Feeds:
Entrades
Comentaris

Archive for Juny de 2025

(Futura Biblioteca Pública de Barcelona?)

No es veu gaire clar que aturar el 2002 les obres de la Biblioteca Pública de Barcelona al Born, per erigir al seu lloc un centre consagrat a algunes ruïnes prèvies al 1714, fos la millor idea del món. Potser, s’ha dit, podien haver-se conservat i alhora edificar sobre elles, com es va fer amb les romanes del Museu de Badalona. No va passar així i avui comptem amb un Centre de Cultura i Memòria del Born desaprofitat i ideològicament esbiaixat, i encara no amb l’espai llibreter impulsat per tres administracions.

Però no hem de plorar per la llet que s’ha vessat. Després del gir de l’any 2002 es van buscar emplaçaments alternatius. Jo recordo haver sentit comentaris il·lusionants al respecte de figures municipals com Ferran Mascarell, Jordi Martí, Jaume Collboni o Xavier Marcé; de responsables bibliotecaris com Assumpta Bailac o Carme Fenoll; de ministres o secretaris d’estat com César Antonio Molina, José María Lassalle o José Guirao; de nou de Mascarell quan va ser conseller i de successius alts càrrecs de la Generalitat. Des del 2011 hi ha un projecte en ferm adjudicat a l’estudi Nitidus. Però la crisi econòmica – i també el procés – van congelar la seva posada en marxa.

En àmbits culturals i gremials s’ha postulat al llarg d’aquests anys que la nova Biblioteca de l’Estat a Barcelona hauria de complir una funció emblemàtica. No ser una més de les diverses desenes, majoritàriament excel·lents tant en l’arquitectònic com en el funcional, que integren el Consorci de Biblioteques. Convindria que el nou espai aportés un valor afegit visibilitzant a Barcelona com la capital editorial i ciutat literària de la Unesco que és. S’ha apuntat que podria desenvolupar ambiciosos programes culturals com la New York Public Library; albergar els arxius editorials de la ciutat, avui dispersos; brindar un museu del llibre com el de la Biblioteca Nacional de Madrid; constituir una referència per al turisme cultural. El projecte de Nitidus, segons el que es va fer públic, no contemplava aquestes funcions complementàries, de manera que potser convingui revisar-lo.

Recentment s’ha parlat de noves ubicacions, com el Banc d’Espanya a plaça Catalunya. Després de vint anys d’espera no són pocs els que pensen: que s’aixequi on sigui, mentre sigui amb rapidesa i aprofitant un compromís definitiu. Però si no se li imprimeix el valor simbòlic i irradiador que la Barcelona del llibre i els temps requereixen, no serà la Gran Biblioteca de la ciutat.

“Un símbol per a la Barcelona del llibre” de Sergio Vila-Sanjuán , La Vanguardia 30 de maig de 2021, p. 53.

(Futura Biblioteca Pública de Barcelona?)

 

 

 

XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ

Dos tipos hay de libros que no suelen asomar a la crítica literaria de nuestras publicaciones periódicas: los llamados libros técnicos y las ediciones de bibliófilo; los unos en razón de su acusada especialización (¡qué decir cuando por radio hemos oído reseñar un tratado de terapéutica urológica!): los segundos, porque ni llegan a las mesas de las Redacciones ni, en razón de su elevado precio, acostumbran a estar al alcance del bolsillo del crítico. No es común, por otra parte, que esos libros —especialmente los de lujo— aparezcan en los escaparates, pues se colocan a domicilio; con lo que el público de mediana cultura: el público que compra libros, generalmente ignora lo que se produce en esas dos ramas.

Sin embargo, se da el contrasentido de que precisamente en esos dos capítulos es en los que nuestra industria editorial ocupa un lugar destacado. Que en las ediciones de bibliófilo y en las grandes obras técnicas se cifra la mayor ganancia de las editoriales y que precisamente este tipo de libros —singularmente los segundos— constituyen el capítulo principal, si no el único, de nuestra exportación editorial.

No tocaremos aquí la cuestión de los títulos técnicos, que requiere conocimientos especializados; pero si queremos tratar de algunos de los libros de lujo aparecidos últimamente, de los pocos que han podido llegar a nuestras manos. En un pasado reciente, muy reciente, las ediciones de «La Cometa», preparadas por el patriarca de nuestros editores, se cotizaban en el mercado de París entre las más cuidadas producciones de Francia. La colección «Armiño», salida de las mismas manos, si no está a la altura de aquellas, sigue dejando bien plantado el pabellón de España. Las dificultades actuales en materia de papeles de lujo; la carencia de buenas matrices: el nivel intelectual subsiguiente a nuestra guerra, no permiten sacar mayor partido. Otras ediciones de altura dirige Ramón de Capmany, con especial preferencia por los clásicos españoles: aunque no siempre las ilustraciones correspondan a lo que el respectivo texto requiriría. Ediciones de bibliófilo nos han venido, también, en los últimos tiempos de Valencia y tampoco hay que echar en olvido las que van dando la Junta de Relaciones Culturales de nuestro Ministerio de Estado y las diversas sociedades provinciales de bibliófilos, aunque por lo común más se trate de ediciones numeradas que de verdaderas ediciones de lujo. Pudiéramos añadir a la lista, un Colón a doce tintas que salió recientemente de las Prensas barcelonesas, y algún intento más. Mas por hoy vamos a limitamos a tres libros aparecidos en nuestra ciudad y que tenemos a la vista. Es el primero, la edición de «El Diablo Cojuelo», ilustrada con bojes de Ricart e impresa por Oliva de Vilanova, buen impresor del país, si los hay . Cada uno de los diez “trancos” de que se compone la novelita, lleva hasta media docena de grabados del maestro vilanovense. entonados, perfectos en la ejecución, amén de los que decoran portadas, portadillas e índiees. La impresión, nitidísima y cuidada; acaso cupiera discutir la escasez de márgenes que se ha dado a las ilustraciones, cuando iban en el cuerpo del texto, y el tonillo verdoso del frontispicio: pero son minucias que nada desvirtúan los plácemes que merece la impresión. Fernando Gutiérrez ha puesto un atinado prólogo a la obra maestra de Vélez de Guevara; y con cuarenta páginas de glosario y notas, no sólo ha disipado las sombras de lectura, sino que encuentra modo de traer para nuestra delicia cancioncillas, refranes y costumbres de aquella época.

