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Posts Tagged ‘Llibreria’

               “ Si la importància bibliofílica és, fins a cert punt, independent de la vàlua intrínseca del llibre, l’ideal és, però, que una i altra vagin juntes. No cal, doncs, encarir l’interés d’una col.lecció d’història de Catalunya, amb exemplars dels primers temps de la impremta entre nosaltres, alguns d’ells incunables – i tothom sap què vol dir, en les esferes de la bibliofília, un incunable català, sortit de les premses dels impressors alemanys que introduïren aquí la novel.la art o de llurs successors.

               Els erudits seguiran discutint sobre els origens de la impremta a la península; com totes les matèries d’erudició, la controvèrsia potser no acabarà mai, o almenys tardarà molt. El fet és, però, que el primer llibre imprès a Barcelona del qual ens han arribat exemplars és l’Egregie dcotor Sancti Thome de Aquino in libris ethicorum comentum, per Brun i Spindeler ( 1478)”.

               Article: “Els XII”, de Just Cabot a ‘La revista nova’, nº 15, de març de 1918.

 

 

                                

 

 

 

               “ En Siracusa conocí a un inglés que padecía ‘ bibliofilia’. Se llamaba Mister Harriwel. Poco le importaba a nuestro inglés lo que los libros pudieran decir. Para él, eran igualmente codiciables un volumen de nociones de Aritmética que la Biblia o La Ilíada. Lo que interesaba a Mister Harriwel era el libro, considerado como cuerpo.

-Estoy preocupadísimo – me dijo un día, mientras tomábamos café – . Tengo enfermos algunos volúmenes de mi biblioteca.

  Yo siempre había considerado a Mister Harriwel como un señor un tanto ‘chalado’, pero con aquella declaración, le ascendí de pronto a loco de remate.

  -Sí, señor – continuó el inglés-. La gente cree que el principal enemigo de las bibliotecas es el fuego, y por eso colocan grandes y antiestéticos extintores en las salas de lectura. No es el fuego ni son los lectores mismos los principales enemigos de los libros. Quienes podrían acabar en poco tiempo con los volúmenes más curiosos del Mundo, si la Ciencia no se ocupase del asunto, son unos bichitos pequeñísimos que apenas se ven, y que devoran sin piedad los libros, especialmente los antiguos.

 

            Después. Mister Harriwel me explicó detalladamente las características de estos bichitos, que padecen la extraña manía de digerir literatura.  

 

                                  

                         

 

              Uno de los bichitos más peligrosos es el llamado annobium paniceun. Se trata de un coleóptero que mide dos milímetros. Es de color marrón claro y forma cilíndrica. Se le encuentra en todas las latitudes. Antes se creía que este bichito sólo atacaba el pan de centeno, pero ahora se ha descubierto que, sin desdeñar del todo el pan, prefiere la literatura como alimento y albergue. Las hembras colocan sus huevos en los intersticios de los volúmenes. Lo que prefieren para alimentarse es la goma o engrudo con que están pegadas las hojas.

 

            También son un enemigo terrible de las bibliotecas los gusanos, llamados vulgarmente ‘barrenilla’ o carcoma, porque empiezan atacando la madera de las estanterías y concluyen metiéndose en los libros.

 

            Mister Harriwel me citó infinidad de nombres y características de estos animalitos, pero no es cosa de cansarles a ustedes.

 

            -El más importante y el más voraz de todos – concluyó el inglés- es el llamado científicamente cheylectus cruditus, y vulgarmente, ‘devorador de libros’. Habita en los infolios polvorientos. Es vagabundo y ciego. Devora a otros insectos que viven en los libros, pero esto no es ventaja, puesto que él solo se basta y se sobra para acabar con la palabra escrita, si se le deja. Esta especie es la que he descubierto en mi biblioteca, pero me propongo acabar con ella en poco tiempo.

 

            Por fin, Míster Harriwel, que era algo exageradillo, me dijo con acento patético:

 

            -Si los hombres de buena voluntad no nos ocupáramos de este problema, los devoradores de libros causarían un destrozo, comparado con el cual la catástrofe de Alejandría resultaría una broma”.

 

            Article de P.D.: “ Unos bichitos que comen literatura”, a la revista Estampa, de 13 de gener de 1934, pp.15.       

                        

        

                           

 

 

 

 

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“ I parlem del que és matèria bibliofílica per excel.lència, el llibre. Distingim primer el llibre antic i el llibre modern, perquè, encara que en l’art d’imprimir les innovacions no han afectat mai fonamentalment el llibre, els principis que inspiren el llibre vell i els que inspiren el llibre modern de bibliòfil són del tot diferents.

 

Potser l’impressor antic no es preocupava més que de fer obra d’art, i, com tot l’art modern, ha volgut cercar solucions noves. Compareu els exemplars sortits de les velles premses amb els llibres il.lustrats moderns, fets amb gran suma de pretensions i veureu la diferència. La voga actual del llibre de luxe ha provocat una allau d’edicions per a tots els gustos. En les edicions il.lustrades és allà on s’ha vessat més fantasia. Sembla iniciar-se un retorn a la tipografia pura i, quant a les obres il.lustrades, una major exigència, fins a reputar antitipogràfics determinats procediments d’il.lustració”.

 

 Article: “Els XII”, de Just Cabot a ‘La revista nova’, nº 15, de març de 1918.        

                            

         “ Ciertamente, los libros – como cualquier objeto – tienden a destruirse con el paso del tiempo, de modo que, en teoría, cuanto más antigua es una edición, menos ejemplares deben quedar de ella, pero este principio tiene muchísimas excepciones. Los libros que en el momento de su publicación costaban caros se han conservado mucho mejor que los baratos, como sucede con la celebérrima ‘Biblia de 42 líneas’: parece que sólo se imprimieron 150 ejemplares en papel y 35 en vitela, y sin embargo han llegado a nosotros nada menos que 35 en papel ( 17 de ellos completos) y 12 en pergamino ( no tan completos), más una serie de fragmentos. Como no hay ejemplares para todos – ni siquiera para lo bibliófilos multimillonarios -, unos avispados y poco escrupulosos libreros estadounidenses – Wells en 1921 y Scribner en 1954 – desglosaron sendos ejemplares incompletos, con lo que docenas de bibliotecas y coleccionistas particulares pudieron satisfacer su fetichismo comprando al menos una ‘honorable’, que así se llaman las hojas sueltas – 643 entre los dos volúmenes- de la mentada Biblia *”. ( * El año 1985, en un Salón del Libro de Paris un librero neoyorquino ofrecía dos de ellas por el equivalente a medio millón de pesetas de entonces ( 3.000 euros), y un bibliófilo español que pudo comprarlas está muy arrepentido de no haberlo hecho).

 

            MENDOZA DÍAZ-MAROTO,  Francisco: El mercado del libro antiguo antiguo en España visto por un bibliófilo, Arco/Libros, Madrid, 2009; col. Instrumenta Bibliológica. Pp. 52.

 

 

                                 

 

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               “ El col.leccionisme en general ( i el bibliòfil per tant) és individualista, almenys mentre constitueix la col.lecció. En casos extrems, el seu goig fóra tenir un exemplar que fos ell sol a posseir. Però sense arribar a aquest exclusivisme, persisteix, en el bibliòfil de pura sang, un cert egoisme que costa molt de desarrelar. Si uns quants bibliòfils s’associen és per millorar cada un la seva col.lecció. Tard o d’hora, però, els millors d’entre ells tenen un gest magnífic; el de cedir a una biblioteca la seva col.lecció, formada en llargs anys de sacrificis i de recerques, amb una vigilància alerta a totes les subhastes i tots els catàlegs i freqüents visites a les llibreries de vell, les més a propòsit per a la tertúlia. Així la seva tasca abnegada esdevé útil a tots. Quan aquesta donació és feta en vida, no hi ha potser altre sacrifici tan heroic.

              A despit de tot, el sol fet de preservar uns quants bells llibres de la destrucció és prou meritori per passar per alt totes les febleses inherents a la bibliofília, ja que aquesta per ella mateixa pren categoria elevada i eleva el seu adepte”.

Article: “Els XII”, de Just Cabot a ‘La revista nova’, nº 15, de març de 1918.

 

                                        

                “ Otra vez hojas de árboles y hojas de libros en el paseo del Prado. Árboles viejos, a los que no se ha mutilado – como a los trágicos muñones de frente al Museo, más desesperados ahora con sus pobres brotes sin gracia ni eficacia -; libros viejos que conservan, no obstante, algunos, desdeñada virginidad folial.

              Esta tendalera alta, que en pleno paseo del Prado obliga a detenerse gustosamente, había desaparecido, como tantas otras, esparcidas por las calles de Madrid. Protestaban de ello los libreros residenciados en la cuesta de Claudio Moyano. Suponían que tales humildes llamadas a la lectura perjudicaban su negocio, languidecido y aminorado desde que el Ayuntamiento les otorgó el derecho a agruparse, según venían solicitando hace años.

            El librero pomposamente llamado ‘de nuevos’ protesta del librero ‘de viejo’, y éste, metido en su librería o en su barraca, del de quiosco y tendalera al aire libre. Oyendo también a este último se descubre otro enemigo: la biblioteca circulante.

            -No hay público para tanto. Es siempre el mismo. Si compra allí, no compra aquí- dicen unos y otros.

            Pero todos viven y aguardan tranquilos al comprador, en una pachorruda inactividad que, cuando más, les induce a leer la novela erótica o el folletín truculento.

            Lo que no hay es bastantes libros. Un puesto en cada esquina debiera consentirse. Y tolerarse aquellas ofertas a bajo precio y a voz en grito de los libros amontonados en cestos y pregonados contra la indiferencia de las multitudes.

            El librero de ‘viejo’ acaba por adoptar el sistema mercantil tan nefasto del librero de ‘nuevo’, limitándose a esperar al comprador, a imponerse los indolentes a los activos obligando al precio único y a reglamentar la competencia con arreglo a los que menos venden o quieren vender. Y lo que importa es dejar a cada uno en libertad de vender donde, como y cuanto quiera; estimular precisamente al que procura poner el libro delante de los ojos y de los pies del transeúnte, obligándole a detenerse y enterarse.       

            Hay que procurar que aumente el ejército de libros contra la invasión, cada día mayor, de analfabetos espirituales. Porque las vístimas propiciatorias de la bibliofilia son escasas. Si preguntáis a los libreros de la cueta de Claudio Moyano, os dirán hasta quince o veinte nombres, siempre los mismos y siempre dispuestos a encontrar demasiado caro lo que saben se compró demasiado barato”.

            Article: “El perfil de los días” de José Frances, a Nuevo Mundo, Madrid, 29 abril 1927.    

             

                   

                                        

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               “ En qualsevol imprenta decenteta hi ha, en lloch ben visible, al costat del Diccionari de l’Academia, un tractat de tipografía, en llengua estrangera casi sempre, tractats qu’apreten poch per volguerho abastar tot. S’hi estudia desde la manera d’agafar el componedor, fins á la correcta disposició de les planes en una forma; s’hi donen indicacions sobre les caixes de grech y d’alarb; s’esplica el tracte dels  papers, llurs clases y fabricació; la conducció de les máquines y llurs averíes,… demanin ¡ Totes les pretensions d’un trivi y un cuadrivi.

                   ¿Com es, donchs, qu’ab instruments de saber tan preciosos, siguin les imprentes series, up-to-date, aus tan rares com el pájaro azul o l’hipogrif?…. Y contin que ja no demanem imprentes d’art, establiments-temples, qu’aquéstos sols se donen, en circunstancies molt escepcionals, en una Vilanova llunyana com Castell de somni.

            L’única raó es la de que no hi ha manuals ni tractats qu’ensenyin l’Amor.

            Y sols l’Amor es lo que dona a la freda materia el calor de la bellesa, sols l’Amor eleva el travall a art, sols l’amor sublima les vulgaritats de la técnica, les rutines y les pesadeces de la feyna, fins a ferne poesía”.

            Article: “ Reflexions sobre l’art de fer llibres” de R. Miquel y Planas en el Anuari Oliva, Vilanova i la Geltrú, 1907, pp. 90.

                                                    ——————–

                “ Claro que hay diversos grados de pobreza, como existen libros antiguos, raros o curiosos para todos los bolsillos: el bibliófilo pobre tendría que hacer de la necesidad virtud y especializarse en lo que cueste poco dinero, porque coleccione lo que aún no se haya puesto de moda, porque se conforme con ejemplares defectuosos. No tendría más remedio que ser ‘rebuscador’, ‘ratonero’ o ‘ganguero’.

            Pero existe algo peor que la pobreza para el bibliófilo, y es – paradójicamente – la juventud. Aparte de que suele ir unida a la escasez de recursos, su mayor desventaja será la falta de formación y la inexperiencia – como en todos los órdenes de la vida – , la cual le costará muchos disgustos y dinero. El bibliófilo maduro o francamente anciano sufrirá viendo que la inflación ha disparado los precios, pero, como perro viejo que es, cometerá menos errores y desaprovechará pocas oportunidades”.

 

            MENDOZA DÍAZ-MAROTO,  Francisco: El mercado del libro antiguo antiguo en España visto por un bibliófilo, Arco/Libros, Madrid, 009; col. Instrumenta Bibliológica. Pp. 28.

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  “ Entre els punts de distribució de llibre antic, a més de les llibreries i de les cases de subasta, tenen certa importància les fires i els salons, que concentrant l’oferta produeixen l’atracció d’aquells que desitgen adquirir i conèixer el llibre antic. Les fires están pensades pel públic en general, mentre que els salons están dirigits als professionals del comerç del llibre i a un conjunt molt escollit de clients. També es poden incloure en aquest mateix nivell comercial les ciutats del llibre que es constitueixen, en realitat, com a fires permanents del llibre, tot i que amb característiques especials de desenvolupament rural i atracció d’un turismo cultural”.

               Art. “Comerç i taxació del llibre antic” de Manuel José Pedraza Gracia,a Item, n. 51, jul-des 2009, p. 121.                                                          

                                                                  Diferents Fires

 

 

 

         

               “ Aspira nuestro Conservatorio al sostenimiento de todas las artes relativas al libro, pero especialmente de aquellas que a causa de la tendencia estandarizante de nuestra época, y con grave perjuicio para un futuro próximo, corren el peligro de desaparecer            

            

               Se equivocaría, sin embargo, quien supusiese en nosotros una desviación hacia la Bibliofília, entendida como culto del lujo, de la rareza o de la riqueza material en el libro. Sin excluir, en las artes que conciernen a éste, lo que les puede convenir en el aspecto suntuario, interesan fundamentalmente a nuestro Conservatorio – y en este sentido se hallan organizadas sus enseñanzas – los que podrímos llamar valores indeclinables para la dignidad del libro, de su presentación y conservación. La sencillez, no es sólo compatible, sino muchas veces indispensable, a esa dignidad. Y la selección y calidad, son independientes en absoluto de la rareza, cosa evidente, al menos, en los aspectos tipográfico y calcográfico, que son los que justifican los más individualizados valores de la encuadernación

 

              

          

                Nada podrá separarnos de esos principios. Reflexionando atentamente sobre la situación y tendencia actual de la producción librera, se echa de ver que su misma mecanización y progreso le imponen unos límites que habrán de repercutir cada día más en beneficio de las artes del libro propiamente dichas. Por lo pronto, la edición de códices antiguos y la reedición de libros raros y agotados, se hallan hoy considerablemente colapsadas por una apelación cada día más frecuente  al microfilm. No tardará este procedimiento fotográfico, que alcanzará, sin duda, mayor perfección, a trascender de una manera sensible sobre la producción librera en general. Porque si en los casos apuntados, las rzones para el uso del microfilm dimanan, en rigor, del enorme riesgo económico que supone la edición de obras de muy limitada circulación, han aparecido también, y de día en día son más compartidas, las razones que aconsejan el mismo uso del microfilm, apoyándose en la falta de espacio para la conservación de los libros. Son bastantes las bibliotecas, hoy, sobre todo en Norteamérica, en las que, para determinadas obras, se prefiere – permítasenos la frase – el celuloide a la celulosa, es decir, el microfilm al ejemplar impreso que se halla en el mercado.

        

                El microfilm supone la existencia del libro. En esa misma existemcia estriba otro procedimiento fotográfico ensayado en los Estados Unidos, que es el de la placa de tamaño normal, capaz, cada una, para reproducir algunos centenares de páginas de libro No sabemos cuál será el porvenir de este sistema. Pero lo cierto es que tales procedimientos parten del libro, en la forma que le ha dado la imprenta, bien que no sólo frenando, sino haciendo retroceder considerablemente la cifra de las tiradas.  

 

         

                ¿ Cuál será la consecuencia de este retroceso? No parece de difícil previsión. La industria librera se verá obligada a reforzar, en gran parte, las calidades artísticas de su producción, ya que será en función de éstas y no de su potencial mecánico, que esa industria podrá sostenerse, dando al libro impreso – combatido también por el cine, la radio y el disco – categoría de objeto destinado a minorías cada vez más especializadas y exigentes. Es decir, en la época del microfilm, el libro impreso conocerá su magnífico renacimiento artístico. Volverá a adquirir ese rango de cosa personal y entrañable que equivocadamente se ha supuesto, a veces, en trance de inmediata bancarrota.

 

                      Nuestro Conservatorio inscribe, pues, sus actividades en una acusada tendencia de nuestra época. Y por ello en él se cultivan con noble atención la tipografía y la encuadernación clásicas y modernas, el grabado sobre madera y sobre metal, la litografía, la restauración, etc. Más que nunca, para la defensa del libro, es hora de estudiar, en la realidad actual y en su perspectiva histórica, sus factores artísticos y sus técnicas”.

 

        Article de J.B. Solervicens: “Conservatorio de las Artes del Libro”, a Ensayo, nº 10,  Butlletí de l’Escola d’Arts i Oficis Artístics de Barcelona, 1958, pp. 14-16.

                     

                                             

 

Imatges de:

 

http://www.artsllibre.org/pages/page.php?numh=6&numv=2&numsv=0&numssv=0&cat=1&lan=1#

 

Conservatori Arts del Llibre – Llotja –  Carrer Pare Manyanet 40, 08027, Barcelona

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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                                           La Librería de Tomás de Iriarte.

 

“Bibliòfils cagués”

            Fa pocs anys que estic en aquest món de la Bibliofília, no he vist gaires canvis, però n’hi ha un de clar: les llibreries crec que venen més per internet que de tú a tú, com es feia abans, i moltes van tancant  les portes de locals a les ciutats i només treballen ‘on line’, sembla ser que és molt més econòmic fer-ho així.

            Per els qui ens ‘agraden’ els llibres, comprar d’aquesta manera no ens satisfà plenament, crec que és molt millor,  com a mínim,  veure els llibres que volem o desitgem comprar, i ja no em fico en allò que diuen i expliquen uns quants d’ olorar-los, tocar-los o acariciar-los i altres emocions que es senten quant buscant i xafardejant, trobes llibres que no esperaves o en els que ni hi pensaves i que en veurel’s se’t obre el cel.

            Aquestes coses, moltes vegades  moments de felicitat, són impossibles per internet. A més a més vas a Uniliber o a Iberlibro o a d’altres llocs i trobes un llibre amb 10 preus a 10 llibreries, que varien normalment en funció de l’edició, del paper , de l’enquadernació  i de l’estat en qué es conserven,  i també vas veien que algunes llibreries sempra són més cares que unes altres.

                                                                 

                                  La Derrota de los Pedantes de Moratín.

 

Una altra cosa que no ens agrada, bé, no m’agrada a mi, no sé els altres, és el fet de que els llibres han d’arribar per correu, i això ens fa està neguitosos fins que els tenim a les mans, treiem ràpidament els papers que els envolten i els veiem i toquem, els hi donem voltes per tots costats i els obrim per veure que tot està com cal, són moments molt importants.

            Per sort per correu he comprat pocs llibres i sempra m’han arribat en bones condicions i tal com els esperava, però els dies, les hores fins que els tinc a les mans són llargs, molt llargs. Però una vegada abraçats la felicitat és tan gran que oblido ràpidament els moments, les hores, els dies d’espera.

            No sóc un gran comprador, sóc ‘bibliòfil pobre’, no ‘bibliòfil cagué’ com diu un llibreter ‘mañico’ que crec que ho diu quan parla dels seus clients, que són normalment, ‘bibliòfils rics’, però deu passar que en aquest món de la Bibliofília, els rics tenen les seves coses i uns són més gasius que d’altres i s’ho miren més això de gastar-se 10.000 ó 200.000 euros, ó 310.000 ( sense IVA) com en una ‘Hypnerotomachia poliphili’ d’un catàleg de fa pocs anys del llibreter ‘mañico’ ( 1 ).

                                 

                  Hypnerotomachia Poliphili, Manucio, Venecia, 1499.

 

          Això dels  ‘bibliòfils pobres’ i ‘rics’ ho tinc molt clar, però uns quants llibreters no tant, doncs si mires, busques, xafardejes i el que compres no és massa de diners,  no fan gaire bona cara i sembla que el ratet que estas a la tenda o a la paradeta de la Fira ha sigut una pèrdua de temps, per ell clar, jo miro molt i compro o no, com ja he dit sóc ‘bibliòfil pobre’ i no puc fer virgueries, que ja m’agradaria.

       

                                          

                         República Literaria de Saavedra Fajardo.

 

 L’altre dia li vaig dir a un llibreter que quan em toqui la Primitiva li compraré tota la llibreria, però crec que així i tot potser no tindria prous quartos doncs hi ha llibres que no són Picassos però quasi, bé si que n’hi ha uns quants, però aquests ni amb la Primitiva ni amb res.

            El cas és que ‘bibliòfil pobre’ o ‘bibliòfil ric’,  al final,  tots dos gaudeixen d’aquesta afició, tanta felicitat dóna trobar i comprar un llibre ‘barat’ si és el que a tu t’agrada, t’interessa o et satisfà com un de car per algún soci de qualsevol  Associació de Bibliòfils que no sigui massa ‘bibliòfil cagué’ com deiem.

            Un exemple serien els quatre llibres ( en rústica) que em falten de la Pequeña Colección del Bibliófilo ( 2 ), que no hi ha manera de trobarlos, això per mi, però per un ‘bibliòfil ric’ deu ser el no trobar l’incunable del Pere Posa que li falta a la seva col.lecció, clar que tant ell com jo també podem tenir un incunable si apadrinem algún dels que ofereix l’Ateneu barcelonés, surten més barats i  no ocupen lloc a casa, cosa de vegades molt important, doncs els llibres normalment no són gaire grans, sobre tot els de ‘bibliòfil pobre’, però quan en tens més de 3000, encara que siguin petits, ho del espai ja comença, no, ja continua sent un gran problema.

            Volia parlar d’una cosa i estic parlant d’altres. El que volia dir és que les llibreries ja no són el que eren i per internet, on algunes coses van força bé, altres no tant i em refereixo sobretot a la manera com tenen organitzades les seves pàgines algunes llibreries.

            És el cas dels Buscadors, a mi em sembla que una de les coses més necessàries és poder buscar per ‘matèria’ , i com més matèries posin millor, però la majoria de llibreries en posen poques o fins i tot algunes només posen buscar per títol o autor.

            Per sort unes poques llibreries posen fotografíes dels llibres, és el cas de la llibreria Farré, que tenen un bon buscador per matèries i ara posen fotografíes que ajuden molt a veure com són i con estan els llibres, no és el mateix que veurel’s en directe, però és millor que si no hi ha res per  mirar, i es que els ‘bibliòfils pobres’ de vegades mirant, encara que sigui de lluny,  ja en tenim prou, hi ha llibres que s’ho mereixen.                                  

                              

          Guardes de Examen de Literatos y Dechado de Bibliófilos.

              

( 1 )

Catálogo 12 junio 2005.

(El Sueño del Bibliófilo)        

 

                                                                                         

Colonna, Francesco.

HYPNEROTOMACHIA POLIPHILI.    

Venecia:Aldo Manucio por Leonardo Cras   so, 1499, diciembre.

Folio (30 x 20,5 cm). 234 hojas en signaturas π4, a-y8, z10,A-E8, F4. Letra romana del tamaño 115 para el texto; ocasionalmente aparece tipografía griega y hebrea. Ilustrado con 172 xilografías  atribuidas a Benedetto Bordon: 11 de ellas a plena página.También 39 iniciales xilográficas. El papel está sin lavar, sin prensar, sin restaurar y sin facsímiles, esto es, en su condición original. Pequeña pérdida de papel en el margen inferior de una hoja. La errata SANEQVE ha sido corregida borrando la última letra e imprimiendo a mano la desinencia AM. Encuadernación francesa de principios del siglo XVII en piel, con las armas (Olivier lámina 252) de Gaspard III Fieubert de Naulac, señor de Ligny (1626-1694) en ambos planos: el lomo está restaurado conservando grandes partes de la piel original, algunos pliegos han sido cosidos de nuevo sin afectar al cosido original ni al papel.

    

                                 

Primera edición. Para muchos, el libro más fascinante y moderno de la época incunable y una de las cimas de la tipográfia y de la ilustración antiguas; para otros, un proyecto literario menor, una literatura oscura; para casi todos, una fantasía inexplicable llevada a la maravilla tipográfica de la mano de Manucio, que fue quien convirtió el libro en objeto insuperable. Sea como fuere, ahora es buscado como una joya entre las antigüedades librescas, cuya erótica ha sido resumida por G. Painter: “Gutenberg’s Forty-two-lines Bible of 1455 and the Hypnerotomachia of 1499 confront one another from opposite ends of the incunable period with equal and contrasting pre-eminence. The Gutenberg Bible is sombrely and sternly German, gothic, Christiana, and medieval;The Hypnerotomachia is radiantly and graciously Italian, classic, pagan, and renascent. These are the two supreme masterpieces of the art of printing, and stand at the two poles of human endeavour and desire”.

No es un libro raro, sí lo es acaso, sin lavar y con encuadernación antigua, pues suele aparecer en el mercado tamizado por el gusto de los coleccionistas ingleses y franceses del siglo XIX, esto es, manipulado, lavado, prensado y con la última hoja facsímil.

BIBLIOGRAFÍA: Hain & Copinger 5501*. Goff C-767. BMC V 561. BSB-Ink C-471. GW 7223 (+ Accurti, Aliae Editiones página 117). Pellechet 3867. Hillard 649. Polain, Belgique 1126. IGI 3062. Essling 1198; Sander 2056. Renouard, páginas 21 y 22.

Del Sueño de Polifilo se han hecho facsímiles, así la edición Methuen, Londres: 1904, ediciones modernas canónicas como la de G. Painter, The Hypnerotomachia Poliphili of 1499:An Introduction to the Dream, the Dreamer, the Artist and the Printer. 2 volúmenes. Londres: Eugrammia Press 1963.

Ensayos sobre la autoría de las ilustraciones y aun del texto. Para esta parte véase la opinión de P. Scapecchi, quien en sendos artículos publicados en la Accademie e biblioteche d’Italia 51 (1983) páginas 286-98 y 53 (1985) páginas 68-73, argumenta que Colonna es el receptor de la dedicatoria y que el autor es Fra Eliseo de Treviso.Asimismo, el libro ha suscitado monografías fallidas tales la de H. Barolini, Helen Aldus and his Dream Book: An Illustrated Essay. New York: Italica Press, 1992 y experimentos universitarios sin ningún eco como el de L. Lefaivre, Leon Battista Alberti’s Hypnerotomachia Poliphili. Recognizing the Architectural Body in the Early Italian Renaissance, Cambridge-Londres:The MIT Press, 1997, atribuyendo la autoría a Alberti.

La autoría en favor de Colonna se sostiene porque a) las iniciales xilográficas forman un acróstico con el nombre de “Poliam Frater Franciscus Colomna Peramavit”; b) el ejemplar conservado en Berlín lleva manuscrito, del siglo XV, en la hoja pi4 un verso de Matteo Visconti de Brescia: Francisco alta columna i per cui phama inmortal de voi [Polia] risonna; c) un documento de la orden de los dominicos instruye que Colonna “should be comelled to repay expenses which the Provincial of the Order had incurred ‘on account of the printed book”; d) el ejemplar procedente de la colección Beck (vendido el año 2002 en 60.000.000 de pesetas, también en encuadernación antigua) lleva en la hoja F3r una anotación de principios del siglo XVI atribuyendo la autoría a F. Colonna.

Para la tradición española, ver la solvente edición de Pilar Pedraza, Murcia: 1981, con traducción directa del texto, introducción, comentarios y notas, reeditada en 1999 y en 2005 en Barcelona: El Acantilado.

                              

PROCEDENCIA: 1) Guillermus Marlius, comentarista del siglo XVI, con su firma en la portada.  

2) Gaspard III Fieubert de Naulac, sieur de Ligny, del Parlamento de París en 1649, recaudador, consejero de estado, canciller de la reina María Teresa.

3) Vignier, académico e historiador francés, hagiógrafo de Henri IV, con su firma del siglo XVIII en la portada.

4) Myron, firma del siglo XVIII en la portada.

5) White.

6) Michael Wodhull, con su nota de compra el 6 de marzo de 1775 procedente de la subasta de

7) Vendido en Londres en 1886 a Philip Hofer, con exlibris

8) John M. Crawford Jr, coleccionista estadounidense

9) H. Bradley Martin, vendido en 1990 a un coleccionista privado.

Precio: 310000.

          

 

( 2 ) Tres  Portades dels llibres de la Pequeña Colección del Bibliófilo: La librería de Tomás de Iriarte , La Derrota de los Pedantes de Fernández de Moratín i República Literaria de Saavedra Fajardo,i guardes del número 1 de la col.lecció: Examen de Literatos y Dechado de Bibliófilos de Agustín Echavarría.

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