallums deliciós, un llenyataire, un teixidor, el que buida i emmotlla els esclops, el ceramista o un boter, a més a més de vaixells i altres motius de creació artística i simbòlica d’aquells temps, que formen l’extens i variat assortiment d’aquest taller xilogràfic.

De tots els procediments de gravar, sobresurt, per la seva bellesa, destresa i artesania, el que es realitza en fusta, i de l’ús d’aquesta, procedeix el nom de XILOGRAFÍA (del grec Xilón, fusta, i graphe, esculpir, gravar).

El gravat a la fusta és anterior a la invenció de la impremta. Van ser els monjos en els seus monestirs els que van perfeccionar l’art de gravar en fusta o xilografia; art del que es recorden dues grans escoles, l’Epinal i l’Estrasburg.

Xilografies Catalanes d’oficis del segle XVIII”, article a Cuadernos de Bibliofilia, númeo 4, abril 1980, p.63.

1.-En el vlok “exploradors urbans”  hi ha un article sobre el desaparegut establiment “Gràfiques El Tinell”.

Epinal

 

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“Y permita el lector que relatemos la aventura de un imaginario bibliófilo. «Era un hombre modesto; su pasión por los libros era grande, voraz; pero sus medios de fortuna eran menguados. Estaban vedadas para él las grandes ediciones; no podía saborear las ediciones primeras y preciosas do los clásicos. Tampoco las ediciones modernas costosas, en varios volúmenes, podían tener acceso a su biblioteca. Su biblioteca la componían cuatro o seis grandes estantes. Toda clase de volúmenes se iban alineando en los andenes. Muchas obras en cuatro, seis ó más volúmenes estaban incompletas.

»El buen bibliófilo era infatigable. Lo rebuscaba todo. Ningún siglo estaba libre de su ‘pesquisición’, ponía su mirada en todas las literaturas. En los puestos de libros viejos, al aire libre y en las tiendecillas angostas, el incansable bibliófilo recogía libros grandes y libros chiquitos de todo cariz y toda laya. Los bolsillos del gabán y de la americana del caballero se ostentaban siempre grávidos, abultados. ¡Con qué emoción ponía sus manos el bibliófilo sobre un volumen codiciado! Lo miraba y volvía a mirar; se lo llevaba a casa puesto con cuidado en el bolsillo; lo examinaba luego atentamente; lo leía, en fin, despacio: lentamente, gozando de tocia la sustancia del volumen.

»Y con todos sus libros había hecho lo mismo. La lectura de esos volúmenes era para el bibliófilo algo más que una simple lectura; había sentido el libro; había vivido con él; había gozado de ese volumen roto, incompleto, y de todo el ambiente espiritual en que el libro se había formado. El esfuerzo, los sacrificios, la perseverancia, los fervores que le habían costado estos libros, habían hecho que la vida del bibliófilo estuviera ligada —íntima y cordialmente— a todos estos libros, aun deteriorados y faltos.

»Un día, por azar de las cosas, el buen bibliófilo heredó una reducida, pero magnífica biblioteca. Figuraban en ella las bellas ediciones que nunca el caballero había podido conseguir. Ya tenía allí el bibliófilo, al alcance de su mano, los libros, las ediciones críticas, definitivas, en que se forma el sólido saber. No tenía más, para ser erudito moderno y seguro, que leer estos libros preciosos. No era preciso, por lo tanto, que el caballero tornara a sus puestecillos en busca de las ediciones descabaladas y caducas en requerimiento de un segundo o un tercer tomo de una obra que no podía antes conseguir completa. .

»Y sin embargo, el buen bibliófilo, en vez de alegría, sentía una vaga tristeza. Aquellos libros espléndidos no eran los que le habían acompañado durante toda su vida. Los otros, los vagabundos, los callejeros, representaban para él la libertad, la independencia de espíritu, la sensibilidad espontánea y viva. Un poco del tráfago de la calle y de la independencia del escritor bohemio estaban infiltrados en sus páginas. Lo otro —las ediciones magníficas— era lo definitivo, lo inconmovible, lo solemne, lo dogmático; esto —el volumen incompleto y roto, pero leído y sentido— era la espontaneidad y la libertad. La imaginación no estaba sujeta, leyéndolos, a las trabas de la crítica, y podía saltar, volar y fantasear. La imaginación, libre de la imaginación, libre de trabas, espoleaba a la sensibilidad.

»Y lentamente, sin poderlo remediar, el buen bibliófilo volvía las espaldas a sus espléndidos libros y se encaminaba a los puestecillos de las ferias en busca del volumen aventurero.» La labor realizada por el desaparecido «Instituto Catalán de las Artes del Libro» nos ha legado una preciosa cantidad de obras inmortales. Hoy el «Instituto Nacional del Libro Español», cuyo director, Guillermo Díaz-Plaja, se esfuerza no sólo en divulgar tanto en nuestro país como en Hispanoamérica el libro español, sino en procurar su más elevada presentación, llegará indudablemente al enriquecimiento de nuestras ediciones a base de su magnífica presentación.

Article: “ Dos obsequios”, de Luis Valeri a La Vanguardia , 26 de juliol de 1968.

 

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“ Els llibres – va dir a poc a poc el professor – parlen de persones que van existir en un temps passat i també d’éssers que tan sols són reals en la imaginació dels seus creadors. Els llibres són les formes d’art més vives de la història de la humanitat. Han estat escrits per persones que van consagrar-hi la seva existència per fer que la nostra fos una mica millor. Els llibres són la veritat, i els somnis, i la realitat, i la fantasia, i el coneixement, i l’entreteniment, i la pau, i la vida. Sí, la vida, perquè els llibres són vius, tenen ànima, cor, sentiments”.

Del llibre La biblioteca dels llibres buits de Jordi Sierra i Fabra, Ed.Cruïlla, Barcelona, 2002. Col. El vaixell de vapor, 127.