 En este mismo tipo de libros basados fundamentalmente en la riqueza de las ilustraciones, cabe citar «La historia del muy valiente y esforzado cavallero Clamades y de la linda Clarmonda», novela caballeresca del XVI que, ilustrada por Joan d’Ivorí. publica la nueva editorial Mons Floris. El libro lleva un sucinto proemio de don Juan Givanel y Mas. a quien se debe también la revisión del texto. La impresión, con ser cuidada no alcanza la bondad de la de «El Diablo Cojudo» ; las ilustraciones, en vez de ser tiradas a prensa se han hecho por el procedimiento del grabado de línea, ulteriormente coloreado a mano por el ilustrador. Precisamente en estas ilustraciones estriba el mayor mérito de la obra. Joan d’Ivori ha hecho algo magnífico dentro de su estilo peculiar. Sobre todo, los ejemplares pintados a mano a todo color y con oro fino constituyen algo de lo más hermoso que hayamos visto en libros recientes.

A otro tipo de obras, es decir al de las inéditas —y no reediciones de clásicos— que se presentan decorosamente y en edición limitada, cabe asignar el poema «Via Aurea» de César González-Ruano, con que inicia sus tareas editoriales el grupo de «Entregas de Poesía» . El libro, bien impreso, en buenas calidades de papel, va avalado por una serie de dibujos de Miró, Sisquella, Pruna, Grau Sala, Jean Cocteau y el escultor García Condoy. Pero, aparte el interés intrínseco de esas colaboraciones, ofrece el del texto: un largo poema en que el brillante escritor reverdece un aspecto — el de su poesía — que teníamos demasiado olvidado. Su reciente «Balada de Cherche-Midi», nos daba la medida de sus preocupaciones de hoy; «Via Aurea» , en cambio, es un poema estructurado, con su argumento, su variedad de metros y las incidencias que obligan al autor a tocar todos los registros de su mundo poético. El poema, especie de sinfonía, coge a un muchacho marinero en quien se despierta la sed del oro; le lleva a la tentación de la ciudad, al robo y asesinato, a esconder su tesoro, a poner término violento a sus días. Toda la última parte — la de la transfiguración y salvación del héroe — está tratada con un aliento del mejor corte elegíaco, muy próximo al amplio respiro de la referida Balada. Un libro, en suma, que marca una etapa en la carrera ascendente de Ruano.

“La vida de los libros” per Andrónico. Destino, n.359, 3 juny 1944.

Read Full Post »

GASETA MUNICIPAL DE BARCELONA, núm. 5, 20-II-1987

SEGONA TINÈNCIA D’ALCALDIA

Departament d’Ordenançes Fiscals i ingressos

Concedir l’exempció de les taxes per aprofitaments especials de la via pública meritades amb ocasió de la celebració de la 9a Fira del Llibre de Barcelona, donant de baixa l’expedient núm. 31351, rebut núm, 28081; i anul·lar el procediment de constrenyiment en tràmit.

…/…

TERCERA TINÈNCIA D’ALCALDIA

Negociat de Relacions Públiques

Denegar l’exempció en el pagament de taxes de la via pública, a l’empara dels articles 6.1 de l’Ordenança Fiscal núm. 1, de conformitat amb l’art. 439 de la Llei de Règim Local, sol·licitada pel Sr. Josep Pi i Caparrós en la seva qualitat de legal representant del Gremi de Llibreters de Vell de Catalunya, per raó de la XXXV Fira del Llibre d’Ocasió Antic i Modern que es va celebrar al passeig de Gràcia entre la plaça de Catalunya i el carrer de la Diputació, ambdós costats, del 18 de setembre al 4 d’octubre.

El Sr. de Nadal fa avinent la contradicció aparent entre aquest dictamen i l’assenyalat amb el núm. 13, tot considerant que caldria unificar criteris quant a les exempcions de taxes de la via pública. El Sr. Martínez Fraile estima correcta l’exempció per a la IX Fira del Llibre, en la qual es varen complir totes les condicions imposades per l’Ajuntament, mentre que no es donaren en el cas de la XXXV Fira del Llibre d’Ocasió Antic i Modern donat que no respon a les exigències de qualitat i promoció del llibre antic i s’ha convertit en una Fira especialment dedicada a la liquidació de saldos sobrants de les Editorials. S’obre un debat i s’arriba a la conclusió que en les noves edicions del certamen, caldrà prendre mesures per restituir les característiques inicials d’una Fira promotora del llibre de qualitat, a la qual l’Ajuntament pugui donar el seu suport.

Atorgar l’exempció en el pagament de taxes de la via pública, a l’empara dels articles 6.2.H de l’Ordenança Fiscal núm. 1, sol·licitada pel Sr. Joan Melchor i Deuloder en la seva qualitat de legal representant del Gremi de Restauració de Barcelona, per raó de la VII Mostra de Cuina Barcelonina que es va celebrar a la Rambla de Catalunya entre la Gran Via de les Corts Catalanes i el carrer de la Diputació, del 20 al 28 de setembre…

[Acta de la sessió del 9 de gener de 1987, aprovada el 12 de febrer de 1987. Al Saló de la Reina Regent de la Casa de la Ciutat de Barcelona, el nou de gener de mil nou-cents vuitanta-set, es reuneix el Consell Plenari sota la presidència de l’Excm. Sr. Alcalde, Pasqual Maragall i Mira, i hi concorren els ll·lms  Srs. Tinents d’Alcalde, Jordi Parpal  i Marfà, Joaquim de Nadal i Caparà, i Raimon Martínez i Fraile, … Ramon Trias i Fargas..., M. Aurèlia Capmany i Farnés, Eulàlia Vintró i Castells, Joan Clos i Matheu, … Antoni Dalmau i Ribalta, Mercè Sala i Schnorkowski, Jordi Vallverdú i Gimeno, … Xavier Valls i Serra,… Antoni Comas i BaldellouJordi Bonet i Agustí, etc. etc.]

( uns si i altres no).

XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ      XQ

Galeries Syra a la Casa Batlló de Barcelona, 1940

Es muy de lamentar que entre  nosotros, pasan prácticamente inadvertidos los esfuerzos de nuestros artistas que se dedican a la decoración del libro. Nuestra sensibilidad artística se detiene demasiado exclusivamente en el cuadro y, aún éste, si es pintado al óleo, porque cuando de acuarela o de dibujo se trata, el interés del público desciende, de una manera vertiginosa como si se tratara de géneros inferiores que no merecen mayor atención.

En el caso del grabador sobre madera o sobre cobre el problema se agrava porque, naturalmente, las planchas van destinadas a este tipo de edición especial poco asequible por su limitada tirada. Sin embargo, en otros países la obra de un buen aguafuertista es seguida y admirada, no sólo por los bibliófilos que poseen las pruebas de su arte, sino también por un público más extenso que las aprecia en exposiciones especiales o, sino, en la mesa de una biblioteca pública. Por todos estos motivos debe considerarse como de buen augurio la actual exposición en las Galerías Syra, cuya finalidad no es otra que ofrecer al publico unas muestras de la actividad callada pero importantísima de los artistas del libro.

Afortunadamente, contamos ya con un pequeño núcleo de artistas especialízados en la talla sobre madera o en el grabado sobre bronce. Este grupo de artistas no es aún muy numeroso, pero es indiscutible que tiene una calidad que puede competir con la de otros paises de tradición más firme y robusta en este tipo de realizaciones artísticas. Por otra parte, el hecho de que algunas de nuestras editoriales se interessen cada dia más por la edición de bibliófilo, significa que existen entre nosotros suficientes posibilidades para que llegue a un desarrollo normal el cultivo de unas técnicas que en mucho pueden influir en nuestra general disciplina artística. En esta actual exposición se exhiben bellísimas muestras del arte actual del libro. Los artistas representados son Ramón de Capmany, Edouard Chimot, Andrés Lamben, Antonio Ollé Pinell, Marta Ribas y Enrique C. Ricart . Sus obras representan el núcleo de esta Exposición, si bien hay que consignar que en vitrinas apene y como complemento documental, los organizadores de esta Exposición han tenido el acierto de exponer alguna bella edición francesa o española de otros artistas, como por ejemplo, de Daragoes, Picasso, Nogués, Grau Sala, etc., asi como algunas muestras de excelentes encuadernaciones debidas a los maestros barceloneses Brugalla y Montserrat. Ateniéndonos a las obras de los principales expositores, debemos corroborar, aunque sea en pocas líneas, la buena impresión que producen el conjunto de ellas y cada una en particular. Ramón de Capmany, con lo que exhibe, nos ilustra suficientemente sobre el desarrollo de algunos de sus admirables aguafuertes. Así vemos un dibujo original de una obra en preparación, varias series de pruebas de estado de sus aguafuertes e incluso los colores originales con la prueba final del frontispicio de su edición de San Juan de la Cruz. Ramón de Capmany, empezó a grabar en el año 1943, y es realmente extraordinario ver como en tan poco tiempo ha llegado a realizar una obra que cumpliendo todas las exigencias técnicas, tiene el enorme interés de ofrecernos íntegramente aquella fina sensibilidad artística que le proporcionó un sólido prestigio entre el grupo de nuestros mejores pintores contemporáneos. Edouard Chimot es un artista francés que reside actualmente en Barcelona. Tiene una obra copiosísima de grabador que le ha valido una situación previlegiada en París, donde residía habitualmcnte.

Su dominio de todos los recursos del aguafuerte, es realmente excepcional. Técnicamente, es un verdadero maestro y débense admirar la pulcritud y precisión de sus resultados en el tipo especial de ilustración que habítualmente cultiva. Andrés Lamben, suizo, con una obra abundantísima de grabador, acuarelista, retratista y dibujante ha realizado las ilustraciones en aguafuerte del “Celoso extremeño”, de Miguel de Cervantes. Su arte minucioso y detallista se complace en una orfebrería realmente sugestiva, siguiendo el texto con pulcritud y verismo. Ollé Pinell, dedicado desde hace muchos años al grabado al boj, posee, aparte de su técnica depurada, una verdadera sensibilidad en la manera de adaptarse a las especiales circunstancias de cada texto.

Nos aparece acentuando un matiz arcaizante en su ilustraciones de “La leyenda de Fray Garín”, solemne en las de “La Atlántida”; lleno de fantasía en sus grabados al boj a varias tintas destinados a la reciente y admirable edición del “Primer viaje de Cristóbal Colón». La jugosidad de estas últimas ilustraciones, donde el procedimiento llega a la máxima eficacia expresiva, acreditan no sólo un oficio sino también una sensibilidad. Marta Ribas es una joven artista que merece especial atención, teniendo en cuenta las relevantes posibilidades que se observan en sus actuales resultados. Empezó como ilustradora, habiéndose dedicado últimamente al cultivo del aguafuerte que domina ya con una gracia muy personal. Los aguafuertes para la edición de “El Pobrecito hablador», de Mariano José de Larra, de inminente publicación, son de una pastosidad y delicadeza que nos define exactamente la atmótfera de los tiempos del gran romántico. Enrique C. Ricart, otro de nuestros grandes bojistas. posee un sentido decorativo, verdaderamente excepcional. Sus ilustraciones tienen una rotundidad que se hermana íntimamente con la noble tipografía que debe acompañarlos Tiene ilustradas muchísimas obras, entre ellas. «Don Quijote of la Mancha» y «Antony and Cleopatra» (The limíted Edítion Club New York). Expone especialmente varios grabados en madera de los que ilustran «El diablo cojuelo». Es admirable en este artista el vivo juego ornamental, el dinamismo plástico que sabe injertar a sus personajes. Sí el propósito de los organizadores de esta exposición era, además de rendir tributo al arte de todos estos artistas, llamar la atención sobre lo que representa la edición especial ilustrada, nos parece que sin duda alguna ha sido logrado con singular decoro. Repetimos una vez más que la calidad de lo expuesto, merece muchísima más atención que la mayoría de nuestras exposiciones habituales. No nos cuesta confesar que esta declaración por ser tan obvia, es en rigor innecesaria ; se justifica, empero, en el triste reconocimiento de que todavía hay mucho que hacer para que llegue a una saturación normal el interés de nuestro público por estas especialidades anísticas.

“Los artistas del libro” per Juan Teixidor, Destino, núm. 388, 23 desembre 1944.

Read Full Post »

Dotze màximes per a col·leccionistes de llibres a la pàgina 74 del llibre:

I.- Abans de començar a col·leccionar qualsevol classe de llibres, assegureu-vos que estigui al vostre abast. Res és més insatisfactori que una col·lecció restringida a exemplars pobres de llibres de tercera categoria. Si no podeu comprar bons llibres de primera categoria, trieu-ne una de més barata i compreu el millor.

II.- Un discret origen és un bé valuós. En el moment en què es van pagar 2.250 £ per la primera edició del Decameró de Boccaccio, 100 £ es consideraven un preu elevat per al First Folio de Shakespeare. Hi ha una gran quantitat de passos per a col·leccionar llibres que encara no s’han fet, i un col·leccionista que sigui feliç amb la seva elecció d’algun d’aquests podrà triar el mercat i ho farà bé pels seus hereus.

III.- Comenceu amb un tema especial i amplieu el vostre abast a mesura que el vostre interès creixi. Hi invertireu el doble si comenceu a comprar per un camp ampli i, per tant, us restringireu i cometreu dues vegades més errors.

IV.- No compreu cap llibre tret que realment el desitgeu. Estalvieu els diners per a la possibilitat de donar distinció a la vostra col·lecció.

V.- No intenteu obtenir gangues abans no conegueu bé el joc. La idea d’aconseguir un llibre irracionalment barat molesta el judici i comprar llibres sobre els quals no saps gaires coses o només tens una idea vaga de perquè han obtingut preus elevats, és llençar els diners. La millor actitud és en tot moment estar preparat per pagar un preu just per a un bon llibre.

VI.- No regategeu mai amb un llibreter. Està segur que té una raó per fixar un preu i, fins i tot, crec que  encara que sigui una mala raó no voldrà abandonar-la. A més, en cas que cedeixi, una vegada i una altra, per tal de fer una venda, el Col·leccionista que sempre el derrota serà, sens dubte, l’última persona a qui oferirà un bon llibre. N.B.- Si voleu regatejar, no telefoneu primer per un llibre i disputeu el preu després, tret que pugueu demostrar una mala informació sobre el llibre..

