
“ L’objectiu global de l’associació era el foment de l’amor al llibre en les seves manifestacions més selectes i depurades. Un dels objectius específics d’aquest era l’edició de llibres que havien de tenir en compte per igual el contingut i la forma, i un altre la difusió del coneixement dels tresors bibliogràfics existents a Espanya, tant en col·leccions privades com públiques; organitzar exposicions d’obres impreses, gravats, relligadures, ex-libris i manuscrits; facilitar a les biblioteques públiques l’adquisició d’exemplars rars mitjançant l’aportació econòmica dels seus associats o subscripcions organitzades a tal efecte: i en definitiva, per tot tipus d’activitats adreçades a incrementar l’afecció als llibres. Si comparem aquests objectius amb els de la primera societat ens adonem que el marc d’interès i d’actuació s’havia eixamplat i havia superat la intenció de reeditar la literatura clàssica catalana ja recuperada. La bibliofília responia ja a unes noves necessitats i uns nous temps.
El nombre de membres s’estipulà que no passés de cent. L’Associació havia de publicar un butlletí periòdic dedicat a tots aquests aspectes i a les seves activitats. Per bé que es fundà oficialment l’any 1944, ja l’any 1943 organitzà una Exposició de Relligadures i de llibres il·lustrats espanyols de 1750 a 1850, presentada en un opuscle imprès en els taller Oliva de Vilanova, que tingué molt bona acollida. De seguida també, l’any 1945, es publicà el seu primer llibre estrictament de bibliòfil, una obra de Pedro Antonio de Alarcón, El Capitán Veneno, amb un estudi preliminar de Manuel de Montoliu. Estava il·lustrat amb des estampes i quatre capçaleres de Josep M. Mallol Suazo i 31 caplletres a dues tintes i 25 culsdellàntia obra de Teodoro Miciano. Des d’aquell moment l’associació ha anat editant un llibre aproximadament cada any.

Actualment, l’Associació continua fidel als seus objectius i bon testimoni n’és, evidenment, l’exposició presentada conjuntament al Museu Frederic Marès. En una època de tan accelerada innovació tecnològica constant aplicada al món de la informació impresa, que durant molts segles havia tingut com a únic vehicle de difusió el llibre, la bibliofília adquireix en l’actualitat tota una altra dimensió, totalment allunyada de les necessitats de l’època de Marià Aguiló i fins i tot del període esplendorós de Miquel y Planas, i fins i tot dels anys seixanta o setanta, més proper. Avui esdevé més que mai el testimoni de tota una cultura, un coneixement i una estima per l’objecte llibre, que cal que continuï pervivint, car té un lloc important en el proper mil·leni. No cal rebutjar la innovació, al contrari. Tanmateix, cal valorar la seva història, els seus antecedents. La bibliofília hi pot jugar un paper destacat en aquesta empresa”.
“L’Associació de Bibliòfils de Barcelona”escrit per Pilar Vélez en el llibre-catàleg Aureum Opus. Cinc segles de llibres il·lustrats, editat pel Museu Frederic Marès en la seva col·lecció Quaderns del Museu Frederic Marès. Exposicions. 5; Barcelona, 2000.

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Yo creo que vivimos en el país donde actualmente se producen más ediciones en papel de hilo – opina un poco compungido, nuestro hombre, que ahora es el librero, como poco antes había sido el propio editor, el sagaz e inteligente distribuidor o el grabador ilustre—. Llegaremos a intoxicarnos y a desvirtuar la finalidad de esta clase de ediciones. En un mes, me parece que el de noviembre del pasado año llegué a contar la aparición de más de cincuenta y cinco títulos distintos, y los que no me fué posible controlar, porque algunos se distribuyen en privado y en ediciones limitadísimas.
Si, señores; estamos en plena fiebre del papel de hilo, como hace cuatro o cinco años padecimos la enfermedad adquisitiva del cuadro al óleo, del paisaje, dolencia que aun colea, afortunadamenle para los pintores. En ningún periodo brillante de la bibliografía francesa o inglesa llegó a editarse tanto en papel de hilo. Las grandes industrias productoras— el papel de bibliógrafo ha de ser elaborado a mano y requiere unos cuidados especiales — radicadas en las zonas papeleras de Gelida y Capellades no han cesado de trabajar para ofrecer la primera materia al ansioso mercado.
La afición, sin embargo, ya nos viene de antiguo. Uno de los primeros que restauró entre nosotros el gusto a las bellas ediciones, que tanto abundaron aqui en los siglos XVI y XVII, fué don Mariano Aguiló, el cual halló unos apasionados continuadores de su obra en los señores Pau Font de Rubinat, José Pin y Soler, y Miguel y Planas. Son éstos, en realidad, los sembradores de la fructífera cosecha que hoy llena las bibliotecas de los potentados del país.
Como impresor, “Oliva de Vilanova” ha sido quien, innegablemente, ha producido libros más perfectos y hermosos. Como editor, el que ha creado una serie más continuada de valiosos ejemplares en papel de hilo, es «Orbis». Hay que recordar, entre otras cosas. la edición de algunas de las obras más deliciosas del folklorista Joan Amades: «Les Auques» , «Els Ventalls» y «Els Soldats» , algunas en colaboración con José Colominas.
Joan Amades, que hace poco celebró la aparición de su «op.» 101, ha editado casi toda su producción en papel de hilo, agotada y buscadtsima, especialmente su colección: «Biblioteca de Tradicions Populars».