 

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“Ciertamente que, como dice Ortega y Gasset, al tratar de «El libro como conflicto», hay ya demasiados libros. Aun reduciendo sobremanera el número de temas a que cada hombre dedica su atención, la cantidad de libros que necesita ingerir es tan enorme que rebasa los límites de su tiempo y de su capacidad de asimilación. La mera orientación en la bibliografía de un asunto representa hoy para cada autor un esfuerzo considerable que gasta en pura pérdida. Pero una vez hecho este esfuerzo se encuentra con que no puede leer todo lo que debería leer. Esto le lleva a leer de prisa, a leer mal, y, además, le deja con una impresión de impotencia y fracaso, a la postre de escepticismo hacia su propia obra».

No pretendemos en estas líneas tratar del afán de leer por leer, sino de leer lo que excita nuestra intelectual curiosidad, sea ésta literaria, religiosa, científica o artística. El libro de que me ha hecho obsequio el señor vizconde de Güell es de los que atraen tanto  por su contenido como por su riquísima presentación. En el original que en dicho precioso libro figura debido a la pluma eterna de Azorín se hace un merecido elogio de «La Feria de los Libros». Aludiendo a la de Madrid, dice: «En la Feria se encuentran siempre libros curiosos. Hemos dicho que existen en el campo del saber diversas culturas La cultura de los grandes clásicos leídos en ediciones críticas, impecables, no es la misma que la que suponen las lecturas universales y el azar de libros múltiples y de varias literaturas. Un poco de todos los pensamientos que han tenido los hombres en todas las épocas y en todos los lugares, es cosa diversa de la erudición segura, sólida pero limitada, que dan las obras de las ediciones definitivas. Tal vez por esta erudición limpia y precisa se forma el saber—el saber profundo respecto a una determinada materia— y tal vez la lectura al azar de toda clase de libros, antiguos y modernos, españoles y extranjeros, forma y aguza una sensibilidad.

Article: “ Dos obsequios”, de Luis Valeri a La Vanguardia de 26 de juliol de 1968.

 

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Biblioblablapp: xarxa social de literatura infantil amb taller co-creatiu de contes, a La Serena (Chile).

Video: https://www.youtube.com/watch?v=8k8YJne-S2o

 

Biblioclic: servei ofert a la biblioteca de la Universidad de Cundinamarca ( Colombia).

 

Bibliocultural: la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte de Castilla La Nueva ( Colombia)  organitzen unes classes virtuals anomenades Red Biblio Cultural y Deportiva en Casa.

 

Biblio-Escena: programa d’arts escèniques a les Bibliotecas Públicas de la Comunidad de Castilla y León, amb participació de companyies teatrals vinculades a ARTESA ( Asoc. Empresas Artes Escénicas de Castilla y León)

 

Bibliofisme: paraula usada en un article de la revista Destino, n. 804 del 3 de gener de 1953. Titulat “Cinco minutos con el Marqués de Mura”, on l’autor, Arturo Llopis,  entrevista al Marqués i en diverses ocasions titlla de ‘Bibliofisme’ les accions dutes a terme per l’ABB de la època, doncs li semblaven classistes i egoistes, referint-se a que només feien edicions per a uns quants escollits.

 

Bibliohall: una de les activitats realitzades al CEIP Escola Nova a Porreres ( Mallorca ), un servei de biblioteca a l’hora del pati, obert dos dies a la setmana des de les 1100 fins les 1130.

 

Biblio-hemerogràfic: llibres i/o biblioteca dedicada a la hemerografia: estudi i/o anàlisi del material periodístic. És una de les branques de les ciències de la comunicació que recapta informació sobre les característiques més destacades de les diferents publicacions.Es fan fitxes descriptives de les publicaciones.

Vist a internet a la pàgina Significadode-org on duen a terme un projecte educatiu i de investigació de diferents idiomes, entre ells el gitano, l’asturià, el quechua, el gallec, etc.

Paraula més utilitzada a països americans, com a la Biblioteca Nacional Mariano Moreno ( Buenos Aires).

 

 

Bibliomedicina: una de les seccions de la pàgina de la Escuela de Fonoaudiología de Córdoba (Argentina).

 

Biblio-Notícies: secció de la revista Compactus: revista d’arxius i biblioteques, editada per la Direcció General del Llibre, Arxius i Biblioteques de la Generalitat Valenciana. El nom en alguns llocs el posen com Biblionotícies.

 

Biblioparquea : activitats relacionades amb la lectura que fan a la biblioteca del Parque Avellaneda (Buenos Aires)

 

Biblio-Plasoc: la Plataforma Social en VIH-SIDA y DD.HH ( Chile), posa a disposició d’Agrupacions Socials i Organitzacions , material educatiu per al treball comunitari en prevenció del VIH-SIDA i els Drets Humans.

 

Biblio-teca (3):  La biblio-teca de Jamonarium, on trobaràs tota la informació sobre el pernil espanyol i productes gurmet.

 

Biblioteca-Museo: l’antiga Biblioteca del Convento de la Recoleta Dominica ( Chile ), ara Biblioteca Patrimonial Recoleta Dominica, afegeix a les seves funcions la de Museu, adoptant el concepte de Biblioteca-Museo.

 

BibliotequesVO: biblioteques municipals del Vallès Oriental. Són 29 biblioteques i 1 bibliobús que volem establir un espai comú on presentar les seves iniciatives i activitats.

 

Bibliotot: a Twitter, l’@bibliotecariaS1, es defineix com a bibliòfila, bibliòfaga, bibliotot. Crec que aquesta paraula pot formar part del bibliodiccionari, la definició podria ser: Persona molt apassionada pels als llibres i per tot el que els envolta, història, escriptors, lectors, llibreries, biblioteques, bibliofília, bibliologia, editorials, enquadernació, tipografia, etc.

 

Biblioturisme (3): vlok de la Teresa Gomis on parla de biblioteques del món i paisatges, L’autora proposa dues definicions per Biblioturisme : 1. Art de combinar el viatge amb les biblioteques. 2. Visita ala paisatges literaris.

Paisatge a Kenia, del vlok de la Teresa.

 

BiblioTutores: per tal de secundar al sistema educatiu i reforçar l’aprenentatge dels alumnes d’educació bàsica, els bibliotecaris de Coahuila ( México) posaran en marxa el projecte “BiblioTutores”, fent videos com aquest:. https://www.youtube.com/watch?v=693y6_qRyJo

 

Biblioveja: l’ONG Oveja Verde desenvolupa la Biblioveja, espai que permet la circulació, reutilització de llibres i busca també incentivar la lectura, Són al municipi Victoria (Chile).

 

BiblioWars: la Biblioteca Municipal Fórum Metropolitano ( A Coruña) va celebrar (2015) “a la seva manera” l’estrena de la pel·lícula Star Wars VII: El despertar de la Força, fent una mostra bibliogràfica anomenada “BiblioWars: El despertar de la siesta”, recollint llibres, còmics i pel·lícules relacionades amb aquesta saga i amb el gènere de ficció.

 

 

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“No hem esgotat la matèria en cap sentit. El món dels llibres és interminable. Dins del nostre mercat podríem referir-nos a un tipus de comprador absurd ,pero que s’hagués pogut aprofitar: el comprador que ho comprava tot, per tal de que hi hagués una justificació de tirada amb un nombre. Podríem parlar del divorci absolut que hi ha al nostre país entre l’il·lustrador i la resta dels elements que constitueixen un llibre. els comentaris sobre aquest desgraciat i bell tipus que es diu Bodoni podrien ser llargs i sucosos: s’ha emprat ho mateix – i sovint el mateix – per fer un imprès comercial que per editar la Divina Comèdia o un poeta abstracte … Parlant de la tasca del director d’una edició ens podríem referir al cas d’un llibre tan ben estudiat, que en acabar es van trobar amb un full blanc per les dues cares al final d’un capítol. Podríem fer també l’elogi d’aquella meravella que va il·lustrar Xavier NoguésEl sombrero de tres picos – o de La vida es sueño que va decorar E.C. Ricart. Però ni la nostra intenció ni les nostres possibilitats són exhaustives. L’interessant és plantejar el problema i establir unes directrius bàsiques. El desitjable seria que aquestes línies no quedessin en monòleg. La bibliofília representa un volum econòmic que en un moment donat va repercutir en la marxa de moltes indústries. Però sobretot té un abast espiritual. Revela una maduresa, un nivell cultural i artístic que tenen en la bibliofília la seva millor manera d’expressar-se”.

 Técnicas del Grabado Calcográfico y su estampación , Jaume Pla. Eds. Omega, Barcelona, 1986, 3ªed.pp.176.

 

 

 

 

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“ En Buenos Aires he conocido otra especie de bibliófilo, considero la mejor de todas y desearía ver multiplicada. Es la del bibliófilo altruista. Es la del hombre que compra libros y… los regala. Algunas veces los lee, los hace encuadernar y los conserva en su biblioteca. Pero en este caso compra otros ejemplares de la obra que tanto le ha complacido para comunicar a otras personas su deleite. Esta manía suya de obsequiar a sus amistades con libros – y no con flores, ni corbatas, ni perfumes, ni ‘bibelots’ – le ha valido de vez en cuando algún disgusto.

Y hasta algún desaire. Una recién casada le devolvió el libro que para las esposas escribió el delicado Fray Luis. ‘Yo no necesito los consejos de ningún fraile para ser una casada perfecta. Ya que regala usted libros, mándeme usted – le decía en una tarjeta – alguno de cocina. Me será más útil’ .

Cuando llegan las Pascuas este hombre adquiere ‘ por doscientos o trescientos pesos de literatura española y argentina para sus presentes de Navidad’. Rara es la semana en la que su librero de la calle Florida1 no le ve entrar en el establecimiento y, al descubrir por la mirada del cliente el libro que más atrae, le pregunta:

-¿Cuántos?

-Póngame seis – le indica el bibliófilo.

Y en ocasiones;:

-Mándeme a casa veinte.

¡Veinte de una vez! ¿ No es cierto, queridos colegas, que con muchos bibliófilos de esta singular y benéfica especie no existirían esas ‘crisis’ del libro de que libreros y editores se lamentan siempre ?.

El bibliófilo que compra libros y los regala es el mirlo blanco de los bibliófilos. Es, además, el más eficaz  y discreto de los mecenas, pues el mejor modo de ayudar a los escritores y de fomentar y difundir la cultura es ese: comprar libros, obsequiar con libros, propagar el amor al libro; no entender este amor  avariciosamente, sino en esa forma generosa que descubre en quien la usa un espíritu elevado y un concepto superior de la fraternidad humana. El bibliófilo avaro – como todos los avaros – , que no aspire a un lugar en el Paraíso. A Dante se le ha olvidado decir que su tormento consiste en condenarle a leer eternamente los libros que atesoró…”.

Article: “ El bibliófilo ‘mirlo blanco’ “, d’Alberto Insúa, a La Vanguardia del 16 de febrer de 1951, p. 5.

1.- En el carrer  Florida hi ha unes 10 llibrries, però a l’Avinguda Corrientes n’hi ha 23.

Llibreria El Ateneo Grand Esplendid a Buenos Aires

 

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Del llibre de Jaume Pla

“Les tirades limitades són un truc que han inventat els editors per valoritzar les seves edicions, per fer-les més rares i desitjables. En el fons no són gran cosa més que una immoralitat i una injustícia. Es pot defensar un tiratge limitat quan la tècnica de les il·lustracions no permeti una tirada llarga – en el cas d’estar gravades a la punta seca, per exemple -. Generalment no són altra cosa sinó el fruit d’una civilització bastant renyida amb l’ètica. Tot i que s’ha dit, la justificació de les curtes tirades pot tenir una raó al nostre país: es tiren pocs exemplars perquè no es vendrien més, perquè el mercat és limitat i l’amortització es fa amb els exemplars que es venen, no amb els que s’imprimeixen. Però la bondat d’un llibre no té res a veure en absolut amb el tiratge.

Museu Molí Paperer de Capellades

El paper de fil s’empra per la seva durada i per la bellesa intrínseca de la seva matèria. De totes maneres, no ens falten papers de fil mal fabricats, plens d’impureses, i altres que no tenen de fil més que el nom i el preu. El nom no significa res. El que interessa és el color, la qualitat setinada o rugosa, el gruix i la consistència. Aquests sí que són factors dignes de tenir-se en compte a l’hora d’escollir. Però moltes vegades seria preferible emprar un bon paper continu a un fil impossible d’imprimir.

Técnicas del Grabado Calcográfico y su estampación de Jaume Pla. Eds. Omega, Barcelona, 1986, 3ªed.pp.175

Hidra de Lerna (imatge a la Viquipèdia)

“ El bibliófilo, por lo general, es egoísta. Ama a sus libros como el avaro a sus caudales, como el amante celoso a la dama de sus pensamientos. El bibliófilo – que muchas veces es un bibliómano – se resiste a prestar sus libros, que no siempre lee, que mira y acaricia calculando sus méritos extrínsecos, los cuales provienen de la fecha de la impresión, del número de los ejemplares sellados, de un ‘exlibris’, de un autógrafo, de ciertas láminas, de la calidad del papel.

El bibliófilo sabe siempre lo que tiene entre manos. Su psicología – su fisiología, hubiera dicho Balzac – es la del coleccionista; si bien el coleccionar libros parezca ocupación y afición más nobles, por ejemplo, que la de reunir anillos de cigarros o ‘menús’ de banquetes.

Dentro del ‘género bibliófilo’ existen varias especies. Una muy generalizada es la del enamorado de las encuadernaciones suntuosas, de las guardas de raso, de la ornamentación de la página. Para éste, el libro es un artículo de  lujo, y un ‘Quijote’ o una ‘Divina Comedia’ que por su bajo precio se pongan ‘al alcance de todos’,  le inspiran el más profundo desdén. El bibliófilo suntuario suele entender más de pieles, de tintes y de estilos de letras que de las letras mismas. El libro en rústica le da náuseas.

Otra especie es la del bibliófilo omnívoro. A éste todo le interesa. No, naturalmente, para leer , sino para guardar.Su pasión consiste en acumular libros de cualquier índole, en catalogarlos por autores, por materias, por idiomas. Le encanta remover sus volúmenes, sacudirlos. Consume muchos plumeros durante su vida. Y la polilla le parece un monstruo más temible que la Hidra de Lerna.

Otra especie es la del bibliófilo cleptómano, la de esos rateros de libros que ‘operan’ en las bibliotecas, en las ferias de libros viejos, en las librerías de nuevo, en las casas particulares y allí ‘donde haya ocasión’… Exactamente como los tres ‘ratas’ de ‘La Gran Vía’. Pero no hurtan mas que libros.

Conocí en Madrid a un escritor famoso a quien no perdían de vista los mercaderes de la Feria del Botánico. Vile escamotear una vez un libro que marcaba cincuenta céntimos. Fue muy gracioso. Primero lo miró, lo escogió visualmente; luego le extrajo de la pila, lo manoseó, lo hojeó, espiando al feriante con el rabillo del ojo, y cuando supuso que podía consumar su hurto se lo deslizó en un bolsillo de su gabán. ‘Son dos reales, señor’, díjole en voz baja y respetuosa el librero. Entonces el bibliófilo cleptómano le entregó una moneda de cinco pesetas, exclamando:’¡ Lo hacía por castigarle! No sabe usted lo que vende… Otra vez será’.

¡Gran figura la de aquel ’ladrón de libros’! ‘El libro robado – díjome aquella misma tarde de su hurto fallido – es dulce y sabroso, como la fruta del cercado ajeno. Cuando yo era joven fui el terror de la biblioteca del Ateneo. ¡Que me prendan!. Rió con una risa que me pareció cervantina. Y concluye la anécdota”.

Article: “ El bibliófilo ‘mirlo blanco’ “, d’Alberto Insúa, a La Vanguardia del 16 de febrer de 1951, p. 5.

Biblioteca Ateneo de Madrid, sala “La pecera

 

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“Un llibre pot arribar a ser una obra d’art i per aconseguir obres d’art no hi ha fórmules que valguin. Amb tots els elements estudiats es pot fer un llibre bell o es pot fallar. L’excel·lència de les parts no condueix forçosament a la perfecció del tot. Els elements que formen un llibre han de ser manejats per un artista que tingui una idea de conjunt. Això no vol dir que l’il·lustrador tingui forçosament de treballar al dictat, però sí que ha d’obeir a unes directrius encaminades a l’harmonia total. El caràcter i la personalitat d’un llibre són les característiques més difícils d’aconseguir i no es poden deixar a l’atzar. Si cada llibre és diferent pel que fa al text que conté, la materialitat del mateix ha de tenir així mateix unes peculiaritats pròpies. No abonem l’originalitat com a sistema o com a meta, sinó com a resultant lògica de les coses.

Un llibre d’alta bibliofília no solament és un text, unes il·lustracions, o un magnífic paper, sinó tots aquests elements alhora, i una cosa única i alhora diferent.

Marca tipogràfica de Ludwig Elzevir ( Leiden, 1595).

