Feeds:
Entrades
Comentaris

Archive for the ‘Fires i Mercats’ Category

“Les grans biblioteques particulars d’abans deixen pas a col·leccions reduïdes, fruit d’una selecció estricta que abona la teoria que només cal conservar allò que es considera imprescindible. Una actitud que comparteixen, fins i tot, alguns intel·lectuals, amb el benentès que la bibliofília i el gust per la lectura no són, forçosament, dues passions coincidents.

 Alhora, però, i ho he pogut comprovar personalment no fa ni quinze dies, coexistint amb bibliòfils i amb teòrics de la selecció literària, es manté viva una tercera categoria de compradors de llibres capaç d’encarregar, sense rubor, dos metres trenta de clàssics llatins. Personalment, tot i que procuro evitar-ho sempre que puc, de tant en tant em sorprenc a mi mateix remenant un munt de llibres en alguna llibreria de vell, a la recerca de gangues, que potser mai no tindré temps de llegir, o de rareses especialitzades, que em veuré obligat a comprar, sigui quin sigui el meu estat d’ànim o la meva disponibilitat econòmica, per por de no tornar-les a trobar mai més. Un comportament covard al qual s’oposa el principi dels qui defensen que cal fer precisament el contrari. Buscar, sí, allò que es desitja, els anys que facin falta fins a trobar-ho, i, després, amb la força de voluntat de qui és capaç de superar els seus propis vicis, abandonar-ho amb displicència.

Article: “Compradors de llibres” de Jordi Viader, Avui, 18 febrer 1988.

Encants

XQ     XQ     XQ    XQ    XQ    XQ    XQ

Parades al Paral·lel

“Cuatro circunstancias obran la reventa del libro por parte del lector : la pobreza, la necesidad, el desamor y la venganza. Emplear un duro en un libro, cuando apenas se gasta en el puchero y casi no se obtiene en el trabajo es heroico : la pobreza. Cambiar en pesetas, contantes y sonantes, unos tomos ya sabidos y asimilados, es, en lo precario, recurso honrado y corriente : la necesidad. Poseer por herencia sólo la biblioteca, cuando se esperaba el predio, y no nos interesan los volúmenes ordenados y en fila — soldaditos del entendimiento que aguardan, presentando armas, al caudillo que los lleve a la victoria — es sacrificio y motivo de encono : el desamor. Y la venganza… ! Ah, la venganza !… ! Placer refinado y regusto sabroso el de arrojar de los estantes cuajados la obra mala, comprada por buena, fiados del renombre del autor, o acuciados por la curiosidad del nombre nuevo !… Y esas cuatro circunstancias, iguales a cuatro columnas sostenedoras de un friso empolvado y añoso, alzan la reventa del libro, que tiene, igual al dios griego, dos caras : Atarazanas y el Paralelo, los encantess y las barracas. Dos caras, ! tan distintas…! Parecen dos hermanas de diferente madre, que hubiesen salido a ellas.

Paral·lel

El mercado dominical en  el Paraleloels encants –  ofrece la sensación de una feria de pueblo. Y es, como ella, la tradición ; el viejo sistema de compraventa que supone su propio nombre y que aún subsiste, a diario, en los pueblos norteños de España. Es, también lo imprevisto : allí, entre montones de fascículos y revistas y tomos encuadernados en rústica y hasta desgajados, toparéis con la sorpresa bibliográfica ; allí se os dará gato por liebre, si sois profanos, y perlas legítimas por cuentas falsas, aunque no seáis entendidos ; no se libra la batalla entre el comprador culto y el vendedor que conoce el paño; cuando más, será el combate entre el bolsillo y el cajón. Por algo es dominguero. Por algo se recoge el vuelo al filo de las dos, y se va cada mochuelo a su olivo. Por algo es inestable y extraordinario aquel mercado al aire libre.

Y lo propio acontece con el público : abigarrada multitud que no sabe lo que quiere ni por qué lo quiere ; comparsería que acude allí a ojear papeles de igual manera que sube a Montjuich a tomar el sol, y que acaba por comprar algún tomo por sus ilustraciones, o por lo incitantemente subversivo de la portada.

Por lo mismo — y no quiere ser chiste—, ¡ qué lejos Atarazanas del Paralelo !

En esta otra cara de la reventa del libro, todo se acusa con destacado relieve : la manzana de barracas, los vendedores, los compradores… hasta los libros… Entre el hampa de Atarazanas y ese paseo peculiar, de las Ramblas, el «mercado de libros de lance» es como un oasis ; parece puesto allí para impedir que los hampones y la víbria invadan las Ramblas y destruyan la ciudad con sus lacras, con su miseria purulenta ; es igual a una barricada de intelecto, en actitud expectativa… Y, sin embargo, ese viejo caserón de madera — casa de vecindad de los libros de lance — entraña una pintoresca novela picaresca. Hay en uno de sus departamentos, un espíritu burlón y sagaz, cuyo ex-libris es

Santa Madrona

un mochuelo disecado, que es el alma irónica de la barraca, de la barricada… Él me ha hecho sabedor del sainete que a diario se representa allí, en aquella república de las letras, enclavada a las Puertas del patio de Monipodio. ¿Personajes?. .. Los que se detienen ante los estantes, sin revolver, como amedrentados, para luego acercarse silenciosos y casi con miedo; buscan lo prohibido : la pornografía, el libro tendencioso, de ideas… ! o el detestado de texto, a final de curso !—. Los que miran y remiran, y cuanto más miran, menos veo, van en busca de novelas amenas—. Las jóvenes preguntan por novelas de cine; las mujeres son extremistas : o desean el libro blanco, o lo desdeñan para adquirir el rojo. Andreiew y Gogol cogen por la cintura a Berta Ruck y Mary Florian. ! Lindos matrimonios ! —Los entendidos inquieren en seguida ; después, rebuscan y, algunas veces, compran—. También hay gurruminos que toman el puesto por asalto y aporrean los tomos para reir luego su gracia de señoritos acéfalos… Y hay, asimismo, ladrones de libros, procedentes del vecino patio del Monipodio ; descuideros incompetentes que no saben distinguir entre un Wells y un Belda, y cargan — ignorantes — con lo que topan a mano…

 Por lo que toca al librero, reconozcamos en él a un superhombre, a un semidiós… ¿Cómo, si no, poner precio a todos los autores, antiguos y modernos ; distinguir buenas de malas ediciones ; justipreciar libros de arte y partituras de música negra ; saber elegir entre mil nombres, los renombrados y los desconocidos… ? El librero de nuevo, tiene marcado por el editor el precio del ejemplar, guarda sus catálogos que lo ilustran en oportuno momento, disipando sus dudas; pero el librero de viejo, no : es la suprema justicia, que señala a cada autor su ringlera y a cada tomo su precio, sin desbarrar ni equivocarse…

Sin embargo — seamos equitativos — entre aquellos parvenus del libro de lance, hay también dos clases de vendedores legítimos — colegiados, como si dijéramos— : el que inicia su estoica carrera pensando en pasar mañana a Atarazanas y en culminar después en dueño de una librería ; y el que la acaba, llegado allí en viaje de retorno, como esas cocotas viejas que vencidas, al fin, por los años, todavía muestran sus buenos trajes de los tiempos… buenos.

 Amemos esta vieja institución del libro de lance. Y cuando lancemos al ruedo popular nuestros libros, no nos sonrojemos al contemplarlos en los montones de las barracas, confundidos con otro… Muchas veces —  muchísimas !—, esa será la única ocasión de igualarse a los grandes escritores, filósofos y artistas. Y siempre, la justicia que allí se les haga, no será la que mandan hacer, sino la merecida.

Article de A. Fernández Escobes:”El mercado de libros de lance y sus dos caras”, Rvta. Mundo Ibérico del dis 5 de juliol de l’any 1927.

Read Full Post »

La Veu de Catalunya, 7 de juny de 1935. A Informacions Generals, p.2.

L’Associació Professional de Llibreters de Vell de Catalunya, el dia 24 del mes passat va celebrar assemblea general extraordinària per tal d’elegir la nova Junta Directiva, la qual va quedar constituïda com segueix: President, Antoni Palau; vice-president, Àngel Millà; secretari, Miquel Palau; tresorer, Francesc Marañón; comptador; Vicenç Rubió; vocals; Francesc Recasens, Francesc Fernández, Salvador Egea i Lluís Royo. El mandat de l’assamblea que els elegí fou de treballar a favor del compliment de la llei de descans dominical en el ram del llibre i la tasca de fomentar un ambient favorable al llibre vell, curiós i de bibliòfil, i organitzar conferències adients. Al seu local social, Hospital, 95, pral., la Junta d’aquesta Associació rebrà totes aquelles iniciatives i suggeriments que vulguin donar-li els amants del llibre, per la qual cosa es posa a la seva disposició.

I en el mateix diari  La Veu de Catalunya, del 14 de setembre de 1935, a la pàgina 7, hi un article remarcant : “El compliment del descans dominical. Manifestacions dels llibreters de vell”, que diu:

L’Associació Professional de Llibreters de Vell de Catalunya ha donat la nota següent:

“Per efecte de la supressió del mercat dominical de llibres que se celebrava al Paral·lel, decretada per l’Ajuntament d’acord amb la Conselleria de Treball, han aparegut a la Premsa algunes notes inspirades pels venedors ocasionals del susdit mercat, en les quals, cosa molt humana, aquells venedors procuren defensar-se, però deixen al marge les raons que justifiquen l’acord de referència.

Aquesta Associació, atenta, com és lògic, a la defensa dels interessos culturals que enclou el llibre, i alhora a les normes econòmiques sobre les quals es bassa llur normal expansió i comerç, i judicant objectivament els diversos aspectes de la qüestió, es creu en el deure de manifestar, sobre el susdit mercat, ço que segueix:

I. Aspecte cultura:.- Es un tòpic creat i estès per la literatura fàcil de certs reportatges de primera volada l’afirmar que el mercat dominical del Paral·lel contribueix a difondre la cultura entre les masses. Visió equívoca dels qui coneixen superficialment aquell mercat, puix que el llibre que més hi abunda és el de baixa literatura, i entenem per tal la que abraça tota la gamma del gènere policíac i truculent, l’eròtica i fins de franca pornografia, servida àdhuc per menors d’edat a menors d’edat.