VII.- No accepteu pressupostos o preus de subhasta com a prova irrefrenable del valor d’un llibre. Potser sabreu qui va comprar el llibre, però no sabeu qui el va posar la venda i, a vegades, els distribuïdors estan disposats a pagar el 15% per una cotització. Un preu de venda, encara que sigui genuí, no demostra res.

VIII.- No compreu exemplars retallats ni imperfectes, tret dels llibres més rars. No et donaran plaer mentre els mantinguis, i per poc que costin es podran vendre segur per molt menys.

IX.- Obteniu informació sobre com podeu col·locar un llibre per vosaltres mateixos i col·loqueu les compres tan bon punt torneu a casa. Si és possible, assegureu-vos en un llibre de referència sobre què ha de contenir una còpia perfecta.

X.- Si un llibre us arriba sense brutícia, gràcies per la fortuna, però no lluiteu massa per una mica de brutícia. Hi ha molts mals pitjors. Un llibre netejat amb calç o àcids està gairebé sempre greument danyat, tot i que els danys poden trigar uns anys a mostrar-se. Fins i tot un rentat excessiu, sense cap ingredient perjudicial, donarà un aspecte difuminat a la impressió, i els ‘fils’ seran trets del paper. Estigueu contents amb el que es pot fer amb un rentat moderat i una mica de mesura.

XI.- No componguis una còpia d’un llibre d’un altre. La confecció d’aquest tipus destrueix la història del llibre, fins i tot quan es fa amb molta cura i sovint condueix a errors exasperants. És també un avantatge molt dubtós arreglar-los mitjançant facsímils. Les Bíblies que han passat per les mans del difunt Francis Fry són excel·lents exemples de com no s’han de tractar els llibres.

XII.- Penseu dues vegades o tres abans de llençar una enquadernació antiga, per molt dolent que sigui el seu estat. Si t’has cansat de protegir el llibre, repara’l honestament, és a dir, sense cap intent d’ocultar allà on s’acaba el cuir vell i comença el nou. El cuir usat per a pedaç ha de ser força clar. Quan sigui absolutament necessari tenir un rebot de llibres antics, recordeu que l’orientació moderna i elaborada s’ha de reservar per a llibres moderns. Està força fora de lloc amb les antigues.

A The Bibliophile a Magazine and Review for the Collector, Student and General Reader. Volume One. The Bibliophile Office Thanet House Strand LONDON W.C.. London, 1908. A la pàgina 74. (tres imatges del llibre, en té moltes)

XQ       XQ       XQ       XQ       XQ       XQ       XQ

Imatge de la Col·lecció Bonsoms

 

Barcelona tenia un hospital que fué magnífico en la Edad Media, pero modernamente inadecuado. Aparte su insuficiencia y su vetustez, la circunstancia de estar enclavado en el centro de la ciudad antigua resultaba suficiente para que se pensara en evacuarlo.

 Así se hizo, y el venerable local quedó sin utilización. Y acertadamente se pensó instalar en él la Biblioteca Central.

 Situado el conjunto de edificios entre las calles del Hospital y del Carmen, ofrece un ambiente apacible y silencioso, indicadísimo para el estudio.

 Las amplias naves góticas que antaño albergaran el sufrimiento, ahora son ya marco de una riquísima colección de libros selectos que han de influir mucho en lo cultura de Barcelona. En Inglaterra se ha dado caso de construirse exprofeso para Bibliotecas edificios de astiles antiguos, especialmente góticos, para mover el ánimo y recordar aquellos tiempos en que el ardor cultural vencía las dificultades que oponían al trabajo la carencia o escasez de libros. Recordemos, por ejemplo, la gran biblioteca fundada en Manchester por John Reynols y su viuda, para la cual el arquitecto Chamneys construyó una especie de monasterio imitando los de la época Tudor.

 

Entrada de la Biblioteca de Catalunya, abans Biblioteca Central

Pero Barcelona no ha tenido que construir un edificio nuevo, sin alma tradicional o con dudosa fisonomía histórica. La casualidad y el deber de conservar una Joya de arte medieval nos ha ofrecido los salones que pudiera soñar un bibliófilo.

Anejo al Hospital de la Santa Cruz habia un edificio llamado “Casa de Convalecencia“, donde posaban unos días los enfermos dados de alta. Ahora este edificio también está anejo a la Biblioteca Central. Fue comenzado el año 1629 y activado después de 1649, en que murió el ciudadano barcelonés don Pablo Ferrán, principal mecenas de lo obra. El gótico puro del siglo XV, que domina en los salones del Hospital, enlaza sus severidades con la frialdad del estilo semiherreriano que presidió la construcción de la “Casa de Convalescencia“. Pero pronto lo animó todo, con sus turgencias y floraciones exquisitas, el barroco barcelonés, tan delicado y tan rico al mismo tiempo.

 Un gran patio rodeado de pórticos claustrales se presenta revestido de magnificos azulejos que acogen al visitante con el júbilo de su policromía y ya no le abandonan.

