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Posts Tagged ‘Bibliofília’

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“ Els llibres sempre embelleixen, estiguin com estiguin, però de totes les maneres, sempre el curiós lector preferirà el règim ordenat d’un fitxer que li facilita aviat el volum que vol consultar a rellegir doncs, a la nostra modesta opinió, només s’ha de conceptuar com a lector al que assaboreix el que llegeix, no al que fulleja amb la frivolitat de donar extensió superficial a la seva cultura, ni al que aglomera per vanitat, augmenta per cobdícia o posseeix pel volum continent sense donar-li gens d’importància a la substància del contingut.
Si els bibliomaniàtics ens llegissin riurien d’aquestes consideracions per conceptuar-les una miqueta innocents o dignes de commiseració. Però, com que suposem que no ens han de llegir aquests tan digníssims senyors, ens acontentem amb transmetre-les solament als que, com nosaltres, són senzills lectors”.

FIGUERAS, Carlos: Del amor y cuidado del libro… Ed. AGE, Barcelona, 1936, Col·lecció Los Libros Curiosos, pp. 18.

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“ El bibliófilo no se encuentra ya entre las clases altas de nuestra sociedad progresante ( pido perdón por este horrendo gerundio, pero ha de aceptarse, si el lector lo permite, a partir del verbo progresar); el bibliófilo de nuestra época es el docto, el literato, el artista, el pequeño propietario de recursos medios o fortuna conveniente, que se desaburre del comercio con los hombres mediante el comercio con los libros, y al que un gusto quizá fuera de lugar, pero inocente, consuela más o menos de la falsedad de nuestros otros afectos. Empero, no será él quien podrá formar colecciones importantes; ¡ y qué felicidad, por lo demás ¡, si en el lecho de muerte sus ojos se detienen todavía un momento en su colección; qué felicidad si deja esa precaria herencia a sus hijos. Conozco a uno, y mencionaría con gusto su nombre, que ha dedicado cincuenta años de su laboriosa existencia a trabajar para hacerse de una biblioteca, y a vende resa misma biblioteca para vivir. Ese es el bibliófilo, y por mi parte aviso que es uno de los últimos de la especie. Hoy, el amor al dinero prevalece; los libros no contienen mayor interés.

Lo opuesto al bibliófilo es el bibliófobo. Nuestros grandes señores de la política, de la banca, del estado, y aun nuestros grandes hombres de letras son generalmente bibliófobos.

Charles Nodier: El aficionado a los libros, Le Castor Astral, Paris, 1993, citat a De bibliomanía. Un expediente, de Jaime Moreno Villarreal, Univ. Veracruzana, México, 2006, pp. 192-193.

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josé montero alonso1

“ El llibre vell és el llibre de tots. De l’erudit i el bibliòfil, del coneixedor d’autors, títols i edicions; del lector mitjà, del que busca simplement passatemps i l’obté a un preu més baix que en un altre lloc; del nou i jove lector, que s’inicia en l’amor al llibre perquè aquesta novel·la o aquella comèdia, adquirides per molt pocs diners, li fan veure un món meravellós, en el que qualsevol somni, qualsevol viatge, qualsevol sentiment i qualsevol aventura són possibles. Quants lectors apassionats s’entregaren, per sempre, al goig de la lectura començant pels volums que, de menuts, compraren per unes monedes en aquesta llibreria de vell o en aquella paradeta d’ocasió?

Tot això – humà, real, personal – continua existint en el comerç del llibre vell, del llibre antic, del llibre que altres ja van llegir. Si tot volum te ànima, perquè és un reflex de l’ànima del seu autor, en el llibre antic aquesta ànima es fa més profunda, perquè en ella s’ajunta misteriosament, l’esperit dels qui ja van llegir les velles pàgines”.

Art. “Elogi i ànima del libre vell” de José Montero Alonso, a Revista de Llibreria Antiquària, nº 1, pp. 32-33.

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“ Es hora ya de entrar en la casa. Pero todavía voy a deteneros en el umbral. Porque ahora me veo a mí mismo pasando esta puerta un sábado por latarde, en otoño, en primavera, o en una mañana de domingo de invierno, cuando huyo de la ciudad y de sus quimeras, de las llamadas al teléfono, de las prisas. Entro como un ladrón, sigiloso. Pero como un ladrón de especie singular, porque no vengo a llevarme nada, sino a traer. Traigo los libros adquiridos en Barcelona durante la semana, los traigo tal cual, el paquete todavía sin abrir. Allí no he tenido tiempo ni humor para ello. El paquete, o paquetes, estaban sobre la mesa de mi despacho. He ido aplazando el placer de romper cordeles y ligaduras, de tener los libros en la mano, de apreciar su encuadernación, la calidad del papel. Y su contenido, de leer el índice, de leerlo todo. Lo he dejado para este momento, cuando llego aquí, en esta ocasión de introducir nuevos ciudadanos en mi ciudad de los libros. Entonces me siento en la primera butaca que encuentro, van por el suelo los envoltorios, cojo un libro, pero en seguida otro me reclama, después el siguiente y el siguiente. ‘Los antiguos’, los que ya estaban aquí, parece como si esperaran la nueva compañía, como si quisieran tenerlos a su lado. Entonces viene la tarea de distribuirlos, cada cual con los de su tribu. Pero yo me quedo con uno, mi preferido para esta tarde, hasta que me sacáis de mi ensueño con vuestra llamada, pues ya es hora que os introduzca en mi casa”.

ROBERT MESTRE, José: Divagaciones de un bibliófilo, disertación de … , en la Asociación de Bibliófilos de Barcelona, Barcelona , 1964.

Editat l’any 1965, imprés a Filograf (R.G.M., Instituto de Arte Gráfico de Barcelona), 1965. Opuscle de 7 pàgines amb dibuixos de Emilio Ferrer.

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“ El comprador de llibres de vell ( bouquiniste) pròpiament dit és comunament un vell rendista, o un professor emèrit, o un home de lletres passat de moda que ha conservat el gust pels llibres i que no va aconseguir proveir-se de mitjans per comprar-los. Es posa sense parar a la recerca d’aquests llibrets preciosos, rarae aus in terris que el capritxós atzar va poder haver amagat per casualitat sota la pols d’un lloc, diamants sense muntura que la plebs confon amb granadures, i que només la mirada judiciosa del lapidari distingeix”.

          Charles Nodier: El aficionado a los libros”, Le Castor Astral, Paris, 1993, citat a De bibliomanía. Un expediente, de Jaime Moreno Villarreal, Univ. Veracruzana, México, 2006, pp. 200.

 

l'amateur des livres

 

“ Ya metidos en harina no me importa confesar otra de mis parafilias: La Bibliofilia, que es algo que suena a aburrido y a ñoño y a polvoriento y a alergia y a viejo y a ácaros sobrevolando el ambiente, pero que es algo que con los años aprendí a valorar de mi padre.

Tal y como digo en el título del post( Bibliofilia no es montárselo con un libro) , no va de tener sexo con libros ( no, ni siquiera con un ejemplar del Kamasutra, insisto) que, aunque habrá quien lo intente, la bibliofilia tiene más que ver con meter las narices entre las páginas de un incunable antediluviano y aspirar fuerte hasta deshacer las fibras del papel. O, como el caso al que quiero referirme, de saber apreciar aquellas piezas únicas que ha dado la imprenta y, que a día de hoy, resultan algo difícil de encontrar.

olor de libros

Recuerdo las dos únicas veces que entré en una librería de viejo o de libro antiguo: Una fue en Toledo, en un pequeño local cerca de la catedral. La otra fue Santiago de Compostela.

Las librerías de viejo tienen una particularidad: Yo, como bibliotecario, he lanzado a la quema de libros ( lo que en argot se llama expurgo) muchos, muchos libros que, más tarde, he encontrado en este tipo de tiendas y puestos. Y me hace gracia cómo alguien te puede pedir 7, 8 ó 10 euros por libros viejos con poco valor como los que mi mano implacable ha lanzado al contenedor de basura.

Sin embargo, unas pocas veces, uno a puede encontrar verdaderas joyas que sí tienen un valor real. En mi caso no hubo suerte: las dos veces que entré en una de estas librerías pregunté por el mismo título. En la primera, el librero me dijo no saber a qué libro me refería con muy malas maneras ( ya, ya…) La segunda vez, la librera casi me besa, parecía que había pronunciado las palabras mágicas. No estoy de broma, a la mujer se le enterneció el rostro ( y eso que antes no me había quitado el ojo de encima mientras daba vueltas entre las estanterías)”.

En el vlok d’Eric F. Luna : http://reycerilla.wordpress.com .

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“ Finalment, perquè l’enumeració seria llarga i monòtona, faig sortir de la parada un llibre que a tots ens concerneix. Em refereixo als ‘Contes de Bibliòfil’ que segons la fe d’impremta, ‘Començat pel desaparegut Institut Català de les Arts del llibre,

institut català de les arts del libre exposició

ha estat acabat sota els auspicis del Gremi Sindical de Mestres Impressors de Barcelona en el mes d’Abril de 1951’. En aquesta antologia figuren, entre altres autors, Charles Nodier, Flaubert, Daudet, Azorín. Podríem afirmar que hi ha un tema que es repeteix en tots aquests contes. És el següent: no us perdeu en l’amor del llibre en sí; el que importa és el seu contingut.

antologia de sitges1

J.Robert Mestre et al.

Sí, tots estem d’acord: el valor del text és el que val, al capdavall. Millor, per descomptat, si són clars els caràcters d’impremta sobre un bon paper, en una sòlida i elegant enquadernació. Però és la veu de l’esperit la que ha de seguir parlant en nosaltres”.

          ROBERT MESTRE, José: Divagaciones de un bibliófilo, disertación de … , en la Asociación de Bibliófilos de Barcelona, Barcelona , 1964.

         Editat l’any 1965, imprès a Filograf (R.G.M., Instituto de Arte Gráfico de Barcelona), 1965. Opuscle de 7 pàgines amb dibuixos d’Emilio Ferrer.

 

quinta feria del libro antiguo de buenos aires1

          5ª Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires: “ Incunables, clásicos, tesoros y rarezas.

“ Cada vez que leemos un libro, el libro ha cambiado, la connotación de las palabras es otra. Además, los libros están cargados de pasado. Los lectores han ido enriqueciendo el libro. Si leemos un libro antiguo es como si leyéramos todo el tiempo que ha transcurrido desde el día en que fue escrito y nosotros”. Jorge Luis Borges, en una conferencia a la Universitat de Belgrano, el 24 de maig de 1978.

Se presenta por quinta vez en la Ciudad de Buenos Aires la feria del Libro Antiguo. Es la oportunidad de acercarse al mundo de los libros antiguos, un placer que no está reservado a los bibliófilos. Participarán diecisite librerías especializadas y se podrá ver una excelente selección de libros antiquísimos, primeras ediciones de autores destacados, encuadernaciones finas, fotografías, mapas, grabados y documentos históricos. En el transcurso de la feria se realizarán charlas y mesas redondas sobre temas relacionados con el mundo del libro antiguo, del coleccionismo y la bibliofilia.

Acá no importa si uno puede comprar estos libros o no ( cuyos precios van de 80 a varios miles de pesos), visitar esta feria es casi como ir a una exposición de autos clásicos: vamos para ver algunas joyas.

         Del vlok Cynega, el 6 de noviembre de l’any 2009. https://www.blogcatalog.com/blogs/cynega

 

asociación libreros anticuarios argentina

http://www.alada.org.ar/index.html

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montero alonso

“El mateix fet que el llibre antic – aquest és l’objecte amb més ànima, amb més humana palpitació entre les seves pàgines – hagi passat abans per altres mans, li dóna una emoció profunda i diferent. El llibre té una vida llarga, i sembla transmetre aquesta vida als qui estan prop d’ell. S’ha donat el cas de  que les grans Companyies d’Assegurances, a Amèrica, situen al gremi dels llibreters en el cap de les llistes de longevitat. ‘Això de la pols dels segles – tornem a Marañón – no és una figura retòrica; existeix, i se sospita avui que aquesta pols sagrada que el temps diposita sobre els volums, al contacte d’altres efluvis que emanen de les seves fulles, dóna lloc, per reaccions ignorades, a una com a penicil·lina, de subtilísima acció, que defensa l’organisme del llibreter dels perills, de la vida sedentària, de la falta de llum, del fum del tabac i li permet una miraculosa supervivència”.

Art. “Elogio y alma del libro viejo” de José Montero Alonso, a Revista de Llibreria Antiquària, nº 1, pp. 32.

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“ El Bibliófago lee todos los libros sin distinción, siempre que sean difíciles. Los que se comentan no lo dejan satisfecho, han de ser raros y olvidados, difíciles de encontrar. A veces se pasa un año buscando un libro porque nadie lo conoce. Cuando al final lo encuentra, lo lee de un tirón, lo entiende, lo memoriza y puede citarlo siempre.  A los diecisiete años tenía ya el mismo aspecto que ahora, a los cuarenta y siete. Cuanto más lee, menos se transforma. Todo intento de sorprenderlo con un nombre fracasa, es igualmente versado en cualquier campo. Como siempre hay cosas que ignora, no se ha aburrido nunca. Procura, eso sí, no citar algo que desconozca, no vaya a ser que otro se le adelante en la lectura.

Elías Canetti: Cincuenta caracteres ( el testigo oidor), Guadarrama/Labor, B, 1977, pp. 141.

 

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Enquadernacions de Padeloup

“ Tot llibre rar i bell és, pel bibliòfil, un tresor que es valora segons les qualitats que presenta, ja sigui per l’especialitat de l’execució o per ser obra d’algun cèlebre artífex o bé per l’extraordinari contingut. Algunes col·leccions tenen un valor immens. A França des de fa alguns anys, els bibliòfils busquen amb molt deler les sàtires, les obres jocoses, les poesies macarróniques del segle XVI, les obres emanades de l’escola de Merlin Covaie, de Falonge i de Rabelais. També a França són molt preferits els volums enquadernats per Derosne, Padeloup, Simier, Thouvenin, i a Anglaterra les de Lervis i de Roger Payne, pagant-se per elles extraordinàries quantitats.

thouvenin

Es compren per sumes enormes les edicions de luxe, adornades de làmines, les impressions en paper vitel·la, amb colors, en paper verd o rosa, blau o groc, en grans o en diminutes grandàries, amb lletres d’or o amb orles. Els llibres que han pertangut a personatges cèlebres, i sobretot que tenen notes autògrafes d’aquests, són d’un valor immens per a certs afeccionats. La famosa venda Mac-Carthy, que es va fer el 1815 i el catàleg de la qual va publicar Bure, subministra molts d’aquests exemples”.

          FIGUERAS, Carlos: Del amor y cuidado del libro… Ed. AGE, Barcelona, 1936, Col.lecció Los Libros Curiosos, pp. 25-26.

roger payne

Enquadernació de Roger Payne

 

 

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Antonio de Guevara:Edició de 1658 del Libro del eloquentíssimo Emperador Marco Aurelio con El Relox de príncipes.

 

          ““ ‘En el año 1522 pasando yo por la villa de Zafra me allegué a la tienda de un librero, el cual estaba deshojando un libro viejo de pergamino para encuadernar otro libro nuevo… dile por él ocho reales, y aún diérale ocho ducados’. Esto escribe Antonio de Guevara en 1577. Podría pensarse que es una anécdota de una época en la que el libro no merece aún ninguna consideración positiva. Pero hacia 1870 recuerda Antonio Palau el caso del mercader que separaba las antiguas cubiertas de pergamino para venderlas a los fabricantes de tambores, y destrozaba luego los libros, causando así la aniquilación de incunables y piezas desconocidas para la historia de la imprenta. Y ya entrado el siglo XX nos habla Pío Baroja en sus Memorias, del bárbaro librero que recortaba las márgenes de los libros para venderlas, por su peso, al molino de papel.

arturo xalambrí

Pero si bien el recuerdo de estos Atilas del libro, de estos verdaderos ‘libricidas’ – para usar la expresión del bibliófilo uruguayo Arturo Xalambrí – concierne a los libreros, no debemos suponer que tan sólo éstos han atentado contra la integridad y la conservación de los impresos: el autor de una semblanza del destacado historiador argentino Julio Irazusta, nos ilustra sobre la peculiar bibliopatía del mismo:’… Pero había algo terrible que apenas me atrevo a contar sin fotocopias, ni Xerox, ni escáner, impensables en aquella artesanía, en esas carpetas estaban las páginas cortadas y pegadas de los libros que había utilizado y ponía como textos transcriptos. Allá iban a parar libros raros y curiosos ejemplares únicos, etc. Todo entraba en la moledora implacable de aquellas carpetas… la bibliografía más completa citada y pegada si era necesario…’.

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En el otro extremo del tratamiento del libro, nos hallamos con los bibliófilos idólatras, que van desde los bibliomaníacos que calzan guantes para manipular sus tesoros bibliográficos, hasta el mero acumulador de magníficos ejemplares que no se atreve a manchar ni con la mirada, pasando por el librero que revisa los volúmenes que le importan con una navajita,con cuya afilada punta y con habilidad suma, va volviendo las hojas sin tocarlas con los dedos. Para ejemplificar los sentimientos de estos bibliomaníacos, podemos evocar esta anécdota : se cuenta de un bibliómano que en cierta ocasión dejó solo en su biblioteca a Anatole France. Cuando volvió, halló al escritor cortapapeles en mano, abriendo las páginas de un tomo de una monumental edición de Aristóteles. Echándose a llorar el bibliólatra exclamó, apesadumbrado: ‘ Qué desgracia¡ ¡ Yo tenía los veinte tomos sin abrir¡…”

 

Diego N. González del vlok Letraherido: http://www.letraherido.com/210402bibliofilos.htm#5

 

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les chemins des papetiers

“ El llibre d’art, o de bibliòfil, s’edita sobre quatre bases fonamentals de regi fust, que són: la tipografia, el gravat, la il·lustració i l’enquadernació. Quadrilàter al que cal afegir el suport de les idees, el gran paper ( magna charta), d’estirp oriental, que, triomfant, va bandejar de fet la vitel·la i el vetust pergamí.
Evoquen la superioritat del paper – anomenat en el seu moment pergamí de drap – els fabricats en els molins paperers de renom mundial com són el de Moulin Richard-de-bas

els d’Arche, els de Rives, els de Holanda, els de Capellades    i Gelida i tants d’uns i altres països. Gaudeixen així mateix de singular estima el paper de Xina i el paper del Japó per les seves belles qualitats que tant afavoreixen la impressió i la calcografia.

museu molí paperer de capellades

Museu Molí Paperer de Capellades, en un antic molí paperer del segle XVIII.

L’última de les bases fonamentals del llibre, l’enquadernació moderna, té en els nostres dies un designi concret i un distintiu de valor paral·lel al del gravat original respecte al gravat d’interpretació.

la gelidense

La Gelidense (1791-1918)

L’enquadernació d’art – mal anomenada de vegades de luxe – mereix una especial distinció. La seva lluentor no té res de frívol·la. No és un objecte d’adorn que es porti posat a la manera d’un fermall o un rellotge de polsera. No té tampoc la magnífica pompositat evocativa dels cèlebres tapissos ni la bella tradició popular de la ceràmica, tots dos de valor intrínsec, que, lliurement modernitzades, s’ofereixen avui en exposicions als amants de les arts belles.

fabricació paper xinès

Fabricació paper xinès ( des de 105 aC)

No. L’enquadernació és una labor que es realitza per encàrrec, sense cap mercantilisme, en llibres que es respecten per la seva venerable antiguitat, pel seu contingut o pel que representen d’íntima conjugació de l’art i les lletres.
El bibliòfil , col·leccionista de tals signes, els guarda gelosament a la seva biblioteca sense ostentacions gratuïtes i amb el generós desig que els seus llibres un dia, directa o indirectament, passin a enriquir el patrimoni comú de la posteritat.
Aquest és i ha estat el designi latent de la bibliofília. Els anals bibliogràfics registren amb lletres d’or noms il·lustres de grans amants del llibre als quals es deu el llegat de les seves biblioteques i la fundació d’institucions a favor de la recerca, de la cultura i el saber.

          BRUGALLA, Emilio: “L’enquadernació sumptuària magnífica la paraula escrita ( i II), a Revista de Llibreria Antiquària,nº 6, Barcelona, octubre 1983, pp.41-42.

paper japonès (Sankei)

Paper japonès ( Imatge de Sankei)

 

gilson

          ““ La Bibliofilia es el amor por los libros, pero no necesariamente por su contenido. El interés por el contenido se satisface yendo a una biblioteca, mientras que el bibliófilo, aunque preste atención al contenido, quiere el objeto y, si es posible, recién salido de la imprenta. Hasta tal punto que hay bibliófilos, cuya conducta no apruebo pero entiendo que, ante un libro intonso, no le cortan las páginas para no violarlo. Para ellos, cortar las páginas al libro raro sería como, para un coleccionista de relojes, romper la carcasa para ver el mecanismo.

El bibliófilo no es alguien al que le encanta la Divina Comedia, sino alguien que ama la fecha de edición y la fecha de impresión de la Divina Comedia. Quiere poder tocarla, hojearla y acariciar con los dedos la encuadernación. En ese sentido, habla con el libro como objeto que le habla de sus orígenes, de su historia y de las innumerables manos por las que ha pasado. A veces, el libro cuenta una historia hecha de marcas del pulgar, anotaciones al margen, subrayados, firmas e, incluso, agujeros de carcoma. Otras veces cuenta una historia todavía más bella cuando, a pesar de tener 500 años, sus páginas limpias, frescas y blancas crujen todavía bajo los dedos.

divina comedia il·lustració de Sandro Botticelli  incunable

Divina Comedia de Dante, il·lustració de Sandro Botticelli

Pero un libro como objeto puede contar una bella historia incluso si sólo tiene unos 50 años. Tengo una Philosophiae au Moyen Age de Gilson de los primeros años 50, que me acompaña desde el día de la defensa de mi tesis doctoral hasta hoy. El papel de aquella época era infame y amenaza con deshacerse en triza. Por eso, intento pasar sus páginas de la forma más suave posible. Si fuese para mí sólo un instrumento de trabajo, no tendría mas que comprar una nueva edición, que por cierto está muy barata. Pero a mí me gusta ese libro viejo que, con su frágil vejez, con sus subrayados y sus notas de diversos colores según los períodos de relectura, me recuerda mis años de formación y los siguientes y que, por lo tanto, forma parte de mis recuerdos.

Esto es lo que suelo contar a los jóvenes, porque, habitualmente, piensan que la bibliofilia es una pasión accesible sólo a personas adineradas. Es cierto que hay libros antiguos que cuestan cientos de millones ( una primera edición incunable de la Divina Comedia fue subastada, hace unos años, por mil millones de liras), pero el amor por los libros no se refiere sólo a los antiguos, sino también a los libros viejos, que pueden ser la primera edición de un libro de poesía moderna”.

 

Article d’ Umberto Eco en el vlok La terrible nostalgia i publicat a El Mundo el 2004.

 

 

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josé montero alonso1

 

“Reconeixement de la importància que aquest comerç té és la seva universalitat. D’una a una altra llibreria de països diferents, s’estableixen correspondències i es comuniquen troballes i sol·licituds. Van, d’una a una altra part, notícies de tal edició, desitjos d’aquest o aquell llibre. Així, la bibliografia compta amb un excel·lent suport en la labor de les llibreries d’ocasió, moltes de les quals publiquen butlletins d’informació bibliogràfica, àvidament seguits i buscats per tots aquells, a tot el món, que estimen el llibre i vénen a formar com una noble i romàntica Internacional d’ell. Sense l’existència d’aquestes llibreries, moltes obres i edicions valuoses s’haguessin perdut, en passar del temps, en desfer-se llars i biblioteques. Són aquests llibreters els que estan gelosament a l ‘aguait de les possibles adquisicions, de les obres que poden tenir un interès en la valoració universal del llibre. Cultural i bibliogràficament, el comerç de les publicacions antigues té una gran importància. Gràcies a ell no han desaparegut moltes obres i edicions valuoses. I sabut és, que amb freqüència els Estats adquireixen, d’els qui a aquest comerç es dediquen, volums d’interès històric o literari”.

          Art. “Elogi i ànima del libre vell” de José Montero Alonso, a Revista de Llibreria Antiquària, nº 1, pp. 32.

 

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Pepys Library

“ La Bibliofilia, en el sentido específico que hoy se atribuye a la palabra, de amor al libro como objeto de colección, surge propiamente del Renacimiento, en los siglos XIV y XV, época en que los humanistas, reyes, príncipes y grandes señores se dedicaron directamente o por medio de agentes especiales, a recorrer países de Europa en busca de manuscritos, cartas, autógrafos, incunables y otros tipos de libros raros.

El bibliófilo clásico, ejemplificado por Samuel Pepys, es un individuo que ama la lectura, así como el admirar y coleccionar libros, que frecuentemente crea una gran y especializada colección. Sabe, además, distinguirlas e identificarlas ya sea por la pureza de su texto, su tipografía, la calidad del papel y la encuadernación. Los bibliófilos no necesariamente buscan el poseer el libro que aman; como alternativa tiene el admirarlos en antiguas bibliotecas. Sin embargo el bibliófilo es frecuentemente un ávido coleccionista de libros, algunas veces buscando erudición académica sobre la colección, y otras veces poniendo la forma por sobre el contenido con un énfasis en libros caros, antiguos o raros, primeras ediciones, libros con encuadernación inusual o especial y copias autografiadas”.

Del vlok ‘Letraherido’ quan parla de la Bibliofilia. Http://www.letraherido.com/210401concepto.htm

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Pepys Library

 

 

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revista llibreria antiquaria número 0

Charles Nodier deia que del bibliòfil al bibliòman només intermediava una crisi. Es possible, doncs, que a través d’una segona crisi del bibliòman en pugui derivar el bibliocleptòman.

El furt acostuma a tenir en la consciència social una valoració que a vegades no s’ajusta al tecnicisme jurídic. Entenem per furt aquell acte il·lícit derivat de l’activitat de l’agent que pren una cosa moble sense el consentiment del seu propietari. No comporta violència ( en les persones) ni força ( en les coses), a diferència del robatori en què l’acte il·lícit es produeix contra el consentiment del titular dominical.

En l’àrea furtiva es donen, però, moltes variants que poden resultar diferents al dret estricte, més no a la consciència social que reputem superior a qualsevol norma codificada.

Imaginem tres exemples. El de l’home afamat que pren un pa, o un aliment qualsevol, per satisfer la necessitat primària de sobreviure ( és el clàssic ‘furt nutrici’); el d’aquell que sostreu diner, joies, valors, etc… amb la finalitat buscada de lucrar-se’n ( és el furt amb intencionalitat o motiu de lucre que genèricament contempla el Codi Penal); i, finalment, el de qui furta, pren o sostreu, sense necessitat greu d’atendre la pròpia conservació, però tampoc per motiu o finalitat de lucre, sinó per afecció – desordenada, si voleu – de posseir una cosa específica i concreta que no està al seu abast adquirir per mitjans ordinaris ( compravenda, donació, permuta, etc.).

La tercera categoria es dóna en el cas del bibliocleptòman que no furta per necessitat peremptòria, ni per obtenir un lucre econòmic, sinó per impuls passional de fruir d’una de les coses més perfectes del món – el llibre -, impuls que sembla que en molts casos esdevé irresistible, produint talment una mena de transtorn mental transitori.

Article:”Dels ‘furtadors’ de llibres i dels seus ‘motius’”,escrit per S.I.C., a Revista de Llibreria Antiquària, nº 1, pp. 17-20.

llibreria el sol i la lluna a la revista llib ant1

 

 

“ No existe, entonces, un ‘diccionario de librería’ que defina estas palabras ( raro, escaso, antiguo, usado), sino que sólo la experiencia del librero puede hablar de ello. Pero en base a eso, hay quienes armaron este ‘diccionario’.

Manuscrito Voynich

Manuscrito Voynich

Escaso: no significa que posea muchos compradores potenciales. Puede tratarse de un trabajo de poca importancia de un autor famoso, un tratado histórico interesante, o algo asociado a una persona o acontecimiento famoso.

Antiguo: esto vendría a ser ‘viejo’. Este término no se suele utilizar mucho en las librerías, ya que remiten a esas pilas de libros que estorban y nadie quiere. Algunos de estos libros parecen a primera vista muy interesantes, pero no lo son cuando se los examina de cerca, y se ve bien cuales son sus materiales.

Usado esto se puede dividir en libros que actualmente se imprimen, y libros que están fuera de impresión y por ende no se pueden conseguir. En este último caso, sólo se pueden obtener un ejemplar en una librería de usados, y es justamente por eso que poseen un precio alto. Si por el contrario, aún se pueden comprar, suelen valer la mitad del precio de tapa de los nuevos.

Cuánto incide el estado de un libro. La incidencia del estado de un libro suele ser inversamente proporcional a su ‘rareza’. Si un libro es muy difícil de conseguir, los compradores no suelen fijarse mucho en su estado. Sin embargo, si pudiesen conseguir diez iguales esta misma tarde, serán muy puntillosos para elegir el que mejor se conserve.

Sutra del Diamant

Sutra del Diamant, llibre imprès més antic, de l’any 868.

Algunos libros tienen valor sólo por su estado: muchos decoradores, compran libros sólo por su estado, a entre diez y veinte dólares el volumen. También están los que se interesan por la historia de la edición, y suelen por lo tanto fijarse más en el estado del libro que en su contenido.

Si un libro está en buenas condiciones,( es decir sin rayas en el lomo, raspones en la cubierta, marcas adentro, etc.) puede valer el doble de lo que valeu no en estado normal. Existen algunas personas muy detallistas, que buscan hasta con un ‘tercer ojo’ cualquier defecto que pueda portar un libro. Esta gente finge ser coleccionista, pero en realidad no lo son: un coleccionista sabría que un buen libro que pueda completar su colección, puede servirle mucho, por lo menos hasta que pueda hallar una copia mejor. Por ello, existen también coleccionistas que por fijarse sólo en el estado, desechan libros que tienen un valor único, aun cuando no estén en perfecta conservación”.

Article: “Bibliófilos: ¿ de qué depende el valor de un libro?” en el vlok: “En Plenitud, el sitio para mayores de cuarenta”. Http://www.enplenitud.com/nota.asp?articuloID=2514.

 

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revistes llibreria antiquària

“ la llibreria antiquària hispànica té una gran tradició i un gruix cultural innegable. València i Barcelona, receptores a través d’Itàlia de la novella impremta i fautores de les primeres obres d’estampació tipogràfica, mantingueren una qualitat secular en les arts del llibre, amb Saragossa, Medina del Campo, Lisboa, Toledo, Sevilla i Alcalá de Henares. Més tard, l’escola dels grans impressors històrics produí obres de factura impecable ( premses d’Ibarra, de Sancha, de Cano, a Madrid; de l’aragonès Montfort, Cabrerizo i els germans Orga, a València, etc.). De tota aquesta gran producció de llibres n’ha pervingut el fons, més o menys neulit, que encara alimenta l’alta llibreria antiquària peninsular.

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D’un passat tan esplèndid i opulent no n’han derivat, però, els resultats que calia esperar. Les guerres civils, els aldarulls i cremes de convents, la desídia, la tómbola irracional de les desamortitzacions, junt amb la indiferència respecte d’un comú passat històric – ni conegut, ni estimat – constituïren els factors negatius que malmeteren les possibilitats del que hauria pogut ser una pròspera llibreria antiquària a l’estil de les que tenen els italians i els francesos ( per esmentar només els pobles mediterranis de més afinitat amb nosaltres). A casa nostra el llibre antic i de vàlua s’ha rarificat o s’ha destruït totalment, i el llibreter antiquari peninsular no pot competir, ni en quantitat ni en qualitat, amb els mercats francesos o italians, països que no han fet del llibre protagonista passiu de la mala història.

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A part les circumstàncies indicades, entre nosaltres la llibreria antiquària queda molt per sota de l’organització intel·ligent que trobem a França i a Itàlia, on les vendes i subhastes de les grans biblioteques i conjunts de llibres es corresponen amb uns mètodes adequats de comercialització i selecció, tradicionals i de gran solera. Nosaltres no podem, ara i tant, aspirar a nivells superiors que ens acostin a l’eficiència i categoria de les llibreries antiquàries dels països que hem citat, i menys encara dels anglo-saxons. Les llibreries de Florència i Milà, o de Paris i Roma, i àdhuc les de Lisboa, són superiors a les nostres i l’ambient en general ( mostres, revistes, catàlegs, manifestacions d’alta bibliofília, relligadures d’època, etc.), assoleix un sostre molt més alt que el que és corrent i mitjanet a les nostres latituds.

Revista de Llibreria Antiquària, nº 1, article introductori. “Tradició de llibreria”, pp. 3-4.

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“ ¿Cuál es la diferencia entre un libro raro, escaso, antiguo, y usado?. El término ‘raro’ suele ser utilizado de forma muy ligera en la actualidad, por lo que ha perdido el significado apropiado y se ha convertido en una especie de sinónimo de ‘costoso’, o de ‘viejo’. Y, aún más, hay personas que pagan cifras relativamente elevadas por ejemplo ‘raro’ sólo porque era de los años veinte, y a pesar de que cualquier persona podía comprar otras diez copias de ese libro esa misma tarde.

El término ‘escaso’ no se utiliza tanto como raro, y quizá por ello conserva su significado apropiado: Cuando un librero dice que un libro es ‘escaso’, está diciendo que no hay muchas copias disponibles.

En cambio, la palabra ‘antiguo’ nunca es utilizada por los libreros. Si usted ve un negocio en el cual le ofrecen ‘Libros antiguos’, puede estar seguro de que en esa librería no saben nada de libros. Pero no deja de resaltar la importancia de separar este término de la palabra ‘anticuario’. Esta palabra, que se refiere a las casas de venta de objetos viejos, tiene una larga historia, y muy interesante. Se vienen a la mente los libros que pertenecieron a dos o más generaciones anteriores, cuyos contenidos difieren mucho de los actuales, en referencia a las historias, las artes, la ciencia, etc. Es un término agradable, con un cierto glamour.

Cuando se habla de ‘usados’, se suele hablar de libros de ‘segunda mano’. Esto no es valorativo, sino que es un término neutral, que en el mejor de los casos se utiliza para denominar a un libro que está muy cuidado, aunque se nota que ha sido leído; y en el peor, para hacer referencia a un libro que sólo se compraría si no existiesen más copias del original.

Si un libro es realmente escaso, no permanecerá a la venta durante mucho tiempo. Incluso muchas guías de precios de internet dan valores falsos, y por seguir esos precios muchos libreros se pierden de realizar buenos negocios. Por ello mismo, muchos recomiendan tener mucho cuidado con el e-commerce”.

Article: “Bibliófilos: ¿ de qué depende el valor de un libro?” en el vlok: “En Plenitud, el sitio para mayores de cuarenta”. Http://www.enplenitud.com/nota.asp?articuloID=2514.

 

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