Deixant  a part les nombroses botigues de llibres vells que existeixen a la nostra ciutat, la majoria de les quals menen una vida comercial mediocre, existeix un mercat diari a Santa Madrona, que, per funcionar normalment cada dia fins a dos quarts de nou, àdhuc els dies festius d’entre setmana, compleix perfectament la finalitat de posar a l’abast dels obrers i públic modest, amb solvència i responsabilitat moral i comercial, el llibre en general. Existeixen encara els nombrosos llocs de llibres als encants de Sant Antoni, encants de Les Glòries Catalanes i encants de Coll-blanc, el conjunt dels quals és prou per difondre el llibre vell i els gravats, salvar els opuscles i papers dignes, coses que els venedors del Paral·lel s’atribueixen, quan precisament en treball seriós i constant, en aquest sentit, són els llibreters professionals els qui el porten a terme.

Per altra part, si la cultura o el comprar llibres fos cosa del diumenge – tesi ben estrafolària -, els únics que podrien exercir amb legalitat la venda de llibres són els professionals i els llibreters del mercat de Santa Madrona, que per això tributen

II. Aspecte social.- Existeix i és vigent per al comerç de llibreria la llei de descans dominical, la qual és just que sigui respectada per tots els afectats, sense privilegis de cap mena, tal com la respecten els ‘encantistes’ de Sant Antoni en relació amb el comerç en general de la ciutat.

Ací cal assenyalar també que el noranta-nou per cent dels venedors dominicals del Paral·lel són gent intrusa en aquest comerç, professionals d’altres oficis, àdhuc empleats de cases importants i d’organismes oficials que aprofiten el descans, que han aconseguit sota un cúmul de sacrificis i en una lluita persistent les organitzacions sindicals a les quals pertanyen, per pertorbar il·lícitament el descans dominical dels llibreters professionals.

III. Aspecte urbanístic. – Quant a aquest aspecte de la qüestió, cal tenir present que un dels justificats afanys de tots els Ajuntaments que s’han succeït d’anys ençà – al marge de tota política – ha estat el de suprimir de la via pública els anacrònics mercats a base de parades improvisades, impropis avui d’una ciutat, com la nostra, i l’existència dels quals acostuma a recolzar-se, com en el cas que ens ocupa, en un fals tipisme que tot bon ciutadà ha de rebutjar.

IV. Aspecte administratiu-legal. – Pel que fa referència al fonament legal de l’existència del suprimit mercat dominical del Paral·lel, hem de fer constar que no n’existeix cap; a part que darrerament ocupava quatre vegades més d’extensió del que estava autoritzat, funcionava a precari, puix que provenia dels Encants de Sant Antoni, els quals foren suprimits en diumenge per acord de l’Ajuntament d’aleshores, a instàncies dels gremis de la ciutat amb motiu de promulgar-se la llei de descans dominical. Si el mercat de llibres ha subsistit fins ara ha estat per tolerància de les autoritats i dels llibreters professionals, als quals ha perjudicat en tots els referits aspectes, amb evident injustícia i il·legalitat.

Aquestes són, i no d’altres que pugui exposar la visió particular, les raons que han interessat als llibreters a defensar llurs interessos, i ací consten perquè l’opinió no sigui desorientada”.

 

XQ    XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

“X  MANERAS DE ADQUIRIR LIBROS

Así como hay múltiples guisas de extinguir púlcidos—dicho sea puliendo la frase—hay también muchas maneras de adquirir libros.

 Por ello mismo, no es fácil enumerarlas todas. Citemos, por lo tanto, nada más que diez…

 Desde luego, el modo más extendido, más universal, consiste en pedir prestado un libro a un amigo, leerlo—si a mano viene—y luego sumirse en una profunda amnesia que impida la devolución. Ante los requerimientos del primitivo dueño, basta con naturalizarse en Suecia, es decir, basta con hacerse el sueco. Por lo demás, conocido es el chascarrillo:

 —¿ Por qué no me dejas ese libro ?

—Porque los libros que se prestan ya no se devuelven.

 —¿ Cómo lo sabes ?

 —Porque todos los libros que tengo los he adquirido así.¿ Y poseo una gran biblioteca!…

Otro medio de adquirir libros consiste en heredarlos. Naturalmente, en este caso el heredero se apresura a enajenar los volúmenes que le hayan correspondido. Y ello no es una cosa tan mal hecha como pudiera suponerse, porque una biblioteca es como un traje a medida: sólo sienta bien a quien se destinó. Una colección de tomos puede venir ancha y puede venir estrecha, puede ser excesiva para las apetencias espirituales de uno y puede no ser bastante nutrición intelectual.

Tercer manera de adquirir libros es por amistad con los autores. Pero he aquí que cada vez disminuye entre los autores de libros la funesta manía de regalar. Y es de notar que este fenómeno está en relación con el aumento del profesionalismo literario. Todo señor que vive de la pluma o de la máquina de escribir, empleadas con finalidad literaria, es natural que procure la mayor venta posible de los productos elaborados por él. Un ejemplar regalado puede ser un ejemplar de menos entre los vendidos.

 Sin embargo de ese creciente profesionalismo, todavía existe el literato francotirador que edita por su cuenta las propias producciones. Este hombre, una vez impreso el fruto de su ingenio (o de lo que sea) pasa un tormento incomparable hasta con el de Sísifo y consistente en la tarea de ir desprendiéndose de todos los ejemplares por corta que sea la tirada. Los envía a la Prensa, a los periodistas, a los editores, a las librerías, a sus conocimientos, a sus parientes en varios grados, a las amiguitas… Pero en fin de cuentas, ¡ siempre le quedan ejemplares ! Y eso no deja de ser para él una involuntaria manera de adquirir libros.

 El quinto modo consiste en el cambio o, como suele decirse, en el intercambio. Esto no es frecuente en la literatura, en las letras. Las letras en cambio son otras…

Sexta manera. Por robo. La historia cuenta más de un robo famoso por el valor de los libros que lo determinaron. Además, la experiencia demuestra que en las bibliotecas públicas desaparecen libros a pesar de la abundancia de sellos en tinta que demuestran la procedencia de éstos. Sin embargo, no deja de prestarse a cogitaciones el hecho reciente de que unos ladrones penetraran en una librería parisiense, se llevaran todo el dinero que encontraron y no tocaron ni un libro. Hubo autor desdeñado que, de encontrar a los ladrones, pensaba presentar una querella…

 El modo séptimo de adquirir libros consiste en ejercer lo que antes se llamaba de buena fe el sacerdocio de la crítica. Esto, empero, tiene el inconveniente de que los volúmenes suelen llegar con dedicatorias que muchas veces son tan ditirámbicas como insinceras, lo cual entorpece la posible venta ulterior, como no sea arrancando la hoja manuscrita o garrapateada. Y tiene otro inconveniente que consiste en que el crítico no suele recibir los libros que le interesan y en cambio recibe libros que no le interesan poco ni mucho.

También se pueden adquirir libros a causa de ser librero. No es ello tan frecuente como pudiera creerse a primera vista. Y no lo es, entre otras razones, porque los libreros (que ganan más que el editor y, desde luego, muchísimo más que el autor), suelen quedarse las obras en comisión, no en firme, por lo cual las devuelven si, pasado cierto plazo, no se ha acercado nadie a comprarlas. De todos modos, siempre les quedan volúmenes que, a pesar de todos los esfuerzos, no es posible devolver. Claro está que no es frecuente que los libreros se interesen amorosamente por los libros. Y de aquí los versos aquellos que poco más o menos, dicen:

 «Dios te guarde, libro mío, de las manos de un librero, que cuando te está alabando es porque te está vendiendo».

 El noveno modo de adquirir libros es encontrándoselos. Y ¿saben ustedes dónde es más frecuente encontrarse con libros? En los vagones del ferrocarril, donde el viajero que se apea deja acaso la novela que compró para combatir el tedio y que a lo peor, no hizo sino incrementárselo. También se encuentran a veces en las habitaciones recientemente desalquiladas. Los inquilinos, al preparar los bártulos, no han querido cargar con los que juzgaban inútil y, entre algunos trastos realmente inservibles, han dejado caer en un rincón tal o cual volumen…

Finalmente, hay una manera de adquirir libros que, no por usarse ahora más que hace años, deja de ser extremadamente rara, la cual consiste en acudir a una librería, elegir la obra que más le plazca a uno, abonar su importe (¡ abonar su importe!) y llevársela. ¿Verdad que la cosa parece muy sencilla? Sin embargo, hay innúmeros ciudadanos que nunca se han atrevido y que jamás se atreverán a practicar semejante operación.

De la secció: El turista en bibliopolis, l’article:” X maneras de adquirir libros”, d’Almela y Vives a Gaceta del Libro  ( València) de maig de l’any 1935.

Read Full Post »



Una pell molt fina, amb aigües en revolta, tot
just el cobria. Aquell llibre tenia almenys vint anys. El vestit se li havia
fet petit. Vaig obrir-lo. L’anava fullejant com si anés obrint portes d’un
llarg passadís, que em portava als misteris del seu contingut.

Qualques fulles tenien la verola. Quan els llibres
no són llegits pels homes, ho són per uns cuquets que no en tenien prou amb
llegir, sinó que es mengen el paper.

Molts dels nostres intel·lectuals els haurien
d’imitar. Així justificarien les indigestions de lletres de motllo.

Prop de la fi, vaig trobar-hi una flor. Glop de
llet entre la negror de les ratlles. Era una hòstia beneïda per la paraula
eterna. Les fulles del llibre tenien necessitat de lletres per a enraonar-me.
Les fulles de la flor eren més explícites amb llur blancor.

Aquella flor va parlar-me d’una nit tèbia; d’un
ball de festa major; d’un passeig llarg, molt llarg; d’una porta en tenebres;
d’uns cabells rossos o negres; d’uns ulls prometedors o burlets; d’unes rialles
nervioses o hipòcrites; d’unes mans tremoloses…; en fí, d’una il·lusió

Compreu llibres vells; potser, com jo, hi trobareu
una flor blanca, potser us dirà altres coses; però us farà somniar”,

“Un llibre vell i una flor”, de Jaume Prats i
Armenteras, diari El Poble, núm. 337, maig 1933.



XQ    XQ    XQ    XQ    XQ   XQ   XQ

“ Salió mi hombre con su libro – es decir, él era del libro, y no el libro de él – para ir á leerlo en pleno campo, tendido sobre la yerba y a la sombra de un árbol. Porque temía más que el sol diera en las páginas del libro que no en su propia frente. Cuando el sol daba en las hojas del libro no lograba entender nada de lo que en ellas se decía; lo experimentó varias veces. Y, en cambio, ¿qué bien se reflejaba el sol en las hojas del árbol! ¿Con qué deleite bebían su luz!