En el piso principal, además de todas las dependencias propias del primitivo destino de albergue de convalecientes, abre sus puertas y ofrece sus hechizos un jardín al cual dan otras dependencias, que reciben la luz embalsamada con esta sugestión única de los ambientes claustrales florecidos en el centro de las ciudades viejas.

 Después de atravesar este claustro y recibir un baño de vetustez y de silencio, se pasa al edificio del antiguo Hospital y se queda maravillado con la severidad y la magnificencia de la Sala de Lectura de la Biblioteca.

 

 

Antiga Casa de Convalescència de l’Hospital de la Santa Creu

 

Bonsoms, llamada así en homenaje al ilustre patricio que pudo y supo reunir la espléndida y numerosa colección de ediciones de las obras del Príncipe de los Ingenios y de los libros a él referentes.

 Igualmente es notable la sección de libros que testifican lo hermandad de España e Italia. Comprende gran número de obras que tratan en español de las bellezas y méritos de la Península italiana, están impresas en ella en español. Esta colección fué formada pacientemente por el venerable patricio Eduardo Toda y también legado para utilización de todos los estudiosos.

 Son notabilísimas las secciones de Incunables, Manuscritos, Mapas, Grabados. Como también diversos tesoros bibliográficos, como los libros y papeles de Jacinto Verdaguer. El fondo de obras musicales es tan rico y tan variado que ha dado pie a la edición de diversas obras que hasta hace poco permanecían inéditas. Todas estas secciones de estudio nos demostrarían que Barcelona posee una Biblioteca valiosa. Pero lo que hace a la nuestra más simpática es la facilidad que en ella encuentra el público para el uso de los libros.

 

Sala Cervantina de la Biblioteca de Catalunya

Una tarjeta de admisión, que se facilita a todo postulante provista de una cédula de presentación firmada por un catedrático, por un miembro de alguna Academia o Instituto de Investigación Científica, o por un Cónsul cuando se trate de extranjeros, permite la entrada al Salón de Lectura, donde está la Biblioteca General, cuyos libros pueden consultarse sin necesidad de pedirlos.

 Sólo cuando se trate de un libro especial que se encuentra fuera de la Biblioteca General debe pedirlo mediante papeleta.

 Otra de las actividades de la Biblioteca Central será la organización de Exposiciones Monográficas, naturalmente a base de sus riquísimos fondos, pero admitiendo lo colaboración de entidades y de particulares. La primera de estas exposiciones es la de Libros de Ajedrez, para la cual se ha utilizado el donativo de doña Mercedes Borrell, viuda de D. José Paluzie, autor de diversos libros de Texto y Ajedrez.

 Seguirá a ésta una Exposición “Cervantes”, durante la cual podrán contemplarse los libros capitales de la Colección Bonsoms.

 Inmediatamente, vendrá una Exposición “Luis Vives”, con ocasión del Centenario del ilustre polígrafo, que ocurre en mayo próximo.

 Con todas estas referencias, apuntadas ligeramente, es posible imaginar la importancia del acontecimiento que ha significado para Barcelona la apertura de la Biblioteca Central, que ha puesto a disposición de todos los estudiosos las magníficas colecciones que en ella se han reunido.

“La Biblioteca Central de Barcelona”, article de M. Capdevila, Destino, n.143 –  13 abril 1940.

Sala Milà o Sala Daurada, on es guardava la Col·lecció Aguiló i la Biblioteca Verdaguer. Palau de la Generalitat, dècada de 1910. Que es va traslladar a la Biblioteca Central-Biblioteca de Catalunya.

Read Full Post »

Els llibreters que comercien amb el llibre antic i d’ocasió em van convidar aquest any a pronunciar el pregó dissabte passat.

Ho vaig fer amb molt de gust i vaig assenyalar que Barcelona ha estat una ciutat molt donada a la bibliofília encara que avui els exemplars preciosos siguin tan cars i, malgrat tot, que hi hagi més compradors que llibres rars. Pel que fa al llibre d’ocasió, va ser a finals del segle passat el gran moment d’aquest negoci, almenys pel que fa a la llibreria antiquària. Gloriós temps en què es trobaven llibres a preus que avui ens deixen estupefactes malgrat la inflació de la moneda.

L’amor al llibre ha estat una constant des de l’alta edat mitjana fins als nostres dies. Coexistint amb aquesta civilització del llibre efímer, de la lectura complementària, sempre s’hi mantindrà l’amor. Llegeixo sovint una vella traducció catalana, exquisidament impresa, del “Philobiblion”, tractat que va escriure en llatí i al segle XIV Richard D’Aungervyle, bisbe normand de Durham i gran canceller del rei d’Anglaterra. El títol del llibre està en grec amb un subtítol en llatí que diu: “Tractatus pulcherrimus d’amore librerum”. Aquest pulquèrrim tractat de l’amor als llibres té una ressonància d’actualitat a través dels segles i encara és viu avui. El bisbe bibliòfil vivia al seu palau envoltat de llibres, que omplien taules i cadires: “Libri jacebant sparsi in camara qua dormit”, exclamava admirat, un cronista. Envoltat d’aquests volums va escriure, gotós, però reconfortat, la seva lloa, aquell prelat humanista i bondadós.

Repeteixo una de les seves frases: “Són els llibres dels mestres que ens ensenyen sense fèrules ni assots, sense crits ni renyines, sense vestimentes vanes i sense moneda. Si els agafeu sobtadament no els trobareu mai adormits, si els interrogueu no dissimulen les seves idees. Si us equivoqueu no murmuren, si cometeu una neciesa no es burlaran mai de vosaltres. Oh llibres, únics posseïdors de la llibertat, únics que permeteu gaudir-la! La doneu a qui us la demana i feu sentir-se lliures als qui us són devots”. Són, imagino, unes paraules vàlides a través dels segles.

“La fira dels llibres”, article de Néstor Luján, Destino, n. 1878, p. 13, 29 set 1973.

El Philobiblion Richard de Bury (1344)

XQ       XQ       XQ       XQ       XQ       XQ       XQ

Lluís Millà

      Anticuarios del libro.

Carátulas. A Luis Millà.

Comedia, drama…

Hay un telón azul

Que nunca cae.

Entre el telar y el foso.

La vida al descubierto.

Josep Pi Caparrós

Libro viejo. A los hermanos Pi Caparrós.

¡Qué timidez

Oculta el libro viejo

al prsentarse!

Al mostrar texto y fecha,´¡cómo se enorgullece!

 

Àngel Batlle i Tejedor

 



 

 

Riqueza del espíritu. Para Àngel y Juan Batlle.

Arrinconado

Estaba: roto,sucio.

Unas palabras

Intactes, ¡puras1, diéronle

La más alta riqueza.

 
 
                                          
Josep Balagué

Manuscrito, a José Balagué.

Arco y calleja.

Pluma Antigua en rasgueo.

Velón y atril.

Tinta sobre blancura

Para silencios fieles.

 

Estanterías, a Magí Creus.

Estanterías

Color de barrio gótico.

Sueño de cera.

¡Qué poso de mirades

Guarda el vino del libro!

 

 

 
Joan Balagué

De bibliófilo, a Juan Balagué Pallarés.

Aurora-madre

De la edición primera.

Número y firma.

Sobre el candor del hilo, La letra y su puntada.

Rogeli Dubà

Compañía, a Rogelio Dubá.

Libro, perdòname

Si no alcanzo a leerte.

Sé que lo pides,

Y trato de escucharte…

Tu espera me acompaña.

Plaça Sant Just

 

Plaza de San Justo, a Juan Marca.

 

Fuente. Plazuela.

Palacio. Iglesia. Torre.

Tienda de libros…

Y todo encuadernado

En piel de luz cansada.

 

Del llibre Libros ( Tankas) de Màrius Cabré, Ed. autor, Gráficas El Tinell, Barcelona, 1962.

 

 

Read Full Post »

Malgrat les crisis i el pas del temps, nombroses llibreries de vell sobreviuen encara entre els carrers de la ciutat de València.

La llibreria de vell Russafa. JESÚS CÍSCAR

En el segon dels càntics que componen la Divina Comèdia, Dant, sota el guiatge de Virgili, recorre el Purgatori en el lent i llarg caminar que el portarà fins al Paradís. Durant l’ascens al cel, el poeta visita les ànimes que esperen la purga i l’expiació dels pecats que no volgueren, o no pogueren, evitar: set pecats humans i una salvació divina. Els llibres, per sort, no pequen tant. De fet, l’únic pecat és no ser llegits. Potser per això existeixen les llibreries de vell, per a donar-los una segona, tercera o eterna oportunitat de redempció. A la ciutat de València, contra crisis i pessimismes, en sobreviuen un bon grapat.

Els més vells encara recorden el carrer de la Nau solcat dels prestatges on el Joan Fuster impunement jove de la postguerra buscava, silenciós i capficat, algun llibre en valencià. De fet, fou allà mateix, al cor de l’antiga zona universitària de València, on floriren molts dels negocis en què altres joves i no tan joves buscarien durant dècades els llibres que la guerra havia escampat i convertit, per força, en articles de segona o quinzena mà. De tots els purgatoris del carrer de la Nau, però, només en resta un, després del tancament de la llibreria Bonaire. Es tracta de la llibreria Facultades (2025 tancada), l’últim i discret estendard d’una època.

La llibreria Rafa Solaz. JESÚS CÍSCAR

Bonaire no ha estat l’única llibreria de vell en abandonar els carrers últimament. Fa un quant temps, les llibreries de vell amb local a la capital s’acostaven a la quinzena. Ara amb prou faenes n’arriben a deu. En els últims cinc anys n’hi ha hagut unes quantes que han hagut de renunciar a la quotidianitat: Vallier, al carrer de Salamanca; la fugaç Rosa Rosae, al carrer dels Drets; o González Sabio, al carrer del Naturalista Arévalo Baca, a l’altra banda del riu. Víctimes de la crisi? En part sí. Les vendes han baixat i el manteniment del local es fa inevitablement més complicat; en certs casos, senzillament insostenible. És per això que algunes decideixen concentrar-se només en les fires i en el puixant negoci d’Internet, els seus altres dos puntals d’ingressos. Abaixar la persiana es converteix en el sinònim inevitable d’una supervivència parcial.

“La crisi es nota molt. El llibre antic tenia com a client potencial la classe mitjana, que ara pateix molt”, diu Miguel des de la porta de la llibreria El Cárabo, al carrer de l’Estamenyeria Vella, una de les primeres a obrir al llindar d’aquella dècada dels vuitanta que suposaria una nova primavera per a les llibreries de vell de la ciutat. Fou el 1979. Ara acaba de passar de pare a fill, mentre, de retop, esquiva la mort i reivindica un estil de vida.

I és que si n’hi ha que tanquen parcialment i es refugien en les fires o en la Xarxa, també n’hi ha que desapareixen per sempre. I la majoria ho fan per jubilació. La crisi, en aquest gremi, és també generacional. Treballar els prestatges comença a ser com llaurar el camp, una professió en què el futur és en família o no ho és. Al cas de Miguel s’afegeix el de Julián, que perpetua una història de paper vell a La Guarida de las Maravillas, al carrer de la Tapineria. El seu pare, Antonio, ven llibres només un parell d’illes més enllà, al carrer de Sant Ferran, a l’Asilo del Libro.

La llibreria El Cárabo. JESÚS CÍSCAR

Un altre dels hereus tossuts del gremi és Marc Sanz, d’El Rincón del Libro (2025 tancada?), una llibreria que gràcies al seu pare ha arribat a acumular vora vint anys d’història al carreró de Suay, prop de l’avinguda del Port. Ara és el fill qui obri quan les fires li ho permeten. Aquestes, diu resignat, “són l’únic que ens ha impedit tancar”. I això malgrat que, fins i tot entre les paradetes de fira a vessar de llibres d’ocasió, novel·les roses, històriques o d’esoterisme, la crisi també es fa notar. La XXXII edició de la Fira del Llibre Antic i d’Ocasió de València, que comença el pròxim dia 27 de febrer, els tornarà a posar a prova, com deixa caure Luciano, a la porta de la petita llibreria Querubín, que obri al cantó del carrer Cadis des del 1941. La seua és una de les tres llibreries de vell del barri de Russafa, juntament amb la llibreria Ex Libris (2025 tancada), al carrer del Pintor Salvador Abril i la Russafa, al carrer de Sevilla.

Hi ha problemes, però, que cap fira no pot solucionar, com la pèrdua de clients. “Les vendes han baixat una barbaritat”, diu sense eufemismes Eduardo, mentre el cigar en equilibri entre els seus dits, immòbil, ompli d’un fum diàfan l’interior de la seua llibreria del carrer de Balmes; es diu Al Tossal i descansa al cor del barri de Velluters, on va arribar ara fa vint-i-cinc anys amb vocació de persistència. Per ell han desaparegut clients: “abans venien xiquets de l’escola a comprar llibres; ara van a les biblioteques. El mateix ocorre amb les dones majors, que fa anys compraven moltes novel·les”. Ho diu sota la mirada silenciosa del fill, que l’observa assegut darrere de la taula. Eduardo li torna la mirada fugaçment. I torna a fumar. “Em substituirà quan em jubile”.

Un altre dels llibreters de vell que poblen el centre històric de la capital, Rafa Solaz, no és tan pessimista. Té una llibreria jove, com ell, i paradoxalment —o no— especialitzada en llibre antic. Arribà al carrer de Sant Ferran ara fa catorze anys. Malgrat que reconeix que el seu món “és bastant desconegut i mitificat” i sovint “incorrectament identificat amb allò vell i inaccessible”, no dubta quan diu que cada vegada hi entra més gent jove. Potser, els qui hi van ho fan motivats per presentacions de llibres i altres activitats paral·leles que hi organitza. “S’ha de ser fresc i obert al carrer”, rebla, com una màxima.

Interior d’Auca Llibres Antics. JESÚS CÍSCAR (2025 tancada)

Joves, grans? Qui entra realment a les llibreries de vell? “Hi ha gent jove que busca coses específiques; gent amb trajectòria i grans biblioteques, interessada en edicions concretes; hi ha també els col·leccionistes purs, més sibarites i, finalment, els clients excepcionals, que adquireixen els llibres més cars”. Ho diu Robert Pérez entre les prestatgeries d’Auca Llibres Antics (2025 tancada), la llibreria que obrí el 1988 al carrer de l’Hospital i que després de passar per la plaça de Lope de Vega ha aterrat a la plaça de la Mercè. Ell, tot i que la matisa, també reconeix la davallada de vendes a causa de la situació econòmica. Però va més enllà dels llibres antics i d’ocasió, i fins i tot més enllà de la crisi. El problema, diu, és estructural: “negar que la lectura en conjunt ha perdut pes és una ximpleria. I per al llibreter és un problema”. M’assenyala l’ordinador encès damunt de la taula. “Això potser complementa el llibre, però no el substituirà mai”. Qui sap si per espantar aquest pensament alça la mirada i la llança una mica més enllà, als prestatges, on uns quants llibres esperen encara, pacients i callats, una segona o tercera oportunitat per a expiar el seu únic pecat possible.

Article El purgatori dels llibres, de Carles Fenollosa, València, 12 febrer 2014.

Read Full Post »