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Posts Tagged ‘Bibliofília’

manuaal bibliofilia gaalantaris1

“…, ja que el terme genèric de ‘bibliomania’ es refereix a realitats molt diverses. Els podem agrupar en dues categories principals: els col·leccionistes i els lectors empedreïts.
Els propis col·leccionistes es divideixen en especialistes i en ‘amuntegadors’. Els primers es dediquen a un autor; a una època o a un gènere; a un tema, a un tipus d’enquadernació, etc. Christian Galantaris, en el seu Manuel de bibliophilie (Paris, Éditions des Cendres, 1997) cita els exemples d’ Henry C. Folger (1857-1930), un soci de John D. Rockefeller que comprava qualsevol edició antiga de Shakespeare ( fins a arribar a posseir divuit exemplars de la mateixa) i va acabar per reunir una col·lecció tan important com la del Museu Britànic. O el de James Douglas (1675-1742), un metge anglès l’admiració del qual per Horaci el va portar a posseir 450 edicions de la seva obra que anaven de la de Milà(1493) a una altra de 1739, data en què es va publicar el catàleg que ell mateix va establir. Alguns trien objectes més estranys, com aquest col·leccionista que es limitava als autors el cognom dels quals començava per la lletra B o que, com ell, es diguessin Jules”.

BONNET, Jacques: Bibliotecas llenas de fantasmas, Ed.Anagrama, B, 2010, pp. 26-27.

biblioteca llena de fantasmas

“ De los diversos instrumentos del hombre el más asombroso es sin duda el libro. Lo demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de su voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”.

Jorge Luis Borges.

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Rogelio Cuéllar va fotografiar Borges en els “suntuosos baños del Antiguo Colegio de San Ildefonso”, a México, l’any 1973. Història de la foto a: http://nalgasylibros.com/la-verdadera-historia-de-la-foto-de-jorge-luis-borges-meando/?platform=hootsuite

 

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el cor de les tenebres Conrad

“L’autor només escriu la meitat del llibre. De l’altra meitat ha d’ocupar-se el lector”.

Joseph Conrad.

nostromo Conrad

 

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“ Ya véis, no más entrar, cómo está esto de libros. No encontráis recibimiento ni sala de estar. Os reciben los libros, estáis con los libros. Subamos a la planta noble: aquí tengo más todavía. Estos son mis tesoros, estos son mis poderes.

Preguntaréis: ¿ Cómo me veo a mí mismo, en función de coleccionista?. Os lo diré: En todos los pueblos existen unos hombres abnegados, eruditos, destinados irremisiblemente a quedarse en la semi-oscuridad. Hombres que dedican sus ocios, las horas que otros destinarán al descenso, los días festivos y las vacaciones, a escudriñar en la historia de su pueblo, en su geografía, en su flora, en sus costumbres. Son los eruditos locales que, de vez en cuando, publican un artículo muy documentado, o, como compendio de toda una vida dedicada a tales trabajos, un pequeño libro repleto de citas, con abundantes referencias a documentos que han sacado del polvo, que les iba cubriendo en archivos parroquiales, notariales y judiciales. Tales eruditos no son muy bien vistos por la mayoría de sus conciudadanos, sólo estimados por una ínfima minoría, y a veces citados en una línea compuesto en tipos pequeños de una obea escrita por un historiador o científico de renombre más vasto. Yo he querido comprender a tales héroes anónimos, coleccionar todo lo que publicaban, guardar incluso el papel al parecer más nimio que afecta a mi pueblo. ¿Qué os diré?, un programa de fiesta mayor, el catálogo de una exposición, lo que sea, que pueda ser válido un día para la pequeña historia. Esta es, pues, la labor que me he impuesto en función de coleccionista. Gracias a mis carpetas, a mis estanterías, procuro que sea perdurable la obra con tanto afán labrada”.

ROBERT MESTRE, José: Divagaciones de un bibliófilo, disertación de … , en la Asociación de Bibliófilos de Barcelona, Barcelona , 1964.

Editat l’any 1965, imprés a Filograf (R.G.M., Instituto de Arte Gráfico de Barcelona), 1965. Opuscle de 7 pàgines amb dibuixos de Emilio Ferrer.

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el bibliófilo de jise gutierrez solana

El bibliófilo de José Gutiérrez Solana (1886-1945)

“El bibliòfil sap escollir els llibres; el bibliòman els amuntega. El bibliòfil reuneix els llibres amb els llibres, després d’haver-los sotmès a totes les recerques dels seus sentits i intel·ligència; el bibliòman els amuntega sense mirar-los. El bibliòfil valora el llibre, el bibliòman ho pesa o mesura. El bibliòfil procedeix amb l’ajuda d’una lupa, i el bibliòman amb una toesa. Conec alguns que calculen l’enriquiment de la seva biblioteca per metres quadrats.
La innocent i deliciosa febre del bibliòfil és, en el bibliòman, una malaltia aguda portada fins al deliri. Arribat a tal grau fatal de paroxisme, aquest mal no té gens d’intel·ligent i es confon amb les altres manies.

          Charles Nodier: El aficionado a los libros”, Le Castor Astral, Paris, 1993, citat a De bibliomanía. Un expediente, de Jaime Moreno Villarreal, Univ. Veracruzana, México, 2006, pp. 197.

 

el bibliómano de Carl Spitzweg ca. 1850

El bibliómano de Carl Spitzweg, ca. 1850

          “ El libro es acreedor de los más exquisitos cuidados, pero con frecuencia recibe un trato inadecuado por parte de algunos lectores. El dueño poseedor debe saber preservarlo de todo cuanto lo pueda perjudicar. A más de proporcionarle un buen alojamiento, sin polvo ni humedad, sin luz directa del sol ni absoluta obscuridad, hay que otorgarle los merecimientos que le corresponden al gozo que proporciona. Y si no tiene el ánimo para imitar los extremos cuidados de algunos de sus exaltados adoradores, cuando menos hay que tener la consideración necesaria para concederle la atención que, indudablemente, se merece.

El cuidado a que nos referimos no es precisamente el de ordenarlo debidamente en la biblioteca. Sabemos que esto es muy útil y práctico e incluso bello, aunque la belleza también se encuentra en el desorden, ya que bello desorden es el de una habitación con sus cuatro paredes cruzadas de tablas sosteniendo libros hasta el techo, con las mesas y las sillas llenas de libros formando caprichosos montones de todos los colores y formatos”.

 FIGUERAS, Carlos: Del amor y cuidado del libro… Ed. AGE, Barcelona, 1936, Col.lecció Los Libros Curiosos, pp. 17.

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Llibres ben ordenats? No, és paper pintat per decoració.

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biblioteca llena de fantasmas2

“ Sí, però un trobarà només el que busca ( a Abebooks), a diferència del que ocorre en una llibreria de vell, on un pot ensopegar-se amb un llibre l’existència del qual ignorava fins a aquest moment”.

BONNET, Jacques: Bibliotecas llenas de fantasmas, Ed. Anagrama, B, 2010, p. 22.

 

el bibliofilo revista 3

“El espíritu del hombre se inicia y termina con el libro. Le acompaña en sus balbuceos de la infancia, le forma en la juventud, le guía en la madurez y le consuela en la vejez y en la hora de la muerte.

Algunos aman el libro por sus ediciones originales. Anhelan poseerlo para conocerlo. Buscan en él al amigo y al maestro. Otros, en cambio, al adquirir un libro, no pretenden más que poseer un precioso objeto más en su colección. A los primeros se les llama bibliófilos; son bibliómanos estos últimos.

Si al bibliófilo se le puede considerar como el monástico de la cultura impresa, el bibliómano es el acaparador sin fruto de la misma, y tanto más peligroso, desde el momento en que éste puede ser el punto de partida para un proselitismo contagioso.

La delicada e inocente afición de aquel, puede llegar a ser en éste una aguda enfermedad, llevada hasta el delirio. El bibliófilo puede convertirse en bibliómano sólo con dar un paso. Según Charles Nodier, basta para ello que su fortuna crezca o que su espíritu mengüe; inconveniente éste más común que el primero.

A un bibliómano le domina el afán de reunir libros, de tenerlos cerca de él, de poderlos admirar siempre; pero no por las enseñanzas que puedan contener, no por el fruto que puedan sacar de su lectura; el bibliómano apenas lee. Le interesa el golpe de vista, y de tal forma, que para él es más valioso un libro por su encuadernación o por sus grabados que por su contenido.

Si desea ardientemente algún libro, no repara en prejuicios de ninguna clase y procura poseerlo por cualquier medio.

Diddin se envanece, en una de sus cartas, de haber permanecido solo en una biblioteca y haber resistido la tentación de no guardar en sus bolsillos ninguno de los libros puestos a su alcance.

En estas circunstancias, el bibliómano debe sentir la misma impresión que un niño que llega un día a encontrarse solo en la habitación prohibida para él, en la sala encantada donde nunca ha tenido acceso. Primeramente, lo mirará todo con ojos espantados, luego con curiosidad y por fin tocará esto, cogerá aquello, romperá lo de más allá, y en breves momentos será dueño absoluto de todo cuanto le rodea”.

 

Article: “ Bibliómanos” de A. Fernández Balbas, a la revista El Bibliófilo, pp.23.

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bouquiniste i bibliòfil a paris

“ No ha de confondre’s al bibliòfil amb el bouquiniste, del que parlarem, i no obstant això el bibliòfil no desdenya comprar llibres d’ocasió ( bouquineur)una vegada darrera d’una altra. Sap que més d’una perla es troba entre el fem, i més d’un tresor literari sota un bast embolcall. Desgraciadament, els obsequis de la fortuna són molt rars. Quant al bibliòman, ell no compra mai de vell, perquè fer-ho seria escollir. El bibliòman no escull, compra i ja”.

Charles Nodier: El aficionado a los libros”, Le Castor Astral, Paris, 1993, citat a De bibliomanía. Un expediente, de Jaime Moreno Villarreal, Univ. Veracruzana, México, 2006, pp. 198.

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“ Me incluyo entre esas personas que son capaces de amar un libro con tanta o más pasión que a un ser humano, hasta el punto de que el afecto que siento por ellos ha reemplazado, en ciertas ocasiones, mi inclinación por el sexo opuesto. Pero, afortunadamente, mi afición no ha resultado ser exagerada en exceso, pues no faltan quienes se han sepultado en vida entre estanterías para no separarse de sus compañeros de papel, y otros que han llegado incluso a matarse al no poder conseguir aquel volumen que tanto deseaban. Parecen casos extremos y ciertamente lo son; pero hay uno de ellos que los supera a todos, el caso de un hombre que destacó por su singularidad y por su afán de llegar más lejos que nadie en pos de los libros. Tan lejos que estuvo dispuesto a renunciar a la única cosa más valiosa que la vida. El honor.

Article en el vlok Malarrama, parlant del “Conde Libri”, ‘patró’ dels bibliocleptòmans. D’un texte d’Arthur Sackville-Marchmain traduït per  Roberto Bartual.

 

bouquinistes paris del vlok stevemccurry.wordpress.comone-magical-instant-2

 

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biblioordinador

“ Internet és la major biblioteca que existeix. Google, el seu major bibliotecari, el que troba totes les pàgines i totes les referències; però Google pertany a un Internet antic; el d’ara és més mòbil, més social, on la gent no només llegeix, sinó que parla, escriu, fotografia o filma. És una altra forma d’usar Internet. Internet ha passat de ser la gran biblioteca a ser la gran conversa”.
David Sifry, fundador de Technorati.

 

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“ El Bibliófago es como un arcón que nunca se ha abierto para no perder nada. Teme hablar de sus siete doctorados y sólo cita tres; muy fácil le resultaría sacar cada año uno nuevo. Es amable y le gusta hablar; para poder hablar también cede a otros la palabra. Cuando dice: ‘No lo sé’, cabe esperar una conferencia detallada y erudita. Es rápido, porque siempre busca gente nueva que lo escuche. No olvida a nadie que lo haya escuchado, el mundo se compone, para él, de libros y de oyentes. Sabe apreciar debidamente el silencio ajeno, él mismo sólo calla unos instantes antes de iniciar un discurso. En realidad, nadie quiere aprender nada de él, pues sabe muchas otras cosas. Propaga incredulidad, no porque nunca llegue a repetirse, sino porque jamás se repite ante el mismo oyente. Sería entretenido si no abordara siempre algo distinto. Es justo con sus conocimientos, todo cuenta, ¡ qué no daríamos por descubrir algo que le importe más que el resto¡ Pide excusas por el tiempo que, como la gente normal, dedica al sueño.

Con gran expectación y deseando pillarle al fin una patraña vuelve uno a verlo después de varios años. Inútil esperanza: aunque aborde temas totalmente distintos, sigue siendo el mismo hasta la última sílaba. Entretanto, a veces se ha casado o ha vuelto a divorciarse. Sus mujeres desaparecen, siempre han sido un error. Admira a quienes lo animan a superarlos, y en cuanto los supera, da con ellos al traste. Nunca ha ido a una ciudad sin antes leerlo todo sobre ella.

Las ciudades se adaptan a sus conocimientos, corroboran lo que ha leído, no parece haber ciudades ilegibles.

Se ríe de lejos cuando se le acerca algún necio. La mujer que quiera ser su esposa deberá escribirle cartas pidiéndole información. Si le escribe con la suficiente frecuencia, él sucumbirá y querrá tener siempre a mano sus preguntas”.

 Elias Canetti: 50 caracteres ( el testigo oidor), Guadarrama/Labor, B, 1977, pp. 141-142.

elías canetti

 

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encadenats

“ Hi ha una espècie de bibliòfob al que puc perdonar-li la seva brutal antipatia pels llibres, que per mi són la cosa més deliciosa del món després de les dones, les flors, les papallones i les marionetes: és l’home savi, sensible però poc conreat, que li té horror als llibres per l’abús que es fa d’ells i pel mal que produeixen. Tal era el meu noble i vell company d’infortuni, el comanador de Valais, quan em deia, apartant dolçament de l’abast de la mà l’únic volum que em va quedar ( era, ai, un Plató): ‘Anem, home, per amor de Déu són aquestes vacil·lades les que van deslligar la revolució Per el que a mi em toca – afegia orgullosament, després d’amanir amb una mica de coqueteria el seu bigoti gris-, poso al cel per testimoni que mai he llegit un solament’.
El que distingeix al bibliòfil és el gust, aquest tacte enginyós i delicat que s’aplica a tot, i que dóna inexpressable encant a la vida. Amb audàcia, gosaríem garantir que un bibliòfil és un home gairebé feliç, o que sap almenys què necessitaria per ser-ho.

Charles Nodier: “El aficionado a los libros”, Le Castor Astral, Paris, 1993, citat a De bibliomanía. Un expediente, de Jaime Moreno Villarreal, Univ. Veracruzana, México, 2006, pp. 194-195.

 

tiene un libro

 

“Desde siempre me han gustado los libros. Gruesos, delgados, impresos en cuarto o en octavo, encuadernados en cuero o en rústica… Independientemente de su formato o contenido, todos me gustan mientras se cumpla una condición: que sean hermosos. La belleza de los libros, como la del ser humano, no apela a un solo sentido: la piel de la cubierta seduce al tacto, el olor de sus páginas puede devolvernos el recuerdo de tiempos pasados. Sin embargo, igual que un rostro hermoso, los libros entran en primer lugar por los ojos, y es debido a eso, que me apasiona la literatura ilustrada.”

Article en el vlok Malarrama, parlant del “Conde Libri”, ‘patró’ dels bibliocleptòmans. D’un texte d’ Arthur Sackville-Marchmain traduït per  Roberto Bartual.

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psalmorum Codex

Psalmorum Codex (1457), de Fust i Schoffer, primera errata en un llibre imprés, a la primera línea Spalmorum per Psalmorum.

Una vegada em vaig prometre no comprar llibres de l’editorial Turpin Editores, la raó era que en un llibre: Aurea Bibbliographica , de Víctor Infantes, Catedràtic de Literatura a la Universidad Complutense de Madrid, dedicat a la bibliografia, a la bibliofília i a llibres que parlen de llibres,  escrit per un catedràtic i ,crec , per un senyor que li dona importància a les errates, doncs en parla d’elles en al menys tres o quatre ocasions, no hauria de tenir-ne tantes, jo en vaig trobar més de 40.

Bé, vaig veure un llibre que en semblava molt interessant, Contra la bibliofilia [1] de Turpin Editores i no volia comprar-lo, però pel tema i l’autor creia que valia la pena.

I val la pena, l’he llegit amb molt de gust, en poca estona i, com pensava, l’he trobat molt interessant, PERÒ:

37 línies en llatí, 59 en francès, 4 en alemany, 270 en anglès i 63 en italià, unes 434 línies o més, en idiomes diferents del idioma usat per escriure el llibre. Molts llibres en català o castellà tenen paraules en altres idiomes, de vegades traduïdes i d’altres no, però son quatre paraules que es poden entendre amb més o menys facilitat o es poden consultar, però quasi el 10% del llibre en paraules d’altres idiomes em semblen massa paraules.

En el llibre no hi tantes errates com en el de Víctor Infantes, però jo n’he vist, almenys, deu. També en les pàgines 23-24 en 11 línies repeteix ( més o menys) en 5 el que diu a continuació en les altres 6.

Però una cosa que em sembla molt greu, en un llibre dedicat a la bibliofília, als llibres vells, als llibreters de vell, als bibliòfils, als incunables, etc., és que en la pàgina 34, parlant d’un llibre que alguns volen fer passar per incunable[2], quan indica la data, que és on fan la falsificació, posi: “ MDDDDDI”, en comptes de MDI, i a la pàgina següent torni a posar. “ MDDDDD” en comptes de MD. ( ‘Un llibre de l’any 3501 d.C. el volen fer passar per un incunable de l’any 3500 d.C., difícil’)

I tampoc trobo normal que el nom d’un senyor, Aldo Manuzio,  en uns llocs escriu Manuzio i en altres Manucio, i en la pàgina 33 surt aquest senyor dues vegades i posa Manuzio i Manucio.

Posa en el llibre que es va imprimir a cura de José Manuel Martín i de Víctor Infantes, crec que no es van esforçar gaire.

Però el llibre, malgrat aquestes petites, o no tan petites coses, m’ha agradat, el senyor Clavería no s’està per conyes i escriu el que pensa, no deixant-se a ningú, els llibreters de vell, els bibliòfils, els subhastadors, els enquadernadors, sense la seva corresponent martellada [3].

 

          [1]  Contra la bibliofilia. No amaràs los libros sobre todas las cosas. CLAVERÍA LAGUARDA, Carlos, Turpin Editores, Madrid, 2015; 141 p.
          [2] Crec que en el DIEC2  haurien de revisar la definició d’incunable, doncs posen : “Imprès abans de l’any 1500”, quan els incunables són els       llibres impresos fins el 31 de desembre de l’any 1500.
          [3]Martellada: paraula  inspirada en el capítol 5: A martillazos, (sobre los subastadores), on juga amb el martell usat pels subhastadors.

 

contra la bibliofilia

 

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bibliomania a

“ Molt sovint la bibliomania també participa de l’avarícia; doncs el bibliòman, encara quan no fa ús dels seus llibres, no vol que els altres per cap concepte, se serveixin d’ells i moltes vegades, ni que els vegin si més no. Tem als lladres, els altres bibliòmans, poc escrupolosos d’ordinari en quant als mitjans d’augmentar la seva llibreria; i com succeeix freqüentment que no sap el que té, està exposat al sentiment de ser robat sense saber el que ha pogut perdre…
… El bibliòman tem que li espatllin els seus llibres, i de vegades ni ell els vol tocar, creient que espatllarà l’enquadernació, el daurat de les fulles o el paper; és com l’avar, que posseeix per no gaudir, perquè el seu únic goig només el troba en la possessió de la cosa fins a cert punt abstracta”.

          FIGUERAS, Carlos: Del amor y cuidado del libro… Ed. AGE, Barcelona, 1936, Col.lecció Los Libros Curiosos, pp. 21.

revista llibreria antiquaria 0a

“  ¿En qué se basa la tasa de un libro, y quién es autoridad para fijarla?. Como en todo comercio, los principios de la oferta y la demanda mueven el fiel de la balanza, pero tratándose de impresos – y en especial los antiguos- la cuestión se complica. ¿Cuánto hay que ofrecer, cuánto hay que pedir? Para ello precisa conocer si el libro tiene interés en el mercado y bajo qué aspecto; si abunda o es raro; si es completo o si le falta aquel frontispicio o aquella lámina que el índice no registra; si se trata o no de una primera edición o acaso de una posterior más apreciada; si la edición goza de algún aliciente; bien por su carácter de letra, el lugar de impresión o la categoría de su impresor, etc. Con la práctica y sumando años algo se va aprendiendo; también ayuda la consulta de catálogos de anticuarios competentes, pero este recurso acapara tiempo y fatiga.”

Article: “ Antoni Palau i Dulcet: Mi maestro”, de Miquel Palau i Claveras a Revista de Llibreria Antiquària, número zero, octubre 1980, pp.27.

revistes llibreria antiquària

 

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“ Trobo la televisió molt educativa. Cada vegada que algú l’encén, em retiro a una altra habitació i llegeixo un llibre”.   Groucho Marx.

 

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Museu del Llibre de Frederic Marès, amagat a la BC.

“ Bibliófilo es sinónimo de experto conocedor y amador apasionado del buen libro; del libro viejo, raro y curioso. La bibliofilia tuvo en Cataluña venerables conocedores a los que se deben no sólo los conocimientos histórico-literarios y bibliográficos de que hoy disponemos, sino también la salvaguarda de una gran parte del patrimonio cultural que atesoran nuestras bibliotecas y archivos.

Y es oportuno recordarlos en nuestros días por cuanto el noble coleccionista de libros, el bibliófilo culto, conocedor de los saberes del buen libro, está siendo avasallado, barrido por un ‘coleccionista’ improvisado, indocto, que sólo advierte en el libro viejo un ancho campo de inversión rentable.”

Article: “El ‘Decálogo del Libro’” de Frederic Marès a Revista de Llibreria Antiquària, número zero, octubre 1980, pp. 17.

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Museu del Llibre de Frederic Marès, amagat a la BC.

 

 

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