Llegó al pie del árbol y se tendió á su sombra. Y ocurrióle lo que ya otras muchas veces, casi todas aquellas en que hizo lo mismo, le ocurriera, y es que se le quitaron las ganas de leer en el libro. Mi hombre era, sin duda, muy de su libro; pero acaecíale casi siempre dejarlo a la sombra del árbol, cerrado, con sus entrañas en tinieblas, y ponerse á mirar el campo, y el cielo, y las verdes hojas de los árboles iluminadas por el sol, y soñar, soñar, soñar, sin pensar en ilación ni en nada preciso.

Y estando así, fantaseando, vínele de pronto á la imaginación una idea – es decir, creo que fué una idea,- la de que el papel con que se hacen las cuartillas en que los pensadores y los sociólogos escriben y el papel en que se imprimen los libros y los periódicos se hace, á su vez, de una pasta que se saca de la madera de los árboles. Y que para poder publicar uno ó varios libros y periódicos se derriba un árbol, que rinde al suelo de golpe su cabellera verde; y para poblar unas cuantas bibliotecas y unos cuantos archivos se tala todo un bosque. Y vió con la imaginación abatido á tierra y deshecho y convertido en pasta aquel mismo árbol bajo el cual reposaban, él fantaseando, y su libro – el libro de que él era – sin fantasear nada. Y se le presentó al espíritu este problema: “¿Qué vale más, el árbol ó el libro?” Ya lo proclaman en la Puerta del Sol: ¡el papel vale más! Pero más que el papel, ¿no vale acaso el árbol? Porque esto es un problema, me parece.

Y como mi hombre sabía que todo problema, si ha de ser bien resuelto, debe ser presentado en forma matemàtica – pues la matemàtica es la ciencia pura,- planteóse el problema como uno de los máximos y mínimos, partiendo, claro está, de que el árbol y el libro son ambos útiles. Y se dijo: “Hay que obtener el máximo de libros y periódicos necesarios para la cultura con el máximo de árboles necesarios para la civilización, sin que se estorben; ó sea el máximo de libros con el mínimo de árboles, ó el mìnimo de libros con el máximo de árboles, y las tres fórmulas dicen lo mismo”.

“Es una pena – pensaba ya mi hombre – que para obtener un libro como éste haya que derribar un árbol como este árbol. ¡Triste sacrificio! Pero ¿vamos á quedarnos sin él libro? ?Vamos á quedarnos sin el árbol? ¿Para qué sirven los libros y los periódicos en un mundo sin árboles? ¿Para qué sirven los árboles en un mundo sin periódicos ni libros? Con los árboles se hace libros, es verdad; pero también con los libros se hace árboles. Pero ¿ de veras se hace árboles con los libros? ¿ Se  hace árboles con periódicos?

Y en tanto que así pensaba á la sombra del árbol cuyas verdes hojas iluminaba el sol y las verdeaba, el libro seguía cerrado y con su interior á oscuras.

“Y si abaten y talan los bosques para poblar bibliotecas – siguió pensando mi hombre,- ¿ vamos a vivir  á la sombra de ellas y vamos á convertirlas en sanatorios? ¡Ah, sí! ¡Cuántos viven á la sombra de las bibliotecas! Se les conoce en el color lívido de la cara, y…” Cerró los ojos para no seguir pensando, porque al llegar aquí se le ocurrió una idea terrible y tentadora, y es la de que esos que viven á la sombra de las bibliotecas están también lívidos por dentro, padecen de icterícia interior; enfermedad producida por el polvo de ellas.

“¿Y qué haríamos – prosiguió – para atajar el mal? Y entonces se le ocurrió una idea salvadora, pero terrible: la idea de que lo mejor sería desamortizar los archivos y las bibliotecas; seleccionarlos con rigor, y dejando, con implacable rigor, y dejando en ellos lo estrictamente necesario para la cultura humana, que es lo menos, llevar todo lo demás, es decir casi todo, á las calderas de las fábricas de papel y convertirlo en papelote, en pasta rediviva para nuevas emisiones. Y como mi hombre, aunque libresco, no era bibliñofilo, pensó con deleite en todo el cúmulo de ediciones raras y duplicadas, y triplicadas, y centuplicadas, que irían á la caldera para hacer nuevas ediciones cómodas, sencillas, claras y baratas, sobre todo baratas.

No; mi hombre no era bibliófilo ó bibliómano. No padecía de esa terrible enfermedad que implica las más ridícula y más absurda de todas las supersticiones. Mi hombre leía y el bibliómano no lee, ni aun cuando cree hacerlo. Si hubiera sido bibliómano no habría ido a echarse á la sombra de un árbol con un libro en la mano, ni habría dejado á éste sobre la yerba, con peligro de que lo ensuciara un sapo ó una sabandija. El bibliómano sabe que el campo es muy malo para los libros. Es para ellos, como la Naturaleza para el hombre madrastra, así él para los libros padrastro.

Y ocurriósele á mi hombre otra idea diabólica, y fué la de que con todo el papel que sobra en los archivos y las bibliotecas y que debe ir á las calderas de las fábricas para hacer con él papelote y nuevo papel luego, deberían ir también los bibliófilos y bibliómanos y echarlos allí y convertirlos en papel.

Después de muertos, ¡claro está! No vivos – esto sería una crueldad, por inútil, repugnante.- Basta con que vayan muertos. Un procedimiento de sepelio mejor que la cremación, sin duda, y que los bibliófilos habrían de agradecer. Y ¿cómo no? ¿Qué destino de ultratumba más noble para un bibliófilo que el de que su cuerpo sirva para hacer papel en que se impriman primorosos libros? Mas antes habría que desollarlos, como á San Bartolomé, para que sus pieles, bien curtidas, sirviesen para encuadernar y forrar los libros.

¡Y lo que valdría para los bibliófilos futuros un libro de un bibliófilo pretérito, escrito por él, conteniendo una elegía al sacrificio de las antiguas bibliotecas, impreso en papel hecho con las entrañas del autor mismo y encuadernado con su piel, curtida con la bilis de un erudito lívido!

Una leve duda, como ligera nubecilla, cruzó por la mente de mi hombre, y fué la duda de si el cuerpo humano serviría ó no para hacer papel; mas bien pronto cayó en la cuenta de que no se trataba precisamente de cuerpo humano, sino de entrañas de bibliófilo.

En esto sintió mi hombre un ruido insistente en el tronco del árbol en que apoyaba su espalda; observó y vió á un gusano que lo estaba royendo. “No sólo a los libros atacan los gusanos – pensó;- ¡también atacan á los árboles! Yo creí que sólo á lo muerto… pero, no, no, el libro no es muerto, y por eso el gusano le ataca. Y el árbol, ¡claro está! El árbol es vivo. Tan vivo, por lo menos, como el libro!… ¿Qué es más vivo, el libro ó el árbol? ¡Otro problema! Todo son problemas, ¡ay!

Diése a pensar en este nuevo problema; pero no acertaba á formulárselo matemáticamente ni en fórmula de máximos y mínimos, de economía, sin duda porque andaba en ello la vida. Y á la vida no ha logrado formularla matemáticamente ni siquiera Letamendi.

“Qué es más vivo – pensaba mi hombre.- ¿el árbol ó el libro? Hay árboles muchas veces centenarios; pero hay libros multicentenarios también. Se reproducen las ediciones de los libros; pero asimismo se reproducen las ediciones de los árboles.

Hubo árboles antes que hubiera libros, y acaso cuando acaben los libros continuarán los árboles. Y tal vez llegue la Humanidad á un grado de cultura tal, que no necesite ya de libros; pero siempre necesitará de árboles, y entonces abonarà los árboles con libros. O como hoy extraemos la hulla y los centenares de preciosos productos que de ella derivan de antiguos bosques enterrados, asi de nuestros libros, cuando ellos sean fósiles, se extraerá de una hulla libresca ¿ quién sabe? Tal vez el licor fatídico que acabe con el linaje humano. ¡Licor de libros fósiles! ¡Esencia de bibliotecas fósiles! ¡Licor de hulla libresca! ¡Qué terrible producto! ¡Qué formidable fósil embriagador!¿Ese habrá de ser el sobrealcohol que acabe con el sobre-hombre! ¡Si antes no se salva ahorcándose de un árbol!…”

Al llegar á este punto sintió mi hombre una gran sed de alcohol y levantándose recogió de sobre la yerba el libro y se encaminó hacia su casa. No había leído ni una línea tan sólo en sus páginas, que permanecieron á oscuras á la sombra del árbol; pero había leído en las verdes hojas de éste, iluminadas por el sol, y viendo á través de ellas el cielo.

(Escrito en El Escorial, donde junto á un hermoso bosque hay un Monasterio con una biblioteca de librotes antiguos, y donde tambiés está la Escuela de Montes con su biblioteca correspondiente.)

Article: “El árbol y el libro” de Miguel de Unamuno a Los Lunes del Imparcial del dia 7 d’abril de 1913, però extret d’un escrit del 22 de març de 1913, recollit en el tom IV de  De esto y aquello.

Read Full Post »

“ Des del proppassat cap de setmana i fins al dia 3 d’octubre, el passeig de Gràcia de Barcelona torna a aplegar un mig centenar de parades de llibreters, amb motiu de la 48a edició de la Fira del Llibre d’Ocasió antic i modern; tota una festa major per als amants de la lectura, i especialment per als col·leccionistes bibliòfils, que podran tenir ocasió un cop més de cercar aquelles peces de la seva predilecció i curiositat.

Enguany, el tret més destacat del certamen és la dedicatòria que del mateix se li ret a la memòria del poeta Joan Brossa, glòria de les lletres catalanes i alhora un excel·lent col·leccionista de llibres vells. Precisament la inauguració de la fira tingué lloc el dia 17, al costat del Monument al Llibre, de Brossa, tot clausurant l’acte Jaume Josa, íntim amic del poeta. Alhora, es complí amb la tradició de homenatjar igualment diverses personalitats d’aquest món, aquesta vegada tot honorant els escriptors Albert Jané, Maria de la Pau Janer i Jesús Montcada.

Pel passeig de Gràcia està circulant aquests dies un nombrós públic, entre simplement curiós i comprador esporàdic, i qui de veritat segueix el pols del mercat i del comerç especialitzat del llibre vell, gent de vertader esperit col·leccionista, que busca amb passió rareses, peces úniques de vegades, o bé edicions més corrents però que els puguin fer peça. Tot allò, tenint en compte la disponibilitat monetària, ja que s’hi poden trobar volums que passin clarament de les 100.000 pessetes; mentre que d’altres, s’hi instal·len en uns preus mitjans, i fins i tot hi ha llibres a 100 pessetes l’exemplar.

Però no tot són llibres; això és el món del paper imprès, del paper vell en tota la seva extensió i diversitat. Gravats, revistes, postals, contes, tot tipus d’il·lustracions… Material assequible per a totes les butxaques, i a més a més, com no podia ser d’altra manera, exemplars dels més dispars volums, que en segons quins casos representen un inconvenient a l’hora d’endur-se’ls a casa, si tenim en compte la minsa extensió dels habitatges moderns, no gaire adients per a segons quina classe de col·leccionismes.

Un altre dels temes que més es comenten en aquesta mena de trobades és el de la situació del mercat, del gremi dels llibreters de vell en el seu conjunt. El pols d’aquest ambient sembla ser que es manté ferm a hores d’ara, a banda d’algunes excepcions particulars, i sense perdre de vista en cap moment els històrics cicles canviants, que fan que es passi d’una mala ratxa a alguna bona temporada, especialment donada la situació econòmica en general, i a l’estat del poder adquisitiu dels compradors en potència.

La fira del llibre vell”, per Xavier Romero, en el Diari de Girona del 26 de setembre de 1999.

XQ      XQ     XQ     XQ     XQ     XQ     XQ

 

“La bibliofilia no suele tener buena prensa; mejor dicho, no la suele tener en modo alguno. Circula por canales subterráneos, por catálogos, boletines, por listas impresas o fotocopiadas, por salas de subastas, por abonados, por el boca a boca. Los mejores libreros de libros antiguos, además, parecen seres encerrados en sus santuarios, huyen de toda suerte de publicidad, se esconden entre sus estanterías, dan poco la cara y, por simpáticos que humanamente sean, no pueden esconder cierto rictus de amargura cuando se ven obligados a vender -a desprenderse de- un ejemplar valioso. Y, al revés de lo que sucede en el mercado, lo más difícil para ellos no es vender, si no comprar. Salvo para ellos, la bibliofilia no es rentable, no produce, ni siquiera desgrava, y además paga IVA. Es un derroche, un vicio, un lujo, y además cada día más caro. También es una vocación, desde luego, y hasta en muchos casos una necesidad. Una necesidad que la aceleración consumista de la vida actual hace cada vez más apremiante. Conforme más se publica y más rápidamente se consume, con mayor velocidad desaparecen los libros, negando así la vocación fundamental de la literatura, que es la de durar. Las grandes librerías de fondo están dejando de serlo, pues carecen de espacio para almacenar duraderamente todo lo que se publica. Es el tiempo de las bibliotecas y archivos -cuya escasez, desorganización y mal funcionamiento es otro tema-, de las universidades, de las colecciones y librerías especializadas, de los libros viejos y de la bibliofilia.

Antiguamente, las colecciones de bolsillo albergaban generosamente los restos semiolvidados de las grandes literaturas; hoy se dedican en gran medida a la edición de libros recientes, y parecen haber roto con el pasado, olvidando que, hasta en sus rupturas, la cultura y la literatura son continuidad. Antiguamente, también, la bibiofilia era una cuestión de libros de lujo, de grandes encuadernaciones, de finos grabados, de temas exóticos -arte, heráldica, ex libris, viajes, cocina, toros y caza o temas históricos y militares-, de piel y dorados, de libros de horas, de ediciones limitadas y originales, de tiempos pasados y hasta remotos. Pero hoy, conforme los libros mueren y los precios suben, ediciones normales de hace 20 años ya se abren paso entre sus anaqueles. Y quien quiera leer tendrá que pagarlos.

De l‘article: “Síntomas de nueva bibliofilia”de Rafael Conte en El País, 8 desembre de 1988https://elpais.com/diario/1988/12/08/cultura/597538802_850215.html

Read Full Post »

“L’alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, va tallar dilluns la cinta que obria oficialment la XXXII Fira del Llibre d’Ocasió Antic i Modern en una parada que, exposa únicament col·leccions d’art saldades. El passeig de Gràcia s’ha convertit un any més en un passeig per l’amor als llibres vells i la mort dels llibres nous. L’amor al volum antic, rar i únic, es barreja amb l’exhibició pública de moltes col·leccions que l’editor no va poder vendre. Adoració i vergonya. Mitificació i fracàs. Les dues cares de la cultura. Sovint, la línea que les separa és la guerra civil. Els editors d’abans de la guerra civil són ara història y dubto que cap llibreter de vell hagués pogut conservar títols repetits, si és que algun cop es va saldar alguna col·lecció. Com a màxim, algún racó. La Biblioteca Catalana d’Autors Independents, que va fundar Eusebi Isern i Dalmau durant la República i que aplegava títols de Guansé, Pla i el mateix Isern i Dalmau, es va saldar fa pocs anys en una llibreria de la plaça de Sant Jaume. Aquesta és era l’única que recordo.

Els llibres d’art saldats de la parada inaugural, P. Torradas, són fonamentalment de La Polígrafa. Per mil cinc-centes pessetes es venen els estudis il·lustrats sobre Miró, Ponç, Picasso, Tàpies, Torres-García i Guinovart, signats per Pere Gimferrer o Cesáreo Rodríguez-Aguilera. La llibreria Novecientos és una altra de las que es dediquen al llibre d’art saldat. A més, tenen el fons de l’experiència fracassada dels anomenats “Ready Meds” de Literatura, reedicions facsímil dels “Quaderns de Poesia”, a dues-centes pessetes, el “Papitu”, a sis-centes, el llibre il·lustrat Els nens de la meva escala, de Salvat-Papasseit, a cent cinquanta i el volumet Els primers romàntics dels països de llengua catalana a setanta-cinc. Unes reedicions dels anys 1977 i 1978.

Una altra col·lecció que fa anys retorna a la fira i encara no s’acaba d’exhaurir és la que La Polígrafa va dedicar a final dels seixanta a textos d’autors catalans traduïts al castellà junt amb la versió original: Villalonga, Perucho, Sarsanedas, Maragall en són autors. La projecció de la cultura catalana a l’exterior no va funcionar en aquesta ocasió. I tot i que fa poc vàrem veure que molts d’aquests llibres omplien un despatx departamental de Cultura de la Generalitat, el de relacions culturals, suposo, les piles exposades es mantenen ben altes…

… Cal no confondre el llibre més o menys recent rebaixat fins a les cent pessetes amb els llibres que encara són novetat. Es tracta de col·leccions amb un sol exemplar per títol. Arriben a les llibreries de vell gràcies als crítics i escriptors que tenen la sort d’estar inclosos en la llista d’obsequi d’una editorial i que per manca d’espai, de diners o d’interès se’ls venen. Així, la Canuda ofereix, per exemple, els darrers títols de la Seix Barral amb un lleuger descompte. El llibreter posa amb llapis el preu de venda al públic i, a sota, el rebaixat. El regreso de Eva Perón y otras crónicas, de V.S. Naipul, passa de sis-centes cinquanta a quatre-centes. El llibre és tan nou com si el compréssiu a la llibreria. Paz, Goytisolo i Donoso són els autors afectats per l’actitud d’aquesta persona que té la sort de rebre’ls de franc i la desgràcia de no estar-hi interessat. Per aquesta mateixa circumstància s’explica, segons confessió del mateix llibreter de vell que les ofereix, que les “obres Completes” de Josep Pla es venguin, noves de trinca i en les seves darrere edicions, rebaixades.

Si heu pogut sobreposar-vos a la impressió que produeixen les piles de llibres rebaixats, podreu encara trobar algunes parades dedicades al llibre antic. Jo us recomanaria la d’en Marca, tot i que és la darrera de totes. Una advertència prèvia: bones ocasions, és a dir, títols buscats a preus baixos, se’n troben poques. Si n’hi ha alguna, el més probable és que l’atrapi un altre llibreter de vell. Dilluns al matí podíem veure amb unes bosses la parella formada per Diego Gómez Flores i el seu gendre, que tenen llibreria al carrer dels Banys Nous i que fa dos anys que no posen parada a la fira, així com ‘empleat d’Els Gnoms, que ara s’ha traslladat al passatge del Crèdit i que acostuma a posar uns preus en els seus catàlegs que no corresponen a l’alçada dels personatges que donen títol a la llibreria. On es poden trobar ocasions és a les llibreries amb dependents, perquè el llibreter es veu obligat a marcar tots els llibres i potser algun queda emmagatzemat durant uns anys fins que surt a un preu baix. Aquest és potser el cas del qui és l’actual president del gremi, el senyor Pi i Caparrós. L’any passat un altre llibreter de vell li va comprar la Historia de la Segunda República de Josep Pla per nou mil pessetes, quan normalment es cotitza el doble. Un cop feta l’operació, un altre llibreter de vell, assabentat d’això, li va demanar a quin preu vendria aquesta Historia si la tingués i va respondre que a més de vint-i-cinc mil. Tornem a Marca perquè aquest any ofereix títols interessants per la seva raresa. I pot fer-ho perquè les circumstàncies del fill del llibreter de la plaça de Sant Just no són freqüents. En primer lloc, obre només dues tardes la setmana i això fa que no vengui tants llibres com vendria si obrís sempre. I en segon lloc, perquè el seu pare va mantenir durant molts anys una biblioteca d’autors catalans que no volia posar a la venda. Ara, de mica en mica, va donant sortida a aquest fons i per això us la recomano…

…Travessem ara una època que el periodista Josep Maria Cadena, bon coneixedor del món del llibreter de vell – és cunyat d’un llibreter de vell -, ens qualificava dilluns, durant la inauguració, de “crisi de les vídues”. Les vídues, diu, no es venen ara tant com abans les biblioteques que havien format els seus marits. I les llibreries, ja se sap, viuen de les vídues. En aquesta època de crisi, el cas d’en Marca és excepcional. Per exemple, el primer llibre que va vendre dilluns al matí fou la preciosa i rara edició de Flors del mal, de Baudelaire, en traducció de Rossend Llates i amb il·lustracions de Xavier Güell. Del volum, editat per la Llibreria Catalònia a Barcelona l’any 1926, només se’n va fer una tirada de tres-cents exemplars, segons assegura Palau. Té només vint poemes, en cinquanta-tres pàgines. Preu: quinze mil…

… La Fira ens demostra un cop més que en el gremi hi ha autèntica debilitat per Carner. Dilluns vàrem demanar a Marca i a Costa que ens mostressin el llibre que ells consideraven més rar i van coincidir en l’autor. Marca oferia L’oreig entre les canyes, del 1920, a deu mil pessetes, preu realment exagerat per culpa d’una dedicatòria que diu: “A Pompeu Fabra,mestre en les arts de la vellura, èmul en les de la jovenesa. Josep Carner”. El Carner d’en Costa era L’idili dels Nyanyos, del 1903, sense dedicatòria, a tres mil cinc.centes pessetes. Pla va pujant cada any, sense arribar als extrems carnerians. Els seus volums petits de la Selecta s’han posat a vuit-centes pessetes. Alexandre de Riquer, com que alhora feia dibuixos, arriba i ultrapassa les deu mil pessetes: Los estudiants de Tolosa, del 1886, i Aplec de sonets, del 1906. I una edició de la Salomé de Wilde traduïda ‘any 1908 per Joaquin Pena amb il·lustracions d’Adrià Gual, a sis mil. Els altres autors ben representats són Sagarra, Rusiñol, Foix i Ruyra.

Col·leccions que no falten mai, més o menys extenses, són les de la “Biblioteca Popular L’Avenç”, la “Rosa dels Vents”, les de les obres completes de Verdaguer i d’Emili Vilanova, “Quaderns Literaris”, “El Poble Català”, i la “Lectura Popular” de la Il·lustració Catalana. Una col·lecció curiosa present en dues parades era la que la Sociedad de Autores Españoles de Madrid va dedicar cap a l’any 1914 a obres de teatre en català fetes per Pompeius Gener, Lluís Millà, Jaume Capdevila, Manel Ribot i Serra i Ramon Muntané, entre altres. En teatre sí que m’hi perdo per culpa de la varietat de col·leccions i d’autors. Hi ha algú que conegui en detall tota la producció catalana escrita que ofereix la llibreria Època de la plaça Sant Jaume? I pel que fa a les revistes, dominava enguany “D’ací d’allà”. I de diaris vells, pocs: només “La Publicitat” i “La Vanguardia” i alguns “Le Monde” relligats.

I un cop més, el col·leccionista que ja fa anys que ha tingut innombrables ocasions per a comprar a bon preu el Psalteri de Roiç de Corella luxosament editat per l’impremta Vinader de Sant Feliu de Guíxols l’any 1928 s’escandalitzarà de veure’l a deu i a catorze mil pessetes o pensarà que els llibreters que l’han posat a aquest preu desconeixen que aquest és potser el llibre de vell luxós més editat de tota la història i que fins ara s’ha trobat a mil o dues mil. El Psalteri de Sant Feliu de Guíxols, el volum del Primer Congrés de la Llengua Catalana, del 1906, a vuit mil pessetes, les Cronache Catalane de Muntaner i d’Esclot, editades a Florència l’any 1844, que té en Costa per quaranta mil, els Amades a quinze, les edicions d’homenatge de Solitud (1961) a vint i El Príncep de Machiavelli traduït per Pin i Soler a set. Tot això ho trobarem l’any vinent, amb l’esperança que acabi d’un cop la crisi de les vídues i el saldo editorial”.

Passeig per l’amor als llibres vell i la mort dels llibres nous”, per Víctor Ripoll, en el diari AVUI 21 de setembre 1983.

XQ      XQ     XQ     XQ     XQ     XQ     XQ

“Hasta hace unos años las ventas de libro antiguo se realizaban bien en las propias librerías o en subastas, o por catálogo. Un listado de libros que se enviaba por correo a los clientes, y en el que se describía cada ejemplar en ese peculiar lenguaje, casi de iniciados, que permitía al comprador hacerse una idea exacta de lo que compraba; “papel moteado”, “ejemplar fatigado”, “pérdida sin afectar al texto”…

Todo esto cambió hace poco más de una década con la llegada de internet; en este momento es rara la librería de viejo que no tiene pàgina web o que no está asociada a alguno de los portales de libro antiguo; Iberlibro, que pertenece a Abebook, es el más importante, con 140 millones de libros y más de

10.000 librerías asociadas en todo el mundo; o Uniliber, en español, con cerca de 300 librerías y más de tres millones de libros. “Internet ha supuesto no solo visibilidad para las librerías, sino que ha convertido un mercado que era en gran medida opaco, de expertos, en algo completamente transparente”, señala Manuel Domínguez, propietario de la librería Gulliver, en Madrid. “Cualquiera puede entrar en uno de estos portales, buscar un título e informarse sobre ediciones y precios prácticamente en cualquier librería del mundo”. Así, cada vez hay más clientes que compran a través de internet, y menos que acuden a las librerías.

“Lecturas de anticuario”, article de Jesús Marchamalo, a la revista Mercurio, núm. 136, p.17. 2011.

Read Full Post »

““ La 49 edició de la Fira del Llibre d’Ocasió Antic i Modern que, com cada any, se celebra al passeig de Gràcia de Barcelona, es va inaugurar ahir amb un homenatge als escriptors Maria Barbal, Francesc Candel i Miquel de Palol. L’acte va tenir com a escenari l’escultura de Joan Brossa Monument al llibre, que està instal·lada davant del cinema Comèdia. Les plaques inscrites amb els noms dels tres homenatjats que van quedar exposades a la base de l’escultura se sumen a les de Terenci Moix, Quim Monzó, Isabel-Clara Simó i d’altres escriptors en llengua catalana. Per Maria Barbal, aquest homenatge és una oportunitat per estar “més a prop de la gent, que és el que els escriptors sempre desitgem i que a vegades ens costa aconseguir”. Francesc Candel va confessar que veure el seu nom escrit sota el monument a Brossa “és com la inmortalitat”, i Vicenç Llorca, director general de Promoció Cultural de la Generalitat, va col·locar la placa en honor de Miquel de Palol, que no va poder assistir a l’acte. El pregó va anar a càrrec del periodista i escriptor Josep Maria Huertas, que va fer un repàs dels llibres exposats a la mostra Barcelona llibre a llibre, que hi ha a l’estand núm. 11, i va recomanar alguns títols interessants

La fira d’aquest any consta de 45 parades en les quals els visitants poden remanar, buscar i trobar llibres de tots els gèneres, i preus, des d’una astrologia precopernicana escrita el 1500 per Georgii Purbachi fins a llibres d’autoajuda com per exemple una Aromateràpia i automassatge facial, tan típics de l’onada postmodernista. La temàtica varia segons la parada: unes s’especialitzen en llibres d’ocasió i omplen els prestatges de novel·les rosa i de best-sellers caducats, mentre que d’altres reuneixen els llibres més antics i buscats pels col·leccionistes. Una competència entre llibreters de vell i d’ocasió que en general queda en un empat que no convenç als organitzadors de la fira. Segons el president del Gremi de Llibreters de Vell de Catalunya, les parades d’ocasió resten una mica de qualitat a la fira “perquè a vegades les liquidacions que fan les editorials fan que els títols es repeteixin en massa estands”. Els pròxims anys es limitarà l’accés a la Fira a les parades de llibre d’ocasió i totes les noves incorporacions seran de llibre vell.

Entre les diferents parades, destaca l’exposició Barcelona llibre a llibre, tema de la fira d’aquest any que mostra una bona col·lecció de les millors obres escrites sobre la Ciutat Comtal; llibres com La ciutat de Barcelona, de Francesc Carreras Candi editat el 1916; Calaix de sastre que en un català macarrònic fa una radiografia de la ciutat de finals del XVIII i principis del XIX, i Barcelones de Manuel Vázquez Montalbán, entre altres.

Tot plegat, una bona excusa per fer un volt pel passeig de Gràcia, buscar, remenar, deixar-se sorprendre i comprar. Si hi ha sort, es poden trobar algunes gangues que han passat per alt als llibreters, que també n’hi ha”.

El llibre d’ocasió ocupa el passeig de Gràcia”, per Rober Pi, en el diari AVUI del 16 de setembre del 2000.

XQ       XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ

“Han pasado varios años y el librillo (1) no se ha reeditado ( *), por lo que continua sin estar al alcance de los bibliófilos. Por otra parte, yo he seguido comprando y leyendo obras relacionadas de un modo u otro con la materia, y al verme felizmente liberado de la docencia universitaria en octubre de 2000, me pareció que había llegado el momento de reescribir de cabo a rabo la Introducción de 1995.

Aunque, lógicamente, se han aprovechado ideas de aquel librillo, y de otras publicaciones mías, esta es una obra de nueva planta, mucho más extensa y con – las imprescindibles – notas a pie de página. Tiene cabida aquí lo ensayístico y lo didáctico, y he procurado aunar la seriedad del fondo con lo – en ocasiones – festivo de la forma: Nodier y otros ya demostraron sobradamente que podemos divertirnos con la bibliofilia. De más está decir que, siendo el mundo del libro un océano tan vasto – y un bosque tan inextricable -, sería absurdo pretender abarcarlo todo en 400 páginas, así que en este metalibro se omitirán muchos aspectos del universo libresco. Nos centraremos, obviamente, en las cuestiones más relacionadas con la bibliofilia, y aun en estas seremos selectivos y sintéticos: nos dejaremos cosas en el tintero y trataremos de pasada temas a los que sin duda habrían sacado más partido plumas mejor cortadas que la nuestra.

Por suerte para todos, esto no es una tesis doctoral – traslado de muertos de un cementerio a otro – , ni una enciclopedia ni un manual –  a pesar de su componente didáctico -, sino mayormente un ensayo, género que, como todos, tiene sus reglas. La primera es que el tema objeto del mismo se trata con libertad, desde el personal punto de vista del autor, que se supone es original dentro de lo que cabe (si bien puede resultar polémico, es decir, chocar con las ideas recibidas). La segunda es que va dirigido al público culto en general, no especializado, aunque sin duda cuanto más aficionado a los libros sea el lector, más probabilidades habrá de que se acerque al nuestro, y de que lo lea provechosa y placenteramente. No es esta la primera vez que escribo teniendo como guía el viejo principio latino delectare prodi, o sea, enseñar deleitando: alguien ha hablado acertadamente de alta divulgación, y no otra ha sido siempre (creo yo) la principal finalidad de los buenos ensayos.

Con este objetivo, nos esforzamos en utilizar un claro y correcto romance, al que traducimos – sin más pretensiones que la comodidad de los lectores – las citas en otros idiomas. Igualmente hemos procurado no aburrir nunca, deber primordial de todo el que se atreve a fatigar las prensas y a ser causa directa de la tala de árboles inocentes. La vida es demasiado corta para malgastarla leyendo ladrillos, así que – según la inspiración – aderezamos los capítulos ensayísticos con unas gotas de humor (en ocasiones, un punto ácido), lo que no está en absoluto reñido con el rigor y la solidez de los conocimientos que debe tener quien osa publicar un libro sobre un determinado asunto.

Aparte de conocer bien el tema ( aunque siempre se es aprendiz, y más en materias como la bibliofilia), a uno debe apasionarle, porque de lo contrario será imposible transmitir a los lectores ese entusiasmo, esa pasión, ese arrobo.”

Al desocupado lector”, mena de pròleg de Francisco Mendoza Díaz-Maroto en el seu llibre La pasión por los libros, Espasa Forum, Madrid, 2002; p. 27-28.

(1) Introducción a la bibliofilia, Mendoza Díaz-Maroto, Fco; ed. Vicent García, València, 1995)

* Anys després d’aquest pròleg es va fer una altra 2a. Edició corregida, el 2004.

Read Full Post »

““ Un pregó del cantant Raimon va obrir ahir la 35a. Edició de la Fira del Llibre d’Ocasió Antic i Modern, que se celebra al passeig de Gràcia de Barcelona fins al pròxim dia 4 d’octubre. En el seu pregó Raimon va recordar que havia après a llegir de la mateixa manera que es llegeixen els llavis: amb una gran curiositat i un gran desig. Va assenyalar que a casa seva hi havia pocs llibres: El judío errante, El socialismo científico de Marx i Engels, el Manifiesto del Partido Comunista, Luz y progreso i Sebatenses ilustres. Aquests llibres corresponien a preocupacions familiars, socialistes per part de mare i anarquistes per part de pare. Malgrat el poc contacte amb els llibres – les biblioteques populars no podien solucionar la seva mancança -, Raimon va reconèixer que des de molt petit havia après a estimar-los i que ja aleshores va començar a intentar procurar-se’n a base de suprimir petits gustos: llibres de la “Novelas y cuentos” o de la col·lecció “Austral”.

Raimon va assenyalar que, malgrat que ell pertany a la cultura oral, sempre ha sentit un gran interès per la lletra impresa. La cultura oral seria impensable segons ell sense la cultura escrita. En aquest sentit va recordar les seves musicacions de poemes d’Ausiàs Marc, Salvador Espriu, Pere Quart i Roís de Corella. I encara va afirmar que “totes les cançons que he fet amb paraules meves o d’altri serien impensables sense l’existència dels llibres”.

Tot seguit Raimon va assenyalar que el seu amor pels llibres l’havia dut a estimar també els llibreters. Es va confessar visitant assidu de llibreries de vell, primer a València quan estudiava i posteriorment a Barcelona, on viu des de fa vint anys, i a Roma, una ciutat que visita per raons familiars amb una certa freqüència.

Durant la dictadura del general Franco a les llibreries de vell Raimon trobava aquelles obres que el règim negava o prohibia i que per diferents mitjans arribaven a mans dels llibreters. Les seves primeres lectures de literatura catalana van ser llibres aconseguits en llibreries de vell que no es podien aconseguir per mitjans normals. Actualment el llibreter de vell serveix, segons Raimon, per a trobar aquells llibres que per una o altra raó ja no circulen. El llibreter us orienta, us informa, i ho fa amb una estima profunda pels llibres, perquè en aquest ofici és ben difícil de fer-se ric.

En una època en què els fabricants i els venedors d’armes són la gent més rica i poderosa del món Raimon vol imaginar-se un temps en què la llibreria sigui una activitat emergent i la cultura una aspiració comuna. Una societat on el llibre fos un objecte de bé comú amb una implantació àmplia. Finalment el cantant va demanar als ciutadans de Barcelona, als visitants i als forasters, que compressin llibres, que triessin i remenessin en aquesta fira anual que ha esdevingut una important manifestació ciutadana.

Un cop acabat el discurs de Raimon es va procedir a la inauguració simbòlica de la fira, i es va procedir a la visita dels estands, que en aquesta edició són uns cinquanta. La Fira del Llibre d’Ocasió Antic i Modern ocupa les dues voreres del passeig de Gràcia fins a l’altura del carrer Diputació. S’hi poden trobar essencialment llibres de saldo i romanents editorials, obres monumentals a preus reduïts, així com una abundosa secció de llibre antic, amb algunes botigues especialitzades en llibre català d’abans de la guerra i de la immediata postguerra. Així mateix s’hi exposen també cartells, dibuixos, manuscrits, fotografies, col·leccions de diaris i revistes antigues i tota mena de productes relacionats amb les arts gràfiques que venen a engrandir d’alguna manera l’oferta dels llibreters de vell i que donen a la fira una vistositat remarcable”,

Article; “Raimon glossà la seva relació amb els llibres, a la Fira”, diari AVUI 19 setembre del 1986, redacció.

XQ     XQ     XQ     XQ     XQ     XQ     XQ

“Este libro (como todos) tiene su historia, y creo que debo contarla, aunque solo sea porque ha nacido gracias a los libros, por ser un metalibro. Que yo sepa, nadie había echado en falta una introducción a la bibliofilia en castellano hasta que, por las Navidades de 1994, el editor e impresor Ricardo J. Vicent pidió a Julián Martín Abad que le redactara un folleto sobre la materia, para obsequiar con él a los socios de su Club Bibliófilo. Julián considera que yo era una persona más indicada que él para escribir sobre este tema y así se lo dijo ( Dios lo bendiga) a Ricardo, que se puso en contacto conmigo a finales de enero de 1995.

Desde el primer momento, el encargo me complació y me abrumó, todo junto. Me pedían que redactara 15 ó 20 folios sobre un tema para mi apasionante, pero yo no estaba seguro de poder escribir tanto sobre bibliofilia ( a lo mejor, 8 ó 10 páginas…). Después ya me solicitaban 20 ó 30, 40 ó 50 folios, y al final escribí 88, casi todos durante el mes de febrero, de modo que el mecanoscrito estaba entregado a finales de marzo, aunque después seguí haciendo correcciones ( desgraciadamente, no todas las necesarias). A finales de junio se fotografiaron en mi despacho los originales de las ilustraciones y en septiembre el librillo estaba en la imprenta.

Trabajé magnis itineribus – como decía Julio César, o sea, a marchas forzadas – , urgido por el editor, hube de realizar varios viajes a la Biblioteca Nacional para consultar obras que no tenía… En resumen, no resultó tan incómodo como fue para Cervantes escribir el Quijote, pero algo me pareció, pues incluso visité la cárcel ( durante unas horas y por motivos profesionales) más de una vez, aunque era previsible – y justo – que el librillo resultante alcanzara menos fama y no conociera tantas ediciones como la novela cervantina.

Aparecido a finales de 1995, el delgado volumen quedó primoroso, salvo por algunas erratas y un pequeño detalle, en el que reparó  mi mujer tan pronto como recibimos los primeros ejemplares: en el lomo decía bien claro, en mayúsculas, INTRODUCCCIÓN ( con tres ces) A LA BIBLIOFILIA. Quien no haya sufrido ( iba a decir en sus carnes) una errata de semejante calibre, no podrá comprender cómo pasé del gozo exultante al negro sufrimiento, igual que si me hubiera salido un hijo con un brazo de menos ( mejor dicho: con una oreja de más, en mitad de la frente). Ricardo Vicent lo solucionó de la misma forma que los impresores antiguos: volviendo a imprimir el título – ahora correctamente, con la dosis exacta de ces – en el mismo tipo de papel y pegando la tira en el lomo de todos los ejemplares, con lo que la errata se disimula bastante. Son, por tanto, muy pocos – y doblemente raros – los ejemplares pertenecientes al primer estado , con la errata del lomo sin corregir.

Se tiraron alrededor de 700 ejemplares, escasos para obsequiar con uno a cada socio del Club y con unos cuantos al autor, de modo que ninguno se puso a la venta. Hice, pues, realidad, involuntariamente, un sueño de cualquier bibliófilo: convertirse en autor de un libro raro ( aparecido con fecha tan cercana como 1995). Pronto lo observó Manuel Sánchez Mariana: “También recomendamos la reciente, y a pesar de ello difícil de conseguir, Introducción a la bibliofilia, de Francisco Mendoza Díaz-Maroto ( Valencia, Vicent-García, 1995.) Y Julián Martín Abad, en el prólogo a mi Panorama, escribe con mayor generosidad aún: “ Recomiendo al lector que busque con pasión un ejemplar, que lea esa obrecilla con atención suma, y seguro estoy de que repetirá lectura y conservará concienzudamente su ejemplar”.

Han pasado varios años y el librillo no se ha reeditado ( *), por lo que continua sin estar al alcance de los bibliófilos. Por otra parte, yo he seguido comprando y leyendo obras relacionadas de un modo u otro con la materia, y al verme felizmente liberado de la docencia universitaria en octubre de 2000, me pareció que había llegado el momento de reescribir de cabo a rabo la Introducción de 1995.

Al desocupado lector”, mena de pròleg de Francisco Mendoza Díaz-Maroto en el seu llibre La pasión por los libros, Espasa Forum, Madrid, 2002; p. 25-27.

* Anys després d’aquest pròleg es va fer una altra 2a. Edició corregida, el 2004.

 

 

 

 

 

Read Full Post »

““La vint-i-vuitena Fira del Llibre Vell és a punt de tancar les portes. Com cada any, el popular mercat d’ocasió s’ha instal·lat durant uns dies al passeig de Gràcia i ofereix als afeccionats una nova oportunitat d’adquirir llibres antics a bon preu.

Per l’afluència constant de vianants a les parades i per les impressions recollides entre els llibreters, s’ha constatat, un any més, que la Fira és molt ben acollida, “Cada vegada la tradició té més força – comentava el senyor Millà, propietari d’una de les llibreries de vell més veteranes de les que hi ha a la Fira -: “no hem d’oblidar que la gent troba una diferència notable de preu en els llibres. A més, es troben coses que normalment no es poden trobar a les llibreries”.

Si bé és difícil dir quins gèneres són els que gaudeixen de preferència es pot assenyalar que hi ha una marcada tendència envers la novel·la i l’assaig. Naturalment, hi ha també les curiositats bibliogràfiques o les obres d’un valor específic per si mateixes o per la personalitat del seu autor. Un altre grup de llibres que desvetllen molt d’interès són els llibres tècnics. En canvi, el llibre de política, que aquests darrers anys tingué un èxit puixant, ha sofert una important disminució de vendes.