 

Davant d’aquestes consideracions hem assistit a l’imperi d’altres molt diferents i que sovint han estat les següents:

1ª Un llibre de bibliòfil ha de ser un llibre car.

2ª Ha de ser de tiratge limitat.

3a Ha d’estar il·lustrat.

4a Ha d’estar imprès sobre paper de fil.

…/…

Per a més d’un esperit simplista, la sola possessió d’una d’aquestes característiques ja justifica el qualificatiu de llibre per bibliòfil.

Efectivament, un llibre per a bibliòfil pot resultar car, perquè les coses ben fetes necessiten temps per fer-les i el temps s’ha de pagar, com igualment és costós el paper bo i cal pagar també l’il·lustrador. Però no sempre els llibres més cars són els millors i amb elements senzills es poden fer grans coses. L’harmonia i l’equilibri, la direcció encertada no tenen res a veure amb les despeses materials. Edicions atapeïdes amb il·lustracions i coloraines poden ser un desastre.

Un llibre pot ser bell amb poques il·lustracions i fins i tot sense cap, cal veure pàgines impreses pels grans artistes impressors – hem dit grans artistes impressors, no grans impressors -, per comprendre tota la bellesa que pot resultar del simple joc de les lletres negres sobre el paper. Bodoni, els Elzevir, Ibarra, ens han llegat pàgines de suprema harmonia, concebudes amb un esperit gairebé podríem dir arquitectònic. La il·lustració és bona i desitjable com a element de riquesa i quan està en funció de la tipografia..

Técnicas del Grabado Calcográfico y su estampación de Jaume Pla. Eds. Omega, Barcelona, 1986, 3ªed.pp. 174-175.

 

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“ –Y a ese Gustavo Gili, editor, a quien no tengo el gusto de conocer ni en sueños; le ha cogido muy en serio; porque, además de esta Semana Santa, anuncia, bajo el signo de “La Cometa”, otras varias obras de bibliofilia lujosa – El sombrero de tres picos, con aguafuertes de Javier Nogués; El alcalde de Zalamea, con litografías de José de Togores; La vida es sueño, con hojas de Enrique Ricart; las Elegías, de Eduardo Marquina, con puntas secas debidas a una dama artista, Laura Albéniz de Moya, hija del gran compositor-; una serie de libros, en fin, en los cuales el editor va a perder todo el dinero que le cuesten.

El Alcalde de Zalamea

 

-¿ Cree usted? Le advierto que ese hombre lleva ya empleada en libros – en ejemplares comprados para su biblioteca particular – una verdadera fortuna.

-¡Qué barbaridad! De tanto tratar en libros habrá acabado como don Quijote, por ser víctima de ellos.

– Hay que reconocer, en todo caso, que si esto es locura, es la más noble locura para un editor.

– Y ahora quiere contagiar a los menos lectores ¿ no es eso?

– Por ahí anda, realmente. Se le ha metido en la cabeza que lo que se hace en los países más cultos de Europa, y especialmente en Francia, no hay razón ninguna para que no se haga aquí.

– Mucha ambición es esa.

– Ciertamente. ¡Cualquiera se pone a fabricar y vender libros-joyas, en un país en donde los primeros escritores no tiran ni venden más de dos mil ejemplares baratos, de los de a cinco pesetas!… Vamos a ver; usted misma, ¡qué regalo prefiere? ¿ El Renard de antaño o el libro de hogaño?

– El libro me gusta muchísimo, pero la piel…

– Sea usted sincera.

– Pues la piel, no sé; cuando menos podrá durarme varias temporadas.

-¿ Nada más?

– ¿ Y le parece poco?

– Pues cuando del Renard no le quede a usted ni un vago ni apolillado recuerdo, ese ejemplar de Semana Santa, imperecedero como el mármol y el bronce, habrá alcanzado por su íntima y misteriosa virtud, sin moverse de la vitrina o la biblioteca donde usted lo guarde, por lo menos el triple del valor que ahora tiene.

 

-¿ Es posible?

– Seguro. Tal es la peregrina y mágica vitalidad del libro-joya. No basta el dinero para saber apreciar el verdadero talismán, y distinguir el libro que es una obra de arte, o una obra rara, del que sólo refleja un esnobismo pasajero. Es necesario, además, tener el gusto y la inteligencia de la bibliofilia. Pero, con ellos, no hay valor en el mundo – ni petróleos, ni minas de carbón, ni fuerzas eléctricas, ni algodones, ni azúcares – que haya alcanzado, en los últimos veinte años, un alza comparable a la obtenida por algunos libros que al salir a la luz sólo llamaron la atención de “cuatro locos” y de “cuatro gatos”

– ¿ Y cómo habríamos podido ser uno de ellos?

– Usted y yo, querida amiga, habríamos podido comprar, por ejemplo, no hace muchos años, un ejemplar de Las florecillas de San Francisco, ilustradas por Mauricio Denis. Habríamos pagado por ellas, en el peor de los casos, unos 400 francos. Y a estas horas, siempre que nos diese la gana, podríamos venderlas por 20.000. Dígame si usted, su marido o alguna de sus amistades posee un capital, una finca o un valor cualquiera que pueda compararse con ese libro fabuloso.

– Pero, entonces, eso de la bibliofilia, y de las aficiones de lujo, y de los ejemplares únicos, no es ninguna monserga sólo para visionarios.

– Qué va a ser! El día que penetre en España e Hispanoamérica esa especie de intoxicación culta – y no tardará en penetrar – , vamos a tener aquí las sociedades de bibliófilos y de bibliófilas, y los clubs de coleccionistas, y los boletines, y los cambios, y las compraventas, y los anticuarios, y los agentes, y los expertos, y hasta los falsificadores, como ocurre ya en otras partes.

– Entonces los Reyes Magos

– ¡Ya saben, ya, donde tienen la mano!

