Feeds:
Entrades
Comentaris

Archive for the ‘Bibliofília’ Category

(Futura Biblioteca Pública de Barcelona?)

No es veu gaire clar que aturar el 2002 les obres de la Biblioteca Pública de Barcelona al Born, per erigir al seu lloc un centre consagrat a algunes ruïnes prèvies al 1714, fos la millor idea del món. Potser, s’ha dit, podien haver-se conservat i alhora edificar sobre elles, com es va fer amb les romanes del Museu de Badalona. No va passar així i avui comptem amb un Centre de Cultura i Memòria del Born desaprofitat i ideològicament esbiaixat, i encara no amb l’espai llibreter impulsat per tres administracions.

Però no hem de plorar per la llet que s’ha vessat. Després del gir de l’any 2002 es van buscar emplaçaments alternatius. Jo recordo haver sentit comentaris il·lusionants al respecte de figures municipals com Ferran Mascarell, Jordi Martí, Jaume Collboni o Xavier Marcé; de responsables bibliotecaris com Assumpta Bailac o Carme Fenoll; de ministres o secretaris d’estat com César Antonio Molina, José María Lassalle o José Guirao; de nou de Mascarell quan va ser conseller i de successius alts càrrecs de la Generalitat. Des del 2011 hi ha un projecte en ferm adjudicat a l’estudi Nitidus. Però la crisi econòmica – i també el procés – van congelar la seva posada en marxa.

En àmbits culturals i gremials s’ha postulat al llarg d’aquests anys que la nova Biblioteca de l’Estat a Barcelona hauria de complir una funció emblemàtica. No ser una més de les diverses desenes, majoritàriament excel·lents tant en l’arquitectònic com en el funcional, que integren el Consorci de Biblioteques. Convindria que el nou espai aportés un valor afegit visibilitzant a Barcelona com la capital editorial i ciutat literària de la Unesco que és. S’ha apuntat que podria desenvolupar ambiciosos programes culturals com la New York Public Library; albergar els arxius editorials de la ciutat, avui dispersos; brindar un museu del llibre com el de la Biblioteca Nacional de Madrid; constituir una referència per al turisme cultural. El projecte de Nitidus, segons el que es va fer públic, no contemplava aquestes funcions complementàries, de manera que potser convingui revisar-lo.

Recentment s’ha parlat de noves ubicacions, com el Banc d’Espanya a plaça Catalunya. Després de vint anys d’espera no són pocs els que pensen: que s’aixequi on sigui, mentre sigui amb rapidesa i aprofitant un compromís definitiu. Però si no se li imprimeix el valor simbòlic i irradiador que la Barcelona del llibre i els temps requereixen, no serà la Gran Biblioteca de la ciutat.

“Un símbol per a la Barcelona del llibre” de Sergio Vila-Sanjuán , La Vanguardia 30 de maig de 2021, p. 53.

(Futura Biblioteca Pública de Barcelona?)

 

 

 

XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ

Dos tipos hay de libros que no suelen asomar a la crítica literaria de nuestras publicaciones periódicas: los llamados libros técnicos y las ediciones de bibliófilo; los unos en razón de su acusada especialización (¡qué decir cuando por radio hemos oído reseñar un tratado de terapéutica urológica!): los segundos, porque ni llegan a las mesas de las Redacciones ni, en razón de su elevado precio, acostumbran a estar al alcance del bolsillo del crítico. No es común, por otra parte, que esos libros —especialmente los de lujo— aparezcan en los escaparates, pues se colocan a domicilio; con lo que el público de mediana cultura: el público que compra libros, generalmente ignora lo que se produce en esas dos ramas.

Sin embargo, se da el contrasentido de que precisamente en esos dos capítulos es en los que nuestra industria editorial ocupa un lugar destacado. Que en las ediciones de bibliófilo y en las grandes obras técnicas se cifra la mayor ganancia de las editoriales y que precisamente este tipo de libros —singularmente los segundos— constituyen el capítulo principal, si no el único, de nuestra exportación editorial.

No tocaremos aquí la cuestión de los títulos técnicos, que requiere conocimientos especializados; pero si queremos tratar de algunos de los libros de lujo aparecidos últimamente, de los pocos que han podido llegar a nuestras manos. En un pasado reciente, muy reciente, las ediciones de «La Cometa», preparadas por el patriarca de nuestros editores, se cotizaban en el mercado de París entre las más cuidadas producciones de Francia. La colección «Armiño», salida de las mismas manos, si no está a la altura de aquellas, sigue dejando bien plantado el pabellón de España. Las dificultades actuales en materia de papeles de lujo; la carencia de buenas matrices: el nivel intelectual subsiguiente a nuestra guerra, no permiten sacar mayor partido. Otras ediciones de altura dirige Ramón de Capmany, con especial preferencia por los clásicos españoles: aunque no siempre las ilustraciones correspondan a lo que el respectivo texto requiriría. Ediciones de bibliófilo nos han venido, también, en los últimos tiempos de Valencia y tampoco hay que echar en olvido las que van dando la Junta de Relaciones Culturales de nuestro Ministerio de Estado y las diversas sociedades provinciales de bibliófilos, aunque por lo común más se trate de ediciones numeradas que de verdaderas ediciones de lujo. Pudiéramos añadir a la lista, un Colón a doce tintas que salió recientemente de las Prensas barcelonesas, y algún intento más. Mas por hoy vamos a limitamos a tres libros aparecidos en nuestra ciudad y que tenemos a la vista. Es el primero, la edición de «El Diablo Cojuelo», ilustrada con bojes de Ricart e impresa por Oliva de Vilanova, buen impresor del país, si los hay . Cada uno de los diez “trancos” de que se compone la novelita, lleva hasta media docena de grabados del maestro vilanovense. entonados, perfectos en la ejecución, amén de los que decoran portadas, portadillas e índiees. La impresión, nitidísima y cuidada; acaso cupiera discutir la escasez de márgenes que se ha dado a las ilustraciones, cuando iban en el cuerpo del texto, y el tonillo verdoso del frontispicio: pero son minucias que nada desvirtúan los plácemes que merece la impresión. Fernando Gutiérrez ha puesto un atinado prólogo a la obra maestra de Vélez de Guevara; y con cuarenta páginas de glosario y notas, no sólo ha disipado las sombras de lectura, sino que encuentra modo de traer para nuestra delicia cancioncillas, refranes y costumbres de aquella época.

 En este mismo tipo de libros basados fundamentalmente en la riqueza de las ilustraciones, cabe citar «La historia del muy valiente y esforzado cavallero Clamades y de la linda Clarmonda», novela caballeresca del XVI que, ilustrada por Joan d’Ivorí. publica la nueva editorial Mons Floris. El libro lleva un sucinto proemio de don Juan Givanel y Mas. a quien se debe también la revisión del texto. La impresión, con ser cuidada no alcanza la bondad de la de «El Diablo Cojudo» ; las ilustraciones, en vez de ser tiradas a prensa se han hecho por el procedimiento del grabado de línea, ulteriormente coloreado a mano por el ilustrador. Precisamente en estas ilustraciones estriba el mayor mérito de la obra. Joan d’Ivori ha hecho algo magnífico dentro de su estilo peculiar. Sobre todo, los ejemplares pintados a mano a todo color y con oro fino constituyen algo de lo más hermoso que hayamos visto en libros recientes.

A otro tipo de obras, es decir al de las inéditas —y no reediciones de clásicos— que se presentan decorosamente y en edición limitada, cabe asignar el poema «Via Aurea» de César González-Ruano, con que inicia sus tareas editoriales el grupo de «Entregas de Poesía» . El libro, bien impreso, en buenas calidades de papel, va avalado por una serie de dibujos de Miró, Sisquella, Pruna, Grau Sala, Jean Cocteau y el escultor García Condoy. Pero, aparte el interés intrínseco de esas colaboraciones, ofrece el del texto: un largo poema en que el brillante escritor reverdece un aspecto — el de su poesía — que teníamos demasiado olvidado. Su reciente «Balada de Cherche-Midi», nos daba la medida de sus preocupaciones de hoy; «Via Aurea» , en cambio, es un poema estructurado, con su argumento, su variedad de metros y las incidencias que obligan al autor a tocar todos los registros de su mundo poético. El poema, especie de sinfonía, coge a un muchacho marinero en quien se despierta la sed del oro; le lleva a la tentación de la ciudad, al robo y asesinato, a esconder su tesoro, a poner término violento a sus días. Toda la última parte — la de la transfiguración y salvación del héroe — está tratada con un aliento del mejor corte elegíaco, muy próximo al amplio respiro de la referida Balada. Un libro, en suma, que marca una etapa en la carrera ascendente de Ruano.

“La vida de los libros” per Andrónico. Destino, n.359, 3 juny 1944.

Read Full Post »

GASETA MUNICIPAL DE BARCELONA, núm. 5, 20-II-1987

SEGONA TINÈNCIA D’ALCALDIA

Departament d’Ordenançes Fiscals i ingressos

Concedir l’exempció de les taxes per aprofitaments especials de la via pública meritades amb ocasió de la celebració de la 9a Fira del Llibre de Barcelona, donant de baixa l’expedient núm. 31351, rebut núm, 28081; i anul·lar el procediment de constrenyiment en tràmit.

…/…

TERCERA TINÈNCIA D’ALCALDIA

Negociat de Relacions Públiques

Denegar l’exempció en el pagament de taxes de la via pública, a l’empara dels articles 6.1 de l’Ordenança Fiscal núm. 1, de conformitat amb l’art. 439 de la Llei de Règim Local, sol·licitada pel Sr. Josep Pi i Caparrós en la seva qualitat de legal representant del Gremi de Llibreters de Vell de Catalunya, per raó de la XXXV Fira del Llibre d’Ocasió Antic i Modern que es va celebrar al passeig de Gràcia entre la plaça de Catalunya i el carrer de la Diputació, ambdós costats, del 18 de setembre al 4 d’octubre.

El Sr. de Nadal fa avinent la contradicció aparent entre aquest dictamen i l’assenyalat amb el núm. 13, tot considerant que caldria unificar criteris quant a les exempcions de taxes de la via pública. El Sr. Martínez Fraile estima correcta l’exempció per a la IX Fira del Llibre, en la qual es varen complir totes les condicions imposades per l’Ajuntament, mentre que no es donaren en el cas de la XXXV Fira del Llibre d’Ocasió Antic i Modern donat que no respon a les exigències de qualitat i promoció del llibre antic i s’ha convertit en una Fira especialment dedicada a la liquidació de saldos sobrants de les Editorials. S’obre un debat i s’arriba a la conclusió que en les noves edicions del certamen, caldrà prendre mesures per restituir les característiques inicials d’una Fira promotora del llibre de qualitat, a la qual l’Ajuntament pugui donar el seu suport.

