Feeds:
Entrades
Comentaris

Archive for the ‘Enquadernacions’ Category

“ L’any 1906 fou publicat, en un volum de setanta-dues planes, el Primer llibre d’ex-libris d’En Triadó.

En aquesta mateixa data Santiago Rosal ( avui degà dels col·leccionistes espanyols) dibuixà el seu propi ex-libris, i, poc després, el d’un seu germà.

En l’Exposició Internacional de Barcelona de 1906 figurà una important representació d’ex-libris. I en la de Primavera del mateix any, que tingué lloc a Madrid, Alexandre de Riquer presentà vint gravats de la seva realització, entre ells els ex-libris de Víctor Oliva, el d’Alfons XIII, A. Gallardo, Mary F. Luchiger, compte de Casa Dávolos ( que és el seu propi) i l’ex-musicis del mestre F. Lliurat. És del cas fer notar que en aquell temps no existia secció de Gravat, i per tant no hi havia recompenses determinades per als artistes gravadors, i un premi en gravat era triomfar plenament, ja que restava de la secció de Pintura; doncs bé,: les obres d’Alexandre de Riquer obtingueren la primera medalla, que venia a confirmar la primera aconseguida a Xicago i l’altra, també primera, obtinguda en l’Exposicio Universal de Barcelona de 1888.

L’any següent, 1907, la casa Oliva de Vilanova, publicà de manera esplèndida Els ex-libris Renart, amb un pròleg del francès Raisin. El Cercla Artístic de Barcelona organitzà amb gran èxit una exposició d’ex-libris estrangers i espanyols. Pau Font i de Rubinat, el bibliòfil i ex-librista reusenc, no volgué ésser menys, i, amb un pròleg d’Artur Masriera, donà a conèixer aquest mateix any, Los cent primers ex-libris escullits de R. Casals i Vernis.

El 1910, editat per Víctor Oliva, publicà Alexandre de Riquer el llibre Robert Anning Bell, on donà a conèixer a Espanya aquest formidable artista anglès – junts ambdós, un a Anglaterra i l’altre a Espanya, foren els precursors de la innovació mundial dels ex-libris -. El llibre conté ex-libris i tota la diversitat artística de R. A. Bell.

També l’any 1910, quan només comptava divuit anys d’edat, un altre deixeble d’Alexandre de Riquer, Enric Motà, ens sorprèn amb uns ex-libris que, per a la seva curta edat, eren una veritable revelació, plena de grans esperances, que no pogué realitzar per haver mort tràgicament, als vint-i-cinc anys, en una sala del Reial Cercle Artístic barceloní.

Entretant, les revistes i publicacions barcelonines d’art prestaren atenció als ex-libris, remarcant el valor artístic dels nostres i dels forasters. Així, Revista Gráfica, de l’Escola Professional de l’Institut Català de les Arts del Llibre (1901-1902); Joventut, revista d’avançada – com ho foren els diaris Renaixença i El Poble Català -, la qual dirigí artísticament i en fou crític d’art Alexandre de Riquer; Pluma y Lápiz (1902), Hojas Selectas (1903); Miniatura, dirigida per Jiménez i Moya; Pel i Ploma i Forma ( 1906 a 1912) que dirigí Miquel Utrillo; Bibliofilia (1911 a 1914), dirigida i editada per Miquel i Planas; Revista Nova ( 1914), dirigida per Feliu Elias, conegut pels

pseudònims “Apa” ( com a dibuixant) i “Joan Sacs” ( com a escriptor); la revista d’art i lletres Mediterrània (1915), que dirigí l’autor d’aquest llibre, a l’edat de divuit anys; més endavant La Gazeta de les Arts, de Sitges; D’Ací i d’Allà”, en la seva segona època, que dirigí Carles Soldevila; Art, dirigida per Merli, i el Butlletí dels Museus. Àdhuc la revista hotelera ( d’aquest gremi) Sabor y Aroma trobà manera de publicar articles sobre ex-libris, escrits per Llorenç Brunet i Bartomeu Sigalés.

Mercès a l’assídua relació d’Alexandre de Riquer amb els artistes anglesos, la importantíssima revista londinenca The Studio, que molt sovint publicà ex-libris espanyols, va dedicar a Espanya un número sencer.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum segon. (cont.)

XQ     XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

Enquadernació Maioli

Arte perenne, imperecedero.

 El espíritu que dio vida al noble arte de la encuademación no ha muerto. Sigue ardiendo el fuego sagrado que aviva la fe. Aquella fe lejana que nació en la soledad de los claustros bajo el signo de la Cruz o en las páginas del Corán «en nombre de Dios clemente y misericordioso». Junto a los claustros se incrementó el estilo gótico que dio especial carácter a las encuademaciones monásticas en las que, aparte los sobrios rasgos de ornamentación, se reprodujo a presión, sobre el cuero, escenas de la vida de Jesús y de los Santos. Con la mente fija en las palabras del Profeta el estilo arábigo se convierte en estilo «mudéjar» o hispanoárabe. La decoración de estas encuademaciones se concreta en magníficas tracerías gofradas a flor de piel, sin oro que les diera brillo. Su dibujo refleja la belleza melancólica del arte musulmán: ni el más ligero perfil de seres animados, ni rasgos estatuarios alientan en su complicada ornamentación, que el fanatismo y la ciencia geométrica inspiró. Ciencia geométrica o fórmula ornamental de amplia base e infinitas derivaciones que desarrollaron con sobriedad y singular sensibilidad artística Thomas Maioli y Jean Grolier, nombres que, grabados en la historia del arte de la encuademación, después de la invención de la imprenta, simbolizan la plenitud del renacimiento. Los brillantes estilos de la encuadernación que irán registrándose después de los que se identifican con el Renacimiento, conocidos por estilo “Maioli” y estilo “GroIier“, tendrán acento francés: Clovis-Eve, Le Gascón, Florimond Badier, Duseuil, Padeloup, Le Monnier, Deóme, etcétera. A finales del siglo pasado la encuademación consigue despertar en París igual interés que las artes puras. No pocos artífices de los demás países demostraron sentir la misma inquietud por la encuademación a través de no pocas tentativas y realizaciones.

Enquadernació Grolier

Encuadernadores de España contemporáneos.

 Por lo que hace referencia a nuestro país, esta inquietud tuvo hondas raíces. Nuestro pequeño mundo de la bibliofilia conoce sobradamente la campaña sostenida por el prestigioso industrial barcelonés don Hermenegildo Miralles y la fructífera labor de don Ramón Miquel y Planas, quien consiguió elevar la encuademación de arte en Barcelona sin recurrir a colaboraciones extranjeras. En Madrid se destacó don César Pomard, verdadero artista, conocedor de todos los secretos del arte. En la actualidad sobresale con extraordinario fulgor Antolín Palomino, ya mencionado, quien lleva a cabo con singular destreza y apasionamiento los más variados estilos de la encuademación. Destaca seguidamente de manera muy singular José Panadero, de Albacete, quien ha adquirido gran renombre con sus encuademaciones de pergamino, decoradas a punta de pincel y José Galván de Cádiz, quien ha realizado bellas encuademaciones decoradas a pequeños hierros, con notable habilidad y refinado gusto artístico.

Aportación francesa.

 Destacada la aportación nada despreciable de nuestro país a este arte universalmente venerado; hay que reconocer, sin embargo, una vez más, que la preponderancia en el arte de la encuademación sigue correspondiendo a París desde que en el siglo XVI apareció en el firmamento de la bibliofilia la gigantesca figura de Jean Grolier. Hoy más que nunca, los artistas encuadernadores de la cosmopolita ciudad del arte siguen defendiendo su preeminencia a brazo partido sumergidos en las agitadas aguas del arte ultramoderno. «A veces vale tanto o más (la encuademación) que el objeto que tiene la misión de realzar», escribió el ilustre letrado Mr. Maurice Garcon de la Academia Francesa. Es evidente que, desde 1930 hasta nuestros días, una numerosa pléyade de artistas encuadernadores ha alcanzado fama internacional en el mundo de los libros por el arrojo y perfección de sus realizaciones. Desde hace varios años existe una organización denominada «Société de La Reliure Originale». Cada artista de los que componen dicha asociación así como otros muchos que se mantienen independientes, tienen una personalidad artística bien definida. Cada una de sus encuademaciones una viva significación.

Homenaje al libro              

 Nunca se olvida en esta lid que el libro es una obra de arte de singular trascendencia. Una obra de arte de esta naturaleza no reconoce límite alguno. Se concibe con amplitud, se desarrolla con pasión y se termina persiguiendo un ideal, rara vez logrado, que palpita en el corazón del artista. El anhelo artístico de una encuademación no se halla en la sobriedad ni en la belleza formularia o efímera. Esto es otra cuestión. El arte tiene más entidad. Es la belleza  misma perfilada por varios procedimien juntos y su singularidad no debe tildarse ligeramente de rebuscada o henchida, de abstracta o concreta, sino simplemente de buena o mala, si se es capaz de juzgar al artista y los lances de la creación. El presente y el pasado de la encuademación de arte no se ha disgregado. Si bien la presencia de hoy ha roto los tensos lazos de unos preceptos decorativos de eficacia retrospectiva, siguen incólumes, igual que ayer, la obsesión especulativa y los inquietos afanes que pretenden realizar en pequeño aquello que la mente concibió grande en febril exaltación. Después de tanto pelear para salir victoriosos de su ideal empresa ¿qué es lo que ambicionan los artistas encuadernadores de este o aquel país en el momento actual? Exactamente lo mismo que ambicionaron los artistas del tiempo que pasó: Rendir homenaje al libro. Y como postrer galardón concedido a sí mismos, hacer suya tácitamente la divisa ; que el famoso bibliófilo Jean Grolier ‘ estampó en latín al dorso de alguna de sus encuadernaciones: “Portio mea, Domine sit in viventium”, o sea: Que algo de mi, ¡Señor!, quede en la tierra de los vivos.

Emilio BRUGALLA.  La Vanguardia, 21 abril 1963, página 23.

Enquadernació Galván

Read Full Post »

“ El 1902 la Biblioteca-Museu Balaguer, a Vilanova i la Geltrú, efectúa l’exposició d’uns cent cinquanta ex-libris antics. Els de la seva col·lecció, més uns mil cinc-cents que formaven la del “Doctor Thebussem”, que els cedí per col·laborar en aquella exposició especialitzada, la primera d’ex-libris realitzada a Espanya, i dels quals en féu després donació a la biblioteca vilanovina.

Fou també el 1902 quan sorgí la “Asociación de Exlibristas Ibéricos”, de la qual fou iniciador Ramon Miquel i Planas.

Aquesta associació, nascuda a Catalunya, va estar des de la seva fundació en contacte constant amb les altres associacions ex-libristes mundials més importants, com l’”Association Belge de Collectioneurs et Dessinateurs d’Ex-libris”, de Brusel·les; “Ex-libris Verein”, de Berlín; “Oesterreichische Ex-libris Gesellschaft”, de Viena; “Societé Française de Collectioneurs d’Ex-libris”, de París; “Ex-libris Society”, de Londres; “Ex-libris Society”, de Washington.

L’any 1903 foren exposats a la típica Sala Parès, en el més barceloní carrer de Barcelona, el de Petritxol, quaranta ex-libris originals del dibuixant Josep Triadó, exposició ben aviat seguida per una altra d’ex-libris originals del dibuixant humorístic Gaieta Cornet, formidable caricaturista que, entre altres de primera volada, com foren Junceda, Llaverias i “Apa”, féu les delícies dels llegidors del desaparegut Cu-cut! Junceda i Llaverias arribaren també a dibuixar alguns ex-libris, humorístics i seriosos. Però tant ells com el pulcríssim dibuixant Apel·les Mestres – que, quan li plaïa, del dibuix més perfecte sabia treure tot l’humor possible -, el qual en dibuixà també algun, no s’hi dedicaren, dissortadament, amb plenitud. Avui és Romà Bonet, conegut pel seu pseudònim “Bon”, qui, com vulgarment es diu, “talla el bacallà” en aquest aspecte ex-librístic.

Aquest mateix any, ordenats i prologats per Miquel Utrillo i amb una dedicatòria en francès del compte de Leiningen-Westerburg, foren publicats per l’editorial Seguí, amb procediments tècnics dirigits pel propi autor, Ex-libris d’A. De Riquer, obra donada a conèixer a Europa – i que va constituir un triomf de la causa, donant fama al dibuixant i gravador – pel llibreter de Leipzig Karl W. Hiesermann, amb dotze planes de text i seixanta-tres reproduccions.

I també en aquest mateix any (1903) és quan es produí un esdeveniment remarcable en el moviment ex-librista editorial: l’aparició de la insuperable Revista Ibérica de Ex libris ( 1903-1906), editada per l’Oliva de Vilanova, i dirigida en el seu primer període per Ramon Miquel i Planas i després per Josep Triadó. També fou el 1903 quan Marc Jesús Bertran presentà, al Cercle Artístic de Barcelona, nombrosos ex-libris de la seva col·lecció.

El 1904 Joaquim Renart publicà, en el número 1 de la revista Catalunya Artística, un treball, il·lustrat, referent a ex-libris, força interessant.

Fou llavors que sorgí el primer tractadista espanyol d’ex-libris. Aquest no podia ésser altre sinó l’internacionalment conegut bibliògraf i bibliòfil barceloní Ramon Miquel i Planas, el qual, l’any 1905, publicà a Barcelona Los ex libris y su actual florecimiento en España, volum de trenta-dues planes i amb setanta-quatre reproduccions en negre i color.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum segon. (cont.)

XQ     XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

Daurats, gofrats i mosaics, enquadernat per Cambras

“Reconocido el paulatino y evidente perfeccionamiento del arte de la encuademación durante su proceso técnico, tenemos que declarar con estricta imparcialidad que éste fue muy lento y que hasta finales del primer tercio del siglo pasado la encuademación no hace gala en ningún país de aquel primor de ejecución que tanto distinguió otros oficios artísticos y otras labores manuales. Sin ser experto puédense observar deformidades en los extremos del lomo y nervaduras; dobleces de la piel imperfectos; dorados y gofrados toscos y sin precisión, y otros muchos defectos que hoy se considerarían imperdonables. Apresurémonos, después de esta brusca afirmación, a formular otra afirmación de mayor alcance; el crecido número de imperfecciones de oficio que pueden señalarse con el dedo en las encuadernaciones antiguas, no niegan en modo alguno su alto valor, ni menguan el aprecio que merecen en su aspecto artístico y arqueológico. ¡Brillante paradoja! Estos defectos, que acusamos sin reticencias, son precisamente los que acrecientan a nuestros ojos el mérito intrínseco de la realización; lo que aureola la obra de los bravos artífices que en otras fechas cultivaban un arte de

Daurat, gofrats i mosaic, enquadernat per Cambras

grandes posibilidades ornamentales con procedimientos empíricos y provistos únicamente de utensilios rudimentarios; que obstinadamente complicaban el ligado de los pliegos para asegurar su solidez pegando, para mayor seguridad, refuerzos de pergamino en el lomo antes de cubrir el libro con el cuero que debía protegerlo; que se debatían después denodadamente entre su inquietud y su limitada habilidad para realizar las complicadas decoraciones que artistas y mecenas les exigían fiados, más que en su destreza, aguzada en cada nuevo intento, en su inquebrantable voluntad que no cedía ante las mayores dificultades y tropiezos. Si nos fijamos sin malicia en la ingenua tosquedad de esas labores, llevadas a cabo por manos ejercitadas sin método, observaremos, admirados, con qué sentimiento tomaron realidad y cuánta dignidad conservan. Es preciso conocer prácticamente la resistencia tenaz de tantos escollos para apreciar en todo su valor el pertinaz intento de vencerlos. Esa lucha continua, esa pericia frustrada en una y otra tentativa, se patentizan por sus efectos en las encuademaciones antiguas dándoles una característica especial, unos rasgos distintivos que sería imposible imitar aunque se intentara con empeño: pues resulta más difícil reproducir defectos manuales de tan imponderable origen que conseguir la maestría y agilidad del artífice virtuoso o adiestrado.

Émulos y herederos a pesar de todo del espíritu de los artífices del Renacimiento, nuestros antecesores surcaban el cordobán que cubría el libro con herramientas más o menos adecuadas, con la misma fruición e iguales amarguras con que manejaban el buril o repujaban el metal los célebres plateros venecianos o florentinos. Igual que ellos levantaban la cabeza en alto y el deseo vehemente de alcanzar la gloria no les abandonó jamás.

Emilio BRUGALLALa Vanguardia, 21 abril 1963, página 23.

Read Full Post »

Ex-libris alemany de 1480

“ En l’ordre cronològic de l’expansió ex-librista per segles i nacions, segons les dades trobades fins avui, pertany el primer lloc al segle X, i és a l’Extrem Orient; al segle XV correspon el segon lloc, i és a Alemanya – quan la ideosincràsia racial d’aquesta nació féu que s’apoderés de l’invent asiàtic de l’estampació modificant-lo i millorant-lo fins a obtenir la impremta; en el segle XVI segueixen per ordre cronològic: Suïssa, Àustria, França, Itàlia, Espanya, Portugal, Anglaterra i Holanda; en el segle XVII, els Estats Units d’Amèrica i Rússia, i en el segle XVIII, Amèrica del Sud. La Història té una filosofia, i aquesta una psicologia i lògica; per això en tractar de l’historial ex-librístic ho fem de forma raonada; és la millor manera d’entendren’s clarament, i fer la tasca eficient, sobretot en una obra estimulant. Per a formar-nos un judici exacte de l’ex-librisme és precís considerar que, ultra aquest desig humà de marcar les coses de la nostra propietat, del qual hem parlat en començar, també trobarem en la història de la civilització dels pobles que no és pas menys aferrissat que aquell desig aquest altre instintiu, egòlatra, humà de superioritat, dominació i predomini – el feudalisme n’ha estat un exemple a bastament eficient . Fem aquesta remarca per tractar del fet, tan curiós com interessantíssim, que quan les marques de propietat del llibre i de les biblioteques es decidiren a optar per un nom propi que les definís, aquest va recaure precisament en el vocable llatí Ex-libris, que ha estat adoptat universalment.

Les més rudimentàries marques de propietat del llibre, amb les seves grolleres variants, ens les llegaren l’Orient i les terres germàniques, per tractar-se de les més primitives; però no hi ha cap dubte que els veritables ex-libris pròpiament dits no poden pas tenir altre origen sinó en terres llatines, que aixó el denominaren “ex-libris” en el dialecte de l’antic Latium, el qual s’imposà per la colonització de la major part del món occidental. Molt bé que el llatí es parlés sis-cents anys abans de la naixença de Jesucrist, i que fins i tot es mantingués com a llengua diplomàtica i cancelleresca fins el segle XVIII i com a llengua científica fins bastant entrat el segle XIX; però en el cas que ens ocupa no cal pas suposar que, ni diplomàticament, es doblegués l’orgull de raça tan ben pelasat en les terres orientals i en les germàniques, i cap d’elles no empraria per primera vegada un vocable en altre idioma que no fos el vernacle. Ara bé; en imposar-se el mot universalment, els germànics, també per ben reconeguda disciplina, no varen tenir cap inconvenient en l’acord tàcit mundial. I tot justament ara es dóna el cas que la jove i impulsiva Amèrica del Nord ha demostrat no acceptar de bon grat aquesta disciplina – ¿ perquè és tàcita o perquè la psicologia d’aquella nació no és apropiada per a acceptar disciplines? -, i, encara que sigui una minoria que tendeix a desaparèixer, hi ha qui es resisteix a emprar el mot “ex-libris” i usa les fórmules “Book-plates” i “From the book of…”, tan fora de lloc de la renovació ex.librística que s’ha operat i del veritable significat dels ex-libris com a manifestació espiritual i, ensems, de marca de llibre.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum primer.

XQ     XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

Biblioteca Central de Lovaina

“ No es necesario ser un amante empedernido de los libros para disfrutar paseando por las salas de estudio de la Biblioteca Central de Lovaina. La combinación entre la acogedora calidez de la madera en la que están enteramente construidas y el placer de hojear las páginas de los ejemplares allí guardados provocan un curioso efecto de bienestar; no es extraño detectar sonrisas plácidas entre turistas y visitas ocasionales. Sin embrgo, tampoco resulta difícil caer en la cuenta de la extrema fragilidad de ambos materiales, especialmente teniendo en cuenta la historia del recinto.

Sus muros de piedra nos informan profusamente sobre este riesgo hoy tan lejano: la fachada exterior es todo un canto simbólico a la victoria aliada en la Primera Guerra Mundial, momento en que fue destruida adrede por los alemanes. En las paredes interiores están esculpidoslos nombres de infinidad de instituciones estadounidenses que colaboraron en su reconstrucción tras la pérdida de más de trescientos mil volúmenes. En el centro de un patio interior, abandonadas a su suerte, se pueden encontrar unas enormes letras talladas en piedra.

Biblioteca de Lovaina (bombardejada els anys 1914 i 1940 )

Aluden al furor teutonicus, cita que no se consideró oportuno instalar en el frontal por no ofender la sensibilidad germana. A pesar de que volvieron a bombardear las instalaciones en 1940, perdiéndose un millón de libros más.

Pero no es cuestión tampoco de cebarse, pues habría que buscar mucho para encontrar a alguien autorizado para tirar la primera piedra en lo que fue a destruir escritos se refiere. La bibliofobia, o más concretamente la biblioclastia, es una antiquísima pràctica que surge casi en el mismo instante en que aparece la escritura. Hay muchas causas por las que un libro puede resultar arruinado: empezando por la mala calidad de sus materiales, pasando por innumerables bacterias de exóticos nombres o desastrrosos accidentes meteorológicos, hasta los incendios fortuitos. Pero la eliminación por la mano del hombre es la única que responde a una premeditación y, por ello, la más controvertida.

Peixet de plata ( Lepisma Saccharina )

¿Qué es lo que lleva a los seres humanos a destruir los libros? A simple vista, parece un acto de barbarie propio de personas ignorantes. Pero antes de seguir esa senda, hagamos un pequeño ejercicio. Imaginémonos en nuestra librería favorita, contemplando una estantería repleta del título que más rabia nos dé, ya sea la biografía de Belén Esteban, lo último de Paulo Coelho o el Mein Kampf. Pueden escoger el que quieran a condición de odiarlo a conciencia… ¿ De verdad no les apetecería enviarlo derechito a la hoguera o a la recicladora de papel? No hay más preguntas, señoría.

Descartada la opción de la incultura, parece más interesante centrarse en lo que la escritura representa, una verdadera revolución en la breve historia del Homo sapiens. Esta innovación tecnológica permitía conservar la memoria ancestral de una cultura mucho más allá de su propia existencia. Esto es, en definitiva, un libro: voz más allá de la muerte.. Perdurar en el tiempo. Una extensión de la persona. Destruir escritos es por tanto una damnatio memoriae, el acto de destuir la memoria, el borrado de lo antiguo para dar paso a una época nueva. Lo encontramos por igual tanto en los estudiantes que queman sus apuntes al graduarse como en los líderes que ordenan la eliminación del saber de un país sometido. El atávico ritual de quemar lo viejo para saludar lo nuevo, como en las hogueras de San Juan. Estaría así relacionado con creencias apocalípticas en las que la única forma de que advenga un mundo nuevo y mejor es el colapso del anterior.”

Article: “ O que callen para siempre. De la destrucción de la palabra escrita” escrit per Alejandro García a la revista Jot Down, nº 22 de març del 2018, p.183-184.

Detall d’ una il·luminació que mostra  la destrucció de llibres durant un acte de fe celebrat a França en el s. XVI. Imatge: Cordon Press. Imatge extreta de l’article.

Read Full Post »

Ex-libris d’H. L. Urban fet per Franz Bayros (1924)

“ Hi ha els ex-libris anomenats eròtics, els quals han estat blasmats per algú, injustament, car també poden ésser obra d’art i reflectir perfectament una personalitat. Atenció, però: cal discriminar l’eròtic del pornogràfic. L’erotisme no és res més que una forta passió amorosa, i si bé les passions són debilitats de l’ànima, en el fons de l’erotisme juguen els imponderables del desig indominable i consubstancial de la psiquis amorosa. ¿ Per què ésser, doncs, tan terriblement puritans i austers intransigents amb l’erotisme ex-librístic? Cal reconèixer l’existència dels ex-libris eròtics com es reconeix que hi ha grans artistes que els realitzen, entre els quals destaca Bayros com el més pulcre i sentimental i com el mestre més famós del gènere: els seus ex-libris són col·leccionats amb cura i roden per tot el món civilitzat. Fóra curiós considerar Bayros – el qual també ha aconseguit fer escola – com a una mena de Luter de l’ex-librisme.