– Pero entonces, también, ese editor – ¡y que Dios me perdone! – no debe ser tan loco como yo creía, ni muchísimo menos.

– La locura de la gente que domina su oficio, mi querida amiga, hay que examinarla, antes de diagnosticarla, por lo menos dos veces.

Article: “El libro-joya” de Gaziel, a La Vanguardia de 8 de gener de 1932, p. 5.

Florecillas de San Francisco de Asís, il·lustrador Maurice Denis.( A Pinterest).

 

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“En una edició de bibliòfil només són acceptables les tècniques nobles de reproducció: xilografia, talla dolça i potser la litografia. Pel que fa a aquesta, encara que és opinable la seva consideració com a gravat – i la nostra és contrària -, és en canvi indiscutible que és obra directa de l’artista i acceptable en bibliofília. Les consideracions sobre la seva harmonia amb la lletra impresa són les úniques que poden fer-la acceptar o rebutjar en cada cas.

Aquesta exclusió de les tècniques mecàniques de reproducció no és un caprici dels editors ni un afany gratuït d’encarir els llibres. Les il·lustracions les ha de fer la mà de l’artista, no la màquina. Entre el resultat del sistema més perfecte de reproducció i l’obra original hi ha sempre una distància enorme. És la distància que va del que és viu al mort. El traç directe de l’artista queda desvirtuat en passar per la màquina. Serà un cadàver molt ben conservat, perfectament embalsamat, però fatal i irremissiblement mort”.

Técnicas del Grabado Calcográfico y su estampación de Jaume Pla. Eds. Omega, Barcelona, 1986, 3ªed.pp.171-172.

 

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“ -¿Qué le han traído a usted los Reyes Magos, querido Gaziel?.

– Nada, señora. Hace ya mucho tiempo que no se acuerdan de mi.

– ¿ Será por sus muchos pecados?

– Por el peor de todos, que es tener más años de los necesarios.

– No lo crea  usted, porque a mi todavía me han dejado algo en el zapato.

– Las damas, mi querida amiga, no tienen edad, y sus zapatos, cuando son hermosas, fácilmente se confunden con una babucha de muñeca.

– ¡ Qué galante es usted!

– Más lo han sido los Magos. Pero. ¿ puede saberse ya qué le trajeron? ¿Joyas, encajes, perfumes, brocados…?

– Nada de eso. Se trata de algo nuevo, excepcional, que a usted seguramente le gustará más que a mí misma. ¿ No lo adivina ya?.

– No, francamente.

-¡ Un libro, hombre de Dios! Los Reyes Magos me han traído un libro.

– ¡Cómo !

– ¿ Ve usted? Ya sabía yo que iba usted a poner unos ojos como dos candiles.

– En efecto: ¡ es tan raro, en España, no que los Reyes se muestren galantes con las damas, sino que sus ofrendas sean espirituales! … Y dígame: ¿ qué libro es ese?

– Una preciosidad. Dicen que hasta ahora no se había visto, en este ramo de la bibliofilia, cosa igual entre nosotros. Va encerrado en un estuche de seda. Más que un libro, parece una joya.

– ¿ Y, cómo se llama ese libro-joya?

Semana Santa, por Gabriel Miró. Es una edición, soberbia y exquisita, de una de las obras más características del gran prosista levantino. ¡si viera usted las láminas que lleva grabadas al boj! ¡ Y qué papel. Qué márgenes, qué tipografía!… Pero, ¿ qué le pasa a usted? Vuelve la cabeza. ¡ Acaso no le gusta esa obra?… ¡Mírela, por Dios! Aquí está el estuche. Esta es la portada.

-¿ La ha leído usted?

– ¡Por lo menos diez veces! Primero el nombre del autor, arriba. Luego las grandes titulares. Ornamentación profusa. Y más abajo, una línea secundaria que dice… ¡ Es posible?… Dice: Nota preliminar por Gaziel. ¡Ah! ¿ Con que usted anda metido en este asunto de mis Reyes Magos?

-¿ Yo? ‘De ninguna manera! A mi el editor de esa obra me pidió, hace mucho tiempo, que le escribiese cuatro palabras iniciales. Y nada más.

-¿ Le conoce usted, entonces?

-¿ A quién va a conocer un pobre escritor, si no es a todos sus presuntos cómplices?

-Dígame, pues, en confianza; este de quien hablamos, ¿ no está un poco chiflado?

-¡Caramba! ¿ Por qué lo dice usted?

-¿ Sabe usted cuánto vale este ejemplar de Semana Santa?

-No sé, y usted tampoco debería saberlo.

-¿ Por qué?

-Porque, según acaba de decirme, es un regalo que le han hecho a usted los Reyes Magos, y esos señores acostumbran a borrar los precios y escamotear las facturas.

-Es verdad; pero mi marido tiene mucha confianza con los criados de los Magos, y lo que ellos le contaron yo he querido saberlo, para cerciorarme de que el regalo de este año no desmerecía del magnífico Renard que me trajeron el año pasado. Y, ¡pásmese usted! El libro vale casi tanto como la piel de zorro; seiscientas pesetas. Honradamente: ¿ usted cree que se venderán tres? Por algo le decía yo a usted que el editor está chiflado.

-Tal vez; los hombres de negocios tienen también sus chifladuras, como los poetas.

Article: “El libro-joya” de Gaziel a La Vanguardia, 8 de gener de 1932, p. 5.

 

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“Il·lustració.- No tots els artistes tenen les qualitats necessàries per a ser il·lustradors. Un bon artista, fins i tot un bon gravador, pot resultar un pèssim il·lustrador. Per ser-ho amb èxit es necessita fantasia i inventiva, sentit de la composició i generalment una virtut que no té cap relació amb el resultat qualitatiu de l’obra en si: saber dibuixar de memòria.

Hi ha grans artistes que necessiten el model, ni que sigui com a referència o punt de partida. Aquests artistes difícilment podran il·lustrar llibres d’acció amb temes de moviment o de composicions complicades. A més – i també, amb independència del valor absolut de la seva obra -, l’il·lustrador no pot oblidar que el seu treball serà contemplat a la mateixa distància que el text. Aquesta és una lliçó que devem a l’artista del llibre H. Alsina, gran coneixedor del gènere i que no oblidarem fàcilment. Moltes il·lustracions hem vist que farien un bon paper emmarcades i penjades en una paret, però que salten, s’escapen de les pàgines del llibre. L’artista ha fallat, però ha fallat encara més l’editor o el director de l’edició que les va acceptar.

D’altra banda, no tots els artistes són igualment aptes per a la interpretació de tots els textos. Cal buscar un paral·lel entre la sensibilitat de l’escriptor i la de l’il·lustrador; ha d’existir una absoluta compenetració espiritual entre tots dos”.

Técnicas del Grabado Calcográfico y su estampación de Jaume Pla, Eds. Omega, Barcelona, 1986, 3ªed.pp. 170-171.

 

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“La bibliofilia – dicen los organizadores – nació con el libro, manuscrito o impreso. El descubrimiento de la imprenta, el desarrollo de la encuadernación o ‘las influencias venidas de Italia’, producirán un florecimiento de bibliófilos, entre los cuales hay un personaje, Jean Grolier, quien seleccionaba ediciones raras, que hacía estampillar con su divisa.

Escut d’armes de Jacques de Thou

En la presentación de la Feria, un librero recordó que ‘ afinales del siglo XVI los grandes parlamentarios y estadistas desplazaron a los financieros. Gentes como Jacques de Thou o el canciller Seguier hacen encuadernar sus libros con las armas del respectivo escudo, Mazarín logra que su biblioteca sea tan importante como su colección de arte: Colbert reúne más de quince mil manuscritos y en el siglo XVIII, el virus de la bibliofilia prende en las mujeres, como lo demostraría la biblioteca de la marquesa de Pompadour.

Madame Pompadour

Según los organizadores del encuentro, ‘hoy los bibliófilos son legión’ ( aseguran que Barcelona es una de sus más brillantes capitales) y ‘ ya no se les recluta exclusivamente entre las profesiones ‘intelectuales’ o ‘universitarias’. Además de los hombres de negocios hay, incluso, miembros de profesiones poco afortunadas, que invierten en el libro o el manuscrito, a partir de una pasión previa.

Los mismos organizadores creen que ‘la tendencia a la especialización se afirma cada vez más’. Y que ‘hay un léxico del libro antiguo que vale la pena divulgar’. Así, ‘la palabra incunable designa un libro impreso antes del mil quinientos’ (sic), mientras que, ‘para los puristas, libro antiguo es aquel fechado entre 1500 y 1800’. La edición del 1800 ‘corresponde a los románticos’ y ‘libros modernos’ son ‘los nacidos con la Era Industrial’ y, de hecho, los libros de pintores.

También enseñan que ‘uno de los primeros catálogos de librero es el de Aldo Manuzio, célebre imprentero veneciano que publica en 1498 su primera lista de ediciones con precios’. La palabra’curiosa’ define, entre bibliófilos, la literatura ‘ligera, licenciosa o erótica’. Y el nombre ‘edición original’ es del siglo XVIII, cuando florecían las falsificaciones holandesas. Antes, se hablaba de ‘edición prínceps’, tradicionalmente la primera publicación de una obra en librería, con el consentimiento del autor. Pero la publicación en los periódicos ( el folletón habitual del siglo XIX) no interesa a los bibliófilos, salvo en casos muy particulares como el de ‘madame Bovary’.

Estos libreros maníacos enseñan que ‘en el siglo XV una tirada media era de 450 ejemplares, en el XVI de cerca de 900; en el XVII y XVIII hay un techo, los dos mil ejemplares; en el XIX el libro accede a la Era Industrial ( más de 2.500 ejemplares) y hoy, una tirada puede oscilar entre 3.000 y 20.000 ejemplares. En fin, al cabo del siglo XIX los ‘amateurs’ impulsaron las tiradas limitadas, en buen papel.

Article: “La bibliofilia, un virus benigno y cultural”, Óscar Caballero, a La Vanguardia de 25 de juny de 1989.

 

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Jaume Pla, Ed.Omega, 1986.

“Perfecció de la part tipogràfica.- Sense text no hi ha llibre possible. En altres paraules: un llibre és un text per llegir. D’aquest fet es desprèn lògicament la importància de la tipografia. Si la manera de resoldre la impressió i compaginació d’un text entra dins de l’opinable, el que no pot discutir és la seva perfecció material.

En què consisteix una bona impressió? Composició a mà, ja que cap màquina, ni la moderna monotip, han aconseguit la perfecció de la lletra de fosa i l’elasticitat i recursos de la mà del caixista. Lletres amb el seu dibuix íntegre sobre el paper, sense perfils trencats o gastats per l’ús. Igualtat de tintatge en una pàgina i entre les pàgines del llibre entre si. Pressió justa, que no deixi empremta sobre el paper per excés o faci fallar lletres per defecte. Justificació encertada de les línies que elimini els carrers – espais en línia recta en diverses línies – i espaiat regular entre les diverses paraules. Exclusió, en el possible, de paraules trencades al final de línia. I subratllem aquest concepte, perquè la pruïja de no posar ni un guió en tot un llibre fa cometre sovint faltes més greus: l’espaiat excessiu o la manca gairebé absoluta d’espais i encara el que és pitjor, l’ús de cartolines entre lletra i lletra. En fi, això no és un tractat de tipografia. L’impressor ha de conèixer el seu ofici i se li ha d’exigir un treball ben fet. El que no se li pot demanar, i es fa normalment, és que construeixi un llibre. Si una casa la projecta l’arquitecte i la construeix el paleta, un llibre l’imprimeix l’impressor i el dirigeix ​​una persona que té la responsabilitat del conjunt”.