Atorgar l’exempció en el pagament de taxes de la via pública, a l’empara dels articles 6.2.H de l’Ordenança Fiscal núm. 1, sol·licitada pel Sr. Joan Melchor i Deuloder en la seva qualitat de legal representant del Gremi de Restauració de Barcelona, per raó de la VII Mostra de Cuina Barcelonina que es va celebrar a la Rambla de Catalunya entre la Gran Via de les Corts Catalanes i el carrer de la Diputació, del 20 al 28 de setembre…

[Acta de la sessió del 9 de gener de 1987, aprovada el 12 de febrer de 1987. Al Saló de la Reina Regent de la Casa de la Ciutat de Barcelona, el nou de gener de mil nou-cents vuitanta-set, es reuneix el Consell Plenari sota la presidència de l’Excm. Sr. Alcalde, Pasqual Maragall i Mira, i hi concorren els ll·lms  Srs. Tinents d’Alcalde, Jordi Parpal  i Marfà, Joaquim de Nadal i Caparà, i Raimon Martínez i Fraile, … Ramon Trias i Fargas..., M. Aurèlia Capmany i Farnés, Eulàlia Vintró i Castells, Joan Clos i Matheu, … Antoni Dalmau i Ribalta, Mercè Sala i Schnorkowski, Jordi Vallverdú i Gimeno, … Xavier Valls i Serra,… Antoni Comas i BaldellouJordi Bonet i Agustí, etc. etc.]

( uns si i altres no).

XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ

Galeries Syra a la Casa Batlló de Barcelona, 1940

Es muy de lamentar que entre  nosotros, pasan prácticamente inadvertidos los esfuerzos de nuestros artistas que se dedican a la decoración del libro. Nuestra sensibilidad artística se detiene demasiado exclusivamente en el cuadro y, aún éste, si es pintado al óleo, porque cuando de acuarela o de dibujo se trata, el interés del público desciende, de una manera vertiginosa como si se tratara de géneros inferiores que no merecen mayor atención.

En el caso del grabador sobre madera o sobre cobre el problema se agrava porque, naturalmente, las planchas van destinadas a este tipo de edición especial poco asequible por su limitada tirada. Sin embargo, en otros países la obra de un buen aguafuertista es seguida y admirada, no sólo por los bibliófilos que poseen las pruebas de su arte, sino también por un público más extenso que las aprecia en exposiciones especiales o, sino, en la mesa de una biblioteca pública. Por todos estos motivos debe considerarse como de buen augurio la actual exposición en las Galerías Syra, cuya finalidad no es otra que ofrecer al publico unas muestras de la actividad callada pero importantísima de los artistas del libro.

Afortunadamente, contamos ya con un pequeño núcleo de artistas especialízados en la talla sobre madera o en el grabado sobre bronce. Este grupo de artistas no es aún muy numeroso, pero es indiscutible que tiene una calidad que puede competir con la de otros paises de tradición más firme y robusta en este tipo de realizaciones artísticas. Por otra parte, el hecho de que algunas de nuestras editoriales se interessen cada dia más por la edición de bibliófilo, significa que existen entre nosotros suficientes posibilidades para que llegue a un desarrollo normal el cultivo de unas técnicas que en mucho pueden influir en nuestra general disciplina artística. En esta actual exposición se exhiben bellísimas muestras del arte actual del libro. Los artistas representados son Ramón de Capmany, Edouard Chimot, Andrés Lamben, Antonio Ollé Pinell, Marta Ribas y Enrique C. Ricart . Sus obras representan el núcleo de esta Exposición, si bien hay que consignar que en vitrinas apene y como complemento documental, los organizadores de esta Exposición han tenido el acierto de exponer alguna bella edición francesa o española de otros artistas, como por ejemplo, de Daragoes, Picasso, Nogués, Grau Sala, etc., asi como algunas muestras de excelentes encuadernaciones debidas a los maestros barceloneses Brugalla y Montserrat. Ateniéndonos a las obras de los principales expositores, debemos corroborar, aunque sea en pocas líneas, la buena impresión que producen el conjunto de ellas y cada una en particular. Ramón de Capmany, con lo que exhibe, nos ilustra suficientemente sobre el desarrollo de algunos de sus admirables aguafuertes. Así vemos un dibujo original de una obra en preparación, varias series de pruebas de estado de sus aguafuertes e incluso los colores originales con la prueba final del frontispicio de su edición de San Juan de la Cruz. Ramón de Capmany, empezó a grabar en el año 1943, y es realmente extraordinario ver como en tan poco tiempo ha llegado a realizar una obra que cumpliendo todas las exigencias técnicas, tiene el enorme interés de ofrecernos íntegramente aquella fina sensibilidad artística que le proporcionó un sólido prestigio entre el grupo de nuestros mejores pintores contemporáneos. Edouard Chimot es un artista francés que reside actualmente en Barcelona. Tiene una obra copiosísima de grabador que le ha valido una situación previlegiada en París, donde residía habitualmcnte.

Su dominio de todos los recursos del aguafuerte, es realmente excepcional. Técnicamente, es un verdadero maestro y débense admirar la pulcritud y precisión de sus resultados en el tipo especial de ilustración que habítualmente cultiva. Andrés Lamben, suizo, con una obra abundantísima de grabador, acuarelista, retratista y dibujante ha realizado las ilustraciones en aguafuerte del “Celoso extremeño”, de Miguel de Cervantes. Su arte minucioso y detallista se complace en una orfebrería realmente sugestiva, siguiendo el texto con pulcritud y verismo. Ollé Pinell, dedicado desde hace muchos años al grabado al boj, posee, aparte de su técnica depurada, una verdadera sensibilidad en la manera de adaptarse a las especiales circunstancias de cada texto.

Nos aparece acentuando un matiz arcaizante en su ilustraciones de “La leyenda de Fray Garín”, solemne en las de “La Atlántida”; lleno de fantasía en sus grabados al boj a varias tintas destinados a la reciente y admirable edición del “Primer viaje de Cristóbal Colón». La jugosidad de estas últimas ilustraciones, donde el procedimiento llega a la máxima eficacia expresiva, acreditan no sólo un oficio sino también una sensibilidad. Marta Ribas es una joven artista que merece especial atención, teniendo en cuenta las relevantes posibilidades que se observan en sus actuales resultados. Empezó como ilustradora, habiéndose dedicado últimamente al cultivo del aguafuerte que domina ya con una gracia muy personal. Los aguafuertes para la edición de “El Pobrecito hablador», de Mariano José de Larra, de inminente publicación, son de una pastosidad y delicadeza que nos define exactamente la atmótfera de los tiempos del gran romántico. Enrique C. Ricart, otro de nuestros grandes bojistas. posee un sentido decorativo, verdaderamente excepcional. Sus ilustraciones tienen una rotundidad que se hermana íntimamente con la noble tipografía que debe acompañarlos Tiene ilustradas muchísimas obras, entre ellas. «Don Quijote of la Mancha» y «Antony and Cleopatra» (The limíted Edítion Club New York). Expone especialmente varios grabados en madera de los que ilustran «El diablo cojuelo». Es admirable en este artista el vivo juego ornamental, el dinamismo plástico que sabe injertar a sus personajes. Sí el propósito de los organizadores de esta exposición era, además de rendir tributo al arte de todos estos artistas, llamar la atención sobre lo que representa la edición especial ilustrada, nos parece que sin duda alguna ha sido logrado con singular decoro. Repetimos una vez más que la calidad de lo expuesto, merece muchísima más atención que la mayoría de nuestras exposiciones habituales. No nos cuesta confesar que esta declaración por ser tan obvia, es en rigor innecesaria ; se justifica, empero, en el triste reconocimiento de que todavía hay mucho que hacer para que llegue a una saturación normal el interés de nuestro público por estas especialidades anísticas.

“Los artistas del libro” per Juan Teixidor, Destino, núm. 388, 23 desembre 1944.

Read Full Post »

Dotze màximes per a col·leccionistes de llibres a la pàgina 74 del llibre:

I.- Abans de començar a col·leccionar qualsevol classe de llibres, assegureu-vos que estigui al vostre abast. Res és més insatisfactori que una col·lecció restringida a exemplars pobres de llibres de tercera categoria. Si no podeu comprar bons llibres de primera categoria, trieu-ne una de més barata i compreu el millor.

II.- Un discret origen és un bé valuós. En el moment en què es van pagar 2.250 £ per la primera edició del Decameró de Boccaccio, 100 £ es consideraven un preu elevat per al First Folio de Shakespeare. Hi ha una gran quantitat de passos per a col·leccionar llibres que encara no s’han fet, i un col·leccionista que sigui feliç amb la seva elecció d’algun d’aquests podrà triar el mercat i ho farà bé pels seus hereus.

III.- Comenceu amb un tema especial i amplieu el vostre abast a mesura que el vostre interès creixi. Hi invertireu el doble si comenceu a comprar per un camp ampli i, per tant, us restringireu i cometreu dues vegades més errors.

IV.- No compreu cap llibre tret que realment el desitgeu. Estalvieu els diners per a la possibilitat de donar distinció a la vostra col·lecció.

V.- No intenteu obtenir gangues abans no conegueu bé el joc. La idea d’aconseguir un llibre irracionalment barat molesta el judici i comprar llibres sobre els quals no saps gaires coses o només tens una idea vaga de perquè han obtingut preus elevats, és llençar els diners. La millor actitud és en tot moment estar preparat per pagar un preu just per a un bon llibre.

VI.- No regategeu mai amb un llibreter. Està segur que té una raó per fixar un preu i, fins i tot, crec que  encara que sigui una mala raó no voldrà abandonar-la. A més, en cas que cedeixi, una vegada i una altra, per tal de fer una venda, el Col·leccionista que sempre el derrota serà, sens dubte, l’última persona a qui oferirà un bon llibre. N.B.- Si voleu regatejar, no telefoneu primer per un llibre i disputeu el preu després, tret que pugueu demostrar una mala informació sobre el llibre..

VII.- No accepteu pressupostos o preus de subhasta com a prova irrefrenable del valor d’un llibre. Potser sabreu qui va comprar el llibre, però no sabeu qui el va posar la venda i, a vegades, els distribuïdors estan disposats a pagar el 15% per una cotització. Un preu de venda, encara que sigui genuí, no demostra res.

VIII.- No compreu exemplars retallats ni imperfectes, tret dels llibres més rars. No et donaran plaer mentre els mantinguis, i per poc que costin es podran vendre segur per molt menys.

IX.- Obteniu informació sobre com podeu col·locar un llibre per vosaltres mateixos i col·loqueu les compres tan bon punt torneu a casa. Si és possible, assegureu-vos en un llibre de referència sobre què ha de contenir una còpia perfecta.

X.- Si un llibre us arriba sense brutícia, gràcies per la fortuna, però no lluiteu massa per una mica de brutícia. Hi ha molts mals pitjors. Un llibre netejat amb calç o àcids està gairebé sempre greument danyat, tot i que els danys poden trigar uns anys a mostrar-se. Fins i tot un rentat excessiu, sense cap ingredient perjudicial, donarà un aspecte difuminat a la impressió, i els ‘fils’ seran trets del paper. Estigueu contents amb el que es pot fer amb un rentat moderat i una mica de mesura.

XI.- No componguis una còpia d’un llibre d’un altre. La confecció d’aquest tipus destrueix la història del llibre, fins i tot quan es fa amb molta cura i sovint condueix a errors exasperants. És també un avantatge molt dubtós arreglar-los mitjançant facsímils. Les Bíblies que han passat per les mans del difunt Francis Fry són excel·lents exemples de com no s’han de tractar els llibres.

XII.- Penseu dues vegades o tres abans de llençar una enquadernació antiga, per molt dolent que sigui el seu estat. Si t’has cansat de protegir el llibre, repara’l honestament, és a dir, sense cap intent d’ocultar allà on s’acaba el cuir vell i comença el nou. El cuir usat per a pedaç ha de ser força clar. Quan sigui absolutament necessari tenir un rebot de llibres antics, recordeu que l’orientació moderna i elaborada s’ha de reservar per a llibres moderns. Està força fora de lloc amb les antigues.

A The Bibliophile a Magazine and Review for the Collector, Student and General Reader. Volume One. The Bibliophile Office Thanet House Strand LONDON W.C.. London, 1908. A la pàgina 74. (tres imatges del llibre, en té moltes)

XQ       XQ       XQ       XQ       XQ       XQ       XQ

Imatge de la Col·lecció Bonsoms

 

Barcelona tenia un hospital que fué magnífico en la Edad Media, pero modernamente inadecuado. Aparte su insuficiencia y su vetustez, la circunstancia de estar enclavado en el centro de la ciudad antigua resultaba suficiente para que se pensara en evacuarlo.

 Así se hizo, y el venerable local quedó sin utilización. Y acertadamente se pensó instalar en él la Biblioteca Central.

 Situado el conjunto de edificios entre las calles del Hospital y del Carmen, ofrece un ambiente apacible y silencioso, indicadísimo para el estudio.

 Las amplias naves góticas que antaño albergaran el sufrimiento, ahora son ya marco de una riquísima colección de libros selectos que han de influir mucho en lo cultura de Barcelona. En Inglaterra se ha dado caso de construirse exprofeso para Bibliotecas edificios de astiles antiguos, especialmente góticos, para mover el ánimo y recordar aquellos tiempos en que el ardor cultural vencía las dificultades que oponían al trabajo la carencia o escasez de libros. Recordemos, por ejemplo, la gran biblioteca fundada en Manchester por John Reynols y su viuda, para la cual el arquitecto Chamneys construyó una especie de monasterio imitando los de la época Tudor.

 

Entrada de la Biblioteca de Catalunya, abans Biblioteca Central

Pero Barcelona no ha tenido que construir un edificio nuevo, sin alma tradicional o con dudosa fisonomía histórica. La casualidad y el deber de conservar una Joya de arte medieval nos ha ofrecido los salones que pudiera soñar un bibliófilo.

Anejo al Hospital de la Santa Cruz habia un edificio llamado “Casa de Convalecencia“, donde posaban unos días los enfermos dados de alta. Ahora este edificio también está anejo a la Biblioteca Central. Fue comenzado el año 1629 y activado después de 1649, en que murió el ciudadano barcelonés don Pablo Ferrán, principal mecenas de lo obra. El gótico puro del siglo XV, que domina en los salones del Hospital, enlaza sus severidades con la frialdad del estilo semiherreriano que presidió la construcción de la “Casa de Convalescencia“. Pero pronto lo animó todo, con sus turgencias y floraciones exquisitas, el barroco barcelonés, tan delicado y tan rico al mismo tiempo.

 Un gran patio rodeado de pórticos claustrales se presenta revestido de magnificos azulejos que acogen al visitante con el júbilo de su policromía y ya no le abandonan.

En el piso principal, además de todas las dependencias propias del primitivo destino de albergue de convalecientes, abre sus puertas y ofrece sus hechizos un jardín al cual dan otras dependencias, que reciben la luz embalsamada con esta sugestión única de los ambientes claustrales florecidos en el centro de las ciudades viejas.

 Después de atravesar este claustro y recibir un baño de vetustez y de silencio, se pasa al edificio del antiguo Hospital y se queda maravillado con la severidad y la magnificencia de la Sala de Lectura de la Biblioteca.

 

 

Antiga Casa de Convalescència de l’Hospital de la Santa Creu

 

Bonsoms, llamada así en homenaje al ilustre patricio que pudo y supo reunir la espléndida y numerosa colección de ediciones de las obras del Príncipe de los Ingenios y de los libros a él referentes.

 Igualmente es notable la sección de libros que testifican lo hermandad de España e Italia. Comprende gran número de obras que tratan en español de las bellezas y méritos de la Península italiana, están impresas en ella en español. Esta colección fué formada pacientemente por el venerable patricio Eduardo Toda y también legado para utilización de todos los estudiosos.

 Son notabilísimas las secciones de Incunables, Manuscritos, Mapas, Grabados. Como también diversos tesoros bibliográficos, como los libros y papeles de Jacinto Verdaguer. El fondo de obras musicales es tan rico y tan variado que ha dado pie a la edición de diversas obras que hasta hace poco permanecían inéditas. Todas estas secciones de estudio nos demostrarían que Barcelona posee una Biblioteca valiosa. Pero lo que hace a la nuestra más simpática es la facilidad que en ella encuentra el público para el uso de los libros.

 

Sala Cervantina de la Biblioteca de Catalunya

Una tarjeta de admisión, que se facilita a todo postulante provista de una cédula de presentación firmada por un catedrático, por un miembro de alguna Academia o Instituto de Investigación Científica, o por un Cónsul cuando se trate de extranjeros, permite la entrada al Salón de Lectura, donde está la Biblioteca General, cuyos libros pueden consultarse sin necesidad de pedirlos.

 Sólo cuando se trate de un libro especial que se encuentra fuera de la Biblioteca General debe pedirlo mediante papeleta.

 Otra de las actividades de la Biblioteca Central será la organización de Exposiciones Monográficas, naturalmente a base de sus riquísimos fondos, pero admitiendo lo colaboración de entidades y de particulares. La primera de estas exposiciones es la de Libros de Ajedrez, para la cual se ha utilizado el donativo de doña Mercedes Borrell, viuda de D. José Paluzie, autor de diversos libros de Texto y Ajedrez.

 Seguirá a ésta una Exposición “Cervantes”, durante la cual podrán contemplarse los libros capitales de la Colección Bonsoms.

 Inmediatamente, vendrá una Exposición “Luis Vives”, con ocasión del Centenario del ilustre polígrafo, que ocurre en mayo próximo.

 Con todas estas referencias, apuntadas ligeramente, es posible imaginar la importancia del acontecimiento que ha significado para Barcelona la apertura de la Biblioteca Central, que ha puesto a disposición de todos los estudiosos las magníficas colecciones que en ella se han reunido.

“La Biblioteca Central de Barcelona”, article de M. Capdevila, Destino, n.143 –  13 abril 1940.

Sala Milà o Sala Daurada, on es guardava la Col·lecció Aguiló i la Biblioteca Verdaguer. Palau de la Generalitat, dècada de 1910. Que es va traslladar a la Biblioteca Central-Biblioteca de Catalunya.

Read Full Post »

Els llibreters que comercien amb el llibre antic i d’ocasió em van convidar aquest any a pronunciar el pregó dissabte passat.

Ho vaig fer amb molt de gust i vaig assenyalar que Barcelona ha estat una ciutat molt donada a la bibliofília encara que avui els exemplars preciosos siguin tan cars i, malgrat tot, que hi hagi més compradors que llibres rars. Pel que fa al llibre d’ocasió, va ser a finals del segle passat el gran moment d’aquest negoci, almenys pel que fa a la llibreria antiquària. Gloriós temps en què es trobaven llibres a preus que avui ens deixen estupefactes malgrat la inflació de la moneda.

L’amor al llibre ha estat una constant des de l’alta edat mitjana fins als nostres dies. Coexistint amb aquesta civilització del llibre efímer, de la lectura complementària, sempre s’hi mantindrà l’amor. Llegeixo sovint una vella traducció catalana, exquisidament impresa, del “Philobiblion”, tractat que va escriure en llatí i al segle XIV Richard D’Aungervyle, bisbe normand de Durham i gran canceller del rei d’Anglaterra. El títol del llibre està en grec amb un subtítol en llatí que diu: “Tractatus pulcherrimus d’amore librerum”. Aquest pulquèrrim tractat de l’amor als llibres té una ressonància d’actualitat a través dels segles i encara és viu avui. El bisbe bibliòfil vivia al seu palau envoltat de llibres, que omplien taules i cadires: “Libri jacebant sparsi in camara qua dormit”, exclamava admirat, un cronista. Envoltat d’aquests volums va escriure, gotós, però reconfortat, la seva lloa, aquell prelat humanista i bondadós.

Repeteixo una de les seves frases: “Són els llibres dels mestres que ens ensenyen sense fèrules ni assots, sense crits ni renyines, sense vestimentes vanes i sense moneda. Si els agafeu sobtadament no els trobareu mai adormits, si els interrogueu no dissimulen les seves idees. Si us equivoqueu no murmuren, si cometeu una neciesa no es burlaran mai de vosaltres. Oh llibres, únics posseïdors de la llibertat, únics que permeteu gaudir-la! La doneu a qui us la demana i feu sentir-se lliures als qui us són devots”. Són, imagino, unes paraules vàlides a través dels segles.

“La fira dels llibres”, article de Néstor Luján, Destino, n. 1878, p. 13, 29 set 1973.

El Philobiblion Richard de Bury (1344)

XQ       XQ       XQ       XQ       XQ       XQ       XQ

Lluís Millà

      Anticuarios del libro.

Carátulas. A Luis Millà.

Comedia, drama…

Hay un telón azul

Que nunca cae.

Entre el telar y el foso.

La vida al descubierto.

Josep Pi Caparrós

Libro viejo. A los hermanos Pi Caparrós.

¡Qué timidez

Oculta el libro viejo

al prsentarse!

Al mostrar texto y fecha,´¡cómo se enorgullece!

 

Àngel Batlle i Tejedor

 



 

 

Riqueza del espíritu. Para Àngel y Juan Batlle.

Arrinconado

Estaba: roto,sucio.

Unas palabras

Intactes, ¡puras1, diéronle

La más alta riqueza.

 
 
                                          
Josep Balagué

Manuscrito, a José Balagué.

Arco y calleja.

Pluma Antigua en rasgueo.

Velón y atril.

Tinta sobre blancura

Para silencios fieles.

 

Estanterías, a Magí Creus.

Estanterías

Color de barrio gótico.

Sueño de cera.

¡Qué poso de mirades

Guarda el vino del libro!

 

 

 
Joan Balagué

De bibliófilo, a Juan Balagué Pallarés.

Aurora-madre

De la edición primera.

Número y firma.

Sobre el candor del hilo, La letra y su puntada.

Rogeli Dubà

Compañía, a Rogelio Dubá.

Libro, perdòname

Si no alcanzo a leerte.

Sé que lo pides,

Y trato de escucharte…

Tu espera me acompaña.

Plaça Sant Just

 

Plaza de San Justo, a Juan Marca.

 

Fuente. Plazuela.

Palacio. Iglesia. Torre.

Tienda de libros…

Y todo encuadernado

En piel de luz cansada.

 

Del llibre Libros ( Tankas) de Màrius Cabré, Ed. autor, Gráficas El Tinell, Barcelona, 1962.

 

 

Read Full Post »

Malgrat les crisis i el pas del temps, nombroses llibreries de vell sobreviuen encara entre els carrers de la ciutat de València.

La llibreria de vell Russafa. JESÚS CÍSCAR

En el segon dels càntics que componen la Divina Comèdia, Dant, sota el guiatge de Virgili, recorre el Purgatori en el lent i llarg caminar que el portarà fins al Paradís. Durant l’ascens al cel, el poeta visita les ànimes que esperen la purga i l’expiació dels pecats que no volgueren, o no pogueren, evitar: set pecats humans i una salvació divina. Els llibres, per sort, no pequen tant. De fet, l’únic pecat és no ser llegits. Potser per això existeixen les llibreries de vell, per a donar-los una segona, tercera o eterna oportunitat de redempció. A la ciutat de València, contra crisis i pessimismes, en sobreviuen un bon grapat.

Els més vells encara recorden el carrer de la Nau solcat dels prestatges on el Joan Fuster impunement jove de la postguerra buscava, silenciós i capficat, algun llibre en valencià. De fet, fou allà mateix, al cor de l’antiga zona universitària de València, on floriren molts dels negocis en què altres joves i no tan joves buscarien durant dècades els llibres que la guerra havia escampat i convertit, per força, en articles de segona o quinzena mà. De tots els purgatoris del carrer de la Nau, però, només en resta un, després del tancament de la llibreria Bonaire. Es tracta de la llibreria Facultades (2025 tancada), l’últim i discret estendard d’una època.

La llibreria Rafa Solaz. JESÚS CÍSCAR

Bonaire no ha estat l’única llibreria de vell en abandonar els carrers últimament. Fa un quant temps, les llibreries de vell amb local a la capital s’acostaven a la quinzena. Ara amb prou faenes n’arriben a deu. En els últims cinc anys n’hi ha hagut unes quantes que han hagut de renunciar a la quotidianitat: Vallier, al carrer de Salamanca; la fugaç Rosa Rosae, al carrer dels Drets; o González Sabio, al carrer del Naturalista Arévalo Baca, a l’altra banda del riu. Víctimes de la crisi? En part sí. Les vendes han baixat i el manteniment del local es fa inevitablement més complicat; en certs casos, senzillament insostenible. És per això que algunes decideixen concentrar-se només en les fires i en el puixant negoci d’Internet, els seus altres dos puntals d’ingressos. Abaixar la persiana es converteix en el sinònim inevitable d’una supervivència parcial.

“La crisi es nota molt. El llibre antic tenia com a client potencial la classe mitjana, que ara pateix molt”, diu Miguel des de la porta de la llibreria El Cárabo, al carrer de l’Estamenyeria Vella, una de les primeres a obrir al llindar d’aquella dècada dels vuitanta que suposaria una nova primavera per a les llibreries de vell de la ciutat. Fou el 1979. Ara acaba de passar de pare a fill, mentre, de retop, esquiva la mort i reivindica un estil de vida.

I és que si n’hi ha que tanquen parcialment i es refugien en les fires o en la Xarxa, també n’hi ha que desapareixen per sempre. I la majoria ho fan per jubilació. La crisi, en aquest gremi, és també generacional. Treballar els prestatges comença a ser com llaurar el camp, una professió en què el futur és en família o no ho és. Al cas de Miguel s’afegeix el de Julián, que perpetua una història de paper vell a La Guarida de las Maravillas, al carrer de la Tapineria. El seu pare, Antonio, ven llibres només un parell d’illes més enllà, al carrer de Sant Ferran, a l’Asilo del Libro.

La llibreria El Cárabo. JESÚS CÍSCAR

Un altre dels hereus tossuts del gremi és Marc Sanz, d’El Rincón del Libro (2025 tancada?), una llibreria que gràcies al seu pare ha arribat a acumular vora vint anys d’història al carreró de Suay, prop de l’avinguda del Port. Ara és el fill qui obri quan les fires li ho permeten. Aquestes, diu resignat, “són l’únic que ens ha impedit tancar”. I això malgrat que, fins i tot entre les paradetes de fira a vessar de llibres d’ocasió, novel·les roses, històriques o d’esoterisme, la crisi també es fa notar. La XXXII edició de la Fira del Llibre Antic i d’Ocasió de València, que comença el pròxim dia 27 de febrer, els tornarà a posar a prova, com deixa caure Luciano, a la porta de la petita llibreria Querubín, que obri al cantó del carrer Cadis des del 1941. La seua és una de les tres llibreries de vell del barri de Russafa, juntament amb la llibreria Ex Libris (2025 tancada), al carrer del Pintor Salvador Abril i la Russafa, al carrer de Sevilla.

Hi ha problemes, però, que cap fira no pot solucionar, com la pèrdua de clients. “Les vendes han baixat una barbaritat”, diu sense eufemismes Eduardo, mentre el cigar en equilibri entre els seus dits, immòbil, ompli d’un fum diàfan l’interior de la seua llibreria del carrer de Balmes; es diu Al Tossal i descansa al cor del barri de Velluters, on va arribar ara fa vint-i-cinc anys amb vocació de persistència. Per ell han desaparegut clients: “abans venien xiquets de l’escola a comprar llibres; ara van a les biblioteques. El mateix ocorre amb les dones majors, que fa anys compraven moltes novel·les”. Ho diu sota la mirada silenciosa del fill, que l’observa assegut darrere de la taula. Eduardo li torna la mirada fugaçment. I torna a fumar. “Em substituirà quan em jubile”.

Un altre dels llibreters de vell que poblen el centre històric de la capital, Rafa Solaz, no és tan pessimista. Té una llibreria jove, com ell, i paradoxalment —o no— especialitzada en llibre antic. Arribà al carrer de Sant Ferran ara fa catorze anys. Malgrat que reconeix que el seu món “és bastant desconegut i mitificat” i sovint “incorrectament identificat amb allò vell i inaccessible”, no dubta quan diu que cada vegada hi entra més gent jove. Potser, els qui hi van ho fan motivats per presentacions de llibres i altres activitats paral·leles que hi organitza. “S’ha de ser fresc i obert al carrer”, rebla, com una màxima.

Interior d’Auca Llibres Antics. JESÚS CÍSCAR (2025 tancada)

Joves, grans? Qui entra realment a les llibreries de vell? “Hi ha gent jove que busca coses específiques; gent amb trajectòria i grans biblioteques, interessada en edicions concretes; hi ha també els col·leccionistes purs, més sibarites i, finalment, els clients excepcionals, que adquireixen els llibres més cars”. Ho diu Robert Pérez entre les prestatgeries d’Auca Llibres Antics (2025 tancada), la llibreria que obrí el 1988 al carrer de l’Hospital i que després de passar per la plaça de Lope de Vega ha aterrat a la plaça de la Mercè. Ell, tot i que la matisa, també reconeix la davallada de vendes a causa de la situació econòmica. Però va més enllà dels llibres antics i d’ocasió, i fins i tot més enllà de la crisi. El problema, diu, és estructural: “negar que la lectura en conjunt ha perdut pes és una ximpleria. I per al llibreter és un problema”. M’assenyala l’ordinador encès damunt de la taula. “Això potser complementa el llibre, però no el substituirà mai”. Qui sap si per espantar aquest pensament alça la mirada i la llança una mica més enllà, als prestatges, on uns quants llibres esperen encara, pacients i callats, una segona o tercera oportunitat per a expiar el seu únic pecat possible.

Article El purgatori dels llibres, de Carles Fenollosa, València, 12 febrer 2014.

Read Full Post »

Biblioteca Universitat de Barcelona

“ SOS: patrimoni bibliogràfic en perill

Les biblioteques universitàries del país no poden absorbir per falta d’espai els fons bibliogràfics dels professors que es jubilen. Aquesta problemàtica posa en evidència la falta d’una política clara sobre com s’han de gestionar aquests llegats, que sovint s’acaben dispersant i es perd així un valuós patrimoni

“No hi ha res més difícil, avui dia, per a un professor jubilat, que acceptin la teva biblioteca a la universitat”. Víctor Gómez Pin, professor emèrit de filosofia a la UAB, és un dels molts docents que han rebut un “no” rotund per resposta a la seva proposta de llegar la seva biblioteca especialitzada per enriquir la universitària. “Ja m’imagino que els meus llibres acabaran en una cadena d’aquestes de segona mà i és molt trist”, explica Josep M. Bech, professor de filosofia jubilat de la UB, que té a casa seva dues habitacions plenes de llibres sobre fenomenologia alemanya. “És absurd que aquesta biblioteca, que he construït després de dècades d’estudi, acabi al contenidor”, afegeix el professor de filosofia de la UB Salvi Turró, que té els noranta volums de l’obra completa en alemany de Heidegger, a banda d’una col·lecció única sobre idealisme alemany de dos-cents títols. “És una ocasió perduda per a la biblioteca universitària, perquè és complementària i inclou llibres avui introbables”.

Els dos professors s’emmirallen en Alemanya, on les institucions universitàries fa temps que gestionen els Nachlass dels professors -que són els llegats (arxius i llibres) que deixen quan es jubilen i que s’entreguen de forma pòstuma-, però on també existeix el Vorlass, una donació que es fa en vida. A banda, a Alemanya hi ha l’Arxiu de Literatura Alemanya de Marbach, que recull els llegats d’escriptors i personalitats des del 1750 fins a l’actualitat, tot centralitzat i disponible. “Pot semblar una ximpleria, però poder disposar d’aquest material és molt valuós per als investigadors. Gràcies a la recuperació del Nachlass d’un professor que coneixia Hegel i Fichte, un tal Diez, s’ha pogut recuperar la baula perduda en els estudis de l’idealisme alemany”, diu Turró.

“A Alemanya ho tenen molt ben resolt. En canvi, aquí, per deixar un llibre a la biblioteca ens demanen deu euros: no té ni cap ni peus”, es queixa Bech. “Volem llegar els nostres fons bibliogràfics, no per un tema narcisista -tant ens fa que s’identifiquin amb el nostre nom- sinó perquè aquests fons, que tenen una unitat i un sentit, no es perdin”.

L’ESPAI TAMBÉ ÉS OR

Des de l’altra banda de la lleixa, els responsables de biblioteques universitàries assenyalen les dificultats que tenen a l’hora de donar aixopluc a tots els llegats oferts. “S’han de posar restriccions perquè no podem acollir segones, terceres, quartes còpies dels mateixos títols, no es pot gestionar econòmicament”, afirma Josep Turiel, director de la Biblioteca CRAI de Lletres de la UB, que reconeix que l’època de les grans donacions s’ha acabat: “Ara hi ha una clara política de restricció”.

Cada centre exposa públicament els criteris que segueix a l’hora d’acceptar llegats, i gairebé tots coincideixen en tres punts: han de ser complementaris, han d’estar vinculats amb els grups de recerca de la casa i han de ser útils, en el sentit que han d’aportar alguna cosa extra a la biblioteca. A la UB, per exemple, acaben d’acollir els llegats de la doctora Susan Ballyn, especialitzada en estudis australians, i els de la doctora Teresa Martínez, de literatura hebrea. “No teníem res de similar -subratlla Turiel-. Entenc que els professors busquin una solució amorosa per a les seves biblioteques, però és inassumible”.

Biblioteca UPF de Barcelona

UN MATERIAL ALTAMENT SENSIBLE

“En els temes de donacions de fons cal ser molt delicat i sensible, perquè la persona entrega els seus llibres en un acte de generositat i s’han de tractar amb cura”, comenta Montserrat Espinós, directora de la Biblioteca de la UPF, un dels centres més oberts a l’hora de rebre llegats bibliogràfics. L’última donació que han acceptat: l’arxiu del filòsof Xavier Rubert de Ventós. “Nosaltres acceptem els fons sempre que no siguin obsolets, estiguin en bones condicions i tinguin vinculació amb els grups de recerca de la casa, encara que no siguin professors”. La UPF també ha acollit la biblioteca del professor de literatura comparada de la UB Jordi Llovet, que va fer donació dels seus 30.000 volums -entre llibres nous i de bibliofília-, i l’arxiu Gianni Vattimo, entre altres fons excepcionals. “Per a nosaltres és un honor acollir fons com aquests que donen valor a la Universitat”. Va ser a través d’un dels seus deixebles, Santiago Zabala, que aquest preuat arxiu va anar a parar al Dipòsit de les Aigües de l’UPF, on gaudeix d’un espai propi. De professors de la casa, preserven el llegat del filòsof Eugeni Trias (arxiu i biblioteca) i del recentment traspassat professor Josep Fontana, que ja en vida anava assortint la biblioteca de les últimes novetats.

“Alguns professors, com en Fontana, són formiguetes i sempre han anat portant llibres. El professor Josep Maria Micó, per exemple, ens va donar fa uns dotze anys una biblioteca particular centrada en estudis literaris i teoria de la literatura composta per vint mil volums. No ens els ha entregat de cop, sinó que cada any fem trameses de dos o tres mil volums”.

Cal no oblidar que rere cada donació hi ha un treball ingent: la tasca de processar, catalogar, tractar i finalment posar a disposició del públic aquest fons, i per a això calen mitjans. “A la Universitat encara estem patint una crisi que no ens permet enllestir els treballs de rehabilitació del Dipòsit de les Aigües i per això som molt curosos a l’hora d’acollir fons, perquè l’espai no és com un xiclet, sinó que és limitat”.

Aquesta realitat es pot extrapolar a altres universitats del país. La que té més problemes d’espai, atesa la seva antiguitat, és la Universitat de Barcelona, que tanmateix conserva els fons d’alt valor patrimonial, com els d’Antoni Vilanova, Carles Miralles i Joan Solà o el llegat monumental de l’Institut Cambó. A la UAB, per exemple, conserven els llegats de l’escriptor José Agustín Goytisolo, el filòsof Kurt Hübner i el filòleg Francisco Rico, el de llibres d’art de Teresa Camps Miró o el de ciència-ficció de Xavier Úcar, mentre que a la Universitat de Girona preserven el fons Josep Ferrater Mora, el Prudenci i Aurora Bertrana, el de Raimon Panikkar o el de l’historiador Pierre Vilar. A la Universitat de Lleida conserven el fons Josep Vallverdú, el de Màrius Torres, el dels cronistes Sol i Torres i el Samuel Gili i Gaya, per citar alguns exemples.

UNA ORGANITZACIÓ MIL·LIMÈTRICA

Per fer front a aquesta manca d’espai es va crear un equipament providencial, el GEPA (Garantia d’Espai per a la Preservació de l’Accés), a Lleida, que es va posar en marxa l’octubre del 2008 en una antiga caserna militar. La solució d’un magatzem remot no és cap novetat: la biblioteca d’Alexandria comptava amb un annex remot, el temple de Serapeu, on es guardaven almenys 48.000 pergamins. “Aquest magatzem cooperatiu endegat pel Consorci de Biblioteques Universitàries de Catalunya (CBUC) ens permet alliberar espai posant-hi els llibres que tenen un baix ús i, gràcies a les noves tecnologies, les biblioteques ens coordinem a l’hora d’adquirir i conservar fons”, explica Josep Turiel.

Malgrat aquest equipament, els problemes d’espai no es resolen i no és estrany veure a les biblioteques taules amb llibres perquè la gent els agafi: una manera menys dolorosa d’esporgar. Turiel assenyala, a més, l’especificitat d’uns fons bibliogràfics que no perden interès amb els anys: “En les carreres de ciències els llibres queden obsolets, però en les d’humanitats això no passa”.

El problema dels llegats afecta molts altres àmbits, no només l’universitari, i està marcat per la voluntat dels donants. Un dels casos més paradigmàtics va ser la troballa el 2015 als Encants de Barcelona de llibres descartats per la família d’Albert Ràfols-Casamada i Maria Girona. Altres fons s’han conservat gràcies a la implicació de particulars, com ara el de Xavier Benguerel, en mans de l’escriptor Julià Guillamon. Recentment, hem sabut que el fons d’Arnau Puig el conservarà la revista d’art Bonart.

EL NOU REPTE: EL FORMAT DIGITAL

La Biblioteca de Catalunya (BC) treballa amb la Institució de les Lletres Catalanes per acollir llegats d’escriptors morts –Vázquez Montalbán, Huertas Claveria-, i també en vida –Joaquim Carbó, Maria Barbal-, però també de professors en col·laboració amb els centres docents. De Carles Miralles, per exemple, han acceptat els arxius personals i part de la biblioteca (30.000 volums). “Davant d’una proposta de donació fem un inventari íntegre del que ens arriba encara que no ens ho quedem tot, però així queda constància del conjunt”, diu Eugènia Serra, directora de la BC. “Som una instal·lació pública i hem de ser sostenibles, per això sovint agafem la part més especialitzada i la que té un valor”. Segons Serra, cada cas és únic i fan “un vestit a mida”. El 95% dels fons de la BC són donatius, un gest -la donació- que pot tenir beneficis fiscals. Dipositària de tots els títols que es publiquen cada any a Catalunya i en català a l’estat espanyol, la BC afronta ara un altre repte: el format digital, que potser no requereix tant d’espai com el paper, però sí servidors informàtics.

Biblioteca de Sant Petersburg

EL MALDECAP DELS LLEGATS VE DE LLUNY

El problema de la preservació dels llegats no és d’avui i afecta pensadors i escriptors de tots els temps. La història ens forneix d’algunes anècdotes sucoses, com ara la del llegat de Diderot, que es conserva a Sant Petersburg. I com va anar a parar a Rússia? Resulta que Caterina la Gran, amiga i còmplice del filòsof francès, li va comprar la seva biblioteca quan aquest havia de menester diners per dotar la seva filla. En va mantenir l’usdefruit en vida i, dos anys després de la seva mort, el 1784, van traslladar-la juntament amb els seus arxius a la ciutat russa. Aquesta operació, si bé li va permetre viure tranquil·lament els últims anys de la seva vida, va tenir un impacte negatiu en la recepció de la seva obra, perquè part del llegat es va extraviar. Ja al segle XX, els cercles filosòfics coneixen bé el cas Hans-Georg Gadamer: la seva dona va vendre la seva biblioteca pensant que als 90 anys el filòsof tenia els dies comptats, però al final fa viure fins als 102!

Article a Llegim/diari ara, reportatges, maig  2019.

Biblioteca de Catalunya

Read Full Post »

Biblio-Cibergrafia: En el vlok El Rincón de la Poesía tenen una categoria dita BIBLIO-CIBERGRAFÍA, on posen enllaços a pàgines sobre educació. A l’Escuela Normal Suprior Ibagué (Colombia).

Biblio-Portal. png: A la Wikipedia.Aquesta és la pàgina d’informació tècnica sobre l’entrada no enciclopèdica en espanyol.

BiblioWxis: diuen: “En el nostre equip, contem amb una àmplia experiència en la gestió de centres d’informació, biblioteques, centres de documentació i arxius.”

Creia que això de cercar i trobar paraules que comencin per BIBLIO anava acabant, cada dia em costa més trobar-ne de noves, però de sobte, he llegit un llibre que té com a títol original Dizionario del bibliomano d’Antonio Castronuovo, aquí l’han traduït (Natalia Zarco) per Bibliopatías, bibliomanías y otros males librescos, (Ed. Trama, Madrid, 2024). El cas és que en aquest llibre he trobat unes quantes noves paraules. Algunes amb fàcil definició, inclosa en el llibre, altres, no tan senzilles, per la qual cosa les he posat amb part del text on són i que els dona sentit. També és molt interessant un article-“Breve léxico de enfermedades librescas” del mateix Castronuovo a la revista Textos&Texturas, núm. 52 de 2023, pàg. 97-104.

Biblioaforísmia: Propensió a la lectura fragmentada. La pateixen tots aquells que no són capaços de llegir una novel·la sencera i prefereixen les proses breus i els diaris.

Biblioassassí en sèrie: Parlant de la biblioclàstia i de la destrucció de llibres apareixen diverses formes i una d’elles és la del Biblioasassí en sèrie. És a dir, aquell que vol la destrucció minuciosa i obsessiva dels llibres antipàtics o desagradables, un rere l’altra.

Bibliobogeria: Empra la paraula com a sinònim de bibliòfil.

Biblioclàstia antipoètica: Destrucció sistemàtica de totes les ‘plaquettes’ poètiques regalades que sigui possible.

 –Biblioclàstia hereditària: Liquidació de la col·lecció amb esforç reunida per un pare o un avi. Raríssims són els casos d’hereus curosos que respectin la col·lecció i, en comptes de dispersar-la per motius venals, estudiïn com salvar-la, buscant el lloc apropiat on es respecti la seva integritat.

Bibliocomptentio: Una mena de Bibliofòbia, que porta a un rebuig dels llibres com a objecte físic, però si es rebutja de forma immediata en veure’l i sembla una mica repugnant, es pot dir que el que ho pateix té una Bibliocomptentio (prenent Comptentio com allò que al món medieval tenia a veure amb el menyspreu pel temporal, oposat al que és espiritual).

Bibliocoproimia i Bibliopisia: Actes de defecar o orinar al llibre quan s’ha acabat de llegir, o en l’intent de llegir-lo. Són trastorns dels quals és còmplice la qualitat que abunda al mercat editorial; com que cada vegada són més freqüents els llibres que estimules la defecació, és obvi que aquests hàbits estiguin cada dia més estesos.

Bibliocòpula: Forma rara de frenesí sexual que es manifesta quan un text és particularment libidinós: alguns lectors especialment sensibles —a qui els manca l’element amb què calmar el desig— consumeixin una bibliocòpula acoblant-se amb el mateix llibre.

Bibliocopúlia: Sobre la Bibliocopúlia, forma força rara de frenesí sexual, la comunitat científica es reserva l’opinió. No se sap gaire, sobretot perquè els manuals guarden silenci en aquest tema en què haurien de tractar els llibres eròtics.

Bibliocosa: Terme que apareix al final d’un sonet de Verlaine per definir una sortde metempsicosis de paper per la que el poeta es transforma en un llibre, o millor en un objecte lliure. Estant malalt, decaigut i sentint-se infeliç el seu únic consol és sentir-se com un llibre.

EDHASA, 2024 (en venda a Argentina)

Bibliodispepsia: Ocorre quan els bibliòfags i bibliòpotes no digereixen bé i donen un quadre de Bibliodispepsia, que sense ser greu es necessita un digestiu després del menjar.

Bibliofabulator gloriosus: Els llibreters antiquaris els defineixen, amb una imatge força eficaç, com a Bibliotocapilotes. És una criatura que pertany a la pitjor nissaga de mitòmans, de geni prolífic i per desgràcia també nociu. Sempre és antipàtic, arrogant i pedant. Encara que no és benvingut, freqüenta assíduament les llibreries i exposicions bibliòfiles, on, quan pot, parla dels llibres que té i de com són d’importants, els tingui o no els tingui la major part de les vegades.

Conta Castronuovo la història d’un llibreter milanès que volia desemmascarar un Bibliofabulator Gloriosus, el qual presumia de tenir la Divina Comèdia en totes les edicions llistades als Annali dantesche de Mambelli, de manera que un dia, el llibreter va posar en escena una elegantíssima broma utilitzant el coneixement que se li va posar raríssim exemplar de Dante en foli de 1649.

El Bibliotocapilotes li va dir que ho comprovaria a casa seva i a la nit va trucar al llibreter per telèfon dient-li que disposava d’un exemplar i com tots els fanfarrons, era un ignorant i no sabia que al segle XVII la Divina Comèdia es va imprimir el 1613 a Vicenza i el 1629 a Pàdua i Venècia, i en tots els casos en format petit, mai en mida foli. Com tots els que volen presumir de tenir uns llibres que no tenen ni de lluny va caure en la trampa del llibreter.

Podria ser un sinònim de Biblioarrogància: Presumptuosa arrogància de qui freqüenta assíduament les llibreries antiquàries i s’obstina a molestar els altres amb sensacionals narracions bibliòfiles. Com diu que té en el seu poder els millors llibres que un pugui somiar, el biblioarrogant no en compra mai cap.

Bibliofàrnia: Compulsiva inclinació a abandonar el llibre després d’haver llegit a penes unes poques pàgines, o només una de sola.

Bibliofilosofía: Es pot definir com a ciència de la felicitat íntima, una ciència que s’adquireix en soledat i s’aprèn a poc a poc i deliciosament amb la freqüència constant de bones obres.

Biblioindiferència: Condició per la qual a l’individu afectat no li importa l’existència del llibre. Que aquest objecte estigui o no estigui no suposa cap diferència en la seva vida.

Bibliolestofant: Lladre de llibres que treu volums de les prestatgeries amb mà delicada, els observa amb devoció i coneixement, mentre conversa amb el llibreter, la seva víctima, a qui esmenta l’interès per un llibre de l’aparador. Revisa la seva presa, espera el moment propici i ho rapinya aprofitant la distracció del llibreter en ocupar-se del llibre sol·licitat. Continua calmat i tranquil, parla amb el llibreter i se n’acomiada cordialment, amb el llibre que realment desitjava a la butxaca.

Bibliòsmia: Costum d’olorar els llibres.

Biblio-patòleg: Aquell que es dedica a estudiar els diferents síntomes relacionats amb l’obsessió oels llibres.

Bibliopíxide: Amor pels llibres tancats per un mestre cristaller dins d’ampolles, que després es col·loquen alineades a les prestatgeries. També en diu Bibliopixidisme. I dono l’exemple, sembla que únic, d’un senyor que en comptes d’enquadernar els llibres que comprava feia que un mestre del vidre els tanqués en ampolles.

Bibliopolae (2): Persona que ven llibres.

Bibliopornia: Semblant a la Bibliocopúlia és la Bibliopornia, condició de qui troba pornogràfics els llibres i, per tant, els llegeix d’amagat i a diferència de la Bibliocopúlia, en què es busca la relació carnal, és més habitual la pràctica de l’onanisme.

Bibliopotia: Cosina de la bibliofàgia. Acte patològic de beure llibres, prèviament macerats a llargs banys i després elaborats amb potents batedores, sense oblidar afegir els correctors de sabor o allargant la barreja amb llet per fer una mena de ‘frappè’.

Biblioprestocleptomania: Popularment anomenada «cleptomania del llibre prestat»: acte pel qual no es torna mai el llibre que s’ha manllevat, més encara, se li presta a altres. Les persones que manlleven són —respecte als babaus que deixen prestat— infinitament superiors. Són subjectes indiferents i impertorbables, dotats d’un sublim morro. No es preocupen gens ni mica i, sobretot, no donen cap valor a què hagin manllevat, ja que es tracta d’una cosa que no és seva. La gravetat del fet es mesura pel seu efecte: mutila col·leccions, deixa toms solitaris. Només hi ha una teràpia: en el moment de la petició, contestar «No».

Biblioprestopocavergonya: Retornar el llibre prestat després d’haver-lo omplert de subratllats i marques de lectura fetes, en els casos més pèrfids, no amb llapis sinó amb bolígraf indeleble. En alguns casos els pocavergonyes no dubten a escriure als marges del teu llibre les seves impressions sobre la lectura.

Bibliorreic. Aquell que pateix Bibliorrea. Inflamat d’infinit amor pels llibres, el bibliorreic s’enamora fins al punt de considerar-los cornucòpies que prodiguen tots els béns, tota la felicitat del món i arriba a magnificar-los.

Bibliotàfic: Parlant de Bibliotàfia, dels bibliòtafs, escriu com a exemples les institucions que antigament amagaven els llibres (bibliotàfiques) i no deixaven veure’ls, com en biblioteques de Roma, Venècia i altres llocs, Afortunadament, ja no existeixen aquestes limitacions de llocs bibliotàfics, encara que sí que existeixen encara avui els Bibliòtafs.

Read Full Post »

“ L’objectiu global de l’associació era el foment de l’amor al llibre en les seves manifestacions més selectes i depurades. Un dels objectius específics d’aquest era l’edició de llibres que havien de tenir en compte per igual el contingut i la forma, i un altre la difusió del coneixement dels tresors bibliogràfics existents a Espanya, tant en col·leccions privades com públiques; organitzar exposicions d’obres impreses, gravats, relligadures, ex-libris i manuscrits; facilitar a les biblioteques públiques l’adquisició d’exemplars rars mitjançant l’aportació econòmica dels seus associats o subscripcions organitzades a tal efecte: i en definitiva, per tot tipus d’activitats adreçades a incrementar l’afecció als llibres. Si comparem aquests objectius amb els de la primera societat ens adonem que el marc d’interès i d’actuació s’havia eixamplat i havia superat la intenció de reeditar la literatura clàssica catalana ja recuperada. La bibliofília responia ja a unes noves necessitats i uns nous temps.

El nombre de membres s’estipulà que no passés de cent. L’Associació havia de publicar un butlletí periòdic dedicat a tots aquests aspectes i a les seves activitats. Per bé que es fundà oficialment l’any 1944, ja l’any 1943 organitzà una Exposició de Relligadures i de llibres il·lustrats espanyols de 1750 a 1850, presentada en un opuscle imprès en els taller Oliva de Vilanova, que tingué molt bona acollida. De seguida també, l’any 1945, es publicà el seu primer llibre estrictament de bibliòfil, una obra de Pedro Antonio de Alarcón, El Capitán Veneno, amb un estudi preliminar de Manuel de Montoliu. Estava il·lustrat amb des estampes i quatre capçaleres de Josep M. Mallol Suazo i 31 caplletres a dues tintes i 25 culsdellàntia obra de Teodoro Miciano. Des d’aquell moment l’associació ha anat editant un llibre aproximadament cada any.

Actualment, l’Associació continua fidel als seus objectius i bon testimoni n’és, evidenment, l’exposició presentada conjuntament al Museu Frederic Marès. En una època de tan accelerada innovació tecnològica constant aplicada al món de la informació impresa, que durant molts segles havia tingut com a únic vehicle de difusió el llibre, la bibliofília adquireix en l’actualitat tota una altra dimensió, totalment allunyada de les necessitats de l’època de Marià Aguiló i fins i tot del període esplendorós de Miquel y Planas, i fins i tot dels anys seixanta o setanta, més proper. Avui esdevé més que mai el testimoni de tota una cultura, un coneixement i una estima per l’objecte llibre, que cal que continuï pervivint, car té un lloc important en el proper mil·leni. No cal rebutjar la innovació, al contrari. Tanmateix, cal valorar la seva història, els seus antecedents. La bibliofília hi pot jugar un paper destacat en aquesta empresa”.

L’Associació de Bibliòfils de Barcelona”escrit per Pilar Vélez en el llibre-catàleg Aureum Opus. Cinc segles de llibres il·lustrats, editat pel Museu Frederic Marès en la seva col·lecció Quaderns del Museu Frederic Marès. Exposicions. 5; Barcelona, 2000.

XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ

Yo creo que vivimos en el país donde actualmente se producen más ediciones en papel de hilo – opina un poco compungido, nuestro hombre, que ahora es el librero, como poco antes había sido el propio editor, el sagaz e inteligente distribuidor o el  grabador ilustre—. Llegaremos a intoxicarnos y a desvirtuar la finalidad de esta clase de ediciones. En un mes, me parece que el de noviembre del pasado año llegué a contar la aparición de más de cincuenta y cinco títulos distintos, y los que no me fué posible controlar, porque algunos se distribuyen en privado y en ediciones limitadísimas.

 Si, señores; estamos en plena fiebre del papel de hilo, como hace cuatro o cinco años padecimos la enfermedad adquisitiva del cuadro al óleo, del paisaje, dolencia que aun colea, afortunadamenle para los pintores. En ningún periodo brillante de la bibliografía francesa o inglesa llegó a editarse tanto en papel de hilo. Las grandes industrias productoras— el papel de bibliógrafo ha de ser elaborado a mano y requiere unos cuidados especiales — radicadas en las zonas papeleras de Gelida y Capellades no han cesado de trabajar para ofrecer la primera materia al ansioso mercado.

 La afición, sin embargo, ya nos viene de antiguo. Uno de los primeros que restauró entre nosotros el gusto a las bellas ediciones, que tanto abundaron aqui en los siglos XVI y XVII, fué don Mariano Aguiló, el cual halló unos apasionados continuadores de su obra en los señores Pau Font de Rubinat, José Pin y Soler, y Miguel y Planas. Son éstos, en realidad, los sembradores de la fructífera cosecha que hoy llena las bibliotecas de los potentados del país.

 Como impresor, “Oliva de Vilanova” ha sido quien, innegablemente, ha producido libros más perfectos y hermosos. Como editor, el que ha creado una serie más continuada de valiosos ejemplares en papel de hilo, es «Orbis». Hay que recordar, entre otras cosas. la edición de algunas de las obras más deliciosas del folklorista Joan Amades: «Les Auques» , «Els Ventalls» y «Els Soldats» , algunas en colaboración con José Colominas.

 Joan Amades, que hace poco celebró la aparición de su «op.» 101, ha editado casi toda su producción en papel de hilo, agotada y buscadtsima, especialmente su colección: «Biblioteca de Tradicions Populars».

El editor que enfocó el libro de bibliógrafo de una manera regular en cuanto a su orientación y venta, fue Gustavo Gili, gran señor de los libros, al crear «La cometa», en la cual se publicó «El Alcalde de Zalamea», ilustrada por José de Togores y «El sombrero de tres picos», con grabados al aguafuerte de José Nogués. «La Semana Santa» de Gabriel Miró, vendióse, y de ello ya hace una porción de años, a 5.000 pesetas uno de sus ejemplares. Hoy, esta serie, continuada por el hijo de don Gustavo, reanuda su publicación con «Platero y yo», de Juan Ramón Jiménez , ilustrado con litografías de José Mompou.

 «Editorial Lucero», «Argos» y «Aymá», y que nos sean perdonadas todas las omisiones, ya que esta breve información no pretende agotar el tema ni convertirse en un índice publicitario, se especializan en las ediciones de bibliófilo. De la primera, cabe destacar su «Antología lírica de Montserrat» , de la segunda. «Amor y Psiquis», de Apuleyo, con litografías de Pruna, artista que también ha ilustrado a Sebastián Gasch en sus obras sobre danza. «Aymá  Editor», publica una colección de bibliófilo: “Guió d’Or”. Recientemente ha editado «Barcelona vista por Dionis Baixeras», con cincuenta dibujos de este autor y precedido de un estudio de A. Duran y Sanpere, obra que se agotó cuando aún estaba en los obradores de la encuademación . «Ediciones Mediterráneo » ha lanzado la serie numerada de «Retablo», de Catalina Albert, con ilustraciones de Colom.

 En Barcelona funcionan entidades de bibliófilos que editan periódicamente un «papel de hilo», casi siempre un texto clásico o difícil de encontrar. El más noble  exponente de este tipo de entidades, es la llamada de los «Cien» por ser éste el número de los que la integran, digna sucesora de aquella que llevó el nombre de «Los XII», que tan alto prestigio consiguió entre nosotros y que contaba, como a socio honorario, al ex rey de Portugal. A otra entidad de bibliógrafos se debe la edición de la «Crónica de Montcada» sobre la expedición de los catalanes a Oriente, ilustrada por Teodoro Miciano, la revelación de estos últimos años en el arte del grabado.

 «Los Amigos del Libro», otra firma dedicada a las publicaciones bibliográficas, ha editado recientemente, entre otras obras, el «Diario de Cristóbal Colón», ilustrada por el excelente bojista Ollé Pinell, y el agudo y documentado libro de Néstor Lujan, «De toros y toreros», con diversas planchas lítográficas de Manolo, unas de las postreras obras del artista. Empresas sin precedentes editoriales, lanzan al mercado bellos libros en papel de hilo como éste de Julián Amich,”Naves de antaño” , comentado por José Pla en nuestro semanario.

E1 artista, tanto como el escritor, anima la joya del libro bibliográfico. Hemos visto trabajar paciente e infatigable para conseguir la máxima belleza técnica al editor y grabador de muchas de sus ediciones, Ramón de Capmany. A él se deben las planchas de una de las obras que obtuvieron mejor acogida en el mundo bibliográfico hispánico : las «Poesías de San Juan de la Cruz». Los aguafuertes para su «Alegría que pasa», son las obras más sutiles y evocadoras que ha producido en este aspecto.

También se da un tipo singular de libro. El ejemplar único, a mano, sin otra intervención que la del propio artista que lo concibió. Hace tres años fué vendido a un comerciante de Igualada un libro de esta clase por 35.000 pesetas. Gimeno Navarro, como hizo William Blake en Inglaterra en el siglo XVIII, ilustra él mismo sus libros, con la gracia nostálgica que ha hecho popular su pintura . Olga Sacharoff, A. Opisso, Gelabert, E. Mora, M. Ribas, Obiols, Commeleran, Mallol Suazo, Ricart Palet, A. Coll, el artista que animó «Qué diuen els ocells», de Mosén Cinto, ilustran estas hermosas ediciones de bibliógrafo.

 El libro raro, bello, lujoso, va destinado al comprador de disponibilidades económicas. Eso no quiere decir que lodos los bibliófilos sean gente rica. El amor al libro, al bello libro, no es patrimonio de una clase favorecida, con o sin razón, por fortuna. A esos bibliófilos modestos no les queda otro recurso, al igual que los chicos frente a una confitería, que aplastar su nariz contra el escaparate del librero y suspirar por aquello que no poseerán jamás.

“La fiebre del papel de hilo”,  Destino,n. 559, 24 abril 1948.

Read Full Post »

“ Miquel y Planas ha estat el principal editor-bibliòfil català de la primera meitat d’aquest segle. Profundament interessat i bon coneixador del món del llibre i de tot el seu entorn – l’ex-libris, per exemple -, Miquel començà les seves edicions bibliòfiles l’any 1905, amb obres tan distintes com el primer volum de les Històries d’Altre Temps i el primer volum de la Noca Col·lecció Artística Catalana, per seguir després amb els setze volums de la Biblioteca Catalana, la revista Bibliofilía (1911-1920), la col·lecció Amor del Llibre (1924-1928) i encara molts altres volums.

En realitat, Miquel és la figura que enllaça totes les empreses bibliòfiles del nostre país al llarg de gairebé cinquanta anys. Membre de la primera societat, fallida aquesta, ell porta a terme les seves edicions d’una manera constant i sistemàtica fins als darrers anys vint. Fou aleshores precisament quan va tornar a exercir un paper destacat en l’organització d’un grup de bibliòfils que s’autodenominaren “Els XII”.

L’any 1927 un jove bibliòfil, Epifani de Fortuny – baró d’Esponellà -, decidí crear una Agrupació de Bibliòfils. Amb tal motiu va posar-se en contacte amb dos reconeguts col·leccionistes i bibliòfils: la comtessa de Vilardaga i l’editor Ramon Miquel y Planas. Ambdós s’entusiasmaren de seguida i proposaren d’altres col·leccionistes per formar part de la desitjada agrupació. Foren aquests: Angeles Perpiñà, el marqués de Sant Esteve de Castellar, Domingo-Carles Tolrà, Lluís Escobet, Gustau Gili, Salvador Roca, Leonci Soler i March i Albert Lleó, els quatre darrers bons amics de Miquel y Planas, com també Manuel Rocamora, per bé que molt més jove que els anteriors, coetanis seus i hereus com l’editor de l’esperit de la Renaixença. En total, doncs, eren dotze, “Els XII” que decidiren celebrar una reunió mensual a casa de cadascun d’ells per tal de visitar i conèixer les respectives biblioteques. D’aquests encontres, en sorgí també la idea d’organitzar una exposició amb les millors obres de cada col·lecció, que disposà el baró d’Esponellà, el membre més jove amb gran diferència de l’associació.

L’exposició s’inaugurà el 19 de gener del 1928 a les Galeries Laietanes. S’hi mostraren seixanta peces entre llibres, estampes, goigs, targetes, etc. Entre els llibres hi havia dotze incunables, sis edicions prínceps, quaranta exemplars únics, importants autògrafs i relligadures notables. Segons el seu organitzador, la visitaren més de 10.000 persones, nombre especialment notable atès el tema i la data en que tingué lloc.

Amb tot. L’acció d’”Els XII” va ser una acció important però efímera. Això no obstant, no significa que no continuessin existint acurats bibliòfils i col·leccions notabilíssimes a Catalunya que ja des dels anys vint, desapareguda feia ja uns quants anys la Societat Catalana de Bibliòfils, volien i es plantejaven la fundació d’una nova entitat. Així ho explicava el llibreter i bibliòfil reconegut, Josep Porter (1901-1999), que havia obert la seva llibreria l’any 1923, a la qual acudien tots els col·leccionistes, alguns dels quals més d’un cop li proposaren de crear una nova associació.

Novament Ramon Miquel y Planas, ara juntament amb Pau Font de Rubinat i Eduard Toda, tres noms que no necessiten presentació dins el món del llibre, i membres els dos primer de l’antiga societat, eren els que més intentaven de convèncer Porter. Tanmateix no s’hi decidí, si bé, portat pel seu amor al llibre l’any 1936 va editar una revista especialitzada en aquest camp: PAPYRUS. Revista de bibliofília, de la qual malauradament només en sortiren dos números – març i juny -, en esclatar la guerra la publicació s’estroncà. El seu objectiu era ben clar: “Heus aquí esdevinguda realitat una de les nostres més cares il·lusions: publicar una revista de bibliofília. Una revista que sigui el llaç d’unió i el portantveu dels bibliòfils peninsulars i dels estrangers que s’interessin per les glòries d’aquesta forjadora de pobles que es la vella Ibèria”. La publicació, equivalent a les seves homòlogues europees comptava no sols amb col·laboracions prestigioses, sinó també amb una àmplia secció de noticiari, un complet catàleg de novetats editorials sobre Espanya, Portugal i països de parla castellana, així com sobre arts del llibre, i una borsa del llibre. En definitiva, era un bon començament per difondre una bibliofília professional i rigorosa. Però la guerra impedí seguir endavant.

No obstant això, ja els primers anys quaranta, el sentiment bibliofílic tornà a revifar-se. Fou aleshores quan al començament de l’any 1943 una sèrie de bibliòfils amics de Porter li proposaren una altra vegada de fundar una associació: Alfons Macaya, Joan Prats Tomàs, Joan Sedó Peris-Mencheta, Gaietà Vilella, Pedro Gil Moreno de Mora, el Marquès de Mura, la Marquesa de la Mesa de Asta, i un cop més, Ramon Miquel y Planas, Pau Font de Rubinat i Eduard Toda. Així va nèixer finalment la durant tants anys desitjada Associació de Bibliòfils de Barcelona”.

“Ramon Miquel y Planas, l’editor impulsor de la bibliofília”, escrit per Pilar Vélez en el llibre-catàleg Aureum Opus. Cinc segles de llibres il·lustrats, editat pel Museu Frederic Marès en la seva col·lecció Quaderns del Museu Frederic Marès. Exposicions. 5; Barcelona, 2000.

XQ             XQ            XQ            XQ             XQ           XQ             XQ

“ El origen de la bibliofilia es la conjunción de dos elementos el libro y el bibliófilo, ya que sin ellos no podría existir. Cada bibliófilo busca unos libros determinados y cada libro ( cualquier libro) tiene, con seguridad, un coleccionista potencial.

Pero el libro que busca el bibliófilo no debe ser forzosamente antiguo ( puede haber excelentes colecciones de primeras ediciones de autores del siglo XIX o de encuadernaciones de editor de principios del siglo XX, por ejemplo), no obstante, es el libro antiguo el que cumple muchos de los requisitos que exige el bibliófilo y suele ser éste el objeto de su deseo recopilador.

Se ha definido al bibliófilo como persona que ama los libros y, por tanto, a la bibliofilia como el arte de quien ama los libros, pero éstas no son sino definiciones de raíz etimológica ( biblion –philos). Martínes de Sousa ( 1989:619) que sigue en buena medida al diccionario de la Academia Española la define como: “Afición por el libro en función de su valor histórico o estético, especialmente por los raros y curiosos”.

De estas definiciones sólo se desprende, como ya se dijo, que la bibliofilia es un arte que pone en relación un objeto, el libro, dotado de unas características especiales, con una persona, el bibliófilo. Sin embargo, ninguna de las definiciones se detienen en el hecho de que el bibliófilo, además de estudiar y amar, adquiere y reúne esos libros y que su posesión es consustancial a la condición de bibliófilo. La bibliofilia no es una manía coleccionadora más ni posee rasgos homogéneos, de hecho cada bibliófilo desea una colección de libros distinta de la de cualquier otro. Tampoco puede ser considerada como un método de inversión que permite, con el transcurso de un determinado lapso de tiempo, obtener unos beneficios con la venta de lo que se ha recopilado.

Si se quiere estudiar el fenómeno de la bibliofilia el primer aspecto que habrá de considerarse es que hace a un libro ( no necesariamente antiguo) ser un libro que despierte el deseo de posesión del bibliófilo; en segundo lugar, qué es un bibliófilo y en qué se diferencia de la persona que simplemente tiene una biblioteca ( incluso con libros antiguos); y, en tercer lugar, qué técnicas y herramientas utilizan los que practican este arte de la bibliofilia.

“La bibliofilia, los bibliófilos y la formación de colecciones”, Manuel José Pedraza Gracia en el llibre El Libro Antiguo, Editorial Síntesis, Madrid, 2003, p. 364. Col·lecció Bibliteconomía y Documentación. Llibre escrit per M.J. Pedraza Gracia, Yolanda Clemente i Fermín de los Reyes.

Read Full Post »

“El 27 de març de 1903 es presentaren els estatuts de la Societat Catalana de Bibliòfils al Govern Civil per tal de complir la Llei d’Associació. Uns quants dies després, el 20 d’abril, en la sessió corresponent de la Societat es procedí al repartiment del número que cada soci havia de tenir. Aquesta operació es va fer per sorteig i donà el resultat següent tal com consta en l’edició dels estatuts impresos als tallers de L’Avenç, el dia 25 de maig del 1903: 1. D. Isidre Bonsoms; 2. D. Alexandre Cortada: 3. D. Ramon Miquel; 4. D. Alexandre de Riquer; 5. D. Lluís Guarro; 6. D. Jaume Massó Torrents; 7. D. Pau Font de Rubinat; 8. D. Antonio Rubió i Lluch; 9. D. Agustí Casas; 10. D. Emili Cabot; 11. D. Joaquim Casas Carbó; 12. D. Joan Rossell; 13. D. Eusebi Güell i Bacigalupi; 14. D. Joseph Triadó; 15. D. Jaume Andreu; 16. D. Santiago Rusiñol; 17. D. Francesch Matheu; 18. D. Ignasi de Janer; 19. D. Josep M. Thomas; 20. D. Joseph Sala; 21. D. Alfons Bonay; 22. D. Joseph Pin i Soler; 23. D. Frederic de Gomis; 24. D. Lambert Mata; 25. D. Juli Vintró; 26. D. Ernest Moliné i Brasés; 27. D. Rafel Patxot i Jubert; 28. D. Lluís Carles Viada i Lluch; 29. D. Àngel Aguiló; 30. D. Enric Batlló i Batlló; 31. D. Salvador Vilaregut i Martí; 32. D. Manuel Henrich i Girona. Hi havia, doncs, un total de 32 membres. El primer president fou el gran bibliòfil i promotor de l’exlibrisme, Pau Font de Rubinat, de Reus, i el secretari, Ernest Moliné i Brasés, advocat, historiador i editor de textos catalans antics.

L’article primer deia: “La Societat Catalana de Bibliòfils se proposa publicar o reproduir obres catalanes inèdites o rares que tingan interés a Catalunya y als demés reyalmes y territoris de llengua catalana”. En realitat, aquest objectiu era el mateix que uns quants decennis enrere s’havia proposat Marià Aguiló i Fuster ( 1825-1897), un dels prohoms de la Renaixença. Aguiló, amb l’edició de la seva Biblioteca Catalana en dotze volums i l’edició del Cançoner de les obretes en nostre llengua materna més divulgades durant los segles XIV, XV o XVI ( 1873-1900), fou un dels capdavanters del naixement de la bibliofília moderna a Catalunya, un moviment lligat íntimament a la reedició dels clàssics autòctons i al desig dels mateixos col·leccionistes d’esdevenir editors de llurs pròpies biblioteques. Fruit de l’esperit de la Renaixença i producte d’una època d’incipient industrialització, aquest tipus de llibre era conseqüència, d’una banda, de la revalorització del passat medieval i, d’una altra, de la realització força artesanal, que rebutjava la nova mecanització.

L’entitat pel fet de ser catalana podia organitzar les seves sessions arreu de Catalunya: “Cada any, en la darrera sessió, se designarà’l punt de Catalunya o altres territoris  de llengua catalana ahont se celebraran les sessions de l’any següent. Si res s’acorda, se tindràn a Barcelona”. La Societat havia de publicar, si més no, una obra cada any. Entre el 1905 i el 1912 – darrer any de la seva existència – publicà vuit llibres, dins de la tendència mediavalitzant tan preuada aleshores.

Amb tal finalitat, la Societat encarregà a Eudald Canibell (1858-1928) un tipus de lletra per poder editar amb cura i gran qualitat tipogràfica els seus llibres. Canibell, tot seguint el camí iniciat per Marià Aguiló, l’any1891 ja havia projectat un tipus Tortis i una sèrie d’inicials que assoliren un èxit notable. Però el 1904 dissenyà el denominat Gòtic Incunable Canibell, per encàrrec de la Societat Catalana de Bibliòfils.

Canibell va fondre conjuntament amb el gravador Sangenís tres cossos complets de caràcters – del 8, del 12 i del 24 -, que podien combinar-se amb l’anterior Gòtic Tortis, i que eren fruit de l’estudi de diversos caràcters gòtic. A més, Canibell creà també tres sèrie d’inicials gòtiques – monacals, ornamentades i policromes -. Aquestes creacions restaren aplegades en un bell opuscle d’estètica goticista que duia per títol Tipos góticos incunables para impresiones artísticas y ediciones de bibliófilo i que fou editat el mateix 1904 a les premses del taller Oliva de Vilanova, l’artífe principal de les arts plàstiques del començ del segle.

Com ja he remarcat en altres ocasions, la veritable importància d’aquest tipus rau que és l’única creació tipogràfica veritablement autòctona que es dissenya i que es fon al començament de segle a Catalunya, car gairebé la totalitat de material tipogràfic emprat normalment era d’importació, en general de procedència alemanya o francesa. Si bé l’ús d’aquest caràcter en el camp pròpiament del llibre fou molt reduït, en canvi, fou molt difós a través de petits impressors – participacions de casament, de bateig, diplomes, estampes de primera comunió, recordatoris de difunts, etc -, un tipus de treball en què fou utilitzat fins ben entrat el segle XX. De fet, amb aquest tipus la Societat Catalana de Bibliòfils edità només tres de les seves obres Libre de Santa María (1905), Istoria de Jacob Xalabin (1906) i Cançoner dels Comtes d’Urgell ( 1906).

Malauradament, però, la vida d’aquesta societat finí massa aviat, tot i que el seu esperit perviví en alguns editors, estudiosos i bibliòfils que continuaren editant alguns clàssics amb tota cura. El cas més rellevant i gran nom, com veurem al llarg d’aquest text, de la bibliofília catalana del segle XX fou Ramon Miquel y Planas ( 1874-1950).

La Societat Catalana de Bibliòfils”, escrit per Pilar Vélez en el llibre-catàleg Aureum Opus. Cinc segles de llibres il·lustrats, editat pel Museu Frederic Marès en la seva col·lecció Quaderns del Museu Frederic Marès. Exposicions. 5; Barcelona, 2000.

XQ          XQ           XQ          XQ           XQ          XQ           XQ

“ El libro antiguo, además de un objeto de estudio y elemento constitutivo del fondo de las bibliotecas, es también un objeto que se puede comprar y vender, una mercancía, por lo que lógicamente está sujeto a la ley de la oferta y la demanda. Pero el libro antiguo no es un articulo con precio fijo. En este objeto inciden diversas características muy destacables para la perspectiva que se presenta: es escaso, es bello, es difícil encontrarlo en perfecto estado, y, por consiguiente, suele ser también caro. Por esta causa, este mercado tiene algunas peculiaridades que lo aproximan más al mercado de la obra de arte o al de las antigüedades que al comercio del libro moderno, por ejemplo. Esta circunstancia justifica el hecho de que el mercado del libro antiguo difícilmente entra en relación con el mercado del libro nuevo, aunque siempre se pueden encontrar unas notables excepciones a esta regla. Los bibliófilos y las instituciones ( sus bibliotecas, en concreto) son quienes establecen la demanda de este mercado del libro antiguo y se preocupan de su adquisición, aunque, como se verá más adelante, los unos y las otras corresponden a características y perfiles completamente distintos. La bibliofilia como arte pretende la reunión de conjuntos armónicos de ejemplares relacionados por poseer una o más características comunes bien sea desde la perspectiva del contenido del libro, bien sea desde la perspectiva formal o, incluso, material. El fin es, por tanto, la propiedad del ejemplar que mejora sus propias cualidades al formar parte del conjunto. Las instituciones como compradoras de libros presentan perfiles y fines similares, aunque no siempre.

El libro como objeto de comercio tiene un precio y un valor en cuya estimación intervienen un número muy importante de variables. Algunas tiene que ver con la obra, otras con el ejemplar y otras son completamente ajenas al propio objeto. Las circunstancias que intervienen en el valor del libro generalmente inciden en su precio, pero es preciso hacer constatar que valor y precio no siempre son magnitudes equiparables. Establecer el equilibrio entre ambos parámetros es propio de profesionales muy especializados. No se debe olvidar que en el valor de un libro intervienen una serie de factores muy próximos a la subjetividad, mientras que en el precio se deben tener en cuenta esencialmente los factores objetivos.

La oferta profesional, más fiable, proviene esencialmente de las librerías anticuarias y casas de subastas. Este tipo de establecimientos, altamente profesionalizados, son los intermediarios entre el particular que se desprende de un libro antiguo y el particular o institución que lo adquiere. En este tránsito del libro, estos establecimientos intermediarios ofrecen, además de las garantías derivadas del análisis profesional del objeto que pone el mercado, el valor añadido de sus productos ( localización y focalización de la demanda, determinación de la importancia del ejemplar, limpieza, encuadernación y pequeña restauración si se precisa, descripción pormenorizada del mismo…). Se trata de negocios que están sujetos a las mismas exigencias que el resto de los negocios que se dedican a la intermediación. Estos profesionales se reúnen en asociaciones nacionales e internacionales que han establecido los principios morales sobre los que se guían, esto es, unos códigos deontológicos de la profesión. Entre los focos de distribución de libro antiguo son de capital importancia las ferias, ya que se concentran la oferta de la mercancía y producen, por esta causa, la atracción de aquellos que desean adquirir un libro antiguo.

El mercado del libro antiguo”, Manuel José Pedraza Gracia en el llibre El Libro Antiguo, Editorial Síntesis, Madrid, 2003, p. 363. Col·lecció Bibliteconomía y Documentación. Llibre escrit per M.J. Pedraza Gracia, Yolanda Clemente i Fermín de los Reyes.

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »