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Archive for the ‘Llibreries’ Category

“ Prova d’amor a la cultura dóna aquell

que llegint mantes vegades un llibre,

el deixa com nou.

La lectura i el menjar s’assemblen en

què si no s’assimilen no nodreixen.

No acceptis ni rebutgis el que llegeixis;

medita-ho, raona-ho; després decideix.

No dobleguis mai els fulls del llibre.

serveix-te d’aquest marcador.

De la mateixa manera que tries els

teus amics, has de tenir cura de

triar els teus llibres. 

Digue’m el que llegeixes i et diré qui ets. 

Joies? Millors que a les argenteries,

les trobaràs a les llibreries”.

 

Extret d’un punt de llibre editat per llibreries i amb la col.laboració de l’ajuntament de Vilanova i la Geltrú, la Diada de Sant Jordi de 1984, i que reprodueix els aforismes escrits per la Diada del Llibre de 1934 a Vilanova i la Geltrú.

 

                                

“ Suele asociarse libro ‘raro’ con libro ‘antiguo’, y uno y otro con ‘valioso’, ‘caro’, pero son tres conceptos distintos que el bibliófilo de pro nunca confundirá. Hay libros muy antiguos – incluso del siglo XV – que no son nada raros ( aunque puden tener un alto valor comercial), y por otra parte existen libros muy raros que carecen casi totalmente de interés y de valor económico ( por ejemplo, los sermones del siglo XVII).

                En este ‘siglo de siglas’ – posterior al así llamado por Dámaso Alonso – podríamos crear útiles para no estar repitiendo contínuamente ‘libro raro’ o ‘libro antiguo’, sintagmas que por otra parte tampoco designan con exactitud los tipos de libros que el bibliófilo desea ardientemente poseer. Propongo LIBI ( libro de bibliófilo) y LARCU ( libro antiguo, raro o curioso), que si llegaran a generalizarse en el futuro perderían las mayúsculas como tantas siglas de uso común y se convertirían en ‘libi’ o ‘larcu’ “        .

                MENDOZA DÍAZ-MAROTO,  Francisco: El mercado del libro antiguo antiguo en España visto por un bibliófilo, Arco/Libros, Madrid, 009; col. Instrumenta Bibliológica. Pp. 51.

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               “ El col.leccionisme en general ( i el bibliòfil per tant) és individualista, almenys mentre constitueix la col.lecció. En casos extrems, el seu goig fóra tenir un exemplar que fos ell sol a posseir. Però sense arribar a aquest exclusivisme, persisteix, en el bibliòfil de pura sang, un cert egoisme que costa molt de desarrelar. Si uns quants bibliòfils s’associen és per millorar cada un la seva col.lecció. Tard o d’hora, però, els millors d’entre ells tenen un gest magnífic; el de cedir a una biblioteca la seva col.lecció, formada en llargs anys de sacrificis i de recerques, amb una vigilància alerta a totes les subhastes i tots els catàlegs i freqüents visites a les llibreries de vell, les més a propòsit per a la tertúlia. Així la seva tasca abnegada esdevé útil a tots. Quan aquesta donació és feta en vida, no hi ha potser altre sacrifici tan heroic.

              A despit de tot, el sol fet de preservar uns quants bells llibres de la destrucció és prou meritori per passar per alt totes les febleses inherents a la bibliofília, ja que aquesta per ella mateixa pren categoria elevada i eleva el seu adepte”.

Article: “Els XII”, de Just Cabot a ‘La revista nova’, nº 15, de març de 1918.

 

                                        

                “ Otra vez hojas de árboles y hojas de libros en el paseo del Prado. Árboles viejos, a los que no se ha mutilado – como a los trágicos muñones de frente al Museo, más desesperados ahora con sus pobres brotes sin gracia ni eficacia -; libros viejos que conservan, no obstante, algunos, desdeñada virginidad folial.

              Esta tendalera alta, que en pleno paseo del Prado obliga a detenerse gustosamente, había desaparecido, como tantas otras, esparcidas por las calles de Madrid. Protestaban de ello los libreros residenciados en la cuesta de Claudio Moyano. Suponían que tales humildes llamadas a la lectura perjudicaban su negocio, languidecido y aminorado desde que el Ayuntamiento les otorgó el derecho a agruparse, según venían solicitando hace años.

            El librero pomposamente llamado ‘de nuevos’ protesta del librero ‘de viejo’, y éste, metido en su librería o en su barraca, del de quiosco y tendalera al aire libre. Oyendo también a este último se descubre otro enemigo: la biblioteca circulante.

            -No hay público para tanto. Es siempre el mismo. Si compra allí, no compra aquí- dicen unos y otros.

            Pero todos viven y aguardan tranquilos al comprador, en una pachorruda inactividad que, cuando más, les induce a leer la novela erótica o el folletín truculento.

            Lo que no hay es bastantes libros. Un puesto en cada esquina debiera consentirse. Y tolerarse aquellas ofertas a bajo precio y a voz en grito de los libros amontonados en cestos y pregonados contra la indiferencia de las multitudes.

            El librero de ‘viejo’ acaba por adoptar el sistema mercantil tan nefasto del librero de ‘nuevo’, limitándose a esperar al comprador, a imponerse los indolentes a los activos obligando al precio único y a reglamentar la competencia con arreglo a los que menos venden o quieren vender. Y lo que importa es dejar a cada uno en libertad de vender donde, como y cuanto quiera; estimular precisamente al que procura poner el libro delante de los ojos y de los pies del transeúnte, obligándole a detenerse y enterarse.       

            Hay que procurar que aumente el ejército de libros contra la invasión, cada día mayor, de analfabetos espirituales. Porque las vístimas propiciatorias de la bibliofilia son escasas. Si preguntáis a los libreros de la cueta de Claudio Moyano, os dirán hasta quince o veinte nombres, siempre los mismos y siempre dispuestos a encontrar demasiado caro lo que saben se compró demasiado barato”.

            Article: “El perfil de los días” de José Frances, a Nuevo Mundo, Madrid, 29 abril 1927.    

             

                   

                                        

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                                      Imatge

              “ Els bibliòfils i les institucions ( les seves biblioteques, concretament) són unaLes biblioteques compren llibres amb certa abundancia i de molta qualitat. Però els materials antics se solen concentrar en determinats tipus de col.leccionistes privats i, generalment, una historia molt més àmplia, la qual cosa motiva unes preferències.

            Alguns autors identifiquen el col.leccionisme, i per tant la bibliofilia, com a joc o com a esport, concretament, el posen en paral-lel a l’art de la munteria. El col.leccionista no només obté plaer en l’estudi de la seva col.lecció, sinó també en la recerca ( cacera) d’exemplars. S’introdueix la sort, la constancia, la perspicacia, el coneixement, en aquesta activitat de recerca que es considera part de l’activitat bibliófila. I també aquí s’exagera ( en la qualitat de l’exemplar o en el preu). Es confon bibliofilia amb bibliomanía i, fins i tot, hi ha alguns autors bibliòfils, com mendoza que les equiparen: ‘Ocurre, simplemente, que el sufijo manía es peyorativo, y filia ennoblece lo que toca; pero es muy difícil ser bibliófilo sin ser maniático’. La bibliofilia com a art pretén la reunió de conjunts harmònics d’exemplars coherents per posseir un o més trets comuns, ja sigui des de la perspectiva del contingut, des de la formal o, fins i tot, de la material. La finalitat és, per tant, lampropietat de l’exemplar que millora les seves pròpies qualitats en formar part d’un conjunt, com ja s’ha dit, harmònic”.

       Art. “Comerç i taxació del llibre antic” de Manuel José Pedraza Gracia,a Item, n. 51, jul-des 2009, p. 121-122.

 ImatgeImatge

“ No hay duda de que el Catálogo de un librero ( ya sea descriptivo, razonado, o meramente marcador de precios), ha constituido en todos los tiempos el índice cultural de una época. Por él sabemos lo que se leía, lo que se vendía, lo que se apreciaba y lo que se despreciaba. Los bibliólogos, con mucha razón y fundamento, dan al Catálogo el valor de un documento histórico. Hay que remontarse al año 1833 para dar con el primer Catálogo razonado que en pasado siglo vió la luz en España. Fue debido a la casa Mallén y Berard, de Valencia, constaba de 200 páginas y fue el antecesor del de Vicente Salvá, que en 1826 y en 1829 había publicado en Londres el suyo. Establecióse este librero después en Paris, en donde desde 1836 a 1861 dio a luz otros catálogos. Con su hijo regresa en 1847 a su patria, en donde empiezan la ordenación y catalogación de su librería particular, que fue una de las más notables en obras españolas y en especial del antiguo reino de Aragón. En 1848 tenía don Vicente preparadas unas trescientas papeletas bibliográficas, pero murió antes de terminar su catálogo. Su hijo don Pedro lo prosigue, y en 1872 logra dar el primer volumen del mismo, muriendo también poco después. Sus hijos junto con Ferrer de Orga, imprimen el segundo tomo, siendo aún hoy día el Catálogo de los Salvá un verdadero arsenal bibliográfico que ningún erudito desdeña”.

            Article de Arturo Masriera: “Los primeros Catálogos”, a La Vanguardia del dia 19 de juny de 1923, pp.14.

                           Imatge

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               “ En qualsevol imprenta decenteta hi ha, en lloch ben visible, al costat del Diccionari de l’Academia, un tractat de tipografía, en llengua estrangera casi sempre, tractats qu’apreten poch per volguerho abastar tot. S’hi estudia desde la manera d’agafar el componedor, fins á la correcta disposició de les planes en una forma; s’hi donen indicacions sobre les caixes de grech y d’alarb; s’esplica el tracte dels  papers, llurs clases y fabricació; la conducció de les máquines y llurs averíes,… demanin ¡ Totes les pretensions d’un trivi y un cuadrivi.

                   ¿Com es, donchs, qu’ab instruments de saber tan preciosos, siguin les imprentes series, up-to-date, aus tan rares com el pájaro azul o l’hipogrif?…. Y contin que ja no demanem imprentes d’art, establiments-temples, qu’aquéstos sols se donen, en circunstancies molt escepcionals, en una Vilanova llunyana com Castell de somni.

            L’única raó es la de que no hi ha manuals ni tractats qu’ensenyin l’Amor.

            Y sols l’Amor es lo que dona a la freda materia el calor de la bellesa, sols l’Amor eleva el travall a art, sols l’amor sublima les vulgaritats de la técnica, les rutines y les pesadeces de la feyna, fins a ferne poesía”.

            Article: “ Reflexions sobre l’art de fer llibres” de R. Miquel y Planas en el Anuari Oliva, Vilanova i la Geltrú, 1907, pp. 90.

                                                    ——————–

                “ Claro que hay diversos grados de pobreza, como existen libros antiguos, raros o curiosos para todos los bolsillos: el bibliófilo pobre tendría que hacer de la necesidad virtud y especializarse en lo que cueste poco dinero, porque coleccione lo que aún no se haya puesto de moda, porque se conforme con ejemplares defectuosos. No tendría más remedio que ser ‘rebuscador’, ‘ratonero’ o ‘ganguero’.

            Pero existe algo peor que la pobreza para el bibliófilo, y es – paradójicamente – la juventud. Aparte de que suele ir unida a la escasez de recursos, su mayor desventaja será la falta de formación y la inexperiencia – como en todos los órdenes de la vida – , la cual le costará muchos disgustos y dinero. El bibliófilo maduro o francamente anciano sufrirá viendo que la inflación ha disparado los precios, pero, como perro viejo que es, cometerá menos errores y desaprovechará pocas oportunidades”.

 

            MENDOZA DÍAZ-MAROTO,  Francisco: El mercado del libro antiguo antiguo en España visto por un bibliófilo, Arco/Libros, Madrid, 009; col. Instrumenta Bibliológica. Pp. 28.

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                Més aforismes ( últims) del llibre Els Cent Aforismes del Bibliòfil de Ramon Miquel y Planas.

VIII     DE BIBLIOFILS Y AFICIONATS 

87

Llibres: la fam de llegirvos

fa venir set de tenirvos.

88

Del cor retrempa les fibres

quan se’s vell, l’amor als llibres. 

89

De bibliòfil, lo mateix

 que de poeta, se’n neix.

  90

Dels llibres la ostentació

no es bibliofilia, axò no¡ 

91

Pel gust de fer biblioteca

no’s deu oblidar la fleca.

92

De bibliòmans poch n’hi ha tants

com suposen els profans. 

93

¿Pecat de bibliolatría?

Pius Onzè’ns n’absoldría’

94

La historia d’un llibre trenca

qui’l vell exlibris li arrenca.

95

Marques d’antichs possessors:

penyores de vells amors¡ 

96

L’exlibris en va es crearlo

sens llibres hont aplicarlo. 

97

L’exlibris massa historiat

es mostra de vanitat. 

98

Qui’s dóna a la bibliofilia

no fa ultratge a sa familia. 

99

A bibliòfil consumat

Sols hi arriba’l molt lletrat.

100

Bibliòfils: a Déu llohem,

y de sa gracia esperèm

qu’en la mort se’ns obri pia

la celestial Llibrería.

Axí sia.

 

                    

               Las paradas de los Encantes, ( que entonces se celebraban en la calle del Consulado, frente a los arcos del mismo nombre), abundaban en libros viejos y raros y era costumbre revolverlos con los pies en los montones que en el suelo de la calle levantaban los vendedores. Allí había incunables preciosos, ediciones aldinas y plantinas, primeras ediciones de nuestras crónicas y ejemplares ad usum Delphini, que se ofrecían a peseta, y a veces a un real la pieza, sin que nadie se fijase en ellos. 

               Muchas noches, al retirar la mercancía, los mejores libros eran llevados al molino papelero para ser triturados y hacer pasta para papel de estraza. Los mismos puestos de libros de los Encantes se establecían después en las ferias de San Juan, San Cristóbal, San Jaime o Santa Ana. El negociante de libros viejos más famoso de aquella época, fue Baldomero Gual ( el Mero), establecido en el Arco de San Miguel de la Platería, primero, y en la Tapinería, después, hasta que Juan Batlle, al morir Gual, adquirió sus existencias y fundó su popular centro de librería L’Arxiu.                                               

                              

                              

               El Mero nada sabía de literaturas ni bibliología, y sabía valorar el libro, o por el papel  que contenía, o por lo que en el mercado era solicitado. La materia y la demanda eran sus orientaciones únicas. Sólo acudía a la feria de Santa Lucía, en diciembre, y allí ponía todas sus existencias de manifiesto. Vendíalas a cualquier precio al transeúnte, y, al anochecer, cedía todo el resto a un colega cualquiera por un precio irrisorio. Y así pasaron por sus manos tesoros y más tesoros, que hoy son joyas de vitrina en bibliotecas extranjeras”.

            Article de Arturo Masriera: “Baldomero Gual” a La Vanguardia del dia 19 de juny de 1923, pp. 14.

               

 

 

 

 

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               Volia escriur un apunt sobre els diferents tipus de bibliòfils que hi ha arreu, però crec que posant aquí unes quantes línies de llibres  de Mendoza Díaz-Maroto (1), i afegint algunes coses que he trobat en altres llocs sobre diferents bibliòfils serà suficient per aprendre una mica més.. És difícil perquè en alguns llocs hi parlan,  però no diuen masses coses, només els citen i apa, busca’t la vida per saber que volen dir o que significa el nom que donen a diferents amants, o no, dels llibres.

 

            Diu Mendoza:’ pueden señalarse distintos niveles dentro de la bibliofilia, en función del interés por los libros y sobre todo de la cantidad y la calidad de los volúmenes que posee cada uno. Con otros criterios, y un poco de buen humor, entre los bibliófilos podrían distinguirse las mismas variedades que señalaba Nogués entre los coleccionistas: el envidioso, el seudo, el imbécil, el avaro, el económico, el encantado, el chiflado y el vulgar. Un poco más en serio, habría que distinguir en primer lugar al bibliófilo de Pata Negra del de Pata Blanca…’

                                 

 

             Envejós: abunda i en aquest món em sembla normal que alguns bibliòfils sentin enveja dels altres bibliòfils que aconsegueixen llibres desitjats per qualsevol , però crec que és una enveja sana, potser amb algunes excepcions.

 

            Pseudo: crec que es deu referir a aquelles persones que perquè tenen molts llibres o són molt cars es pensen que són bibliòfils i realment no ho són.

 

            Imbècil: no tinc molt clar a quins es refereix, però imagino que deuen ser aquelles persones que compren coses sense tenir en compte o pensar en el que realment estan comprant i ventant-se de fer-ho.

 

            Avar: bibliòfils que comprarien molts llibres, però que no volen gastar masses diners, i això en aquest món es quasi imposible, no tenen que ser rics, però una inversió, més o menys gran s’ha de fer.  

               Econòmic: semblant a l’anterior, però si una cosa li agrada la compra, i, això sí, intentant que li facin alguna rebaixeta, molt mal vista per la majoria dels llibreters.

 

            Encantat: imagino bibliòfils que quan veuen un llibre es queden amb les ganes de comprar-lo quan més aviat millor, es queden a l’aparador de la llibreria abstrets, admirant el llibre, i si passen dins la llibreria i el fullejan, aleshores l’encantament és més gran, i crec que aquest encantament és com una mena de felicitat, però al mateix temps pot ser un contratemps molt gran si no pot endur-se el llibre.

 

            Tocat de l’ala: aquell bibliòfil que compra per comprar, és més un bibliòlatra, compra i compra i després, moltes vegades no fa ni cas del que te a casa.

 

 

               Vulgar: no sé exactament a qui es refereix, però potser són els que es pensen que ho són, i realment no tenen ni idea del que un llibre és, del que un llibre significa, del que un llibre representa, de com es fa un llibre, ni de què és un llibre intons.

 

            De ‘Pata Negra’: és el bibliòfil de veritat ( ¡ ).

 

            De ‘Pata Blanca’: és el bibliòfil fals, seudo o de “mentirijillas”.

 

            Pobres: crec que són aquells bibliòfils que poden comprar llibres amb preus raonables, vull dir, amb preus no massa alts, llibres que malgrat el preu barat són també grans llibres i dels quals es poden aprendre moltes coses. I escriu Mendoza:

 

‘…¿ puede un pobre ser bibliófilo hoy? Desde luego que sí: puede ser un apasionado de los libros incluso quien no posea ninguno anterior al siglo XX, …, pero el bibliófilo de bolsa triste lo tiene hoy mucho más difícil que en el pasado… Hay, sin embargo, diversos grados de pobreza, como existen libros antiguos o raros para todos los bolsillos…’, i també parla dels:

 

            Bibliòfils a la’ violeta’: és un bibliòfil ric, però sense passió ni amb la sensibilitat i la formació consustancials als “bibliòfils de Raça, ‘comme il faut’ o com Deu mana” diu. Nom que treu del llibre de Cadalso : Los eruditos a la violeta (1772), on es parla d’aquells que volen saber molt estudiant poc, i ho de ‘violeta’ ve d’un parfum preferit pels ‘pijos’ de l’època.

                               

                                    

 

 

             Jove: amb pocs recursos i encara menys saber i informació bibliológica, inexpert, que el porta a comprar coses quasi inútils i de vegades a perdre diners.

 

            Madur o ancià: al contrari que l’anterior, ‘perro viejo’, comet pocs errors i aprofita més les oportunitats, veient , trobant i descobrint llibres en llocs insospitats i , de vegades, sorprenents.

 

            Exhibicionista:que disfruta mostrant els seus tresors als amics i coneguts.

 

            Criptòfil: que guarda i amaga els llibres per ell sol, no els ensenya a ningú.

 

                                         

 

 

               Rics: bibliòfils amb molts diners que compren llibres per milers d’euros, que, normalment, s’ajunten a les associacions de bibliòfils i editen llibres per ells i alguns amics, i més coses. ‘A vegades dits ‘Aristobibliòfils’ que compren coses cares moltes vegades enganyats i pensant que compren grans obres’ ( Mendoza).

                         

 

              De ‘campanetes’: semblant a bibliòfil ric, però encara més, que compra una Hypnerotomachia Poliphili de 300.000 euros com aquell que compra un gelat.

 

 

 

              Cagué: bibliòfil oposat a l’anterior, senyor amb possibles, però que a l’hora de la veritat, en una subasta per exemple, no pujant el que molts pensaven que pujaría per aconseguir un llibre .( Així ho explicava un llibreter expert en incunables i altres llibres normalment cars).

 

            Erudit: és aquell bibliòfil que sap moltes coses sobre literatura, enquadernació, impremta, tipografia  i de tot el que te a veure amb el món del llibre, de la bibliologia. Un cas podría ser Ramon Miquel y Planas.

                                       

 

 

              Per acabar un trosset del llibre de Mendoza on parla del ‘bibliófilo filólogo’ i explica:” Cierto exquisito bibliófilo español, siendo estudiante, le pidió al autor de sus días que le prestara 80.000 pesetas, con la promesa de reintegrárselas al cabo de una semana. ¿Para qué las quieres?. Para comprar un manuscrito, porque conozco a otra persona que está dispuesta a pagar 130.000 por él. El padre aflojó la mosca y al cabo de una semana el préstamo le fue devuelto, lo que le llevó a concluir: Ya veo yo que esto de la Filología da dinero”.

 

(1)     MENDOZA DÍAZ-MAROTO,  Francisco: El mercado del libro antiguo antiguo en España visto por un bibliófilo, Arco/Libros, Madrid, 009; col. Instrumenta Bibliológica.

 

MENDOZA DÍAZ-MAROTO, Francisco: La Pasión por los libros. Un acercamiento a la bibliofilia. Espasa, Madrid,2002.

 

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  “ El comerç dels llibres no se centra en les edicions, sinó en els exemplars. Només es omercia amb exemplars que, com a tals, posseeixen característiques especifiques que contribueixen a transformar un llibre ( objecte documental) en un llibre pel comerç ( objecte únic). No obstanht això, s’ha de tenir en compte que el punt de partida d’una taxació és agafar com a referència els preus que han assolit en el comerç altres exemplars de la mateixa edició o, si això no és possible, d’exemplars semblants per la raresa, l’antiguitat, la conservació, l’enquadernació i altres característiques ja mencionades. Segons això, és el mercat el que estableix els preus. Incideix aquí el concepte de raresa. Els exemplars en perfecte estat són més rars que els exemplars amb alguna deficiència. També incideix el concepte de demanda. Els exemplars perfectes són més buscats pels col.leccionistes que els exemplars amd deficiències, per molt petites que aquestes siguin, tot i que en un moment determinat, quan el preu incideix de manera determinant en el descens de la demanda, tendeix a equiparar-se. En moltes col.leccions ( ja que actua com a principi general) preval el criteri de qualitat ( dels exemplars) sobre el criteri de quantitat. Tanmateix, la taxació és essencialment un procés comparatiu que es basa en información amb què comparar els resultats de les anàlisi fetes sobre l’objecte base.

            El penúltim dels passos és establir el preu. També en aquest punt calen un conjunt d’eines de suport, uns instruments d’ajut. Especialment valuoses són les taxacions d’altres professionals i els preus de venda que ajuden a conèixer de manera aproximada el preu en què s’ha valorat un exemplar d’una edició determinada. També ajuden a valorar la resta de les característiques que influeixen en el preu definitiu amb què es taxa un exemplar determinat. En qualsevol cas, el preu que un exemplar específic adquireix ho fa en un moment concret que no es pot obviar ni separar de la información  merament crematística. L’objecte val “x” en el momento “y”, i només en el moment “y”. En un altre moment el preu anterior serà només una referència. No obstant això, s’ha de tenir en compte que és tracta d’instruments de caràcter bibliogràfic i documental. Per aquesta causa, aquest pas, la definició del preu de l’exemplar, tampoc pot considerar-se com una cosa completament aliena a les ciències de la documentació.

            El darrer pas en el procés de taxació és l’emissió de l’informe de taxació. No existeix cap norma en l’ordenament jurídic que determini com ha de fer-se i quins elements ha de contenir. Per tant, quan n’hi hagi, hauran de regir-se per les normes de caràcter professional que vulguin donar els qui pretenguin oferir aquest tipus de serveis. Algunes qüestions, però, s’han de tenir en compte. L’informe ha de ser raonat i ha d’incloure les dades contemplades per fer la taxació. També ha de contenir el nom del comitent i la causa que origina la taxació, així com totes aquelles circumstàncies que es considerin oportunes i que puguin incidir en el resultat de l’informe. L’informe de taxació permet al comitent ( que encarrega la taxació), generalment el propietari del llibre, conèixer tres factors del document, segons l’opinió de l’expert, que en cap cas certifica aquests detalls: la identificació de l’edició, la determinació de les característiques de l’exemplar i el preu”.

            Art. “Comerç i taxació del llibre antic” de Manuel José Pedraza Gracia,a Item, n. 51, jul-des 2009, p. 123.-124.

 

 

“ Los enamorados de los libros – principalmente de los ajenos – han llegado a constituir una especie de hombres muy rica en variedades. Unos son bibliófilos, otros bibliómanos, los hay bibliólatras y a veces bibliófagos y bibliocleptos. Sobre esta última gran familia podría escribirse un abultado libro, describiendo sus caracteres, resortes y procedimientos. El bibliófilo, o sea el amante de los libros, padece una leve y garta fiebrecilla que espolvorea de moztaza su vida para hacerla más sabrosa. Cuando la fiebre sube, el bibliófilo se trueca en bibliómano; si la bibliofilia imprime al pulso ritmo más celero, la bibliomanía – es ya una enfermedad. Que toca a su ápice en el bibliólatra, para quien vivir es acumular libros; hasta degenerar en bibliófago, quien los encierra y sepulta donde nadie sepa que está oculto su tesoro. Pero el gran malhechor, del que debemos guardarnos, es el biblioclepto, el ladrón de libros, su pasión es más feroz que la pasión por el oro; nos lo pedirá para engañarnos y quedarse con él; o nos lo escamoteará en un descuido. No le enseñemos jamás un libro anotado como raro; pasará a sus manos por mucha que sea nuestra vigilancia; las rejas y cerrojos de “El celoso extremeño” serían insuficientes para preservarnos de las mañas del amigo tocado de bibliocleptomanía”.

            Article de Baldomero Argente: “ Bibliomanía”, a La Vanguardia de 23 de març de 1956.

                                 

 

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                Editat amb motiu de la Feria del Libro Antiguo a Sevilla ( 2011). Aquí aquestes coses no es fan, abans es feien edicions petites, però molt interessants, avui nasti de plasti.

            De rastros y encantes, llibre de José Carlos Cataño. Univ. Sevilla/ Asoc. Amigos del Libro Antiguo, Sevilla, 2011.

                                     

               El llibre explica moltes coses del Mercat de Sant Antoni i dels Encants, de la gent que compra i de la gent que hi ven, i poso aquí unes quantes frases en les que parla d’ells i alguna cosa més.

            p. 18: “No hubo rebaja. Solo la mala cara de la dependienta”.

 

            p. 23-24: “ En los Encantes, … Me habían avisado que los sábados se podía encontrar lo que salía durante la semana, pero a mejores precios. Sobre todo si se comparaba a lo que se subasta el miércoles, que pasa por ser el mejor día. Desde luego que no estaban los buitres, los profesionales, y eso es ya un alivio considerable… “.

 

            p. 31: “ –El negocio de los libros no está en vender sino en comprar – me suelta, pensando como siempre en lo suyo.”

 

            p.33: “ Después de todo, con el índice de chalados que uno se encuentra, da gusto percibir buenas maneras, y también la empatía y la complicidad por tantas madrugadas compartidas de hielo húmedo entre papeles viejos, viejísimas letras, la historia siempre intensa, y desconcertante, de los libros que acaban en los montones”.

 

                                   

             p.47: “ es curioso, porque en un medio donde abundan los amargados y los groseros, si te descuidas acabas chulesco y golfo, como si te pidieran que los colocaras en su lugar de esta manera, sin entender que existan otras.

 

            p.59: “ Y sin embargo, ayer mismo estaba el del puesto que cada domingo nos da los buenos días, aun si a uno se le olvida, o se contagia este uno de la antipatía y el fastidio con que suelen mancharnos los libreros de morgue y trinchera”.

 

            p.72: “Son mis ángeles custodios, el matrimonio. No es frecuente encontrar gente tan sencilla y tan amable entre los que venden libros”.

                                   

 

 

 

             p.110: “ –El jefe está almorzando – dijo con absoluta autoridad-. No se pueden tocar los libros.

         El compañero no sabía qué hacer. Le sugerí que los escondiera  -Sí, pero el jefe es el hijo del Pepo – me replicó-, que tiene todavía peor genio que el padre….

          Desde luego, al Pepo mejor ni mirarle, porque te quintuplica los precios.”

 

            p.121-122. “ Un librero anticuario que saluda cuando le conviene, me llama para saber si yo sé de una guía de libreros de viejo que acaba de aparecer. Quiere saber si figura en ella.  No tengo ni idea de la guía le respondo”.

 

            p.129: “ Encontré, en otro libro, la carta que la jefa de prensa de una editorial le dirigía al redactor jefe de Qué leer, el equivalente literario a la revista Qué me dices pero en plan fino, con personajes de cuché, guapos mentones, muchos dientes brillantes. Los del puesto, que no son tontos, cuando me vieron leyendo la carta a Iturbe, que así se apellida el redactor jefe, la guardaron en el cajón junto a las recaudaciones y se me quedaron con los ojos desafiantes”.

 

            Dins els llibres de vell, de vegades trobes coses, tota mena de coses, la llista seria llarga. Fa uns mesos en una llibreria del carrer Pàdua vaig veure dins un volum una estampa vella que no tenia res a veure amb el llibre, la vaig treure i vaig preguntar a una noia que feia les vendes (o els cobraments) quan em podía costar  i em va contestar que anava junt amb el llibre, que si era allà dins tenia que comprar el llibre si volia l’estampa.

 

            Em va xocar una mica, però vaig deixar l’estampa i el llibre, clar.

 

                                

              p.137-138: “ Ahora que alguno de ellos vuelve a saludarme – con lo que otro levanta rápidamente el pico para conocer quién es el que ha llegado al comedero-, será cuestión de andarse con tiento.

 

            Que luego por un comentario pueden castigarme si se me ocurriera – lo que es muy improbable – ir a comprarles a la tienda o a Sant Antoni. El del saludo devuelto es el mismo que me vendía por una barbaridad El discurso de las armas y las letras de Pedro Mourlane Michelena.

 

            Dejó entonces de saludarme. Lo mismo hizo el Patriota, en cuanto se acabó mi interés por los libros que exponía a unos precios desaforados. El libro de Mourlane finalmente lo conseguí por la mitad en una librería de Bilbao.

 

            Como en el fondo es un entusiasta – ese que me ha devuelto el saludo-, me lo ha confesado:

 

            -Nos reunimos unos cuantos y luego repartimos. Claro que siempre queda uno con menos que otro…

                          

 

 

 

             p.246: “ El cuatro pelos vende libros caros. Es decir, va de librero profesional, de librero anticuario. Un lumbreras con aspecto granuloso, no sabemos si por falta de aseo o por la sebosidad que le picó de viruelas el careto. No contento con hacer de chivato, alardeó de la hazaña con otro del buitrerío, que también vende libros carísimos, es decir, que también es un librero profesional, anticuarísimo. Siempre se conducen en cuadrilla y estimulándose entre ellos.

 

            La frase següent no parla dels venedors-compradors, ni dels pirates, professionals i voltors que surten no poques vegades, però és una frase que crec que no te res a veure amb el guió del llibre , o sí

 

             p.181: “ Esta mañana los tablones de X estaban de vacaciones y por eso pude acercarme a la pared y descubrir, en ángulo muerto, el rótulo de una tienda en el interior de Sant Antoni escrito en castellano, además de la viga metálica que conserva – eso no lo podrán borrar, aunque algo se les ocurrirá – el sello de La Maquinista Terrestre y Marítima, así, también en castellano.

         Todo eso, la desaparición del castellano en Barcelona, es hoy por hoy una historia perdida”.

 

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               “ El món del comerç del llibre s’articula també en la recerca de l’equilibri entre l’oferta i la demanda. L’oferta profesional més fiable, prové de les llibreries antiquàries2 i de les cases de subhastes. Ofereixen, a més de les garanties derivades de l’anàlisi profesional de l’objecte que posen al mercat, el valor afegit dels seus productes ( localització i focalització de la demanda, determinació de la importància de l’exemplar, neteja, enquadernació i petita restauració si és imprescindible, descripció detallada de l’objecte, etc.). Però aquest no és l’únic servei que presten als seus clients, hi ha també un servei d’assessoria, i a quasi totes les llibreries antiquàries es presten serveis de recerca de documents o de venda per comissió. A les llibreries són els llibreters, com a propietaris dels llibres, els qui posen el preu. A les subhastes, qui defineix el preu definitiu de l’objecte subhastat és el comprador, en pugna económica amb altres compradors potencials. Una de les principals característiques d’aquest sistema de venda és que el preu taxat per un expert és modificat pel públic, o millor, pel mercat. Per aquesta causa, els venedors queden convençuts que és el procediment amb què es pot obtenir el millor preu, i, a més, sense posar-se en mans d’un únic comprador, que per propi interés, li pot mancar la confiança del venedor. Les cases de subhastes són, en realitat, empreses de serveis i intermediació, la funció de les quals és trovar el venedor d’un objecte que busca un client o un conjunt de clients potencials i el comprador o compradors d’un objecte que posseeix un altre client i posar-los en relació”.

 

                                          

              2.-José Martínez de Sousa, al Diccionario de Bibliotecología (*) y ciencias afines ( Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1989, p. 424), defineix, textualment, librería anticuaria com “librería especializada en la venta de libros antiguos y de cierto valor”. Però també hi ha altres conceptes relacionats. Un que se sol confondre amb aquest és el de librería de viejo ( “llibreria de vell”), que el mateix autor identifica amb librería de lance ( “llibreria d’ocasió”). També passa el mateix amb el concepte librería de ocasión. En definitiva, hi pot haver confusió entre llibreria antiquària i una librería d: lance, que l’autor defineix con “la librería especializada en la venta de libros de segunda mano, de saldo o restos de ediciones”. Cfr. Domingo Buonocuore, Diccionario de Bibliotecología ( Buenos Aires: Marymar, 1986), p. 280.

                (*).-  El títol exacte és Diccionario de Bibliología y ciencias afines.

 

            Art. “Comerç i taxació del llibre antic” de Manuel José Pedraza Gracia,a Item, n. 51, jul-des 2009, p.120.

                                  

 

 

 

              “ Del bibliófilo al bibliómano, existe exactamente la diferencia de un hombre que no ama y no puede amar más que a las mujeres hermosas, y aquel que las ama a todas, puesto que todas hablan a su agrado. Diferencia de temperamento y de gusto. Es por esto que siempre se ve al bibliófilo con ciero aire despectivo y, en la boca, esa mueca, que, así como evidencia su escaso interés por el objeto que le propone el anticuario, marca igualmente el poco caso que hace de las adquisiciones realizadas por otro.

 

            El bibliófilo es desdichado. Ama la perfección. La más pequeña perforación de la polilla en el rincón de una página, aunque la oculte la encuadernación, cáusale mortal desagrado. Necesita ejemplares puros”.

 

               Article: El Bibliófilo y el Bibliómano”, de Emilio Henriot, traduït per Eduardo Mario, a Caras y Caretas, del 16 de juliol de 1927, n. 1502, p. 162.

 

 

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               “ S’ha assenyalat repetidament el caràcter documental de l’obra d’il.lustració de D’Ivori, i potser poc el fantàstic. Fou un molt dotat conreador de la fantasia; les nombroses històries per a infants que il.lustrà, tant en llibres com en revistes, li permeteren demostrar-ho a bastament. També podem considerar fantasia la riquíssima decoració que inventà per als llibres de bibliòfil: orles, caplletres, culdellànties…, el suport de la qual no es basa en personatges, sinó enformes geomètriques variadíssimes”.

            Article: “ D’Ivori, artista del llibre” de Montserrat Castillo a la revista Serra d’Or, núm. 454 d’octubre de 1997, pp. 47.

                                         

                                             

               “ Ens dirigim als amants dels llibres. Però n’hi ha de moltes menes. A quins? A tots. Uns amen els llibres fins en llur part més exterior i material: la relligadura, el paper, la tipografia. D’altres tenen uns autors preferits i els agrada de posseir-ne fins diverses edicions, obres que els estudiin, que hi facin referència. D’altres amen tots els llibres recents sense dintingir gaire, amb una mena de passió tumultuosa, inquieta. Convé que els llibres tinguin totes aquestes menes d’amadors, i de totes aquestes menes ens seria fàcil fer llistes de noms il.lustres.    El gust per les bones edicions, per la part externa d’un llibre, afegeix un nou i noble plaer a cada lectura. En Josep Maria Junoy,

 

                                   

en una conferència, clamant per dignificar el públic, no oblidava que ‘ cada llibre, cada revista, cada periòdic ben editats’ feien donar un pas endavant. Ben sovint, i no és gens estrany, els bons lectors amen i cerquen edicions que siguin belles”.

  Editorial del nº 1 de La Revista dels Llibres, de maig de 1925, p. 3.

 

 

                                       

               “ La bibliomanía es ‘ pasión de tener muchos libros raros o los pertenecientea a tal o cual ramo, más por manía que para instruirse’ (DRAE), o ‘ pasión exagerada por poseer muchos libros’ (DB). Una de las más famosas y conocidas representaciones del bibliómano es la del grabado incluido en la obra de Sebastián Brant ( 1458-1521) Das Narrenschiff [ Stultifera navis o La nave de los locos], publicada por primera vez en Basilea, 1494 ( la mayor parte de las xilografías que ilustran los diversos tipos ridiculizados en la obra – pero no la del bibliómano – parecen basarse en dibujos de Alberto Durero).. Desde la bibliofilia, se puede incluso comprender que la bibliomanía engendre una especie de biblioclastia o biblioclasmo, como el inteligentemente propugnado por R. De la Flor en su lúcido y original anàlisis de los excesos a que ha llegado la cultura tipogáfica”.

            Mendoza Díaz-Maroto, Fco: La Pasión por los libros. Un acercamiento a la Bibliofilia, Espasa -Calpe. Madrid, 2002, pp. 40.

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