Técnicas del Grabado Calcográfico y su estampación de Jaume PlaEds. Omega, Barcelona, 1986, 3ªed.pp. 169-170.

“Si poseer libros bellos es en sí un indiscutible placer, a cualquiera que desee disfrutar de ellos plenamente le convendrá adquirir conocimientos relativos a la historia del libro, a la edición, a las técnicas de impresión, tipografía, tipos de papel, artes de la ilustración y la encuadernación. Esos conocimientos permitirán a los amantes del libro, de cualquier categoría, sortear toda suerte de obstáculos que pudieran dificultar el disfrute total de estos instrumentos del saber y de la cultura; lo ilustrarán igualmente acerca de la conservación de sus volúmenes.

El inventario de libros preciosos y raros no está dirigido únicamente a quienes están en condiciones de adquirir obras costosas; interesa por igual a quienes buscan comprender la historia y sus incesantes mutaciones. Los libros son espejos en una compleja multiplicidad de sentidos, son, por encima de cualquier otro artefacto creado por la mano del hombre, imagen de la sociedad y de los individuos que la constituyen; reflejan – puesto que las contienen – las más hondas preocupaciones y felicidades, las limitaciones, los deseos, la vida. Y ello es verdadero no sólo en el texto, sino en todo lo que concurre en la realización del libro en tanto objeto, en tanto cosa manufacturada: los caracteres de imprenta, las marcas de papel, los grabados, las encuadernaciones, que constituyen señales específicas y reveladoras de una época, de una parte enormemente significativa de la civilización.

Aunque se asegura que se llega a la bibliofilia como se llega a la religión, es decir con el todo de nuestra vida, esta ciencia, o arte, suscita infinidad de vocaciones tardías a través de las cuales cada uno arriba a la confrontación de su verdad, nunca es demasiado tarde para encarar el propio destino. Es preciso además desechar el temor de caer en una falsa y desvirtuante homogeneidad: no existieron ni existirán dos bibliófilos que se interesen exactamente en los mismos libros, ni de la misma manera”.

 

Article: De la bibliofilia.Juan Carvajal de Rodrigo Ortega, a Artes del libro.

Digitalitzat a: http://www.artesdellibro.mx/de-la-bibliofilia-juan-carvaja.php

 

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Gravat calcogràfic de Goya. Estampa 3 de Los desastres de la guerra.

“Valor literari del text.- Fer una edició de luxe amb un text mediocre equival a muntar un còdol en metalls preciosos. És elemental que la pedra estigui d’acord amb la muntura. El contrari s’assembla a una estafa o almenys és una impropietat. Aquesta premissa que sembla òbvia, quantes vegades l’hem vist oblidada! Fins i tot ho ha estat per la nostra bibliofília més organitzada, oficial i presumida. Amb l’esquer d’una venda segura i bons beneficis, hem vist edicions de luxe d’obres primeres, donant al qualificatiu el seu sentit més pejoratiu. Aprenents d’escriptor han servit els seus balbucejos amb vestidura règia. D’altra banda, autors pretèrits justament oblidats i prou jutjats s’han presentat amb honors que no mereixien. En fi, raonar més aquest extrem seria ociós”.

Técnicas del Grabado Calcográfico y su estampación de Jaume Pla. Eds. Omega, Barcelona, 1986, 3ªed.pp.169.

 

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Sant Jeroni escrivint, Caravaggio ( 1605-6)

“¿Se ha preguntado Usted en qué consiste un libro de bibliófilo? Si lo ha hecho se habrá dado cuenta que no es una pregunta de fácil respuesta. ¿ Qué características debe poseer determinado volumen merecedor de ese título que se le rehusa a otros? Numerosas razones pueden hacer que un libro sea particularmente destacado, buscado y apreciado; esas razones fluctúan y van desde el estricto interés por su contenido, la calidad de su tipografía, la belleza de su encuadernación, su cubierta, sus ilustraciones o la singularidad de éstas, hasta su valor en el mercado o el hecho de que haya pertenecido a un personaje famoso, entre otras.

Lo que hace que nos preguntemos enseguida qué es un bibliófilo. Estos ‘buscadores de libros raros y preciosos’ constituyen una vasta familia cuyos integrantes poseen cada cual motivaciones y gustos propios, al punto que podemos entender como bibliófilo al investigador o al erudito que indagan a través de memorias o de obras históricas de o sobre una época determinada; aquel que ama su provincia o si ciudad y reúne toda clase de publicaciones alusivas, catálogos, estudios, monografías, al tiempo que lleva a cabo una relación sobre ellas; al apasionado por la literatura que colecciona las diferentes ediciones de sus autores preferidos, en busca de las menores modificaciones de texto entre una edición y otra; al amante de la pintura – incluso si apenas lee – que atesora los libros ilustrados por sus pintores favoritos o toda monografía sobre éstos; aquel que pasa largas horas en la contemplación de las obras expuestas por las grandes bibliotecas; aquel que ya sea por su profesión o por mero placer, realiza esmeradas encuadernaciones. Entonces, nos preguntaremos aún, el simple pero fervoroso lector que se encuentra lejos de las grandes ediciones y no es poseedor sino de modestos volúmenes a los que ama de manera entrañable, ¿ podrá pertenecer él también a la familia de los bibliófilos? Naturalmente que sí, y en su caso, su amor por el libro como cosa y como símbolo, su conocimiento y gusto le serán por excelencia la carta de naturalización requerida para ingresar a ese universo fascinante como pocos”.

Article: “De la bibliofilia.Juan Carvajal de Rodrigo Ortega, a Artesdellibro.

Digitalitzat a: http://www.artesdellibro.mx/de-la-bibliofilia-juan-carvaja.php

 

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