El editor que enfocó el libro de bibliógrafo de una manera regular en cuanto a su orientación y venta, fue Gustavo Gili, gran señor de los libros, al crear «La cometa», en la cual se publicó «El Alcalde de Zalamea», ilustrada por José de Togores y «El sombrero de tres picos», con grabados al aguafuerte de José Nogués. «La Semana Santa» de Gabriel Miró, vendióse, y de ello ya hace una porción de años, a 5.000 pesetas uno de sus ejemplares. Hoy, esta serie, continuada por el hijo de don Gustavo, reanuda su publicación con «Platero y yo», de Juan Ramón Jiménez , ilustrado con litografías de José Mompou.
«Editorial Lucero», «Argos» y «Aymá», y que nos sean perdonadas todas las omisiones, ya que esta breve información no pretende agotar el tema ni convertirse en un índice publicitario, se especializan en las ediciones de bibliófilo. De la primera, cabe destacar su «Antología lírica de Montserrat» , de la segunda. «Amor y Psiquis», de Apuleyo, con litografías de Pruna, artista que también ha ilustrado a Sebastián Gasch en sus obras sobre danza. «Aymá Editor», publica una colección de bibliófilo: “Guió d’Or”. Recientemente ha editado «Barcelona vista por Dionis Baixeras», con cincuenta dibujos de este autor y precedido de un estudio de A. Duran y Sanpere, obra que se agotó cuando aún estaba en los obradores de la encuademación . «Ediciones Mediterráneo » ha lanzado la serie numerada de «Retablo», de Catalina Albert, con ilustraciones de Colom.
En Barcelona funcionan entidades de bibliófilos que editan periódicamente un «papel de hilo», casi siempre un texto clásico o difícil de encontrar. El más noble exponente de este tipo de entidades, es la llamada de los «Cien» por ser éste el número de los que la integran, digna sucesora de aquella que llevó el nombre de «Los XII», que tan alto prestigio consiguió entre nosotros y que contaba, como a socio honorario, al ex rey de Portugal. A otra entidad de bibliógrafos se debe la edición de la «Crónica de Montcada» sobre la expedición de los catalanes a Oriente, ilustrada por Teodoro Miciano, la revelación de estos últimos años en el arte del grabado.

«Los Amigos del Libro», otra firma dedicada a las publicaciones bibliográficas, ha editado recientemente, entre otras obras, el «Diario de Cristóbal Colón», ilustrada por el excelente bojista Ollé Pinell, y el agudo y documentado libro de Néstor Lujan, «De toros y toreros», con diversas planchas lítográficas de Manolo, unas de las postreras obras del artista. Empresas sin precedentes editoriales, lanzan al mercado bellos libros en papel de hilo como éste de Julián Amich,”Naves de antaño” , comentado por José Pla en nuestro semanario.
E1 artista, tanto como el escritor, anima la joya del libro bibliográfico. Hemos visto trabajar paciente e infatigable para conseguir la máxima belleza técnica al editor y grabador de muchas de sus ediciones, Ramón de Capmany. A él se deben las planchas de una de las obras que obtuvieron mejor acogida en el mundo bibliográfico hispánico : las «Poesías de San Juan de la Cruz». Los aguafuertes para su «Alegría que pasa», son las obras más sutiles y evocadoras que ha producido en este aspecto.
También se da un tipo singular de libro. El ejemplar único, a mano, sin otra intervención que la del propio artista que lo concibió. Hace tres años fué vendido a un comerciante de Igualada un libro de esta clase por 35.000 pesetas. Gimeno Navarro, como hizo William Blake en Inglaterra en el siglo XVIII, ilustra él mismo sus libros, con la gracia nostálgica que ha hecho popular su pintura . Olga Sacharoff, A. Opisso, Gelabert, E. Mora, M. Ribas, Obiols, Commeleran, Mallol Suazo, Ricart Palet, A. Coll, el artista que animó «Qué diuen els ocells», de Mosén Cinto, ilustran estas hermosas ediciones de bibliógrafo.

El libro raro, bello, lujoso, va destinado al comprador de disponibilidades económicas. Eso no quiere decir que lodos los bibliófilos sean gente rica. El amor al libro, al bello libro, no es patrimonio de una clase favorecida, con o sin razón, por fortuna. A esos bibliófilos modestos no les queda otro recurso, al igual que los chicos frente a una confitería, que aplastar su nariz contra el escaparate del librero y suspirar por aquello que no poseerán jamás.
“La fiebre del papel de hilo”, Destino,n. 559, 24 abril 1948.