Hi ha, finalment, els ex-libris universals, que són aquells la temàtica dels quals és projectada i realitzada de manera que pot ésser indistintivament aplicada a diverses persones de qualsevol país. Aquests ex-libris ni poc ni gens recomanables per llur impersonalitat s’anomenen “neutres”. No són recomanables, perquè estan mancats d’ànima, perquè no tenen en absolut personalitat. Un ex-libris que pugui servir per a tothom no acompleix la seva finalitat essencial. El frau ex-librístic, tant per part del realitzador com per part del col·leccionista, és evident. Al primer li és molt còmode – i resulta molt poc escrupolós – espigollar entre les seves carpetes fins trobar el dibuixet arreconat i sense utilització que “ faria un bon ex-libris” (sic), i posar-hi tranquil·lament el mot “Ex-libris” i el nom de l’individu a qui va destinat l’aprofitat dibuixet. I per part del col·leccionista, o de qui vol presumir d’ex-libris propi sense realitzar-lo personalment o encarregant-lo a un artista creador, també li és còmode i econòmic aprofitar-se d’una làmina o d’un gravat vell, més o menys adient, posar-hi el seu nom i cognoms i fer-lo servir tranquil·lament com si es tractés d’un ex-libris autèntic. Els ex-libris neutres, per molt artístics que siguin, mai no seran res més que una marca material, sense ànima, ni espiritualitat, ni sentiment; una adulteració inadmissible d’una manisfestació que cal mantenir sempre pura si es vol que conservi la seva essència i no aigui en la banalitat.

Aixó. Doncs, com s’ha vist, la temàtica en els ex-libris moderns és infinita.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum primer.

XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ

“ Al elegir, para esta charla de sobremesa, el título de las ‘Pequeñas sorpresas del bibliófilo’, mi propósito no fué otro que discurrir sobre temas que, a todos nosotros nos son especialmente gratos, para llegar a la conclusión, mediante un simple ejemplo, de que, aun siendo cada día más raros los descubrimientos de verdaderos tesoros bibliográficos, el bibliófilo puede encontrar, con facilidad todavía, materiales que sirvan de incentivo para su pasión y que le proporcionen elementos de estudio, de reflexión y de goce, en consonancia con sus aficiones intelectuales.

Han pasado los tiempos en que era posible adquirir, a precios moderados, incunables, impresiones góticas, ediciones prínceps de nuestros clásicos, de nuestros místicos y de nuestros cronistas, y ejemplares del arte insuperable de nuestros grandes impresores del XVIII. Han soplado, además, los vientos de sucesivas guerras y revoluciones, y, en cada una de ellas, ha quedado destruida una cantidad ingente de tesoros bibliográficos. Ha aumentado la cultura; y ha aumentado asimismo el amor a los libros y el número de los que los persiguen y coleccionan con afición solícita y amorosa. En la actualidad, el que vende libros, particular o comerciante, sabe casi siempre lo que vende; y, cuando lo ignora, maneja el catálogos o requiere asesoramiento y consejo, incurriendo habitualmente en el vicio de tasar exageradamente lo que, para él, no es más que una mercancía de ventajosa negociación. Hasta tal punto que, para un espíritu superficial, los actuales bibliófilos, de no ser unos potentados, estamos condenados a no poder reunir más que colecciones insignificantes y desprovistas de todo interés, o a refugiarnos en la cómoda solución de las reimpresiones modernas y de las llamadas ‘ediciones de lujo’ cuyo precio, casi siempre, sólo guarda relación con la limitación de su tiraje y con una presentación, más o menos acertada, puesta al servicio, algunas veces, de un texto mediocre.

Es indudable que todos los que amamos a los libros y ambicionamos reunir la mejor colección posible, dentro de nuestra respectiva especialidad, no podemos menos que pensar con nostalgia en aquellos otros tiempos en que, al entrar en la tienda de un librero de ocasión, al revolver volúmenes en los barracones de los mercados de libros,o al registrar los rincones de una prendería, cabía la esperanza de encontrar y poder adquirir, por un precio asequible, alguna de las ‘piezas’ que constituyen el timbre de orgullo de una colección. Pero, aun relegada esta posibilidad a los extremos límites de lo improbable, no decae nunca el interés en las constantes búsquedas que efectúa el bibliófilo; y quien merezca tal nombre, puede siempre encontrar pasto para su afición, incluso en el hallazgo de materiales modestísimos que son susceptibles de alcanzar la categoría de las ‘pequeñas sorpresas del bibliófilo’ a que he aludido.”

Libros, Bibliófilos, Asociaciones de Bibliófilos…”, conferència del Marqués de Mura, recollida a “Pequeñas sorpresas del bibliófilo, Un caso de ‘estraperlo’ en el siglo XVII”, editat per l’autor el 1945, imprés per Joan Sallent a Sabadell, p. 41-43.

Read Full Post »

“ El mot simbòlic ho diu tot, però l’ex-libris simbòlic pot ésser tan complicat que arribi fins a revelar els problemes metafísics del seu posseïdor. Un gran exemple d’aquest cas és l’ex-libris de J. Plana i Dorca, dibuixat per ell mateix l’any 1904, i que per a la seva interpretació li calgué no menys que dedicar un opuscle sencer.

Un dels meus propis ex-libris expressa simbòlicament un cant vital: de dins del llibre de la vida surt una figura de dona nua despresa de les boires d’orto, i amb els braços estesos, banyada pel Sol, respira a ple pulmó. La llegenda que porta diu: “ Coneixement; horitzó espiritual: la substància humana junyida a la vida”. Perquè som esperit tenim coneixement i som persones, i pel fet d’existir lligats al moviment de la vida, hem de pujar enlaire sanitosos d’ànima i d’enteniment fins a atansar el Sol i… sobrepassar-lo, amunt, amunt, que l’espai és infinit, inexistent…, l’horitzó és l’esperit.

Existeixen, encara, els de motius humorístics, els frívols, els caricaturescos, els macabres, que, sobretot a Espanya, s’han interpretat, a vegades, de manera divertida, Hi ha també una temàtica col·lectiva per a entitats o estaments. Hi ha l’ex-libris religiós, propi per a biblioteques conventuals i monestarials i organismes d’aquest caràcter. Hi ha els ex-libris de temàtica femenina: són els que es fan per a dones bibliòfiles. Tots són simbòlics, així, per a una donzella, la temàtica haurà de simbolitzar la puresa; per a una mare, la tendresa. Naturalment, aitals símbols han d’acompanyar les característiques personals. Hi ha també els ex-libris infantils: aquests conjuminen alegria i perfum de primavera, innocència, tendresa i fantasia, junt amb jocs i joguines, barrejades amb representacions de l’escola: una pissarra amb les beceroles o uns nombres, etc., tot el que predisposa l’infant a la seva pròpia idiosincràsia infantívola i li estimula l’afició a l’estudi a l’ensems que l’estimació pel llibre. A Anglaterra es va establir el costum de regalar-los ex-libris especials per a llurs llibres. Amb això s’aconseguí que els infants els respectessin, que no els maculessin amb signatures i gargots, alhora que se’ls desvetllava un amor per l’art.

Cal esmentar també els que haurem de denominar conjugals. Ex-libris per a biblioteques de matrimonis que semblen viure en harmonia. En aquests la principal temàtica és l’enllaçament de dos cors, un petó amorós, una abraçada afalagadora o la conjunció de les inicials del matrimoni bibliòfil.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum primer.

XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

Acadèmia dels Desconfiats – Imatge del llibre

“ Ser bibliófilo es mucho más que todo esto. Es rendir, en primer término, culto al texto del libro; y sólo en segundo lugar, a su presentación artística; y aun esto, porque esta presentación es el vehículo más adecuado para acentuar el interés y la amabilidad del texto y para ser el complemento de la obra artística total.

Creo firmemente que ninguno de los aquí presentes concibiría que nuestra Asociación se limitase a hacer ediciones maravillosas de obras de un valor intrínseco limitado o nulo; ni tampoco de obras conocidas de todo el mundo, tratando de buscar únicamente un éxito de presentación y ornamentación. No digo que no sea necesario hacerlo alguna vez, a título de excepción, o para dar realce a algún texto de mérito excepcional. Pero, si tuviera autoridad para sintetizar cual debe ser el ideal de una asociación de bibliófilos, diría que no es otro que poner en manos de sus asociados todos aquellos tesoros bibliográficos que el mercado editorial no puede razonablemente suministrar; dar a conocer, en esta forma, textos ignorados o inéditos y salvar de todo riesgo de posible desaparición, otros que son únicos o excesivamente raros; y todo ello uniendo el interés del fondo a la perfección de la forma.

Esta, y no otra, es la tendencia de nuestra Asociación. Y, por ello, después de los primeros e inevitables tanteos que son la consecuencia de toda improvisación, nuestra Junta tiene en estudio, entre otras, la impresión del códice populetano que contiene el ceremonial fúnebre de los Reyes de Aragón; la reproducción, en facsímil, del maravilloso códice conocido con el nombre de ‘Martirologio de Poblet’, uno de los más ricos y más interesantes que existen en España; y la reimpresión del ‘Tirant lo Blanc’, en castellano, sobre el ejemplar, único que se conoce, existente en la biblioteca Bonsoms de Valldemosa. Al hacerlo así, no hemos podido pretender siquiera tener el mérito de la originalidad. Porque esta misma tendencia ha sido la adoptada por la sociedad bibliófila de tanto prestigio como el ‘Roxburghe Club’ de Londres y, siguiendo la pauta marcada por éste, por la mayoría de las grandes asociaciones de bibliófilos extranjeras y nacionales. En España, gracias a ello, se ha difundido una considerable cantidad de textos antiguos prácticamente ignorados del gran público y conocidos apenas por unos pocos investigadores.”

“Libros, Bibliófilos, Asociaciones de Bibliófilos…”, conferència del Marqués de Mura, recollida a “Pequeñas sorpresas del bibliófilo, Un caso de ‘estraperlo’ en el siglo XVII”, editat per l’autor el 1945, imprés per Joan Sallent a Sabadell, p. 33-35.

Read Full Post »

Impremta de Gutenberg

“ Com s’ha dit, la xilografia donà lloc a Europa a la invenció de l’ impremta, perfeccionada després de llarg i interessant procés amb els tipus movibles o caràcters de lletres soltes. Això esdevé el 1440 o el 1454, degut a Faust i a Gensfleisch, conegut per Gutenberg.

És natural que l’innat afany de saber que el poble ha sentit sempre, sorgís amb el descobriment de la impremta en el període del Renaixement, ja que mercès a aquest descobriment els desheredats de la fortuna pogueren fer-se propietaris dels llibres, adquirir-ne. A partir d’aquells dies redemptors es manifestà el despertar gloriós d’intel·ligències privilegiades en tots els rams del saber. L’empirisme humà va anar cedint pas a la conquesta del talent racional. Es desenvolupar l’aristocràcia de l’humanisme, perquè aquesta rau en l’esperit civilitzat. Des d’aleshores es va palesar que el veritable poder de l’home radica en el seu cap, en la inspiració, i és a ell que han anat rendint-se els magnats, la potestat sobirana dels quals necessitava de l’ajut dels humils de tostemps.

Durant centúries, l’ex-libris d’arreu fou heràldic. Res més natural que aquell qui posseïa blasó marqués amb ell els seus llibres, fent-lo gravar el més fidelment possible. Aquells qui no podien presumir d’escut es feien fer un monograma. Els qui tenien una modesta biblioteca i no podien pagar el treball d’un artista feien estampar en un paperet: “Biblioteca de …”, o bé: “ Llibre que pertany a la biblioteca de…”, a vegades acompanyat d’una adreça, i gairebé sempre enquadrat per un filet de ratlla o de punts, o per una orla qualsevol. Però és ben evident que aquests paperets no han estat mai ni poden ésser un ex-libris, tot i que hom els consideri els més senzills ex-libris primitius: els emprats per la gent que no era blasnada durant el temps que perdurà l’escut heràldic.

També cal esmentar els filosòfics i literaris. Uns ex-libris característics de la divuitena centúria. Els componen, impresos, diversos consells, sentències o refranys, expresats sovint en llatí.

La història de les “marques defensores de biblioteques” té, doncs, dues etapes: la més antiga – indecisa i confosa en els procediments i lloc on col·locar-la en el llibre -, que evolucionà per si mateixa en trobar un origen en el blasó i els motius heràldics, els quals predominaren durant el Renaixement i continuaren fins a l’etapa moderna i de renovació, la qual trobà el seu encertat desenvolupament en l’art decoratiu i es fa assequible a tots els àmbits socials, fent honor, ensems, a la seva veritable denominació pròpia: ex-libris.

Altrament, insistint en la nostra tesi, que considerem punt cabdal, hem constatat que totes les nacions voldrien gaudir de la primacia en l’ús de l’ex-libris, cosa molt explicable si acceptèssim les marques més o menys ex-librístiques com a ex-libris. Entre els ex-libris (?) d’aquesta mena, mancats de contingut psicològic del posseïdor, es pot citar, de França, el del bisbe d’Autun, de l’any 1574, el qual fou considerat el més antic ex-libris d’aquella nació, quant reunint millors condicions, ho és en realitat el de J. Bertaud, tal com diem també al seu lloc. Així ens trobem que R.E. Sangermano, en la seva monografia Gli Ex-libris, pretén que: “Il segno, o l’ex-libris del primo tipo, fu primeramente usato in Italia ed in Francia” (sic), basant-se en un exemplar que publicà Bertarelli en el seu llibre, i que pertanyé a Apollonio Filareto, secretari major de Pier Luigi Farnese, primer duc de Parma.

Certs afanys ens menarien a l’equívoc d’arribar indegudament a considerar ex-libris àdhuc els gravats en relleu, en or o color, de l’exterior del llibre, en la relligadura, quan aquesta forma especial es denomina ja “super-libris” i no té res a veure amb els pròpiament ex-libris. Com tampoc no han estat mai ex-libris totes aquelles marques indelebles ( que no es poden esborrar o treure), aquelles inicials que, conjuntament amb el blasó, monogrames i divises són de fer desaparèixer, tal com s’observa, entre molts d’altres, en els valuosos manuscrits del duc de Berry. És precisament entre aquesta mena de marques ( no ex-libris) on trobem la de Hildebrand de Brandeburg, de Biberatch ( Wurtemberg), monjo de la cartoixa de Butzheim (1470). I la de la Facultat d’Artistes d’Ingolstadt (1482), que figura en la col·lecció de la Borsa de Llibreters de Leipzig, res de tot això és, avui, ex-libris pròpiament dit”.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum primer.

Ex-libris de Jean Bertaud

XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

“ Es otro de esos detalles que declaran eficientemente la estupefacta tontería en que consiste este vicio [la bibliofilia], porque, vale, sé muy bien que no voy a conseguir nunca jamás ‘Al oeste del lago Kivu huían los gorilas en manadas numerosísimas, publicado por la revista Papageno en la Zaragoza de comienzos de los sesenta, pero ¿ no sé bien que si se diera el milagro de que lo encontrara, a la media hora ya se me habría pasado la euforia y me olvidaría completamente de él, convertido en un simple ‘lo tengo’ que soltar en alguna charla con quien comparta el vicio de los libros raros? En eso consiste precisamente la tontería del vicio, y lo expresaba muy bien en algún artículo Azorín: el bibliómano se reconoce porque cuando consigue uno de los títulos que persigue se olvida de él para centrar su atención en lo que importa, que son los libros que le faltan, no los que tiene.

Los bibliómanos dedicados a la literatura todavía podrían consolarse con la metadona de las reediciones, al menos para demostrarse a sí mismos que no han perdido del todo la condición de lectores que debería ser la que importase más. Pero los dedicados al fotolibro, ¿ dónde podrían ampararse? La mayoría de las grandes piezas de la historia del fotolibro no conoce reediciones – algunas, eso sí, han merecido facsímiles que por el hecho de que las ciencias de reproducción han adelantado mucho suelen tener bastante más calidad que los originales: ejemplo evidente es Metal, la carpeta de fotos de Germaine Krull -, así que el único modo de alcanzarlas es en alguno de los ejemplares de su única comparecencia. No es de extrañar que muchas de esas piezas alcancen precios de producto interior bruto de país africano”.

La novela del buscador de libros de Juan Bonilla, Ed. Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2018; p.238-239.

Read Full Post »

“ Si considerem ex-libris tot allò que no ho ha estat mai, esdevé impossible fer seriosament esment de quin fou el primer. És natural que l’ex-libris, la marca de propietat d’un llibre, sorgía a l’ensems que aquest. El pròpiament llibre és imprès.Per això el propiament ex-libris no es coneix fins a la invenció de la impremta; potser, millor encara, a la de la xilografia, la seva precursora.

Això no obstant, cal dir que existeix una curiosa plaqueta esmaltada en blau, que es va trobar a Tell-el-Amarna i està guardada al londinenc Museu Britànic, en la qual hi ha uns signes jeroglífics. Aquesta plaqueta anava junt amb un papirus que pertanyé al faraó Amenfis IV, segons traduïren en la grafia de la dita plaqueta els entesos, i per aquesta raó de marcar la propietat del papirus ha estat considerada un ex-libris, i, per tant, el primer ex-libris, el qual podria ésser datat vers l’any 1400 abans de Jesucrist.

També hi ha qui considera que el primer ex-libris és la miniatura que hi ha en un còdex de l’any 1188, guardat a la Biblioteca Vaticana. Es tracta de la figuració pintada de l’emperador germànic Frederic I Barba-roja, emmarcada per una inscripció posada dins d’un filacteri que fa saber qui va fer el dador de tal còdex. Aquesta miniatura il·luminada no ha d’ésser considerada, però, un ex-libris. No és més que un “recordatori, això és, el que en els cenobis acostumaven de pintar a les cobertes dels llibres que els donaven per “recordar”el generós donant. És veritat que el llibre, abans de la invenció de la impremta, fou obra de cal·lígrafs i miniaturistes, més això no és prou perquè s’arribi a considerar un ex-libris aquesta miniatura-recordatori, trobada en aquest geistlinchen o còdex.

Com a ex-libris s’han considerat també les marques que, com hem dit abans, a l’alta Edat Mitjana s’empremtaven al foc a les cobertes de cuir o de fusta dels manuscrits, o bé s’il·luminaven en un dels primers fulls del paper o del pergamí. Aquesta marca era, generalment, l’escut o blasó del propietari – la seva marca personal – , fos el d’un senyor, fos el de l’abadia o del monestir a la biblioteca del qual pertanyia. Cert, la marca manifestava la propietat del llibre, i com a tal algú l’ha considerada un ex-libris. Però no ha d’ésser així, perquè l’ex-libris pressuposa una fulla estampada. I l’estampació sorgeix amb la xilografia.

No obstant, en l’Exposició d’Arts Decoratives que tingué lloc a Boston l’any 1898 s’exhibiren unes marques japoneses de propietat del llibre, impreses, estampades, cronologades en la desena centúria.

A la Xina, i segurament també al Japó, es conegué l’estampació uns quants cents anys abans que a Europa. Per aquesta raó, i perquè coneixien també el paper, no hi ha dubte que conegueren el llibre imprès molt abans que els europeus.

Per altra part no és inversemblant que al Japó, on el desenvolupament de les marques, aquest instintiu desig humà de marcar les coses, era i és molt considerable – els “mon” i els “mondokoro”  existien en totes les famílies, i cada família en posseïa dos o tres -, els acudís de marcar la propietat dels llibres. Ès molt natural que fos així i que això ocurregués en estampar-se en aquelles terres el primer llibre. I aixì ens ho acredita l’exposició suara esmentada.”

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952. Volum primer.

Mondokoro, emblemes tradicionals japonesos

XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

“ y debió de quedárseme grabada también la impresión de que una feria del libro es un lugar al que uno va, fundamentalmente, a hacer amigos, a descubrir autores, a agrandarse el museo particular de complicidades, de nombres propios que nos hacen compañía, de recuerdos que recaudamos en los libros, recuerdos de hechos que no hemos vivido. Para ello, según me ha enseñado la experiencia, que, como la apariencia, también sabe engañar, es recomendable no buscar nada o, al menos, que las fronteras de la búsqueda dejen un espacio lo suficientemente amplio como para que, en cualquier caso, y por mal que se nos den las cosas, siempre encontremos algo. Este es el primer mandamiento del buscador de libros en las ferias: El secreto de encontrar reside en no ir buscando nada. En efecto, el secreto de encontrar siempre algunos libros que nos valgan para algo en las ferias del libro es ese: no armarse de una lista de libros deseados, ir más bien desarmado, sin expectativas, a sabiendas de que el culpable de una desilusión es siempre el que la sufre, el que se desilusiona. Por eso nada me resulta más equivocado en las ferias del libro viejo que esa tàctica de algunas personas a las que veo ir parando un segundo en cada caseta y preguntándole al librero por un título preciso o dando unas indicaciones absolutamente delirantes, buscando con ansiedad un libro del que no se recuerda ni título ni autor, pero se recuerda nítidamente la ilustración de la cubierta, ‘una mujer con el pelo azul y una serpiente blanca colocada como collar’ o algo parecido. Seguramente a los libreros les pasa en cada una de las ferias, a mí también me ha pasado porque en dos ferias estuve de empleado en la caseta de Renacimiento en Madrid y tuve que atender peticiones de ese tipo, gentes que buscaban un libro de su infancia del que sólo recordaban las ilustraciones y ahora, tanto tiempo después, lo perseguían de caseta en caseta como Akhab la ballena blanca, sin saber que al obtenerla le llegaría su fin, triunfo y condena en el mismo arponazo. Es otro de los alicientes indudables de cualquier feria del libro; ver cómo se extienden ante nosotros, convertidos en cabalgatas de libros, en amasijo de volúmenes de diversa procedencia y destino diverso, tantos pasados distintos reunidos por el azar sobre un tablero, en el perfecto desorden de las cosas acostumbradas a vivir a bordo de un naufragio. He aquí pues el segundo mandamiento del buscador de libros en las ferias: elige lo que vayas a llevarte a sabiendas de que estás rescatando a un náufrago que de todas maneras no iba a ahogarse sin ti”.

La novela del buscador de libros” de Juan Bonilla, Ed. Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2018; p.222-223.

Read Full Post »

“ Quina idea expressa la preposició llatina “ex”? Qualsevol diccionari ens dirà que “ex” denota “fora” o bé “ més enllà”. La traducció literal, però, és: “de” i “entre”, Així, doncs, tractant-se d’ ”ex-libris”, i literàriament, per justificar la propietat particular dels llibres, es tradueix admetent-ho com a: “dels llibres de…”, la qual cosa es palesà de manera ben adient en les primitives marques i etiquetes precursores de l’ex-libris modern.

Si bandegem un xic la puresa de la llatinitat i la gènesi de les marques de propietat del llibre, hem de veure en l’ex-libris modern – psicològic, simbòlic, filosòfic, etc. – que l’interessat de la marca de propietat del llibre es troba fora del llibre en si; això és: que no té cap relació, ni art ni part de cap mena en la confecció general i material del llibre. Ultra trobar-se entre els llibres amb el deure de marcar-los, l’ex-libris emprèn simbòlica volada. Malgrat això, espiritualment, enganxar al dors de la coberta del llibre el nom, el nostre nom, és una vella manera de palesar-li adhesió i afinitat ideològica, científica o artística; és quelcom així com un espiritual apadrinament, com un afillament amb què ens el fem nostre moralment, amb aquest amor pur bibliòfil i intel·lectual que sempre inspira al bon ex-librista. Perquè els llibres es llegeixen i s’estudien, i no s’emmagatzemen als estants de la llibreria per servir nomès que a la pedanteria. Per al bibliòfil, l’amor als llibres és immanent; es viu el llibre sense l’empirisme de gaudir-ne no res més que la materialitat, bella o no, d’uns volums posats en rengle. És la seva essència el que val, i és amb ella amb la qual ens trobem junyits. Això és el que expressa la paraula “ex-libris”. I aquest és el veritable significat actual dels ex-libris.

Aquest fet d’adhesió espiritual és el que en bona part justifica, encara que sembli estrany, que un llibre venut de segona mà tingui més valor si posseeix un ex-libris adherit. Imaginem-nos un antic tractat de ciència, comprat venturer, que portés l’ex-libris del savi didacta bacteriòleg francès Pasteur. Aquest llibre, pel sol fet d’ostentar tal ex-libris de Pasteur fóra gairebé com si aquesta eminència aprovés l’obra que s’afilla en enganzar-hi el seu ex-libris. Disseccionat així, l’ex-libris esdevé la veritable expressió i el reflex de l’espiritualitat, de les idees personals o de la psicologia del seu titular”.

Els Ex-libris i l‘Ex-librisme. Assaig històric raonat de Josep Mª de Riquer i Palau, Ed. Millà, Barcelona, 1952.  Volum primer.    ( Des de FSB 737 fins a FSB yyy hi ha fragments d’aquest mateix llibre, potser  els finals d’alguns queden potser una mica en l’aire, però els següents FSB són correlatius en el llibre, i crec  que tot queda més clar al final d’aquesta sèrie).

XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

“ Es sobradamente conocida la atracción que produce a los bibliófilos la recepción de Catálogos de las librerías llamadas de viejo, de ocasión, de lance, de libros raros y curiosos… Son esperados tales catálogos con ilusión, y prácticamente se devoran en busca de la obra que se ansía. El bibliófilo llega al extremo de postergar otros quehaceres más prácticos para engolfarse en la lectura acelerada de los títulos, existiendo incluso cierta técnica para leer títulos y autores con estudiado apresuramiento. Lo que importa es la prisa, el llegar con anticipación, ser el primero en la petición de la escasa o única pieza que repentinamente aparece agazapada entre otros varios títulos completamente indiferentes. Se siente un salto emotivo al leer el título impreso de una obra que flota desde años en nuestro subconsciente, sin que se haya podido conseguir, por no ser ofrecida o por haber sido ya vendida cuando – por teléfono – se pide. Algún bibliófilo se enfadó con el librero proveedor por sentirse relegado al no haberle ofrecido determinado libro directamente. Hay quienes, apenas reciben el Catálogo, van a la propia librería, y lo leen allí, para, según encuentran una referencia bibliogràfica que puede interesarles, pedírsela al librero, en el instante, de tal modo que no haya posible antelación por parte de otro comprador.

Es muy importante contar con la amistad de ciertos libreros, por las orientaciones que pueden proporcionar dado su continuo contacto con los libros, así como por la atención de reservar obras que ellos saben a quien satisfacen con plenitud.

Verdaderamente el bibliófilo se interesa por determinados libros y no le importa encontrarlo en una lista que le envíen, incluso hecha a multicopista. Pero ello no obsta para que se admiren ciertos Catálogos por su importancia; importancia de contenido – libros raros -, de explicaciones, de ilustraciones – con portadas curiosas -, hasta el punto de que tales Catálogos se coleccionan y se cotizan; es como si perdieran su caràcter frío y mercantil- oferta y demanda de libros – para convertirse en piezas que interesa conservar, por los datos bibliofílicos que contienen”.

Article: “Notas sobre bibliofilia” de Luciano Castañón, a la revista Cuadernos de Bibliofilia, núm. 8, d’abril de 1981, p.47-48.

Read Full Post »

“L’ex-libris torna a emprendre volada; no volem dir que ressusciti, perquè de fet no arribà a morir; tan sols una letàrgia perillosa l’ha tingut ensopit un seguit d’anys.

Suara, biblioteques, col·leccionistes, agrupacions i entitats motiven encàrrecs i concursos, exposicions, intercanvis i fins i tot vendes i revendes d’ex-libris. Moltes vegades, però, observem un cert confusionisme entre els amants d’aquesta bella manifestació de l’amor al llibre, perquè no es comprèn l’ex-libris sense els llibres que el motiven. Hem constatat que han sorgit una mena de col·leccionistes d’ex-libris que no els interessa sinó arreplegar gran quantitat d’exemplars, sense tenir en compte la qualitat ni l’autenticitat – ja que en corren de falsos – d’aquests. Com hi ha també qui es dedica a realitzar ex-libris de posseïdors imaginaris – fins algú àdhuc fa els seus comercialment en sèries -, per tal de tenir força exemplars per a l’intercanvi, base de les col·leccions. Hi ha qui també sense escrúpols reprodueixen un gravat que no han encarregat, sinó que simplement els ha plagut, hi afegeixen el mot “ex-libris”i el seu nom, i… ja tenen un original baretet i boniquet per a fer intercanvis.

Per tot això, i justament per evitar-ho, creiem que és oportuníssim aquest llibre de Josep de Riquer, que, amb les seves interessentíssimes opinions i suggerències, ve a demostrar clarament la importància que l’ex-librisme té guanyada per aquests móns de Déu, i la serietat amb què tot bon ex-librista ha de procedir en tot allò que fa referència a aquesta noble activitat.

El nom que porta l’autor d’aquesta densa recopilació de fets i dade interessants referents a la història, a la condició i a la acceptació de l’ex-libris, és un nom tan conegut, admirat i estimat per tots els ex-libristes, de casa i de fora, que per si sol imposa una delicada responsabilitat a qui el porta tan dignament i signa amb ell un tema d’ex-librisme.

Conscient d’aquesta responsabilitat i creador ell mateix de veritables ex-libris molt ben reeixits, Josep de Riquer ens és una garantia i ha posat tota cura en el seu esplèndid treball d’exposició i de suggerències per ajudar a formar i fomentar el bon col·leccionisme, com també en la pacient recerca erudita de dades històriques i de catalogació d’autors, de beneficiaris i de col·leccionistes moderns, demostrant, ensems, ésser un exquisit paladejador i  coneixedor de l’Art.

Esperem que aquest gran i valent esforç de l’autor d’aquesta obra, fet a favor d’aquest amor que ell sent per l’ex-librisme, serà beneficiós tant per als col·leccionistes com per als artistes, incitant els primers a depurar el contingut de llurs carpetes i a primmirar-se en l’encàrrec de noves realitzacions d’ex-libris, que cal desitjar que siguin gravats o dibuixos originals autèntics, no grolleres imitacions que no enganyen sinó a qui les realitza. Quant als artistes, cal que es convencin que crear un ex-libris pressuposa quelcom més que fer un dibuix graciós o un gravadet amb bon ofici. L’artista, lluny de sentir-se enxiquit, ha de veure i comprendre que en realitzar ex-libris crea una obra tan meravellosa com qualsevol  altra de gran importància. L’ex-libris no és simplement una marca de possessió, és un símbol de la personalitat, dels gustos i afectes de l’usuari per a qui s’ha realitzat expressament. L’artista ha de saber situar-se i elevar-se davant aquesta obra psicológica, ha de posar la seva ànima i munyir el seu cervell per tal de trobar la manera, la bona i millor manera, de donat a conèixer, amb elegància, la confirmació material i espiritual del titular, i això sense confusió ni amuntegament.

És per aquest riquíssim contingut d’enginy que l’ex-libris té interès, i quan s’hi ajunten les qualitats de perfecció tècnica i de personalitat de l’artista creador es converteix en una petita però gran meravella, que veritablement és digna d’ésser admirada, catalogada i curosament guardada.

Benvingut sigui aquest llibre de Josep de Riquer, pel bé de l’ex-librisme i del gravat, coses ambdues que tan bons creadors han tingut sempre a Catalunya.

Pròleg d’Antoni Ollé i Pinell, President del “Foment de les Arts Decoratives”, en el llibre Els ex-libris i l’ex-librisme. Assaig històric raonat,  de Josep de Riquer i Palau, Ed. Millá, Barcelona, 1952. Volum primer. Col·lecció “L’ocell de paper”:III.

XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

“ Abunda más la clase de bibliófilos que, aparte de buscar el libro bien editado, tienen preferencia por determinada temàtica. Algunas de las materias que consideramos más frecuentes, en las predilecciones de los bibliófilos, son: de caràcter regional, Quijote, Biblia, Libro romántico, Teatro, Bibliografía, Libro miniatura, Cocina, por sus grabados, de Viajes, Incunables; determinado autor – Cervantes, Baroja, Azorín, Lope de Vega…-, por tratarse de tiradas especiales – limitadas, o en papel especial, facsímiles, clases de papel, formato -, Derecho, Medicina, Relojes, Genealogía y Heráldica, Paremiología…

Capítulo aparte merece la preferencia de ciertos bibliófilos por las encuadernaciones en cuero, en las que además intervienen distintas materias y diferentes estilos: tafilete, pergamino, nácar, marfil, oro, plata, piedras preciosas…, aparte de otras exigencias en dorados, tejuelos, planos, hierros, etc. Pueden consultarse, a estos efectos, entre otras obras, Ensayo para un Catálogo de Encuadernadores, por Luis Baldón, en ‘El Bibliófilo’, números 7 y 8, 1946; Encuadernación, por Juan Ainaud, Madrid, 1962; Exposición de Encuadernaciones Españolas, siglos XIII-XIX, catálogo, por Francisco Hueso, 1934.

Juegan su importancia asimismo las capitulares, las viñetas, los colofones, las orlas, los grabados…, todo cuanto, mediante ilustraciones, ornamente al libro, para darle riqueza artística.

No menos de tener en cuenta son las demandas de quienes, en su estimación del libro, desean que esté impreso con márgenes y tipos adecuados – limpios, netos – que armonicen la página en su distribución, o que estén acordes asimismo con la época y el contenido.

En verdad, el libro bello requiere un editor amante del libro, capaz y entendido para fusionar las diversas facetas que precisa la polarización de muchos y muy diversos aspectos: humanos, técnicos, materiales, económicos…

Para defender sus intereses, no escasearon las Asociaciones de Bibliófilos, generalmente de alcance regional. Algunas de tales Sociedades en España han sido o son: Asociación Española de Bibliófilos, Sociedad de Bibliófilos Españoles; Bibliófilos Mallorquines; Bibliófilos de Canarias; Sociedad de Bibliófilos Andaluces; Acción Bibliográfica Valenciana; Agrupación de Bibliófilos de Tarragona;La Arcadia’; Asociación de Libreros y Amigos del Libro; Agrupación de Bibliófilos de Lérida; Bibliófilos Madrileños – de corta duración – ; Bibliófilos de Barcelona; Cien Bibliófilos de Barcelona; Societat Catalana de Bibliòfils; y, sin duda, la última constituida en España es la asociación de Bibliófilos Asturianos (1972) que en su corta vida ya ha reimpreso once volúmenes con obras que eran raras de hallar a la venta.

Se dice que no todos cuantos pertenecen a las Sociedadesde Bibliófilos lo son realmente. Esta aseveración es cierta. Los hay que constan en las relaciones por su dinero, por figurar, por aparentar. Son los que parcialmente hacen cierta la frase de que ‘ en todas las sociedades de bibliófilos, de cada cinco socios hay cuatro que no tienen libros’.

Article: “Notas sobre bibliofilia” de Luciano Castañón, a la revista Cuadernos de Bibliofilia, núm. 8, d’abril de 1981, p.46-47.

Read Full Post »

“El ressò d’aquestes visites a la seva biblioteca es troba en el Diàleg primer de La novel·la d’un bibliòfil quan el personatge principal precisa: “Al cap d’algun temps, d’acord amb una dotzena més d’aficionats al llibre, ens vam constituir en amigable societat, amb el propòsit de fer imprimir, al nostre gust, edicions de llibres escollits. D’aquesta manera, prenent part en les seves converses i oferint-se’m l’ocasió de veure, ara una, ara una altra, les respectives biblioteques, vaig anar aprenent coses que, a part d’ells, ningú no m’havia pogut ensenyar. El meu aprenentatge ha estat lent, i encara continua, perquè el títol de bibliòfil no és dels que s’obtenen en cap Universitat, ni seria capaç d’atorgar-la regi favor; és res més que un concepte, una manera de dir “.

Amb aquesta visió de la bibliofília apareixen els trets que caracteritzaran la pràctica de Miquel y Planas en el món de el llibre. En primer lloc es nota l’important que resulta adquirir coneixements sòlids documentant com un autodidacta, comparant exemplars de diferents biblioteques, mantenint converses amb erudits. Enfront de l’amplitud d’obres per descobrir, a la varietat de tècniques d’impressió i il·lustració, a la diversitat d’enquadernacions, la curiositat de Miquel y Planas sembla inesgotable i així ho demostren les seves diferents activitats de traductor (Amor i Psiquis, Els contes d ‘en Perrault), de redactor de revistes culturals (Revista Ibérica d’ex-libris, Bibliofilia), de crític textual i editor de textos catalans antics (Històries d’altre temps, Nova Biblioteca Catalana), d’investigador i assagista (Restauració de l’art hispano- àrab a la decoració exterior dels llibres, l’Art del gravat Catalunya als segles XV a XVI).

Tots aquests títols només representen una mínima part de les 150 entrades de la seva bibliografia i justifiquen la importància que els historiadors li atorguen en la història de l’edició: “El paper de gran promotor de les edicions de textos catalans antics estava reservat a Ramon Miquel y Planas. La seva acció va ser cabdal en la renovació de la bibliofília catalana, […] Paradoxalment, a Catalunya aquest moviment de bibliofília neogòtic serà un dels factors de normalització del llibre. Farà que un públic assenyat i determinats impressors redescobreixin els principis fonamentals de la bellesa del llibre i tornarà a col·locar en un lloc d’honor certes regles oblidades a causa de la degeneració comercial de les edicions barates. […] El llibre de bibliòfil va tenir així gran influència sobre l’aspecte material del llibre “.

Aquesta tasca de creació editorial necessita primer un treball de recerca històrica, de reflexió filològica i després intervenen les decisions que afecten el treball d’impremta mitjançant l’elecció de materials amb els quals es pensa elaborar cada títol. A més de la seva aportació fonamental al renéixer de la cultura catalana de principis de segle XX, Miquel y Planas apareix com un creador de llibres interessat per tots els aspectes de la seva realització material: elecció del paper i dels caràcters, composició i estampació del text, disposició decorativa, enquadernació. Així ho definia ell mateix utilitzant aquesta metàfora: “el llibre és una veritable construcció, amb totes les exigències quant a equilibri i solidesa que pugui tenir un temple o un alcàsser, amb la sola diferència de les seves proporcions. En la combinació dels elements de bellesa que entren en el llibre s’imposen les mateixes normes d’harmonia que regeixen per a l’obra d’arquitectura, ja que una finalitat estètica que ha de ser aconseguida amb mitjans materials ha de respectar totes les exigències del món físic, sense sucumbir en cap cas sota el pes de les mateixes. Només així és el producte una obra d’art “.

De la afición por el libro a la defensa y promoción de la bibliofilia”, Philippe Castellano. En el llibre Lletres il·lustrades. Associació de Bibliòfils de Barcelona. 75 anys d’edicions, Albert Corbeto (editor), Ed ALOMA& ABB, Andorra la Vella, 2019.

XQ    XQ    XQ    XQ    XQ    XQ    XQ

“ Cierto día, un librero de los llamados de lance, de ocasión, de libros raros, curiosos y agotados, tuvo la ocurrencia de anunciarme en uno de sus catálogos, y como solía enviar sus ofertas antes a provincias – para que los clientes de otras localidades no se sintieran pretridos respecto a los de su misma ciudad -, apenas abrió por la tardes su comerció ya sonó el teléfono para, mediante una conferencia desde un lugar muy distante, solicitarme. Aquella misma tarde recibió el librero más llamadas telefónicas, e incluso se presentó un cliente para adquirirme, obteniendo todos una desilusión indisimulable cuando el librero les dijo que yo ya estaba vendido.

Así fue como pasé a una ciudad provinciana, a una modesta pero experta librería cuyo dueño me deseaba, en principio para poseerme él, y más adelante – quizás – para revenderme.

¿ Qué tenía yo para ser tan deseado? Tenía cierta fama entre algunos selectos bibliófilos que me estimaban a pesar de no haber salido de las prensas de Monfort, o de Sancha, o de Ibarra, impresor éste de quien tantas veces yo había oído la exagerada ponderación de su Salustio. Así, Salustio a secas, aunque todos sabían que se referían a la obra titulada La conjuración de Catilina y la Guerra de Jugurta, por Cayo Salustio Crispo, Madrid, 1772, folio mayor, con 11 hojas, retrato, mapa, 395 páginas, láminas dibujadas por Maella y grabados por Carmona, en papel de hilo, con la filigrana Francisco Guarro, en Pobla de Claramunt, y como marca un castillo.

A mi, la verdad, tanta insistencia en los elogios de este libro, traducido por el infante Gabriel Antonio de Borbón, hijo segundo de Carlos III, me fastidiaba un poco. Creía yo que la gente exageraba, que había otros ejemplares olvidados merecedores de cierta estima y que posiblemente no saldrían muy perjudicados al compararlos con el famoso Salustio. Yo mismo – y no es por presumir – reúno alguna particularidad que requiere ineludibles alabanzas. En mi, merced a aquel artesano – tan distante ya, menos que mesocrático, anónimo para siempre – parecían fulgir los clarores, los albores, los blancos del papel. Digo blancos, en plural, aun refiriéndome a una misma página, porque eran como una constelación en el ámbito de la oscura y esquemática tipografía. La neta independencia de letras y de espacios conjugaba, coherentemente cada página convertida en algo sugestivo. Cierto observador llegó a compararme a las acuarelas, porque en éstas los artistas también aprovechan el blanco del papel para conseguir efectos plásticos, aunque en mi los efectos eran más bien puramente estéticos, de un esteticismo nacido de lo armónico, produciendo una serenidad como inspirada, cuajándose en cada página la rítmica expresividad de lo sedante que paradójicamente producía placer inquieto, pero que en definitiva se convertía, para el contemplador, en una sensación de ensoñador hedonismo. No es que quiera compararme al Salustio, dadas las adulaciones que los expertos le dedican, pero – repito – yo poseía y poseo características que, individualmente, merecen encomios por su perfección.

Del conte: “Seis memorias de un libro”, de Luciano Castañón,a Cuadernos de Bibliofilia, núm. 6 d’octubre de 1980, p.64-65.

Primera edició d’Ibarra

Read Full Post »

Older Posts »