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Archive for the ‘Varis’ Category

       “ Taxar, col.loquialment, és posar preu a alguna cosa. És evident que, quan l’operació de taxar és efectuada pel propietari d’un objecte, estableix una relació entre un conjunt de factors objectius i subjectius i una quantitat económica. Quan aquesta activitat és feta per un tercer cal justificar aquests factors basant-se en els de carácter objectiu a la vegada que s’ha de reduir al màxim el pes dels subjectius. Es tretén trovar un equilibri entre aquest conjunt de factors ( que se suposen objectius) i una quantitat de diners determinada. La teoría es veu contradita, però, pels professionals quan es planteja l’objectivitat d’aquells que són, a més, part en el negoci.8

            En qualsevol cas, la taxació del llibre, com a activitat profesional, per un expert sobre llibres antics ( pèrit), entra dins del que es pot denominar actuacions pericials. El pèrit afegeix, al seu saber i entendre Fidel, una nova información ( preu, tot i que no només això) sobre un objecte ( llibre) per a algú altre o altres ( comitents) que encarreguen aquesta tasca, ja sigui pel seu propi coneixement, per a la divisió d’una herencia, per petició d’un jutje o una de les parts en un litigi. Però, encara que s’apreciï la influencia determinant de factors propis o relatius al llibre antic en la taxació, aquesta es continua veient com una funció economicocomercial. Cal, per tant, intentar examinar el procés de taxació amb l’objectiu d’albirar si es tracta, en efecte, d’una activitat exclusivament comercial o d’establir la transcendencia del component tècnic, si hi és”.

           8.- CFR. Carlos Clavería, “ Criterios objetivos y subjetivos de tasación”. En: manuel José Pedraza Gracia (ed.), Tasación, valoración y comercio del libro antiguo ( textos y materiales): jaca, 2-6 de septiembre de 2002 ( Zaragoza, P.U.Z., 2002), p. 167-179; p. 179: “ por eso creo que a la hora de comerciar con libros y documentos antiguos no hay tasaciones objetivas o subjetivas: hay gustos, modas, estados de conservación, bellas o lamentables encuadernaciones, libros rarísimos o comunes, autores fundamentales o prescindibles, pero todo parte de la premisa de que uno ha de saber con quién se juega los cuartos. Todas las variables son aleatorias, pero se pueden explicar”.

Art. “Comerç i taxació del llibre antic” de Manuel José Pedraza Gracia,a Item, n. 51, jul-des 2009, p. 122-123.

 

 

 

 

 

               “ También en España, país clásico donde el arte de imprimir, con todos sus adyacentes, ha producido verdaderas joyas, vuelve a renacer, aunque con penosa lentitud, la devoción por las ediciones preciosas. Entre tantos editores que explotan la mercancía del libro y sólo les interesa la cifra de venta y coste, hay algunos, pocos, que cultivan el arte del libro, por lo que tiene de joya, de relicario, de filigrana, en cuanto ha de ser estuche y arca santa del pensamiento y de la emoción, encerrados, como aves temblorosas, en la maravilla de las palabras.

       

           E.C. Ricart per La vida es sueño de Calderón a G. Gili, col. La Cometa

                  Séame permitido citar, entre éstos, a Gustavo Gili. El gran editor de Barcelona, después de haber dedicado muchos afanes a la difusión de lo que llamaríamos el libro útil, consagra ahora su aliento y su entusiasmo a la edición de unos libros exquisitos, deliciosamente ‘inútiles’, como ‘ inútil’ es todo lo bello en el sentido práctico, mercantilista de la palabra, con los cuales pretende reanudar la continuidad de nuestra bibliofilia y acreditar la perfección técnica, la pulcritud y la gracia de que pueden ser capaces los tórculos españoles. Bajo el gentil y sugestivo emblema de ‘La Cometa’ inicia una serie de ediciones pulquérrimas, que son una delicia para la vista y el tacto. Con ellas levanta el rango de nuestra bibliofilia a una perfección desusada. Para mí fue una verdadera sorpresa poder contemplar esas dos joyas de nuestra literatura, que son ‘La Vida es Sueño’, de Calderón, y ‘Semana Santa’, de Gabriel Miró, editadas con un atuendo tipográfico, una nobleza de caracteres y un arte tan consumado en la ilustración como no podía soñarse por ahora entre nosotros, pues parecía sólo reservado a la técnica francesa. Sólo impulsado por una romántica pasión al libro se podía intentar la aventura de editar esos libros espléndidos y de despertar luego – aventura más difícil aún – la atención y el gusto de unos cuantos espíritus selectos y refinados. Sin embargo, si la fe obra prodigios, éste sería uno de ellos, pues no podían haber salido en circunstancias económicas más graves estas lujosas ediciones, y era difícil augurarlas el éxito y la resonancia que han logrado, siempre como es lógico, dentro de este reducido mundo de ‘amateurs’ del libro artístico”.

            Article parlant de les edicions de “ La Cometa” de G. Gili per P. Félix García, a Acción Española del 16 de març de 1934, p. 105-106.

         

                El entierro del Conde de Orgaz – Picasso  Ed. G. Gili, col. La Cometa.

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Frases sobre Bibliofília 268

 

               Més aforismes del llibre Els Cent Aforismes del Bibliòfil de Ramon Miquel y Planas.

 

                             III   DE LLEGIR Y DE LLEGIDORS

28

Els seus ocis ennobleix

qui ab enteniment llegeix. 

29

Lectura que’l cor atrau

torna’l pas del temps suau. 

30

Llegint sols per les cobertes

may no s’heuen llums complertes.

31

Fins que un llibre es rellegit

No’s treu d’ell tot el profit. 

32

Si has d’empendre llarch viatge

pren de llibres bon bagatge. 

33

La higiene diu que’l llegir

al menjar no dèu seguir.

34

Tota lectura es malsana

quan el ventrell passa gana.

35

El llegir poch fa profit

a qui té’l seny aygualit. 

36

Llegint no’s cura’l malalt,

però’s distrèu de son mal.

 

37

Nicieses al maarge escriu

lector que’s té per molt viu.

 

38

Sempre’l cercar quadratures

ve d’un enfit de lectures.

 

39

Llegeix reposadament

y medita llargament.

 

 

542.- “ Leyes para poder prestar libros:

 

Si de nuestra librería prestado algún libro quieres, mira que no se te presta sino con acuestas leyes:

                1. No lo trates como a negro porque es español y blanco; no lo notes ni señales que es noble y libre; no esclavo.

                2. No de tajo ni de punta lo hieras como a enemigo; puies, ¿ dónde, dí, me darás mejor amigo que un libro?.

                3. No lo abras mucho quebrando su encuadernación estrecha, abre lo que él te permita pero sin hacerle fuerza.

                4. Hoja ninguna le dobles, ni la arrugues al voltearla, ni los dedos te ensalives, ni la voltees a palmadas.

                5. Guárdate de echarle rayas ni escribir nada en su margen: conserva tú de otro modo lo que le hallares notable.

                6. Nunca abierto te lo dexes, ni menos estando abierto, cargues en él otro libro sobre cerrado, si es bueno.

                7. Con cartas o papel doble no apuntes, que es una sola tirita limpia y sencilla lo que basta y lo que sobra.

                8. No te tomes la licencia de comunicarlo a nadie, porque yo a ti te lo presto, pero a los otros, ¡quien sabe¡.

                9. Ponlo donde no se manche, ni algún bruto lo destroce; espántale la polilla, guárdale de los ratones.

                10. Lávate para cogerlo las manos, si es menester, y aún cógelo, si te sudan, con algún lienzo o papel.

                11. Tan bueno como lo llevas me has de traer el libro; amigo, de modo que no parezca que has puesto mano en el libro.

                12. Y si acaso lo maltratas, deberás darme por él otro igual, y tú quedarte con el que me echaste a perder.

                13.- Léelo todo en hora buena pero esto ha de ser cuanto antes, y vuélvelo presto, pues no se te da a que lo guardes.

                14. Éstas son aquí mis leyes, pero lo diré mejor: no son mías que son ellas las leyes de la razón.

                15. Por lo tanto si prometes exactamente guardarlas, lleva el libro; más si no, vete en paz.”

               Fray Rafael Arias Maldonado, originari de Maravatío, va escriure , en el segle XVIII,un poema bibliogràfic,  rescatat per Manuel Toussaint a la revista Libros, nº 4, el juny de 1931.

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           ¡ Nos hemos olvidado de tener hijos ¡  (¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡).

 

 

              Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà.  Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà.

 Ay ayayayay, jajajaà, jajajà, ayayayay, ay, ay.

               No puc més, ayayay, ay, aaaay.

               Petits detalls:

               Esmorzen, dinen o sopen, o estan berenant, tant s’hi fa.

               Prenen cafè i tallat, sense culleretes, ja els hi deuen servir remenat, prenen una copa de vi de garrafa doncs l’ampolla no es veu per enlloc, tenen dos plats amb les restes d’alguna cosa que s’han menjat amb els dits.

              I ha un platet amb  mantega per anar picant amb el ganivet petit que hi apareix, la bossa d’ella és sobre la taula perquè ja marxen o perquè acaben d’arribar o perquè hi ha lladres a prop.Ell porta un maletí i no està clar d’on penja o d’on s’aguanta o és molt alt i arriba fins la cadira que potser hi ha al costat, o no.

               Ell està llegint  la Carta o un diari sense lletres, no, un diari no és.

               Están a casa, en un restaurant, en una fleca, on collons poden estar

              Van de conjunt amb camisa i brusa del mateix color i mocador  i corbata també d’igual color, deuen treballar a la mateixa empresa.

              Es que em sembla un acudit, és un acudit?, tant bó que no puc parar de riure .

               Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà.

               Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà. Jaaaaaaaaaaajajà, jaaaaaajajajà, jajà, jaaaaaajajajà.

               Ay ayayayay, jajajaà, jajajà, ayayayay, ay, ay.

             No puc més, ayayay, ay, aaaay.

               No puc.

               No.

               NO.

               ( i a molta gent, molta, els hi agrada i el troven un gran artista) ¡¡¡¡¡.

              Per diferents gustos són els colors.

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                “Per tots aquests exemplars que la fama bibliofílica ens ofereix, deya més amunt que Miquel y Planas era un bibliòfil normal, conscient, qu’estimava per damunt de tot el valor del text, car els llibres sòn per a llegirlos, per a treure profit de les seves ensenyances, per a copsarne un consell, obtenirhi un conhort, guia per la vida per a fruhirlo y delectarshi en totes les seves belleses literaries, y per a gaudirhi d’inefable goig, sense esment de les hores que van escolantse… Y Miquel y Planas, ben escullit el text, en totes les obres que va editar a despeses seves, sabent per endavant que cap benefici material podia tréuren – y gosaria a dir a gratcient de que no fos axi, donchs segurament lo contrari li hauria dolgut -, posava al servey del llibre tot el seu depurat bon gust y els seus vastíssims conexements en la materia, tenintne cura en tots els seus detalls per insignificants que poguessin aparentar, escullintne la bona qualitat del paper, y, sempre d’acord ab el text, el format que millor havia d’escaure al llibre, la grandaria, elegancia, nitidesa y estil dels tipus tipogràfichs, format de cara y marges, les ilustracions, sempre d’acord ab el text, a quin artista calia confiarles, quin procediment en la reproducció, si en quants colors o en negre, bona y encertada distribució de la portada y portadella: en el relligat, quin procediment, quina materia, quina ornamentació, quin color, si hi estaven millor o no els nervis y àdhuch que no disonessin les guardes, ni en color ni en qualitat, de les cobertes. En una paraula: tot el conjunt del llibre, transformat en summúm de bellesa y perfecció artística, que quan desde’l text fins al detall més mínim es una obra perfecta, esdevé, ademés, d’una valor ornamental y sumptuosa, tal com pugui ésser una escultura o un quadre de bon autor, o el moble d’excelent tallista”.

 

                RODERGAS CALMELL, J.: Semblança y Bibliografia de Ramon Miquel y Planas per…; Barcelona, 1955, pp. 6-7.

 

 

 “ Dos ricos bibliófilos ingleses, cordiales amigos convinieron en imprimir a todo lujo un libro del que sólo tiraron dos ejemplares, uno para cada cual ; pronto comenzaron a sentir la comezón de la recíproca envidia; cada uno quería poseer el ejemplar único; cierto día, uno de ellos, aprovechando la ausencia del otro, se presentó en casa del ausente y rogó a la mujer de éste que le permitiera cotejar el ejemplar del amigo con el suyo para comparar los grabados; aprovechando un descuido, arrancó del ejemplar ajeno dos o tres hojas para estropearlo, y satisfacer así su pasión. El amigo lo llevó a los tribunales; éstos condenaron al malhechor a pagar dos mil libras de indemnización; la Sociedad de Bibliófilos inglesa quiso expulsarlo de sus filas; pero el acusado les apostrofó, diciendo:’ ¿ Quién de vosotros no hubiera hecho en mi caso lo mismo?’. Habló la conciencia en el interior de cada uno – y no lo expulsaron; todos se sintieron íntimamente culpables.

                El verdadero bibliófilo no tiene más pasión que los libros; los ama, y el amor es fuente de buenos sentimientos, aunque sea exclusivo. Al eminente helenista Adriani Turnebi.

          

                                              

hubo que sacarlo de su biblioteca el día de su casamiento: entregado a sus lecturas se había olvidado de la ceremonia. El erudito abate Gouje

                                         

se murió de dolor el día que tuvo que vender su biblioteca.

                Scalígero decía:? ¿ Queréis conocer las grandes desgraciaas de la vida? Vended vuestros libros’. El filólogo Brunck, que en 1791 tuvo que vender parte de su biblioteca, y en 1801 el resto, lloraba cuando veía el nombre de algún autor de los libros que había vendido y a poco murió de pena. El príncipe Camerala que también tuvo que vender sus libros, se pegó un tiro por no poder vivir sin ellos. El marqués Chalabre 

                                              

 murió de desesperación por no encontrar un ejemplar de una ‘Biblia’ que no existía porque la había inventado un novelista.

                                                             Petrarca

                                                    

murió en su biblioteca, sentado junto a una ventana con un Virgilio en las manos; el insigne historiador Mommsen

                                                    

 murió a consecuencia de habérsele incendiado los cabellos con una bujía de que se servía para buscar sus libros.

 Caro lector: ni prestes libros ni los ames demasiado: son unos tiranos; te lo aconseja un escarmentado.

 

                Article de Baldomero Argente: “ Bibliomanía”, a La Vanguardia de 23 de març de 1956.

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               “ Recentment, aquest plaer de pocs i escollits ( la bibliofília), d’iniciats, ha estat revelat a gran quantitat de persones que potser ni n’havien sentit parlar: l’exposició d’Els XII. Gràcies a ella, una gran massa de públic ha pogut veure part dels tresors bibliofílics que han aplegat uns quants particulars de Barcelona. N’hi ha molts més, no cal dir-ho; però els únics que s’han proposat de reunir-se, de dur a terme una tasca coordinada, de conjunt, són els associats sota un títol que d’ell mateix ja és limitatiu. Però, ben mirat, ¿ no són els tiratges limitats ( limitats de bon principi i que s’han limitat encara més amb el temps) els que amb passió cerca el bibliòfil?.

               Ha sorprès els mateixos ‘XII’ el favor del públic a llur exposició. Qui sap si haurà desvetllat en algun visitant indecís una vocació que serà, per tota la seva vida, tan absorbent i exclusiva com ho és la bibliofília.

               Per a un bibliòfil, la millor ressenya, el compte-rendu ideal de l’exposició, fòra catàleg, simplement. Un catàleg amb totes les precisions exigibles i amb facsímils de les peces més curioses o de més vàlua. Pot semblar, al no iniciat, que és fatigant de llegir títols, llocs i dates d’impressió, descripcions minucioses amb el nombre de folis o de pàgines, incipits i explícits, colofons, etc. Res d’això, ans al contrari”.

                Article: “Els XII”, de Just Cabot a ‘La revista nova’, nº 15, de març de 1918.

        

 

                “ Si uno se parara a reflexionar sobre el fin y la utilidad de la biblioteca que va constituyendo con sacrificios y empeño sin igual, sin duda, presto la arrojaría a los cuatro vientos y no concedería al libro más atención ni cuidados que los que requiriera momentáneamente. De las bibliotecas de los grandes literatos y escritores, ¿ cuántas son las que, al cabo de fallecidos sus creadores, se conservan íntegramente en poder de los herederos? Las informaciones francesas, sobre todo, abundan en estos tristes detalles. En Francia la bibliofilia y la bibliomanía, después de la guerra, han asumido proporciones inusitadas. Es así como, para satisfacer la curiosidad, el interés y la voracidad de unos, se malbarata y desquicia la labor de otros”.

                Article: “¿Para qué sirve una biblioteca privada? A Apostillas de la rvta. Caras y Caretas, del 19 de septiembre de 1925, n. 1407, p.19.

 

                               

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“¿No heu sentit parlar del bibliòfil que cerca adalerat volums relligats, sia quina sia la materia de què tractin, però que no excedexin de 10 centímetres d’alçada, per a utilizarlos com  motiu  decoratiu per a ornamentar les vitrines o les repises de determinats mobles? Jo tinch un amich a Valencia, negociant en tota mena de fustes y que s’ha fet un mostrari de cada una de les diverses que han passat per les seves mans, imitant llibres de tots els formats, àdhuch en els cayres imitant les ratlles simulant els fulls; en els lloms dibuxos imitant els ferros y relleus qu’escarnexen als nervis, apart de les inscripcions simulant el títol del llibre, y el nom de l’autor, ¿ no trobarien més encertat per aquest bibliòfil, qu’encarregués a l’amich els que li manquessin?. L’efecte seria el mateix, y estalviaria la immobilizació d’uns llibres que cap servey ni ventatja intelectual pot reportar-hi.

            ¿No heu tingut esment del recercador infadigable d’exemplars d’edicions numerades, a condició, però, de que han d’ésser precisament d’un múmero determinat?. ¿ O el que cerca llibres exclusivament, qu’en la portada, imprés, ostentin un escut de Barcelona?.

            O aquelles  recents edicions de luxe, que tots recordém, la majoria de les quals contenen textes estrafalaris, ab unes ilustracions més estrafalaries encara, edicions fetes de cara a fabricants enriquits per la guerra, llibres que’ls adquirents may han de fullejar, però qu’els han dit que ab el temps pujaran de preu”.

 

            RODERGAS CALMELL, J.: Semblança y Bibliografia de Ramon Miquel y Planas per…; Barcelona, 1955, pp. 6.

 

                          

 

 “ Entre estos y la polilla hay poca diferencia; decimos mal: es grande, pues si bien estos bichos se entretienen en hacer túneles y minados por el libro, algunos tienen tal miramiento que respetan el centro impreso de las páginas y sólo perforan sus galerías por el margen blanco, por lo cual nunca es destruido por completo, mientras que los sujetos que presentamos los hacen desaparecer, y ocurre el que, satisfecho del que tienes el libro, cuando lo necesitas vas a buscarlo y te encuentras con que no lo encuentras, pues el amigo a quien lo prestaste no lo devolvió… Es bien conocido el caso de aquel que le negó a un amigo el prestarle un libro porque, según dijo, todos aquellos tan numerosos que veía le habían sido prestados a él y los estimaba mucho”.

 

            Article de Fco. Martínez y Martínez: ‘Bibliófilos, Bibliómanos, Bibliópolas, Gorrones y Frescos”, en el Boletín de la Real Academia de la Historia de Madrid, tom LXXXVII, Abril-juny, pp. 485-490, l’any 1927, on parla dels bibliocleptòmans.

 

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estic fent obres, disculpeu

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Frases sobre Bibliofília 229

                book-decor-medieval-collection.jpg

                              Llibres per decorar a Bookdecor

“ Llegeixi, cregui’m¡.

– No es cansi, amic meu em va dir amb un somriure amable i resignat alhora.

– Hi ha un altre inconvenient a més a més del que li he dit. Com vol que llegeixi llibres, en aquest recó de món? A qui vol que els manllevi?.

– Compril’s – vaig fer vivament.

– A Barcelona hi ha vint llibreries que cuitaran a enviar-li el que demani. Es ben senzill.

– Déu me’n guard¡ No sap la pena que em faria començar a desprendre diners en una cosa que un cop llegida ja no té cap utilitat…

– Qui ho diu, que no té cap utilitat un llibre després de llegit?- vaig replicar amb una mitja rialla i decidit a derivar el diàleg cap al cantó humorístic.- Miri, senyora: els llibres arrenglarats en uns prestatges, escampats sobre una tauleta, drets sobre una calaixera, són un element decoratiu molt estimat arreu del món. Hi ha molta gent que en compra només per això: per omplir i per decorar. Altrament, quan vostè ha d’enganxar una fotografia en un àlbum o cosa semblant, què hi possarà perquè l’adhesió es consolidi? Un llibre feixuc, un volum d’História o de Diccionari Enciclopèdic. Jo vaig conèixer un senyor que cada vespre, en anar-se’n al llit, deixava els seus pantalons de sortir sota vint volums del Larousse. L’endemà els treia planxats que eren una meravella…

– Ho diu per riure…

– Ah senyora, no. Completament autèntic. I no he acabat, encara. Si vostè tingués una llibreria, per modesta que fos, sols de cinc cents volums, no li caldria caixa de cabals… En un parell de llibres el títol dels quals sabrien vostè i el seu marit, podria amagar una important quantitat de bitllets. Un lladre no pot entretenir-se a fullejar tota la biblioteca… És un amagatall segur…

Esperi, esperi… Encara té més aplicacions, el llibre. Suposi que té dos o tres nens a dinar; només hi ha una trona. Com ho farà perquè tota la xicalla arribi còmodament al plat? Doncs molt senzill: agafarà uns quants llibrassos i els posarà sobre llurs cadires. A l’estiu, amb un d’aquests llibres, primets sense relligar, que en francès anomenen plaquettes, vostè es pot ventar sense necessitat de ventall… Ui, no acabaríem mai.

Els llibres tenen infinitat aplicacions, entre les quals, la de servir per a la lectura, potser és la primera, però no és la més estesa.

 Extret de “La vergonya de la casa” de Carles Soldevila en el llibre Paradisos de Paper, Llibreria Catalònia, B, 1927, pp. 26-27.  

                                 book-decor1.jpg                                                      Llibres per decoració ( Bookdecor).  

                                  encuadernacion_ceremonial-de-la-consagracion-y-coronacion-de-los-reyes-y-reinas-de-aragon-pedro-iv-rey-de-aragon-siglo-xvi.jpg                                                               

                                                                     Enquadernació mudèjar  

“ Aludiremos, tan sólo de paso, las imponentes encuadernaciones suntuarias bizantinas o carolingias. Prodigiosa conjunción del arte y del espíritu, del orfebre y del lapidario, cuya deslumbrante riqueza ofrecía rendido tributo de amor y de fe a los libros santos.  

          Mencionaremos como cosa más propia de nuestro arte aquella encuadernación de recias tablas de cedro recubiertas de pieles de venado sin teñir que protegían los códices de vitela o de pergamino de trapo, hispano-árabes, románicos o góticos, de la época medieval. 

           Su decoración fue en extremo rudimentaria, pero incisa. La presión de grabados en madera daba a la piel suavidades y figuraciones santas y seglares de gótico perfil. Mohosos herrajes completaban su función monástica en una época de austeridad y penumbra. 

           Los mudéjares en España proporcionaron a la encuadernación un mayor énfasis ornamental y geométrico, pero sin aliento, vacío todvía de la enjundia y optimismo occidental que se avecina.

            En los largos años renacentistas la decoración exterior de los libros impresos fue todo lo contrario. Reinó en sus dominios la exultación. El ánima inflexible de las tapas de los libros ya no fue de madera. Se compuso de papeles engrudados. Finas pieles de origen oriental recibían la decoración que fue concebida pensando en las múltiples posibilidades de las improntas doradas a flor de piel que se admiraban ya en las encuadernaciones prerrenacentistas de Matías Corvino, el rey bibliófilo de Hungría, y en otras de procedencia napolitana y florentina realizadas por artífices catalanes y aragoneses ( godamasillers) al servicio de la biblioteca humanista de El Magnánimo Alfonso V de Aragón. aldus.gif            La decoración de las encuadernaciones del Renacimiento, al igual que las de la época musulmana, no es alegórica, sigue siendo simplemente ornamental. Las viñetas de Aldo Manucio, el célebre impresor veneciano, ofrecen los primeros gustos que labran la futura suntuosidad”. 

                  

  “El poder del libro impreso” extret de:  El arte en el libro y en la encuadernación d’En Emilio Brugalla Turmo, a la  Memoria de la Real Academia de Ciencias y Artes, vol. XLII, nº 5, octubre de 1973 a Barcelona; pp. 201.

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                   art_eca01.jpg

           Article: El que es paga pels llibres catalans al estranger, a La Revista dels Llibres, nº 1 de maig de 1925, pp. 10-11.   

 Amb vaig equivocar i l’article citat dalt estava aquí i ara està a Frases sobre Bibliofília 210  . 

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           “ Para Lacroix, El bibliófilo Jacob, en su obra Los aficionados a los libros viejos, distingue claramente entre el bibliófilo – que ama los libros, pero no necesita poseerlos – y el bibliómano, del que enumera cuatro variedades: el atesorador ( goza de sus ejemplares en soledad, pero no los enseña), el vanidoso ( no lee, colecciona libros como podrí ajuntar conchas o cualquier otra cosa), el fantástico ( caprichoso y voluble), el envidioso ( ambiciona todo lo que no posee, y uno murió de pesar porque no pudo conseguir un libro ¡ imaginario¡) y el especializado, que ‘ no colecciona más que cierta clase de libros y no se preocupa de que sean los más raros y singulares’. Concluye Lacroix: ‘ En una palabra, la bibliomanía más elevada y la más ilustre no está exenta de manía, y en cada manía se percibe un tinte de locura’. Por su parte, Bollioud-Mermet distingue cuatro variedades de bibliómanos: los que exhiben bibliotecas aparentando un saber que no posen, los que acumulan libros en exceso y sobre materias que desconocen, los cazadores de rarezas que no reparan en precios ni en medios, y los coleccionistas de libros extravagantes ( quiere decir licenciosos).            Pienso que casi todos los bibliófilos – y el resto de los coleccionistas – percibimos y reconocemos la manía en los demás, pero no en nosotros mismos, lo que demuestra que todos somos maniáticos. Aunque quizá sí que haya finalmente una diferencia: el auténtico bibliófilo no se conforma con adquirir libros, sino que además de admirarlos, olerlos, acariciarlos…los lee”. 

            Mendoza Díaz-Maroto, Fco: La Pasión por los libros. Un acercamiento a la Bibliofilia, Espasa Calpe. Madrid, 2002, pp.43-44.

       

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Frases sobre Bibliofília 175

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“ El llibreter va ser element essencial en la confecció del llibre, en tots els seus aspectes, en la difusió del llibre i en la valoració del llibre. L’existència de tants de llibreters a Barcelona durant el segle XV demostra la importància d’aquesta professió tant des del vessant econòmic com el cultural. El llibreter, en la documentació dit, ‘libraterius’ i, ‘lipreterius’, rebé també, per la feina específica que feia, el nom de ‘ligator librorum’, ‘ curritor librorum’, ‘mercator librorum’, ‘venditor librorum’. És aquell que exercia l’officium libreterie’, l’artem librarie’ o qui es guanyava la vida, ‘ operando in botigia de librater’. La tasca del llibreter era la d’aquell professional que venia paper, pergamí, plomes, tinta, llibres sense escriure i altres eines o estris per a escriure; relligava llibres i els enquadernava; valorava llibres, era protagonista en els encants o subastes de llibres, comprava llibres i els venia, importava i exportava llibres. La denominació de llibreter podia referir-se a cada una d’aquestes activitats. Cal, per tant, distingir entre el llibreter empresari, el llibreter treballador a sou en un obrador o botiga de llibreter, i l’aprenent, també, a la fi, fent feines de llibreter mentre aprèn l’ofici, sense oblidar el llibreter exercint l’ofici de llibreter especialment mercadejant amb llibres, conjuntament amb altres activitats alienes al llibre”.

Josep Hernando i Delgado a l’article: “Del llibre manuscrit al llibre imprés. La confecció del llibre a Barcelona durant el segle XV. Documentació Notarial”. Revista Arxiu de textos catalans antics, vol. 21, 2002, pp. 269-27.

 

 

     ” El futuro de las librerías de viejo ya está aquí: se llama Internet. Hace tan sólo diez años, conseguir libros raros, descatalogados o simplemente usados – no vamos a hablar aquí de libros antiguos, anteriores al siglo XIX, o de piezas únicas de bibliófilo, sino de esos otros libros de lance que, a un precio más asequible, interesa leer, consultar, poseer o regalar – estaba en manos de la casualidad. Salvo que se contase con un librero de confianza, era prácticamente imposible desear un libro y dar con él de manera inmediata: se podía, sí, perseverar en la búsqueda de un ejemplar determinado, pero al final únicamente el azar – casi siempre en forma de viaje o de amigo providencial – tenía la potestad de ponerlo delante de los ojos. Era otra forma de comprar, claro. Ahora, los libreros de viejo han tomado la red, han volcado en ella sus catálogos, y la posibilidad de comprar libros deseados se materializa ipso facto a golpe de ‘ratón’.  

Article “Internet y los libros de lance”, de Fernando Sánchez Pradilla.

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