Tot i que el nucli autèntic de la Fira el componen els llibres vells, des de fa uns anys hi ha una invasió dels llibres anomenats “de saldo”, és a dir, procedents de partides de sortida difícil. Hi ha opinions diverses entre els llibreters sobre la presència del llibre actual en aquest mercat d’ocasió, que en principi hauria de ser íntegrament ocupat pels llibres antics. Es pot argumentar, d’una banda, que la presència dels llibres actuals desvirtua el caràcter i els objectius de la Fira. Hi ha qui pot afirmar, en canvi, que el fet que els llibres “de saldo” coexisteixin amb els altres pot ser un motiu més d’atracció per al públic. Sembla, però, que el llibre vell cada cop és més escadusser. Per això, al costat de parades que ofereixen a preus raonables veritables joies de bibliòfil, s’alineen parades on es barregen edicions més o menys actuals i llibres “de saldo” en gran profusió. Entre aquests, i només com a exemple, hi ha hagut aquest any dos títols molt venuts: Si em pregunten, responc, de Pedrolo, i Preguntar no és ofendre, de Terenci Moix. Temes com l’ecologia, el naturisme, la filosofia hindú i altres de semblants han estat també a l’ordre del dia, com també la novel·la policíaca. En aquest sentit, es pot ressaltar, com a anècdota, que pel mòdic preu de mil vuit-centes pessetes un afeccionat podia adquirir una col·lecció de vint-i-un volums de novel·les de la “Sèrie Negra”. Cal destacar igualment l’apartat de llibres d’art, el qual té un important pes específic dins la Fira i compta amb alguna parada especialitzada. Una munió de làmines, pòsters i gravats s’ofereixen barrejats amb els llibres en moltes parades.

Això no obstant, la part més genuïna de la Fira és formada per les parades de llibres vells, on hom pot passar bones estones simplement descobrint títols curiosos o exemplars rars, que encara se’n poden trobar alguns. Com a petita mostra, el llibreter Millà ens ensenya algunes obres úniques: un llibret de jocs de mans editat l’any 1606 a Milà en forma de petit fullet sota el títol Vago Fioretto di molti bellissimi secreti, Giochi di mano e di carte; una edició molt especial del Don Jaume de Pitarra titulada Efectes de la conquista de Mallorca; la primera edició que es va fer de La casa vella, d’Apel·les Mestres, una de les obres més cares que hi ha en aquesta llibreria, car és valorada en deu mil pessetes; el mateix preu costa un llibre d’heràldica titulat La ciencia del blasón. Aquests són, evidenment, només uns quants títols agafats al vol, ja que fora impossible fer un catàleg d’obres interessants o curioses.

Aquest any la Fira ha comptat, excepcionalment, amb una exposició monogràfica de llibres d’aprendre de lletra amb motiu de l’Any Internacional de l’Infant. Jordi Verrié, que ha tingut cura d’aquesta exposició, assenyala que s’hi ha recollit els llibres d’iniciació per a “aprendre de lletra” i també els de “primeres lectures escolars””. Mireu si en deuen ser d’importants aquests llibres d’aparença tan humil – diu Verrié en l’article “El més infantil dels llibres”, inclòs en el programa de mà de la Fira – que sense o quasi gens de contingut i sovint sense cap argument específic tenen prou força per a obrir tots els immensos horitzons que la lectura proveeix”.

Es poden destacar de les obres incloses en l’exposició Lo primer llibre dels noys, de Flos i Calcat, de l’any 1898, on per primera vegada es declarava un ensenyament de la lletra en català; els renovadors cartipassos d’escriptura de Pau Romeva, de l’Associació Protectora de l’Ensenyança Catalana, o els sil·labaris del mateix autor; les edicions dels Catons o els Catons de San Casiano, que “portaren les primeres insinuacions escolars de centralisme pedagògic, infiltrades en els primers passos lectors”, com assenyala Verrié; llibres de lectura com el Fra Anselm, el Romiatge del Venturós Peregrí, o bé El nuevo Robinson, El abuelo católico, La Mariscala, que també foren lectures escolars.

Edicions “de saldo” conviuen amb els llibres de vell”, per RMP, diari AVUI, 2 oct 1979.

XQ    XQ   XQ   XQ   XQ   XQ   XQ

 

 

 

 

 

El comercio del libro antiguo se considera hoy un doctorado tan importante como el doctorado que vela por su conservación. Su principal designio es honrar su vetustez y clasificar su valor, y se agradece la intervención autorizada de quienes exhuman y salvan de un posible naufragio las joyas bibliográficas y los antiguos manuscritos para ponerlos en las mejores manos. Loable labor sólo comparable a la de aquella benemérita orden de frailes mendicantes del siglo XIV, siervos y señores a un tiempo del precursor del humanismo, el célebre obispo de Durham, Ricardo de Aungerville, nombrado “ de Bury”, quienes de los más apartados lugares recogían, llevándoselos consigo, los tesoros perdidos de la inteligencia, de la fe y del amor. Tesoros que después custodiaba este famoso Canciller de Inglaterra, Ricardo de Bury, gran amigo de Francisco Petrarca, y autor del tratado pulquérrimo de amor a los libros que se titula “El Philobiblion”.

En resumen: este celo, este noble designio de restaurar un libro, obedece a finalidades ideológicas, altruistas o sentimentales, que excluyen toda finalidad especulativa o fraudulenta, imposible, por otra parte, de conseguir. La restauración de un ejemplar, la obtención de facsímiles y demás eventualidades resultan de coste superior, por lo regular, al que pueda fijarse razonablemente en las páginas de un catálogo como valoración de un volumen completo y en buen estado. Pero se trata de dar vida a un libro. No de sustituirlo por otro. La labor de salvación tiene su precio que no debe asustar mayormente si se trata de un libro de excepcional rareza, o único. La restauración estética y amorosa enaltece el ejemplar. Una restauración torpe o displicente lo estropea.

No ignoramos que es de criterio común considerar más cotizable aquel afortunado ejemplar que, nacido en los primeros años de la imprenta, ha cruzado los siglos, intonso, sin ser leído, sin acotaciones ni subrayados y sin haber recibido los honores de la encuadernación: brillante armadura que enaltece y defiende, además, el rostro y el cuerpo del libro en su continuo rodar por los ásperos senderos de su destino. Sabemos la admiración que despierta el libro aquel que, por simple casualidad, se ha encontrado al abrigo de cualquier riesgo, sin haber dado fruto alguno como el “Procesionarum” de Sevilla de 1494, que ya hemos mencionado -, librándonos de la voracidad de los insectos dañinos: circunstancias éstas que otorgan al privilegiado volumen excepcional estimación en el mercado internacional del libro antiguo, donde preside un concepto valorativo, del que en rigor se puede discrepar.

El libro fosilizado ha permanecido estéril, encerrado en un arcón entre prendas olvidadas, sumido en la oscuridad. Goznes y mohosas cerraduras le han protegido. Nunca vio la luz. Fue rama de un tronco fecundo, mas no floreció. Su vida transcurrió sumida en un profundo sopor y al despertar su nívea blancura resulta anacrónica. Ni los rayos del sol ni la luz de un candil han alumbrado sus páginas abiertas. Saludemos esta aparición sin pátina como muestra de lo que fue sin haber sido. Pero no olvidemos de rendir honores al ejemplar que envejeció esparciendo aroma y gérmenes de humanidad.

Por tanto, el libro venerado que ha contribuido con su presencia y su poder a elevar las mentes; el libro que después de haber sido en su siglo confidente espiritual y símbolo de luz divina; el libro aquel que, al lado de otros, no menos valiosos e infortunados, sufrió toda suerte de vejaciones sin perder su espiritualidad, tiene conquistada la gloria más imperecedera al llegar a nuestras manos. Durante su azarosa vida se enajenó una y otra vez después de haber sido muy estudiado. Viles trasiegos le zarandean y clasifican; por milagro vuelve otra vez al mundo sensible; manos piadosas acarician sus páginas otra vez, pero otra vez le cubre el polvo y le ciegan las tinieblas. En las sombras de un lóbrego desván frecuentado por ratones sufre su contacto inmundo. La humedad y los ardores del estío alabean sus tapas raídas; hongos y bacterias le humillan; la carcoma le ataca indefenso.

Al salir nuevamente a la claridad, le sorprende la reverencia de una civilización respetuosa que lo acoge con entusiasmo, aunque ofrezca el lamentable aspecto de un luchador derrotado. Si fuera permitido retóricamente armar el cuerpo del libro, le pondríamos lágrimas en los ojos y huellas de sufrimiento en el rostro para expresar su dolor. Pero no. Ni lágrimas derrama, ni su dolor es sensible, mas su naturaleza se descompone falto de luz y de amor. Sus períodos de abandono y demás contrariedades de las que ha sido víctima, le han arruinado. Su salvación depende de los cuidados que reciba de manos amigas y piadosas.

En cuanto a la valoración mercantil, aleatoria y sin tasa posible; respecto al valor intrínseco del libro que cruelmente se pone en duda y se discute cuando ha sido restaurado o esconde en su seno un piadoso facsímil que esconde su pesar, nada preocupa ni disminuye el afecto de quien le ama de corazón.

Emilio Brugalla Turmo: “Inquietudes de hoy por los libros de ayer”, a Memorias de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona,Tercera época Núm. 733 – Vol. XXXIX Núm. 2 XVIII làmines.Barcelona, maig de 1968. P. 36-37.

Read Full Post »

    “Per sort meva, m’heu triat com a pregonera d’aquesta 68ena edició de la Fira del Llibre vell, antic i d’ocasió. Un amic, propietari d’una llibreria de vell a Medellín, diu que ell ven llibres “llegits”, que és com vendre llibres que han vist món, que han conegut persones.

    Llibres viscuts. Aquesta, doncs, també podria ser la 68ena edició de la Fira del Llibre Viscut o entenimentat. Llibres que han vist mon. I d’alguna manera, aquesta experiència és la que se celebra cada any al Passeig de Gràcia de Barcelona: la vida de i en (i amb i per i gràcies a) els llibres.

    Us he de confessar que m’hi sento molt bé entre vosaltres. M’hi sento en el meu hàbitat, de fet. I també que ja fa molt que un cop l’any sempre pel setembre reservo tota una tarda per venir a la Fira que avui inaugurem, i m’hi perdo, i entro dins les parades, i m’ajupo, i aparto i potser fa molts anys que us faig posar nerviosos perquè molesto i faig nosa i pregunto i miro i remiro. I sóc molt feliç fent-ho i, per tant, ho penso continuar fent.

      Aquest amor meu pel llibre vell ve de lluny. De quan el meu pare, voltaner de llibreries, em feia acompanyar-lo en les seves rondes i jo m’avorria molt perquè no acabava mai i també passava molta vergonya perquè li regatejava el preu als llibreters.

    Jo llavors no entenia què hi fèiem allà, entre tants papers que groguejaven i feien fortor de pols, podent anar a comprar llibres nous de trinca. Vaig trigar uns quants anys a comprendre que el que oferien aquelles llibreries no es troba a les altres, i a entrar-hi pel meu compte, per costum, per amor heretat, i en passar-m’hi hores. I el primer dia que vaig demanar-li al llibreter que m’arreglés una mica el preu vaig entendre allò que García Márquez va escriure tan bé: Un home sap que es fa gran el dia que comença a assemblar-se al seu pare (amb “una dona” la frase també funciona). D’això deu fer pel capbaix 30 anys, i des de llavors confesso que tinc aquest delit dels llibres, i que no només no em passa, sinó que s’agreuja. De vegades és un delit una mica descompensat: tinc molt bon gust i no tan bona butxaca. Sóc mare de família nombrosa i sovint el seny m’impedeix gastar-me el que valen els meus capricis bibliòfils. Però he fet alguna bogeria de la que després, precisament pel que us acabo de dir, me n’he sentit molt orgullosa. I també sé que el mal no té cura (ni la vull) i que en qualsevol moment puc recaure amb alguna bogeria. Per sort, jo no tinc a casa aquella típica dona de bibliòfil que el renya per les seves adquisicions, sinó un marit que m’empeny a comprar primeres edicions i llibres amb autògrafs impossibles o simplement especials com si ens fessin una falta imperiosa. D’alguna manera, ens en fan, no? Perquè les coses aparentment inútils, com els llibres, com la Literatura, són les que més necessitem per viure. És el que no necessitem el que ens cal de debò, vaja.

    Malgrat el que us acabo de dir, jo no em considero bibliòfila. El bibliòfil, ho diu el diccionari (la bíblia dels escriptors), és la «persona acostumada als llibres preciosos o rars». Aquesta definició no m’ajusta prou bé, és com un vestit balder. Perquè clar que m’agraden els llibres preciosos i rars, o totes dues coses, però en tinc pocs, d’aquests.

      Jo crec que sóc més bibliòmana. És a dir, pateixo bibliomania, un mal que es caracteritza pel «desig intens i immoderat de posseir llibres, especialment rars». Aquí el diccionari i jo estem d’acord. I també Antoni Palau i Dulcet, aquell llibreter, bibliògraf, cervantista tarragoní, tot un clàssic, que deia que «la satisfacció de posseir llibres supera la vanitat de ser rei». Doncs això, tot i que la meva vanitat és i serà sempre republicana.

      Jo, com tots els bibliòmans, tinc manies estranyes, llistes de llibres que busco i no trobo i que potser mai trobaré, i una prestatgeria plena de tresors que ensenyo poc però que miro molt, pel sol plaer de contemplar-los. Perquè la possessió de llibres no necessita testimonis, ni raons. L’única raó per fer-ho és ella mateixa. Posseeixo o vull posseir certs llibres pel sol plaer de tenir-los, de mirar-los, de tocar-los. Ja sé que hi gent que no ho entén, però m’acompanyen. Contribueixen molt a la meva felicitat, com a la de tots els bibliòmans.

    Ningú es pensi ara que per ser feliç necessito Bíblies vulgatesSalustios d’Ibarra. No, no. Els gustos d’una bibliòmana, a diferència dels d’una bibliòfila, poden ser molt més raonables i modestos. Per començar, mai no compro un llibre que no em llegiré, o que no em llegiria. Tinc debilitats poc explicables, com tots els col·leccionistes. La més important són els llibres que parlen de llibres. Per això m’agrada tant tot el que va fer aquell bibliòfil barceloní que es deia Ramon Miquel y PlanasEls contes de bibliòfil que ja fa uns anys va vendre’m la meva amiga Anna Balaguer deu ser un dels llibres que més he mirat de la meva vida. O les Faules d’Isopque ell va editar l’any 1908, en paper de fil, enquadernat en pell vermella rematada per aquell escut daurat de Catalunya. 

    A les vostres parades hi busco de tot, però també Joyas d’Aguilar amb els talls pintats, si pot ser dels anys 40 i 50. Hi busco primeres edicions de la Rodoreda, de Terenci Moix. Llibres del Club dels Novel·listes, o d’editorial La Nave, les vuit edicions del Romancero Gitano que es van publicar en vida de Lorca… i podria seguir molt. Però sóc igualment feliç quan topo amb aquells llibrets deliciosos d’editorial Apolo, o amb els Àncora y Delfín de cartoné i tela blava amb sobrecoberta o amb dedicatòries autògrafes d’autors que m’agraden, amb preferència (amb perdó) si són morts.

      També soc feliç quan fa temps que busco un llibre i en els vostres taulells el trobo sense buscar-lo, com si ell em vingués a trobar. I a sobre el compro per un preu que fa riure. Perquè amb tants anys de llibreries i pols de llibres he descobert una cosa que potser no sabeu: que si als llibres vells els regales temps, ells t’ho tornen amb cops de sort. Hores de mirar i remenar a canvi de troballes afortunades. Molts cops m’han servit per documentacions que tenia en curs i han acabat enriquint alguna novel·la a mig escriure. Això també em passa cada any, quan vinc a veure-us d’incògnit.

      Sovint tinc la sensació que no compro llibres, sinó que els rescato. Arriben a les meves mans no sé per quines casualitats, i aquesta és la gràcia. Jo els salvo de quedar-se allà (tot i que també he conegut llibreters que no me’ls volien vendre, i no saben com els entenc!). Mai no sé què trobaré, ni on —vet aquí una altra raó per buscar—, ni quan i, per descomptat, tampoc per què. Per això no em canso de remenar llibreries i per això en gaudeixo tant. De fet, és una sort molt gran ser bibliòmana, perquè la meva vida té un sentit, que és el que tots volem, i un propòsit. Que s’allargui força perquè arribin a les meves mans molts llibres preciosos i perquè els llibreters que em coneixen els gustos (de vegades més que la butxaca) me’ls poseu a les mans. I si no, continuaré buscant. De fet, ja em deleixo per fer aquí el que he fet sempre, que no és fer pregons sinó tafanejar, remenar, preguntar i perseguir. I lamentar-me, de vegades.

    Encara recordo cinc volums de Walter Scott de la Biblioteca de las Damas que un any vaig deixar passar perquè no podia pagar-los i en els que encara penso. És la maledicció del llibre que volies però vas deixar allà, a cal llibreter, i que et perseguirà sempre. Us imagineu que encara hi fossin?

      Potser m’esperen, qui sap. Ho va dir Charles Nodier, un altre gran bibliòfil: «Els llibres tenen el seu destí», i les persones no podem oposar-nos-hi. En fi. Aquesta mena de miracles són els que tenen lloc al Passeig de Gràcia de Barcelona cada setembre i a les llibreries de vell i d’antic cada dia de l’any. I ja callo, que si em feu parlar de llibres no tinc aturador. Llarga vida a la Fira del Llibre Vell i d’Ocasió.

    I llarga vida als llibres vells i antics i moderns i d’ocasió i amb tapa dura i tova i barbats i desbarbats i llarga vida a qui els estimen, els compren, els venen, els persegueixen, els troben, els apilonen, els amaguen i fins i tot —quina perversió— se’ls llegeixen.

     Gràcies per deixar-me formar part d’una cosa que m’estimo tant.

     Pregó de Care Santos en la 68ena Fira del Llibre d’Ocasió Antic i Modern, Barcelona, 2019.

Read Full Post »

Bellprat, va ser la primera Vila del Llibre a Catalunya

            A Catalunya s’han fet molts actes i activitats relacionades amb el món del llibre,  donant-los el nom de Vila del Llibre, en uns quants llocs ja no es fan; és el cas de Cervera, Piera, Montblanc i La Pobla de Segur i altres van fent, com L’Escala, Cabrils, Malgrat de Mar, Calafell, Mollet del Vallès i Sitges, i a Barcelona la llibreria La Perla 22 és també un espai de creació de Vila del Llibre, però no són ben bé Booktowns tal com les defineix l’Organització Internacional de Booktowns.

            La primera a Catalunya va ser a Bellprat, des de l’any 2008 fins al 2015, però ara ja no la fan.

            Des de l’any 2021, Calonge també és Poble del Llibre, l’Ajuntament va organitzar un concurs per adjudicar uns quants locals per a instal·lar-hi llibreries i fer de Calonge una “Booktown“, crec que van aconseguir obrir 7 llibreries, però cap d’elles és llibreria de vell.

            En un article a LV d’avui ( 10-12-2023) ens parlen de què hi havia 7 llibreries i que tres han tancat, però n’han obert dues. Ara estan preparant noves convocatòries i l’alcalde diu: “… nova convocatòria d’ajuts per a tres llibreries, però ens agradaria que com a mínim una fos de vell”.

            Poso aquí 4 Booktwons  i/o Pseudobooktowns, per introduir-se en aquest món de les Viles del Llibre:

            Hay-on Wye ( Gal·les): la primera Booktown. 14 llibreries ( 8-9 de vell), 2 Antiquaris, Galeries d’Art, etc.

            Urueña Villa del Libro ( a Valladolid) : la primera a España, amb 9 llibreries ( 5 de llibre vell), 1 taller d’enquadernació artesanal i 6 museus sobre ,libres, disseny, música i campanes. En una de les llibreries, Alcuino, fan tallers de Cal·ligrafia, exlibris, etc.

Taller d’enquadernació a Urueña

 Calonge Poble del llibre: 6 llibreries ( de llibres nous). Amb xerrades, tastets, taules rodones, música, etc.

     Montolieu, Village du livre et des Arts: 15 llibreries ( al menys 8 de vell), Tallers de Cal·ligrafia, Tipografia, Gravats, Paper, Il·lustracions, etc., Museu del Llibre i de les Arts Gràfiques, Tallers d’artistes contemporanis, Tallers pedagògics, Visites-conferències sobre història de l’escriptura i del llibre, etc. (Ciutat molt a prop de Carcassonne).

    Per veure més Booktowns (unes 37 viles a tot el món), i un altre article sobre Viles del Lllibre d’España (article amb poques viles i una mica desfasat, la majoria ocasionals, no són realment Booktwons, a la Viquipèdia queda bastant clar ), i si us ve de gust, en aquest mateix vlok podeu consultar més de 59 bibliollocs de tot el món.

    A més a més, no podem oblidar les Fires del Llibre de tota mena que es fan en altres llocs de Catalunya, en aquest enllaç ( més de 50) i en aquest altre del Gremi de Llibreters de Vell de Catalunya, n’hi ha unes quantes, potser no totes, i unes quantes, malauradament, només s’han fet una vegada, però va ver per anar fent-se una idea.

    Desitjant que aquestes iniciatives per tenir més Bibliollocs vagin a més, encara que de moment sembla que costa una mica.

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »